Renuncie, don Paíno

Renuncie, don Paíno

Renuncie, Administrador, porque ese aumento en los activos del Banco Agrícola de los que se enorgullece ha sido financiado, en más de 70%, por depósitos que usted sabe no deberían ser captados del público.

No solamente lo sabemos usted y yo, sino también la Superintendencia de Bancos, el Banco Central y «otras instancias de decisión» (como usted mismo escribió), que le rechazaron la propuesta de transformar el Banco Agrícola a un banco de ahorro y crédito regulado en agosto de 2007.

Usted mismo reconoció entonces, con sus propias palabras, que había que dejar de captar del público dado: «la imposibilidad de cumplir las disposiciones de la Ley Monetaria y Financiera.»

Por eso fue que un eje central de su nueva visión del Banco Agrícola (allá en 2008) sería «no intermediar recursos del público», por lo que se tomó «la decisión de excluir la captación, para no exponer al riesgo de sus operaciones los recursos del público.»

¿Que cuáles riesgos? Esos también lo sabemos, usted y yo, gracias a un informe de la Superintendencia de Bancos (al 30 de junio de 2006), hace ya cinco años, que usted mismo hizo público.

Por eso sorprende, cuando usted declaró hace unos días que es evidente que el «candidato sin memoria no tiene la más mínima idea de cómo funcionan las entidades financieras, donde jamás pueden mostrarse signos de debilidad, pues los ahorrantes tienden a llevarse su dinero a otra parte.»

¿No será, Administrador, que es usted mismo quien no tiene memoria?

Fue usted quien publicó el informe de la Superintendencia de Bancos que calificaba al Agrícola como una entidad con un perfil de «alto riesgo.»

No lo digo yo, ni lo dice el «candidato sin memoria». Lo escribieron los inspectores de la Superintendencia de Bancos. Los cit0 a ellos, gracias a usted:

«Los ingresos operativos del Banco Agrícola no cubrían los gastos. El 30% de la cartera estaba vencida. No cumple con las normas bancarias. No aplica el Reglamento de Evaluación de Activos. Existen debilidades en el control interno. Mantiene en sus activos cuentas por cobrar y préstamos irrecuperables. Provisiones de riesgo insuficientes. No tiene área de Gestión de Riesgos. No tiene oficial de cumplimiento. Manuales no adecuados a la banca. Bienes adjudicados sin tasación y sin provisión.»

Para mayo de 2008, Administrador, según un informe que ustedes reproducen en su web, se indica un faltante de provisiones para cartera de crédito de RD$2.1 mil millones. Si a este faltante le hacemos el mismo descuento a sus «cuentas por cobrar» que le hizo la Superintendencia, habría ajustes adicionales por RD$1.3 mil millones.

Sume ambas partidas (RD$3.4 mil millones), y dedúzcalas del patrimonio contable que ustedes publican en sus estados financieros (no auditados), y verá como el patrimonio de RD$3.2 mil millones del que usted se ufana… ¡desaparece!

¿Cómo es, entonces, que usted dice que «el índice de solvencia en estos momentos es de 39.9%»? ¿Tres veces la solvencia del Banco de Reservas?

¿Usted se lo cree, Administrador?

¿Cómo es que usted dice que la Superintendencia lo supervisa? Entre a su sitio web, y verá que los únicos estados financieros de entidades públicas que publican son del Banco de Reservas y el Banco Nacional de la Vivienda.

Busque en su registro de entidades de intermediación registradas y autorizadas y verá, señor Administrador, que el «Banco Agrícola» no es una de ellas.

Discúlpeme, pues reconozco que se me hace difícil escribir esta nota, cuando no solamente veo un vacío de información en la Superintendencia sobre su entidad, sino que en la mismísima página web del Banco Agrícola.

Entre a su sección de «Transparencia», si no lo ha hecho, y sólo encontrará publicados los estados interinos de enero, febrero (saltan marzo), abril y mayo de 2011. Igual me las ingenié para encontrar más información contable, aunque esté oculta en su dirección de internet.

Lo que no encontré, en sitio alguno, es un informe de auditoría externa avalando y confirmando todos los registros contables del Banco Agrícola.

No es que yo dude de su palabra, pero usted comprenderá que base me ha dado para ello.

Por ejemplo, en su misiva reciente usted se burla diciendo que «los asesores le tomaron el pelo» a un candidato que orgulloso lleva su calva, al recriminarle que entregó el Banco Agrícola con una morosidad de 49%, debido a «los pésimos programas de créditos» de aquel gobierno de 2004.

Sorprende, pues, en otros documentos, como uno que escribió usted mismo (o quizás fueron sus asesores tomándole el pelo) en agosto de 2008 quienes justificaban una parte importante de aquel índice de morosidad tan alto a que «el Banco Agrícola en ese entonces se encontraba en proceso de cambio de su sistema informático y por tanto no se produjeron los traspasos regulares de los prestamos vencidos a cuenta por cobrar del Estado.»

Aunque un «comunicador» colaborador suyo dude de mi capacidad como «experto» financiero cuando comenté estas cifras, usted mismo sabe que en el 2004, el Banco Agrícola otorgaba el 50.1% del financiamiento agrícola (según una presentación suya) y, seis años después, apenas aporta un 35.7% del pastel (según sus propias cifras no auditadas y la cartera de la banca supervisada por la Superintendencia).

«Desde su fundación, el Banco Agrícola ha recibido RD$16.2 mil millones y al 30 de junio de 2007 sólo contaba con activos totales de RD$7.4 mil millones. La diferencia, por RD$8.7 mil millones, ha sido absorbida por las pérdidas operacionales.»

Eso no lo escribí yo. Lo escribieron ustedes. ¿O nos tomaban el pelo?

¿Y aun así dudan de que el sistema, no sólo el banco, esté quebrado?

Pero todo esto son detalles, Administrador, números de un «experto» financiero y aprendiz de escribidor.

La realidad es que su visión de financiamiento para el sector agropecuario (que sinceramente comparto) contempla, según sus propias estimaciones, un presupuesto inicial de RD$1.7 mil millones, y que luego su sistema reformado necesitaría un presupuesto anual («durante los próximos cinco años») de RD$1.8 mil millones.

Es decir, la friolera suma de RD$3.5 mil millones para el primer año.

¿Para qué seguir engañándose, Administrador, soñando con las nubes?

¿Usted de verdad cree que le transferirán RD$3.5 mil millones, cuando en los últimos dos años la asignación presupuestaria anual otorgada al Banco Agrícola fue de RD$180 millones, es decir, un 5% del monto aspirado?

No le hicieron caso en el 1997, señor Administrador. Tampoco en el 2007.

Quizás ahora sí, pero gracias, no a su gobierno, que ignoró sus propuestas, sino a ese desmemoriado y mal asesorado calvo (pasado Presidente de la República, por demás), de quien se mofa.

Por eso es que pienso, Administrador, que quizás su renuncia, ahora, de alguna forma lo reivindique como alguien que, además de bien intencionado y visionario, se respetaba.


«El Banco Agrícola será transformado en un banco de fomento para permitir el acceso al crédito de la zona rural… El objetivo central no será el ganar diner0, sino asegurar la producción de alimentos con créditos blandos mediante la creación de un fondo de garantía.»

Presidente Leonel Fernández Reyna, Discurso ante la Cámara Americana de Comercio (hace 1,233 días, el 30 de abril de 2008)

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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