Ahorrar… Pero, ¿para financiar qué?

Ahorrar… Pero, ¿para financiar qué?

“Para lograr esa vida en nuestro aparato productivo nacional se requiere, como sangre que riega todo el sistema, el acceso al financiamiento en condiciones cada vez más competitivas”

Circe Almánzar, “Nuevos instrumentos financieros para el desarrollo industrial”(2015)


En lo que celebramos los extraordinarios resultados macroeconómicos de 2015, yo me quedo con una sola pregunta que nadie me responde.

Es una inquietud sencilla, de un humilde escribidor financiero, para la cual procuré respuestas hasta en las alturas del mismísimo Banco Central y de amigos en el Ministerio de Hacienda.

La pregunta fue recibida con bonhomía y hasta curiosidad por mis dilectos entrevistados, pero confieso que no recibí de ellos la respuesta que busco.

¿Qué economía es la que tenemos, donde el crédito a los tres sectores productivos fundamentales de la economía sólo recibe RD$4.3 mil millones del ahorro nacional en todo un año?

Sí, me parece poco, considerando que para financiar consumos, vehículos y viviendas, la misma banca, en el mismo período de tiempo, destinó RD$50.9 mil millones, es decir, doce veces más.

Lo encuentro chocante, cuando vemos, como se aprecia en la gráfica, que para financiar las operaciones del Estado (incluyendo el Banco Central) se canalizó, entre préstamos e inversiones en títulos valores, RD$83.2 mil millones más.

En otras palabras, el crédito productivo recibió en 2015 apenas 5% de todo el ahorro nacional que desde la banca dominicana captaron las arcas estatales.

ahorro público

Debería preocupar, ¿no?

Quizás para muchos pase por desapercibido, irrelevante o innecesario, pero a mí por lo menos me preocupa este desequilibrio que, aunque nuevo no es, se profundizó en el transcurso del 2015.

Cuando nos ilusionábamos de que “ya cumplimos” con la demanda crediticia del sector agropecuario (y “¡antes de tiempo!”), nos encontramos que desde el sector financiero, los préstamos al campo cayeron RD$2.9 mil millones.

Aclaro que no incluyo las cifras del Banco Agrícola y el FEDA, pues mi fuente es el Banco Central, pero de que el campo boyante no está, como se nos ha querido vender, y a pesar de las visitas sorpresas, es obvio que no lo está.

La construcción, que paradójicamente fue el sector de mayor crecimiento (18%) en el dinámico PIB del año pasado, a duras penas captó RD$394 millones adicionales del ahorro bancario de forma directa a diciembre de 2015.

Comparado con igual fecha del 2014, esto de hecho es, en término real (neto de inflación)… ¡2% menos que antes!

No dudo de las cifras del crecimiento de la construcción. Ahora bien, es evidente que ese dinamismo provino, básicamente, gracias al hiperactivo impulso que recibe, no tanto del anémico sector privado, sino desde… Adivinen… ¡El Gobierno Central!

Los esperanzados industriales

Quienes más ternura me inspiran son los de la Torre AIRD. Desde aquellas alturas, don Campos y la entrañable Circe sueñan y debaten sobre “nuevos instrumentos financieros para el desarrollo industrial”.

Tristemente, aunque a un interés de 60%, la banca otorgó mayor financiamiento a los consumidores, que recibieron más crédito que toda la industria manufacturera, generadora de valor agregado y empleos por excelencia.

Me refiero al crédito otorgado mediante tarjetas personales, recursos que se gastan, en su mayoría, en bienes importados.

En vehículos nuevos (ninguno manufacturado localmente) acumulamos RD$7 mil millones en préstamos adicionales… nueva vez más crédito que el recibido por toda la manufactura criolla en el 2015.

El retorno de la maldición

Aunque mucho se habla de la consolidación de las finanzas públicas dominicanas, lo cierto es que siguen siendo deficitarias y generadoras de nuevas deudas.

deuda pública

Preocupa que en los últimos meses de 2015, se disparara el crédito bancario hacia el sector público, hasta alcanzar los RD$90 mil millones en préstamos (sin contar las inversiones en títulos estatales).

Se dirá que no es nada nuevo, y que ese “stock” de deuda pública ha sido mayor en el pasado. Y es cierto.

Como también es cierto que, según cifras oficiales, aumentó a un insólito ritmo de 90% o RD$42.7 mil millones, mientras que el crédito privado a todos nuestros hogares y empresas apenas creció 12.7% o RD$89.8 mil millones. ¿Sorprende o no?

cambio

Reitero, quizás sólo sean “vainas” de un tonto escribidor. Quiero aclarar que no es que esté mal financiar el consumo importado, las viviendas y hasta al Estado. No. Sin embargo, me preocupa la falta de equilibrio, al comparar esos usos del ahorro con el destinado a atender las necesidades, obviamente todavía insatisfechas, de una economía real más productiva, sostenible y competitiva a la que aspiramos.

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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