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Los Valdesianos de 2013

Los Valdesianos de 2013

Mis amigos del Banco Central no podían decepcionar. Ya hace tres años desde que descorchamos la primera cosecha de los Valdesianos, allá en 2009. Aquella medida de liberación de encaje legal, tan importante para reactivar la economía dominicana, que enfrentaba entonces las ascuas de la crisis internacional, no podía faltar en estos momentos de estancamiento económico.

¿Estancamiento? Sí, estancamiento. Aunque no se puede hablar de crisis económica, ciertamente que hay suficiente razón y motivo para preocupar, no solamente a las autoridades monetarias, sino a las mismas del Gobierno Central, que a finales de 2012 e inicios de este 2013 habían indicado que la reforma fiscal no sería tan dañina.

¿Recuerdan? Uno de los más creíbles miembros del anillo, el ministro Administrativo de la Presidencia, hasta había adelantado que la reforma fiscal de 2012 (paquetoyo, para los que me conocen) «será positiva para el país, ya que dinamizará la economía…». Las cifras macroeconómicas iniciales, las del pasado mes de enero, daban cierto aliento en este sentido, pero al final de cuentas parece ser que ese primer empujón correspondía a las operaciones de fin de año 2012.

En rueda de prensa ayer, el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, que en términos generales es siempre uno de nuestros más optimistas y consecuentes porristas o animadores de la economía dominicana, reconoció que, en efecto, 2013 no estaba cumpliendo las más mínimas expectativas, y que el «shock» de la reforma fiscal fue sumamente duro.

Aunque se habla de una todavía controlada estabilidad de precios (de primicia supimos que el índice general de precios retrocedió ligeramente en abril pasado), las cifras iniciales de crecimiento del producto interno bruto no llegaban al 1% para el primer trimestre de 2013. Chocante ese dato.

La última vez que el PIB sólo llegó a crecer un 1% fue en el primer trimestre del 2009 (cuando disfrutamos los primeros Valdesianos), pero para obtener un nivel o ritmo de crecimiento inferior a ése habría que remontarse a inicios del 2004. Es decir, por lo visto el dinamismo del valor agregado generado en lo que va de este 2013 es el más bajo de la última década.

Frente a este tétrico escenario del contexto económico, poco a poco el gobierno y el Banco Central fueron anunciando una serie de medidas tendentes a reactivar y recuperar algo del aliento o la confianza de los agentes económicos del país.

En días recientes nos enteramos de que el gobierno retomaría su programa de inversión de capital, que por lo visto había puesto en suspenso durante los primeros meses del año, al evaluar su nivel de ejecución presupuestaria. Pero, ¡listo!, a partir de este lunes se inyectarían unos RD$9,000 millones a nivel del país para prender los motores del sector construcción y la infraestructura en general.

Como para no quedarse atrás, y luego de una serie de reuniones y convocatorias con diferentes gremios y asociaciones empresariales, las autoridades del Banco Central anunciaron ayer una medida que ya había tomado la Junta Monetaria hace exactamente dos semanas: se liberarían más de RD$20,000 millones para inyectarlos al torrente sanguíneo de la economía dominicana, fundamentalmente a los sectores construcción, vivienda, agropecuaria, manufactura y, en relativa menor escala, el comercio y el de las PYMES.

Esos recursos, que son parte de la fracción (o la reserva o encaje legal) de los depósitos de los clientes que la banca tiene colocada en las bóvedas del Banco Central a un rendimiento del 0%, se traspasarían de forma inmediata para su posterior colocación como créditos a los diferentes rubros de la economía ya mencionados

Una bondad de la actual cosecha de los Valdesianos es que está totalmente dirigida a las diferentes actividades del sector privado, a diferencia de cosechas anteriores que llegaron a permitir que parte de los recursos liberados se colocaran en títulos de Hacienda o del mismo gobierno.

¿Tardaron demasiado las autoridades en introducir estas medidas? Aunque yo las estaba esperando desde hace unos meses, la prudencia por lo visto les indicaba que era mejor esperar a la evolución del 2013 antes de una medida de flexibilización como ésta, sobre todo ante tanta incertidumbre en el ámbito local y externo.

¿Son estos Valdesianos, ahora de 2013, suficiente lubricante como para dinamizar y animar los espíritus de empresarios y hogares en términos generales? Pienso que, conjuntamente con la reactivación del programa de inversión del gobierno, luego de la colocación de bonos soberanos por US$1,000 millones y las noticias de las negociaciones con la Barrick Gold, son un paso en la dirección correcta.

Espere también otras medidas, ya éstas a finales de mes, que igualmente implicarán mejora en las condiciones de muchos deudores, de forma generalizada, y no sólo para aquellos que se animen a tomar préstamos nuevos bajo las nuevas condiciones.

Luego de la parranda de los primeros nueve meses de 2012 y la resaca de finales de ese año, tocó tragarnos el purgante de la reforma fiscal. Esa medicina resultó ser aún más amarga de la cuenta, pero pienso que el mal sabor ya va pasando, y el aroma (y los sorbos) de los Valdesianos de 2013 harán que la realidad sea más llevadera.

Mantengo, pues, mi apuesta a que la segunda parte del 2013 será diametralmente opuesta y mejor a esta primera que, a Dios gracias, pronto se acabará. Lo escribí antes y lo mantengo. Ya veremos.


«Estas no serán las únicas medidas, se están estudiando otras que buscan crear un ambiente de negocios más favorable, sobre todo para los sectores productivos de la nación.»

– Héctor Valdez Albizu, Gobernador del Banco Central de la República Dominicana (8 de mayo de 2013)

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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