Completando a Ligia: ¿Qué hacer con el BNV?

Completando a Ligia: ¿Qué hacer con el BNV?

Apoyo la idea de Ligia Bonetti, de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), de transformar al Banco de Reservas en un nuevo banco de fomento a la producción. Con solo dos condiciones.

La primera es cerrar el Banco Nacional de «Fomento a la Vivienda y la Producción», cariñosamente el BNV.

En defensa de Ligia, su posición no surge a raíz de algún complejo de Guacanagarix, en el que la AIRD se inscribe en las innecesarias recomendaciones del ahora célebre informe técnico «de Harvard».

Los amigos de la AIRD ya tienen tiempo apuntando «que un elemento fundamental para salir de la crisis es redefinir el esquema de financiamiento de las actividades productivas, especialmente de la producción de bienes.» (2008)

Fue supuestamente para estos fines, de apoyar a los sectores «productivos», que el antiguo BNV fue transformado en el BNFVP en el 2004.

Desde entonces, y en las diestras manos de los administradores Matos Berrido, Gerónimo y el recién llegado Antún Batlle, el BNV se ha dedicado a emitir cualquier cantidad de deuda y a financiar, entre otros agentes de los «sectores productivos», al gobierno.

Nos referimos nada más y nada menos que a RD$10.3 mil millones en cinco años, la mayor cantidad en títulos adquiridos por fondos de pensiones, gracias a que la deuda, soberana al fin, la califican «A+».

Desde que estas emisiones despegaron en 2008, son mayores los recursos que el BNV ha colocado en valores financieros gubernamentales, que los destinados a préstamos para los sectores reales del país.

Así vemos que el 51% (o RD$6.5 mil millones) de los activos financieros del BNV están colocados en el Banco Central y Hacienda. Muchos bienes o empleos se producen allí.

Lo patético es que de los recursos que si son préstamos, hasta RD$200 millones son de consumo. Vaya usted a ver cómo esto fomenta los sectores reales.

Más lamentable es la mala calidad de la cartera de créditos.

Sus préstamos problemáticos (sean estos vencidos, en litis judicial o reestructurados), son el 14.0% del total de su cartera, 2.4 veces el 5.8% del Banreservas y hasta 4.6 veces más riesgosos que el 3.0% de la banca privada.

Tristemente, el BNV ha sido escenario también de unas transacciones realmente lunáticas.

Mi favorita es la de «WODA International», una Sunland cualquiera, que ofrecía procurarle al BNV un financiamiento a 10 años con el Commonwealth Bank of Australia (¡tenía que ser!) y «SM Entreprises» (no pregunten) por US$25 millones.

Para obtener el préstamo, los genios en el BNV consiguieron un aval del Reservas de US$5 millones a favor de WODA que, vaya usted a ver, procedió a ejecutarlo (¡a su propio favor!) y hacerse escasos. Aval que luego Banreservas procedió a cobrarse mordiendo un depósito del… ¡BNV!

Eso fue en 2005. Nos robaron RD$188 millones en nuestras propias narices… Y nada pasa.

La belleza más reciente (en 2009) fue con el Guavaberry Golf Club, en una millonaria operación inmobiliaria que cerró don Gerónimo ese año generando RD$132 millones en utilidades (51% de las obtenidas entonces y ficticias, según dos diferentes firmas de auditoría externa) que, luego de analizarlas, don Quique echó para atrás. Al año siguiente.

Además de que expone la reputación del soberano (miren que lo del Estadio Quisqueya era una verdadera locura), de que desvirtúa su naturaleza al prestarle al gobierno y de que presta mal, el BNV es el banco menos eficiente de todos.

Para generar el poco valor agregado que produce, el BNV y sus 466 empleados (¡en una sola oficina!) enfrentan gastos administrativos de RD$850 millones al año, lo que implica que para generar RD$100, tiene costos de RD$91 versus RD$77 del fraternal Reservas.

Ciertamente, el BNFVP ha intentado jugar su rol desarrollista. Algún impacto ha tenido, no lo dudo. Pero lograr ese impacto, durante los últimos cinco años, emitiendo más de RD$10 mil millones en deuda soberana (mitad para préstamos vinculados al Estado) y sufragar casi RD$3 mil millones en gastos operativos, me parece una burla a los sectores productivos de la nación.

Mejor que don Vicente y el Banco de Reservas asuman ese rol, fusionando al BNV con el coloso público y haciendo suya la estrategia de fomento y desarrollo.

Eso sí, a los amigos industriales les toca pagar. Por ejemplo, solo uno lo hizo, de 32 zonafranqueros que firmaron pagarés de RD$1,200 millones avalados por Hacienda.

Así nunca se desarrollará el financiamiento industrial.

Ni se hace patria.

Esa era, y no podía olvidarla, mi segunda condición a la propuesta de Ligia.


 «El crecimiento descansó en la mayor confianza depositada por los ahorrantes en el banco, ya que las captaciones del público crecieron en un 22.8%, superior a cualquier otra entidad de la banca, cerrando así en los RD$11,000 millones.»

Ing. Federico Antún Batlle

Gerente General del Banco Nacional de Fomento de la Vivienda y la Producción (BNFVP),

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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