Un año difícil

Un año difícil

Desde ya, el 2012 será un año de muchos retos, con algunas importantes oportunidades, para toda la sociedad de la República Dominicana.

Un año electoral, de una campaña presidencial ya desgastada antes de haber iniciado por lo longeva, con el potencial de repetir los errores de años anteriores, cuando el desguañangue fiscal nos costó a todos tasas de interés erráticas, nuevos impuestos y más deuda pública.

Un año de «independencia» económica, pues el actual acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, de mantenerse, expirará en los primeros meses de 2012 y le tocará a una nueva gestión, a partir de agosto, decidir si reanudará con el apoyo, la (supuesta) disciplina y los (supuestos) controles de ese organismo internacional.

Un año de gran expectativa cambiaria, tomando en cuenta la ciclotimia económica dominicana y el hecho de que ya, por seis años consecutivos, habremos promediado una devaluación cambiaria anual menor al 4.0%, con los costos y beneficios correspondientes para diversos sectores de la economía.

Un año de transición fiscal, obligatoria la discusión de una reforma fiscal integral, tomando en cuenta que buena parte de las medidas del paquetollo fiscal de 2011 son «transitorias» (vencen en junio de 2013), por lo que el próximo gobierno tendrá que decidir qué hará para reemplazar esas entradas tributarias.

¿O se hará realidad la difícil (y eterna) posibilidad de una racionalización, reducción o reorientación del gasto público?

Un año de muchos compromisos asumidos, como el de la estabilidad de los precios de hidrocarburos o la tarifa eléctrica, pero también el del 4% del PIB para la educación a partir de 2013, que implicará una revisión extensa de todas las partidas de gasto e inversión pública.

Un año refrescante, con la posibilidad de cambios y renovaciones importantes en las esferas del gobierno, sin importar nuestras preferencias políticas, que traerá nuevo brío e ímpetu a la gestión pública y el reinicio de un diálogo más constructivo y creíble con el sector privado.

Un año de mucha cautela, sobre todo para los agentes del sector privado, en lo empresarial y lo personal, pendientes de eventos, locales e internacionales, políticos y de estado de transcendencia que, necesariamente, afectarán el quehacer y el debate económico y empresarial.

Un año de gran desarrollo para el sector minero, con la expectativa de que las operaciones de los principales operadores del país estén ya en pleno proceso de producción, exportación y expansión.

Un año de continua estabilidad y confianza en el sector financiero que, una década de reformas después, ha sabido colocarse como un modelo de que los dominicanos sí pueden enderezar sus entuertos, y hacerlo de forma continua, consistente e impactante.

Un año, o por lo menos la mitad de un año, donde la actividad electoral y política tenderá a reactivar las operaciones comerciales, la inversión pública e inmobiliaria y el aparato económico en general, aunque con el riesgo de importantes ajustes luego de mayo (¿junio? ¿agosto?) de 2012.

Un año a partir del cual los sectores productivos, la economía real, de la industria, la agricultura y lo rural, tendrán igual o mayor incidencia que las grandes obras públicas concentradas en la capital.

En fin, un año político, un año de transición, un año de ajustes, de revisiones y replanteamientos fundamentales que, quizás, redunden en un 2013 y un futuro más promisorio que el esperado en 2012.


Volviendo al futuro

¿Qué tal fueron las predicciones del «Escribidor»?

El 20 de enero de 2011 escribimos nuestras predicciones para el año que recién terminó.

Lo titulamos «Deja vu económico» por las muchas coincidencias que preveíamos entre ese 2011 y el año 2008.

Así de predecible fue la economía, por lo menos la dominicana, pues acertamos en el grueso de nuestras apuestas económicas para el 2011.

El petróleo West Texas promedió US$94.2 el barril durante el año pasado. ¿Adivinen cuál fue nuestra propia adivinanza?

US$94.0 el barril.

Otras predicciones:

«Sepa que en 2011 creceremos más del 5.5%. Igual la inflación en un dígito y esa tasa de cambio apúntelo que rondará $38.50 por dólar en 12 meses.»

Reconozco que la PIBitis es contagiosa, y que exageré ligeramente mi pronóstico, pues pareciera que solo llegaremos a crecer 4.5%, que no está tan distante de nuestro 5.5%.

La inflación, ¡oh sorpresa!, cerrará de un solo dígito (8.0%).

El precio de compra y venta del dólar EE.UU., al cierre de diciembre 2011, promedió $38.58, solo 0.2% (8 centavos) superior a nuestra adivinanza.

Cerré: «apúntele, por lo menos, un aumento de 4% al costo de sus préstamos este año.» ¿Cuánto aumentó la tasa promedio ponderada? 3.9%. LQQD.


«Estamos buscando vías para que, sin necesidad de realizar una reforma tributaria, se incremente la recaudación fiscal.»

Temístocles Montás Ministro de Economía, Planificación y Desarrollo. 31 de marzo de 2011 (61 días antes de someter el paquetollo fiscal del 1 de junio de 2011)

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.


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