Los Bubíes

Los Bubíes

Los medios de comunicación de esos días trataban temas verdaderamente graves. Luego de la reunión con el presidente Obama, el nuestro había sugerido la posibilidad de una moratoria en el pago de la deuda externa de los países más pobres para facilitar su supervivencia frente a la crisis internacional. La gripe porcina explotaba en México y nuestro país declaraba alerta roja. Don Leonel llamaba a la unidad nacional. El panorama, digamos, era bastante sombrío.

Fue precisamente en ese contexto que la prensa reseñaba dos historias que representaban una verdadera burla al contribuyente dominicano. La principal hizo portada: el gobierno declaraba de utilidad pública los terrenos para la segunda línea del Metro de Santo Domingo. Sí, asimismo: con el mundo cayéndole encima (o por lo menos sus recaudaciones), persisten en su sueño (que sólo es de ellos) de la segunda línea y del trencito a Santiago.

La segunda nota no hizo portada, pero fue reproducida por todos los principales medios del país. Si desea, todavía puede acceder a ella en el portal de la Secretaría de Estado de Hacienda quien la tiene como cuarto elemento en su sección de «Noticias», luego de las otras que tratan sobre cómo el gobierno maneja el gasto público con prudencia, una declaración afirmando que la deuda externa bajaba y las buenas noticias de que a unos bonistas se les pagó.

Así supimos que los bubíes, esas maltratadas gaviotas que periódicamente visitan nuestras costas para poner sus huevos, tenían nuevos padrinos, uno de ellos dominicano. No, no era un socialmente responsable empresario o una entidad sin fines de lucro. Tampoco era la Secretaria de Medio Ambiente.

El nuevo padrino era, nada más y nada menos, que nuestro flamante Ministro de Hacienda. Asumo que en su calidad de ministro pues, de lo contrario, ¿para qué reseñar su nuevo rol en el portal oficial o a través de la oficina de relaciones públicas de esa Secretaría?

Que el ministro dedique su tiempo libre a la protección de las especies en peligro, o al medio ambiente, me parece algo loable. Un modelo a seguir. Algo para las sociales. Pero que lo haga «en funciones» me parece un absurdo. Macondiano. Es como enterarme en el Wall Street Journal de que Bernanke apadrinó los cocodrilos de los Everglades o visitar el portal del FMI para enterarme que lo de Dominique Strausse, su director gerente, son los pandas chinos.

El tema era para olvidarlo, como para archivar los titulares de don Vicente y los bubíes de ahora junto a otros memorables, como aquel de «Balaguer mudo a Mamí» de años atrás.

Pero no. Los titulares continuaron. En el de esta semana nos enteramos de la «tormenta perfecta» que de imperfecta lo único que tiene fue que era totalmente (pero totalmente) predecibles salvo para nuestros funcionarios que hace pocos meses rechazaban el apoyo de los organismos internacionales y le recomendaban a los yanquis que fueran ellos los que buscaran al FMI.

Se nos insiste en pintar, ahora, todavía, al país como el de Alicia y sus maravillas. A pesar de la tormenta perfecta, en el «peor de los escenarios», Hacienda proyecta que las remesas sólo caerán 6%, cuando el Banco Interamericano de Desarrollo apunta a un retroceso de 11% a 13%, y donde ya vemos a países de la región con caídas del 20%.

En ese mismo escenario, el más conservador, según los técnicos de Hacienda, el turismo sólo caería un 5%, cuando las cifras preliminares indican que la caída de turistas no residentes ha promediado el doble de este monto durante los últimos nueve meses.

Las exportaciones de las zonas francas se proyecta caerán solamente 10%, cuando don Miguel Cocco, en un discurso semanas atrás, nos recordaba que durante el 2008 cayeron 49% mientras que las demás exportaciones a los EE.UU., a quien dirigimos el 40% de nuestros productos, habían caído 34%. Ojo: eso fue en el 2008. ¿De verdad creemos que los del Norte retomaran el consumo o sus viajes en este 2009?

Alguien dirá que es asunto de dimensiones, pero de que por lo menos se está reconociendo la caída en el ingreso de divisas. Es cierto, pero lo mejor (¿peor?) de todo es que cómo insisten en que cerraremos la brecha externa para que el país no sucumba.

Ciertamente: la caída en el precio del petróleo y lo de la Barrick va a favor nuestro. Pero las inversiones extranjeras que de verdad no darán el impulso son… ¡las turísticas e inmobiliarias! Sí señor, ya no son US$12,500 millones las que llegarán al país. No. Apúntenle US$2,000 millones más para un total de US$14,500 millones. Sí. Al mismo país, cuyas visitas de turistas caen y donde una de las mejores noticias del año ha sido que un proyecto verdaderamente modelo en este renglón (el de Cap Cana) logró sobrevivir aplicándole pingues descuentos a sus pagarés en los mercados internacionales.

Mi decepción con todo esto es mayor cuando hoy leo que el Superintendente de Bancos, por su lado, «rechaza hacer un nuevo acuerdo con el FMI», porque los ingresos internos y externos que recibirá el gobierno le permitirá manejarse sin mayores dificultades.

Pero señores, ¿cuáles ingresos? ¿Internos? ¿De dónde? Será de la banca o las AFPs, pues tributarios no serán. ¿Externos? ¿Sin acuerdo con el FMI? Las cifras del primer trimestre todavía no son públicas, pero las que sí manejamos, como las inversiones extranjeras de cartera en el BC y de los financiamientos en divisas de los bancos apuntan a una caída de US$536 millones (o 42%) desde septiembre 2008 (cuando nos estábamos inundando de divisas) a la fecha.


 «Esta es una crisis perfecta… porque los consumidores no consumen, los bancos no prestan, los inversionistas no invierten, los gobiernos no recaudan y el comercio exterior no sólo no crece, sino que decrece».

Lic. Vicente Bengoa A., secretario de Estado de Hacienda de la República Dominicana.

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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