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La esperanza de hoy

Hace quince años tuve el privilegio de trabajar unos meses en la redacción de El Caribe, de Germán Ornes, quien además se había hecho banquero a través de su longeva labor en el Consejo del Banco de Reservas.

Don Germán publicó mi primera columna. También me enseñó lo que para él era periodismo.

Cuando le reclamé que nuestra portada estaba repleta de internacionales, sonrió y me mandó a buscar los otros diarios.
Revisándolos uno por uno, me preguntó: “¿Tú crees que eso es noticia?”

MAKTUB

Según la tradición árabe todo “está escrito.” Desde que comenzamos Argentarium, nuestro esfuerzo ha sido hacer público lo que ya está escrito. Para mantenernos fiel al viejo periodista, y a la línea editorial de CLAVE, sustentamos todos nuestros trabajos en fuentes públicas, como la Superintedencia de Bancos, el Banco Central y el FMI. Aunque alguien me llamó terrorista y otros me pidieron que no “tocara esa tecla”, los banqueros, y muchos no especialistas, nos acogieron.

Hoy no hay datos 

En esta entrega, nuestra última para 2006, no tenemos gráficas ni estadísticas. Solo algunas reflexiones: pura opinión.

Un año después de “La Bruja y yo: predicciones bancarias para 2006”, donde expusimos qué podíamos esperar de la banca para este año, nos lleva a la humildad el reconocer dónde fallamos y en qué acertamos.

Fue el año de las asociaciones, de la reactivación del crédito (aunque al consumo) del ocaso de la banca extranjera, de pocos cambios en las autoridades monetarias y financieras y definitivamente de los juicios bancarios (aunque de uno en particular, eso sí). Sobre todo, y para el bien del país, reconforta que nuestra apuesta a “No más sorpresas” fue correcta. Todo va bien, ¿verdad?

Primavera de esperanza

Terminando el año, el potencial de nuestro país, y por ende de nuestro sector financiero, no deja de ser mayor. Este año fue el primero, desde 2002, en el que nuestro sector financiero dejó de ser el foco de atención negativa (a pesar de los vacuos intentos de algunos) y retomó el caminar de antes.

Pero hay nubes en el horizonte

¿Quién lo niega? El desequilibrio fiscal y cuasi-fiscal. La política monetaria, aunque exitosa, lleva a la pregunta de ¿hasta cuándo? La liquidez de una banca que no encuentra cómo prestar a algo que no sea plástico o ande en ruedas. Una ilusa rentabilidad que por escasa preocupa al capital del futuro. Que se atiendan estos retos, y que se atiendan mejor, es la esperanza de hoy.


 “Eran los mejores tiempos, eran peores tiempos, era la época de la sabiduría, era la época de la insensatez, era la época de la creencia, era la época de la incredulidad, era la estación de la Luz, era la estación de la Oscuridad, era la Primavera de la esperanza, él era el Invierno de la desesperación, nosotros teníamos todo ante nosotros, nosotros no teníamos nada ante nosotros…”

Charles Dickens

 

 

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.


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