Apuesto a ti, Dominicana

A mis lectores

Ya nos los adelantó La Bruja en enero, aquí mismo, en Argentarium: «La mejor predicción que les brindo a tus lectores es que el nuevo año vendrá cargado de sorpresas, como este, el pasado, el anterior y todos… Esa es la belleza.» En efecto, les tengo una sorpresa. Me despido. Temporalmente.

A semanas de cumplir su primer aniversario en Diario Libre, y luego de más de 200 entregas semanales acumuladas en los dos destacados medios que han sabido darle cabida, el escribidor de Argentarium se despide para enfrentar un reto profesional que muchos considerarían una locura.

Los detalles no vienen al caso pues, al final de cuentas, esta es una despedida personal y, lo más probable, ya será para todos de conocimiento público. Sean, por favor, generosos y pacientes en pasar juicio.

Dijo un sabio que si nuestras vidas se limitaran a una sola palabra, esa sería «Gracias». En efecto, se me hace difícil encontrar otras en estos momentos.

El apoyo que he recibido durante los últimos cuatro años de todos mis lectores, de todos los niveles sociales, profesionales, políticos y económicos, únicamente me confirman el mensaje por todos leídos en la sabiduría de hoy: «es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos».

A pesar de las limitaciones que sobrecogen a su escribidor, lo cierto es que, como consta por el apoyo recibido por los diferentes medios que han acogido su mensaje en el transcurso de los últimos cuatro años, alguna «tecla» hemos sabido tocar en el sentir de los dominicanos.

Si por el momento dejamos de tocar esa melodía, que para algunos habrá sido de agrado y para tantos otros no, es gracias a un espacio de libertad de expresión que, aún amenazado en alguno que otro momento, ha sabido primar en nuestra realidad nacional durante las últimas décadas.

Habláramos mal del camello si, parado frente al ojo de la aguja, decide mirar hacia otro lado. ¿Verdad?

Lo cierto es que si con algún mensaje deseo despedirme de ustedes, es con uno de esperanza. De apertura y de reconciliación. Existe, todavía, en nuestro país la apertura a ideas, personalidades y liderazgos diferentes.

No quiero este decir que unos serán mejores que otros, sino de que la posibilidad de diferir, de criticar y de cuestionar, todavía existe. Como mínimo, toca aprovecharla y llevarla al límite.

Cuando a los que critican y difieren todavía se les da la oportunidad de aportar, existe, por lo tanto, la posibilidad de que todos los dominicanos podamos aportar al bienestar de nuestra nación.

Esa posibilidad, queridos y pacientes lectores, recoge la esperanza que hoy me alberga al despedirme de ustedes y que no me permite dudar, como a inicios de años me inspiró alguien, aquello de que «apuesto a ti, Dominicana». Esa, sin lugar a dudas, es la verdadera belleza.

Argentarium regresará. Hasta entonces, y como dijo el sabio, solo me resta decir: «¡Gracias!»

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.


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