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Se quedaron cortos

Se quedaron cortos

Eddy Martínez, director ejecutivo del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana es, sin duda alguna, uno de los más diligentes, emprendedores y optimistas funcionarios públicos.

La semana pasada, don Eddy compartió con la opinión pública las buenas nuevas de Navidad: habemus un nuevo «récord en cuanto a la captación de recursos foráneos en el país.»

Si, así como leyó: no obstante el cataclismo financiero internacional, la inversión extranjera recibida por la República Dominicana en los primeros nueve meses de 2008 aumentó US$836 millones o 55% más, comparado con igual período de 2007.

Como para no quedarme atrás, y en el mismo ánimo de optimismo navideño que caracteriza a nuestros gobernantes, les tengo otra sorpresa, aún mejor: el aumento no fue de 55%. No. Los amigos de la CEI-RD, por un desliz, se quedaron cortos.

Resulta que el aumento fue… ¡de 133%! Es decir, no fueron US$836 millones adicionales los que llegaron en nueve meses, sino US$1,342 millones. Este ritmo de crecimiento, no cabe la menor duda, es el mayor registrado en los últimos 15 años.

Como todo en la vida, si algo luce ser demasiado bueno para ser verdad entonces, probablemente, no sea verdad. Como siempre, las cifras del Banco Central no mienten. Ahora bien, vienen las preguntas: ¿Hacia dónde fue el dinero? ¿Se crearon nuevos empleos en el país? ¿Nuevas plantas de producción?

Según esperábamos, los sectores receptores más afectados por la crisis fueron nuestros «General Motors» (turismo e inmobiliaria), que recibieron US$750 millones (57%) menos en el 2008 que en el 2007. Por ahí no hay sorpresas.

Sorprende, eso sí, el aumento de 293% o US$551 millones que ha beneficiado a nuestros aparentemente blindados sectores comerciales e industriales. ¿Dónde están los nuevos centros comerciales? ¿Dónde las nuevas plantas de producción? ¿Los nuevos empleos en esos sectores?

Para llegar a la respuesta, crucé estos datos sectoriales con el de los países de origen de la inversión extranjera. En esos datos, quizás, encontraría la luz.

Mi querido Reino Unido, donde tuve la oportunidad de disfrutar el año más lluvioso de mi existencia, ha invertido US$30 millones en promedio en nuestro país durante los últimos 10 años. Menos el 2008.

Resulta que cien años después de que don Andrés (Brugal) fundara la empresa licorera, su descendencia pudo «realizar» o cosechar su bien merecido valor, cuando vendió el control accionario a Edrington, de Escocia.

Desconozco el valor final de la venta. Lo que podemos apreciar es que, luego de promediar US$30 millones, el Reino Unido, en sólo los primeros nueve meses de este 2008, invirtió en nosotros US$600 millones, o 1,900% más que el promedio.

Obviamente que el grueso, para no decir el 100%, de la inversión extranjera dirigida al sector industrial y comercial de la República Dominicana en este 2008 se debe al caso Brugal.

Aunque me alegro por los afortunados accionistas de la empresa y el Gobierno por los impuestos que cobró, no me queda claro que se debe esperar una mayor base productiva o de empleo a raíz de esa transacción.

Puedo decir lo mismo con la venta de los negocios de Citibank y Republic, de la Shell y Refinería, de la inversión Vicini en el Grupo Progreso, de la venta del tabaco León Jimenes o de la (lamentable) salida de Verizon. Todas, sin excepción, son operaciones de cambio de control.

Con la excepción de la estatizada Refinería, donde de seguro hemos de esperar jugosas nominillas, las otras inversiones extraerán un retorno adecuado por vía de eficiencias operativas y racionalización de gastos.

Felicito, de todas formas, la diplomacia pública y los viajecitos que, según don Eddy, motivan que lleguen nuevas inversiones al territorio dominicano. Ojalá que les siga rindiendo frutos.

Ahora bien, como para que no nos quedemos cortos en el 2009, sugiero que vayan pensando cual otra de las joyas del trono podemos vender para que lleguen más capitales. ¿Qué les parece la presidencial esmeralda verde que se viste de novia?


205 millones de US$

Ha sido la salida de inversión extranjera de cartera, aquella que se coloca en títulos financieros como bonos corporativos y papeles del gobierno o del Banco Central, en los nueve meses de 2008.

Por este concepto, el más cercano a los temibles fondos «golondrinos», el país en los últimos tres años había recibido más de US$1,970 millones.

¿Por qué la caída tan dramática, cuando se nos habló de que el país se estaba inundando de dólares del exterior? No tengo la respuesta, pero por lo menos en está línea tenemos una hemorragia. Blindada.


 «Nos complace que la empresa Cap Cana haya podido resolver su difícil situación, sin intervención del Gobierno, lo que demuestra la independencia que tiene esta empresa y el mismo sector turístico para enfrentar situaciones de crisis».

Eddy M. Martínez, director Ejecutivo del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (CEI-RD).

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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