La casa del terror

La casa del terror

Me confieso adicto a Bloomberg, el servicio de información financiera de los mercados internacionales. Reconozco que esta adicción, como todas las otras que sobre sus hombros carga este escribidor, hace daño a la salud. De convertirse en una telenovela de éxito y multimillonarios, mínimo ha cambiado su razón de ser a la de una casa del terror.

Sólo toca visitar su página web para comprenderme. A ver, ¿qué noticias teníamos el martes 3 de marzo de 2009, a eso de la medianoche? Les cuento: Que las bolsas asiáticas cayeron con la caída de las ventas de vehículos en EE.UU. Que la economía australiana se contrae. Que la «depresión» automotriz se apodera del mercado. Que el Banco de Japón comprará activos tóxicos de los bancos. Que el parlamento chino está preocupado con el desempleo y la inestabilidad social.

En la República Dominicana, en cambio, todavía estamos de telenovelas. El pasado viernes 27 me tocó el honor de comentar una especial que, por haber durado dos horas, se hizo un poco larga. Tengo entendido que la gran mayoría de los televidentes hubiese preferido que el canal mantuviera su programación original. (Si, otra telenovela.)

Me aterra la desconexión que existe entre el discurso y la visión criolla con la realidad de los mercados financieros internacionales. Se asemeja, en mi recuerdo de hace 30 años, al silencio que precedió al huracán David, allá en el 1978.

La telenovela nuestra, en mi opinión, está bastante mal escrita. Los personajes principales, cada uno con su propia agenda (que por lo visto no somos nosotros), se contradicen el uno con el otro y hacen del guión un desastre total difícil de comprender.

Para entenderme, sólo toca ver la prensa del martes. En una página (la 12 del Diario Libre), el sabio e intelectual don Temo viaja a Portugal para comentar las dificultades que enfrenta el país y, con toda la racionalidad que caracteriza al personaje, explica las implicaciones que sobre la industria del turismo local tendrá la crisis que viven países como Estados Unidos, España y Canadá.

Cuatro páginas después (la 16 del mismo periódico), el locuaz galán Vicente se reúne con otros ibéricos aquí en el país para comentarles que, no obstante la crisis «sin precedentes» que afecta a todo el mundo, la República Dominicana se mantiene blindada. Para muestra de ese monólogo, sólo un botón: en dos meses, el Consejo de Fomento Turístico ha aprobado la friolera suma de US$14.5 mil millones en nuevos «proyectos».

Vienen mis preguntas: ¿por qué tardó tanto el presidente Fernández para nombrar a don Francisco Javier en sustitución del verdadero galán (Felucho)? Si es cierto que don Francisco logra enamorar a US$14.5 mil millones de capital extranjero, a esta altura del juego, no me queda la menor duda de que él, y no otro, es el promotor turístico número uno de nuestro historia (con el perdón de don Ángel Miolán).

Mi otra interrogante es más bien una invitación a los amigos periodistas. ¿Recuerdan el episodio aquel donde el príncipe (el de «Hola») hizo una aparición especial, pico en mano? En ese proyecto, de US$2.5 mil millones, nos hablaron de la creación de más de 20 mil empleos «directos». Eso fue a nosotros, hace poquito tiempo.

A los extranjeros, y a los locales que se quieran apuntar, en su página web el «proyecto» promete un «retorno garantizado» sobre el alquiler de sus propiedades de 8% por 5 años, renovables y «netos de los costos de administración». Los precios en las propiedades son de introducción, y se «espera que muchos aumenten hasta 25% antes del fin de año.»

Por favor. No nos engañemos. No nos sigan engañando. Más. Dejemos a un lado los US$14.5 mil millones. ¿Dónde están (o estarán) los US$2.5 mil millones? ¿Dónde los 20,000 empleos? El príncipe, ¿cuándo volverá? ¿Qué proyecto puede garantizar un retorno neto del 8%? ¿Qué propiedad inmobiliaria, turística y de lujo, aumentará su valor en 25% antes de que termine el 2009? ¿Con el mundo derritiéndose?

Esta telenovela criolla, más que la realística tragedia de Bloomberg o las eróticas brasileñas, se está convirtiendo en una burla, irritante y poco graciosa por cierto. Frente a esto, a los televidentes no nos quedará otra opción que apagar el televisor. Y ahí sí, se los aseguro, entraremos a la casa del terror.


 «Ahora, de repente, nos encontramos inmersos en una situación de enfriamiento rápido de la economía, pérdida de empleos y deterioro de los principales indicadores de desempeño económico y social.»

Ing. Temístocles Montás. Secretario de Economía, Planificación y Desarrollo

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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