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Impacto colateral

Impacto colateral

Dicen que el sueño de los que no duermen es la esperanza. A raíz de la la incipiente crisis que sufren al momento que escribimos los mercados financieros internacionales, hay más que suficientes razones para que los dominicanos perdamos el sueño. Algunos voceros oficiales, como el Superintendente de Valores Haivanjoe NG Cortiñas, mantienen la esperanza de que la crisis “no sería negativa en lo inmediato” en RD . Como veremos, esperamos que él se mantenga despierto y alerta frente a la tormenta que ya nos embarca.

Sonidos del río

La liquidez financiera global es como un lago, del cual se desprenden ríos sobre cuyos cauces navegan las capitales buscando un siempre mayor rendimiento. Obviamente, ya cuando llegan a una economía relativamente estrecha como la nuestra, los ríos se han convertido en riachuelos. Eso sí: si el lago se desborda, el ríachuelo engorda. Igualmente: cuando el lago pasa por una sequía, sólamente le llegan gotas. Ya lo dice el refrán: “Cuando el río suena es porque algo trae.” La crisis actual, originada en el mercado hipotecario de alto riesgo de los Estados Unidos, ya nos impactó y lo continuará haciendo en el futuro cercano. Que no nos sorprenda si algunas variables empeoran antes de mejorar.

Afortunadamente, podemos mantener la esperanza de que el daño será manejable y pasajero. Pero hay lecciones de allá que debemos aplicar aquí.

¿Impacto?, ¿Qué impacto? 

Como muestra la gráfica, para una de las emisiones de bonos soberanos RD transados en los mercados internacionales, el rendimiento exigido ha aumentado 16% desde inicios de verano. De un “yield” de 6.46% al 11 de junio, ya el 13 de agosto la misma variable llegó a 7.50%. En la medida que los grandes inversionistas se retraen, y según vimos en la crisis del suroeste asiático (que precisamente ahora cumple su décimo aniversario), lo que en un inicio afecta a pocos eventualmente se torna sistémico. En 1997 fue la quiebra de corporaciones en Tailandia, pero eventualmente casi todas las economías asiáticas sufrieron el tsunami de aquella debacle cambiaria.

Si hablamos de las tasas de interés más bajas en décadas, del excesivo crecimiento del crédito hipotecario, de una economía que ruge leoninamente y de una burbuja en el mercado inmobiliario, ¿nos referimos a los EE.UU. o a la RD?

¿Cuáles han sido los renglones que más han incidido en el crecimiento económico del país en los últimos años? Respuesta: los grandes proyectos inmobiliarios, tanto en la capital como en algunos polos turísticos. No lo digo solamente por Donald Trump. El anunciado proyecto de torres en la Anacaona, “con precios que comienzan en los US$2 millones”, lo dice todo. ¿O es que de verdad nos creemos un Nueva York “chiquito”?

El ingreso de capitales al país ha aumentado de manera extraordinaria. Solamente el Banco Central ha recibido mil millones de dólares de “entidadades internacionales” desde el “retorno de la confianza” del 2004. ¿Qué seguridad hay que esas entidades no buscarán hacer líquidas sus inversiones en el país cuando sus banqueros de Wall Street no les presten?

Las lecciones “Subprime”

Una gran diferencia en el mercado local, comparado al global, es que allá los bancos titularizaban, o sacaban de sus libros, los créditos originados y dispersaban los riesgos colocando esos papeles a inversionistas más aventureros.

Aquí los bancos se quedan con esos créditos. Claro, no se le presta a cualquiera (¿verdad?), y la cobertura (es decir, lo prestado en relación al activo dado en garantía) es mucho más conservador que en los “sub-primes” yanquis. Lamentablemente, no puedo dejar de pensar que la inseguridad jurídica del país, y la grosera sobrevaluación de los activos inmobiliarios, hacen que los activos que en RD aparentan de primera, en otras latitudes no lo son. Allá, cuando las tasas subieron “alarmantemente”, el aumento fue menos de 5%. Aquí, las tasas suben 10% y 15% como si nada.

Allá, la Reserva Federal puede inyectar miles de millones y considerar una reducción en la tasa de interés. Aquí también podríamos hacer lo mismo, ¿verdad? Sigamos soñando.


“Por los últimos años, demasiado dinero ha sido prestado demasiado barato y demasiado fácilmente a demasiada gente.

“Un buen momento para apretar”, Editorial de The economist (Agosto 2007)

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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