IMPORTANTE: Conoce las medidas tomadas por las entidades bancarias por COVID-19

Para superar la esclavitud plástica (2/2)

Para superar la esclavitud plástica (2/2)

«La actual moda e hiperactividad a favor de la educación financiera bien puede desembocar en un simple ejercicio de culpar y responsabilizar a poblaciones pobres y vulnerables”.

Jan Pentland (Octubre 2006)


 Tercer paso

Estamos claros que aun dejando de utilizar la tarjeta, si abonas solo el pago mínimo, tardarás hasta tres años para saldar tu deuda plástica a una tasa de interés que, ya sabes, es la más alta del mercado.

¿Hay alternativas de pago? De hecho, existen por lo menos cinco que identificaré en orden de preferencia para el bienestar del usuario financiero.

Lo ideal sería que te deshagas de las deudas plásticas sin tener que recurrir a otros financiamientos. Que seas capaz de generar el ahorro, o de aprovechar un ahorro existente, tuyo o de relacionados que te puedan dar apoyo en condiciones blandas, para saldar esos compromisos lo más rápido posible.

Ojo: No se trata de que te quedes sin un chele de liquidez, porque surgirán emergencias y ojalá no las enfrentes consumiendo con la tarjeta, sino apoyándote en tu propio fondo de emergencia.

Pero si revisas críticamente en qué gastas y te limitas a lo que es lo verdaderamente necesario, por lo menos por un tiempo, te podrías sorprender de tu propia capacidad de ahorro. ¡Inténtalo!

En segundo lugar, ciertamente puedes considerar obtener un préstamo de consolidación de deudas, para fusionar todos tus compromisos plásticos en un solo pago, a una tasa de interés hasta 4,000 puntos (o 40%) más económica.

Como hemos indicado antes, para que la consolidación funcione debes dejar de consumir con tu dinero plástico, para evitar construir una bola de nieve de más deuda que terminaría de ahogarte.

Ojalá hayas logrado mantener un buen “score” de crédito y no te hayas atrasado en tu tarjeta, para que puedas acceder al préstamo consolidador. Intenta obtenerlo en tu propia entidad financiera, pero si no puedes, explora el mercado porque hay varias opciones.

Tercero: Con tu mismo banco, puedes intentar conversar para explorar la posibilidad de que ellos mismos te establezcan un plan de pago. Algunos cancelarán tu plástico existente y te fijarán un préstamo a cuotas con una tasa mucho más atractiva que la del plástico.

Pero, pero, pero… ¡Cuidado! Si tu propia entidad es quien te establece el plan de pagos, en efecto están reestructurando las condiciones originales de tu crédito, por lo que podría afectar negativamente tu historial de crédito público y con la misma entidad. Esto variará por banco, pero es un riesgo. Pregunta.

Lamentablemente (y cuarto), hay algunos bancos que para acceder a un “plan” antes habrás tenido que caer en mora con ellos. Un buen banquero nunca te recomendaría esta opción, pero me han alertado de esa mala práctica, como si los únicos con quien puedes negociar son los abogados externos. Un verdadero absurdo.

esclavitud-tarjeta-creditoLa última y quinta opción es una que nunca quisiera que consideres: Dejar de pagar. Dejando a un lado el infierno del turbocobros al que te enfrentarás, las implicaciones sobre tu historial de crédito, tu acceso a servicios bancarios básicos y fundamentales, entre otras implicaciones, me obligan aconsejarte a que evites tomar este camino a toda costa.

Aunque no lo aconseje, existe la insolvencia extrema y la incapacidad real de honrar deudas aun con la voluntad de pagarlas. Asesórate bien si tomas esta vía, y recuerda que sus consecuencias te podrían acompañar indefinidamente.

El cuarto y último paso

Al final del camino que recorriste, ¡créeme!, encontrarás tesoros que solo nos obsequian los tropiezos superados.Trata de reflexionar sobre todo el proceso, para aprender de él y para aplicar estos aprendizajes a otros aspectos de tu vida que requieren de propósito, disciplina, constancia y sacrificio.

Recuerda de dónde vienes, cuáles fueron las decisiones que te llevaron allí y las circunstancias que enfrentaste, para que no las repitas en el futuro.

Socializa tu propia experiencia, entre tus amigos, tu iglesia o tu comunidad. Tu testimonio servirá de esperanza y modelo a seguir para otros deudores como tu que todavía no han tomado aquel primer paso que te llevó a donde estás ahora.

Finalmente… Lograste tu meta. Disfruta tu nueva libertad financiera. ¡Celebra (pero pagando en efectivo o tarjeta de débito)!

Visita nuestra sección: «Cómo manejarme con las tarjetas de crédito», y también, ¿cuál es la mejor tarjeta de crédito?

Una tarea pendiente y un apoyo necesario

A diferencia de otras plazas financieras, en la República Dominicana, como se habrá visto en el transcurso de esta serie y otros trabajos, son muy limitados los recursos que existen a favor de los deudores en riesgo potencial o real.

La situación es lamentable, pues se pensará que es imposible enfrentar situaciones de liquidez estrecha o coyunturas no previstas que impliquen atrasos, moras o incumplimientos de deuda.

Obviamente, me refiero a casos donde la mora no es por falta de voluntad de pago, sino por incapacidad. Existen. Creer lo contrario es hacerse como el avestruz cuando el león le viene arriba.

La banca dominicana, sea de forma individual o a través de la Asociación de Bancos Comerciales (ABA), debe establecer protocolos formales que procuren enfrentar estas situaciones de dificultades financieras de una forma humana, justa, realista y práctica.

Luego de estudiar diferentes modelos a nivel mundial, el que encontré en Australia es verdaderamente impresionante y pienso que una pauta a seguir.

El gremio bancario de ese país publicó un documento base para “Promover un entendimiento sobre los programas de alivio financiero de los bancos” donde consolida las mejores prácticas de cómo esas entidades financieras responden ante las dificultades de sus clientes.

Todos los principales bancos australianos, sin excepción, presentan en sus portales web bien claramente los recursos que tienen disponibles para aquellos que enfrenten “financial hardship” o dificultades financieras “sin juzgarles”.

Existe un proceso formal, en el que se solicita este tipo de apoyo, y que incluye distintas etapas, desde la autoevaluación y diagnóstico de la situación, la revisión de las condiciones de los créditos e incluso hasta un proceso de acompañamiento de consejeros financieros independientes y gratuitos (pagados por el Estado) que agilizan el proceso manteniendo el equilibrio entre los intereses de las entidades y los de sus deudores.

En Estados Unidos, por ley, todo estado o informe mensual de tarjeta de crédito debe incorporar la redacción: “Si estás teniendo dificultades para realizar el pago mínimo, llama a esta línea 800 para orientación financiera”.

Algún día esto se hará realidad en RD. Es una una promesa de Argentarium. Hoy tomamos el primer paso.

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.




Volver Arriba