IMPORTANTE: Conoce las medidas tomadas por las entidades bancarias por COVID-19

¿Será suficiente?

¿Será suficiente?

Somos muchos los que hemos apostado a un segundo semestre de 2013 mucho mejor (en términos económicos) al registrado en el primer trimestre. Gente importante como mis queridos Valdez Albizu y Camilo, más que apostar, apuntan a ello. Yo, un humilde escribidor, afirmo lo mismo.

Fundamentando el optimismo está la confianza que nuestras autoridades han depositado en una política económica más flexible y expansiva, en lo monetario y lo fiscal. Por ello, la liberación del encaje legal por RD$20 mil millones y la activación del plan de inversión pública de RD$9 mil millones.

Un elemento igualmente importante es la señal bancentraliana al mercado financiero, al disminuir su tasa de política monetaria en 75 puntos básicos. Algunos banqueros parece ser que captaron la señal, tan claramente, que hasta han llegado a afirmar que las tasas, en términos generales, podrían bajar a niveles «por debajo del 10%».

Esa medida es de extrema importancia, pues debemos recordar que los RD$20 mil millones no llegan a representar el 5% del total de los préstamos al sector privado en moneda local.

Aquellos que no podemos beneficiarnos de los Valdesianos de 2013, gritamos unánimemente: Y a los préstamos viejos, ¿qué? El mensaje es que bajarán sus tasas «mucho» y hasta (citando al Súper) de forma «generalizada».

¿Será cierto tanta belleza?

En primer lugar debemos destacar que, ciertamente, por lo menos las medidas de corte monetario y financiero ya van teniendo su efecto positivo. Recordando que la cosecha actual de Valdesianos entró en efecto a mediados de mayo, vemos en la primera gráfica que para el cierre del mes la cartera de crédito en RD$ a hogares y empresas privadas aumentó RD$8,059 millones, es decir, 12 veces más que el paupérrimo aumento de RD$668 millones registrado en el mes justamente anterior.

En otras palabras, a partir de la nueva flexibilización monetaria, los bancos prestaron, sólo en el mes de mayo, 120% más de lo colocado, de forma acumulada, durante los cuatro meses anteriores (enero-abril de 2013).

Amplío conforme a nuestra segunda gráfica: al iniciar 2013, en enero, el crédito privado en RD$, en términos reales, disminuyó 1.5% interanual, por primera vez en muchos años. Ya en mayo claramente se revierte esa tendencia, y crece 4.5%, un ritmo vigoroso y que, de mantenerse, podría ser un reflejo de que lo peor pasó.

Eso del lado privado. Un elemento adicional de buena noticia está vinculado a la menor presión (y competencia) que el sector público viene ejerciendo sobre el ahorro bancario de los dominicanos. En abril, el crédito neto al gobierno se disminuyó a RD$56 mil millones (de un pico de RD$83 mil millones).

Esta menor dependencia del gobierno en nuestra banca se debe a muchas razones, pero digamos que la más obvia es el aumento en su liquidez, gracias a la colocación de los bonos soberanos por US$1,000 millones que vinieron a descansar, presumo, en las bóvedas del coloso público. Excelente: el gobierno cuenta ahora con los recursos para ejecutar su plan de inversión de los próximos meses.

El escenario, visto así, luce favorable. Agréguesele la renegociación del contrato de la Barrick, estabilidad en los precios internacionales de los hidrocarburos y unas fortalecidas reservas para asegurar la estabilidad macroeconómica y el optimismo de las autoridades, y vuestro escribidor, se justifica.

¿Qué me preocupa?

Volvamos a la disminución generalizada, a niveles por debajo del 10%, que algunas prestantes voces nos aseguran beneficiará nuestros préstamos «viejos» en los próximos meses. ¿Será esto verdaderamente posible?

En la última gráfica evaluamos lo ocurrido durante el descorche de las cosechas Valdesianas anteriores, en el 2009 y en el 2011. Como se observa, en el brindis del 2009, la tasa activa promedio ponderada de la banca disminuyó de 23.4% a 17.1%, es decir, unos impresionantes 630 puntos o 27% en términos relativos. Bien.

¿Se repetirá en 2013? Veamos: para que la tasa activa disminuya 27% (o 350 puntos básicos) tendría que bajar del 13.1% al que cerró mayo y colocarse en 9.5%. ¿Es esto posible?

Yo lo dudo. Para lograr ese efecto tan positivo y generalizado en el 2009, la banca primero tuvo que reducir su tasa pasiva 490 puntos de 11.7% a 6.8%. Aun con esa drástica reducción, gracias a la macroeconomía de entonces, la tasa real que recibían los depósitos seguía positiva: 7.3%.

Al cierre de mayo, sin embargo, la tasa de interés pasiva promedio que recibía la generalidad del depositante era de a penas 4.9%… ¡en términos nominales! Ajustando por inflación, el retorno es básicamente neutro (o cero).

¿Será posible seguir reduciendo la tasa pasiva en lo inmediato? ¿Será que el depositante se conformaría con una tasa pasiva nominal de sólo 2.5% o 3% (y negativa en términos reales)? ¿O es que vamos a ver un retroceso en el nivel de los precios en términos generales como el que disfrutamos en el 2009? ¿Será esto sostenible en el corto plazo?

Por lo anterior, una nota de cautela

No exacerbemos expectativas de drásticas caídas en los tipos de interés, ni pongamos toda nuestras esperanzas en que sólo la política monetaria, financiera o de más gasto público reactivará el débil latido del corazón económico.

No pienso que sería realista. Aunque en dirección correcta, lo visto hasta el momento capaz no sea suficiente. ¿Que qué falta? Revisar los impuestos del paquetollo fiscal del 2012. Apúntenlo.


«La reducción en la tasa de política monetaria provocará una caída generalizada en las tasas de interés que se comenzará a sentir a mediados del segundo semestre, abaratando aún más el crédito al que acceden los hogares y las empresas.»

– Rafael Camilo, Superintendente de Bancos de la República Dominicana (4 de junio de 2013)

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



Volver Arriba