La cuenta del trabajador (1/2)

La cuenta del trabajador (1/2)

Alejandra ingresó a trabajar en la oficina pública con mucho entusiasmo y deseos de contribuir con una nueva gestión de gobierno. Lo que nunca pensó es que, sin consultarla ni negociarlo, su nuevo empleador le obligaría a abrir una cuenta de nómina en el banco estatal, con el cual nunca había hecho negocios en el pasado.

El proceso burocrático, las largas filas, deficientes y anticuados sistemas y otros inconvenientes harían del simple proceso de recibir su nómina mensual un verdadero dolor de cabeza. “¿Y es obligado que me tienen que pagar por ahí?”, le preguntó al encargado de finanzas de su departamento. “Esas son las reglas, no hay nada que hacer”, le respondió sin siquiera levantar la mirada de su computadora.

¿Cómo es que podré cumplirle al banco, si ni siquiera me dan la oportunidad de un empleo y generar ingresos para pagarles?

Marielle, una joven doctora, había desarrollado una excelente relación con su asociación de ahorros y préstamos (AA&P). Abrió en ella su primera cuenta de ahorros, y a través de los años creció de la mano de la AA&P, a tal punto que gracias a ella había obtenido su primera tarjeta de crédito, su primer préstamo de vehículo, y hasta su primer préstamo hipotecario. Todas sus finanzas la manejaba de mil maravillas con su AA&P, que le ofrecía excelentes condiciones, y nunca le cobró ni un chele de comisión por servicio.

Cuando por una oferta que no pudo rechazar decidió cambiar de centro médico, en su nuevo departamento de recursos humanos le dijeron que tendría que ir al banco que quedaba del otro lado de la ciudad para abrir su cuenta de nómina.

Reticente, se trasladó a la fría sucursal bancaria, donde no la conocían personalmente como en “su” asociación A&P, y de dónde casi salió corriendo cuando revisó el tarifario de servicios que detallaba el balance mínimo y los cargos que ahora tendría que pagar para manejar su nómina. “¿Pero es en serio?”, se preguntaba la doctora, molesta e indignada.

Víctor estaba contento. Luego de muchos meses desempleado, tras haber sufrido un despido inesperado del pequeño negocio que le dio su primer empleo, finalmente había dado con una oferta de trabajo. Se trataba de una gran multinacional, donde lograría desarrollarse del punto de visto profesional, gracias a su excelente organización y planes de entrenamiento.

Además, le pagarían mejor que antes. Con los nuevos ingresos, Víctor tenía previsto ponerse al día con el préstamo y la tarjeta de crédito en los que se atrasó por su tiempo sin empleo.

Grande fue su humillación y tristeza cuando de la multinacional le llamaron que no podrían formalizarle la oferta de trabajo. “Pero… ¿Por qué?”, exclamó Víctor, sin creérselo. “Ustedes me habían retroalimentado que salí sobresaliente en los exámenes y las evaluaciones que me hicieron, que hice química con el equipo de trabajo, y que mi experiencia anterior les era de mucha importancia.”

Lamentablemente, la multinacional tenía por política pagar a través de una sola entidad financiera, y esta tenía la política de no abrirle ni siquiera cuentas de ahorro o de nómina a personas con alguna “mancha” o mora en su historial crediticio.

“Lo sentimos, Víctor, pero hay otros buenos candidatos sin este tipo de inconveniente, y no podemos hacer una excepción a nuestras políticas y procedimientos.”

“¡Sr. Matthews!” le increpó Víctor al gerente extranjero, “Una pregunta: ¿Cómo es que podré pagarle al banco, si ni siquiera me dan la oportunidad de un empleo con cuyos ingresos les pagaré? ¿No es suficiente castigo tener mi historial manchado y no poder acceder a ofertas de préstamos, ni a sus tarjetas de crédito?”


“En caso de transferencia bancaria, el salario se depositará en una cuenta personal del trabajador, sin que ninguna entidad financiera pueda negarse a su apertura. En ningún caso podrá cobrarse comisiones bancarias con motivo de la apertura de esta cuenta salario, ni podrá obligársele al mantenimiento de un determinado saldo. Los retiros de fondo de esta cuenta no podrán afectar el monto del salario.”

Propuesta de los sindicalistas en el Proyecto de Reforma de Código Laboral.


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Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.




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