Matrimonios fallidos

Matrimonios fallidos

Las uniones son difíciles. La trágica estadística de que el 50% de los matrimonios terminan en divorcio se verifica de manera universal, incluso en nuestro propio país. Curioso es observar que lo que sucede en el mundo sentimental se repite en el corporativo y bancario. En la República Dominicana, donde todavía tenemos más de 124 entidades de intermediación financiera “operando”, según la (muy desactualizada) página web de la Superintendencia de Bancos, vale la pena preguntarse: ¿En la unión está la fuerza?

Conozcan a los novios

Mientrás más viejos (¿o maduros?), más probabilidades se tiene de que una pareja logre éxito en su relación. La tabla de abajo se enfoca en los principales sectores del sistema financiero dominicano: la banca comercial y las asociaciones de ahorros y préstamos. Aunque las edades no se dicen, vale la pena compartir los datos que arroja el análisis. Nuestros bancos comerciales (excluyendo al coloso público y las dos sucursales extranjeras) son, en promedio, unos “teenagers” (12 años), sobre todo cuando se comparan a los señores del sector mutualista que se acercan a las cuatro décadas (38).

Las asociaciones A&P, por lo tanto, ya alcanzaron un nivel de madurez que harían pensar, entre otras razones, que hemos de esperar consolidación en ese sector. Algunas declaraciones públicas del Superintendente de Bancos, Rafael Camilo, apuntan en esa dirección. De hecho, en semanas recientes se publicó una convocatoria de asamblea de depositantes de la Asociación Norteña de Ahorros y Préstamos (44 años, puertoplateña) que, aparentemente, será absorbida por La Nacional de A&P que recientemente cumplió sus 35 años inaugurando un moderno domicilio en la 27 de Febrero.

¿Qué buscan, típicamente, las corporaciones o entidades financieras que contemplan una fusión o adquisición? Ra- zones hay muchas: expandirse rápidamente en un mercado, eliminar un competidor (o no dejar, celosamente, que caiga en manos de otro), compartir costos o aspirar, ingenuamente, que se lograrán “sinergias”, que le permitirá a la entidad combinada lograr mayores ingresos a iguales o menores niveles de costos.

Curso prematrimonial

No aprendemos en zapatos ajenos. Adolescentes o cuarentones, vemos repetir, una y otro vez, los mismos errores. La efectividad de la mayoría de las transacciones de fusiones o ad- quisiciones es fatal. De hecho, la mortalidad es significativamente mayor al de una pareja recién casada. La cifra de la semana que revelamos al lado lo dimensiona para operaciones en la República Dominicana. Mucho más de la mitad de este tipo de operaciones no generan “valor”, o el que se genera se limita a una de las partes.

En el caso de la banca comercial dominicana estimamos que el fracaso de estas operaciones es aún mayor. Basta con revisar la selección de fusiones y adquisiciones indicadas abajo para refrescarnos la memoria. Exceptuando la absorción del puertoriqueño Fiduciario por el BHD, y la del fallido Bancrédito por la familia León, no se me ocurren otros estudios de caso de algún éxito, a un costo, eso sí, de mucho sudor, lágrimas y dólares.

Una reflexión final

Si bien es cierto que este tipo de transacciones son “sexy” y lucrativas para algunos, no dejan de ser riesgosas y, como refleja la lista, pasajeras. Revisando la historia bancaria de medio siglo, me surge otra lección. El éxito y la participación de mercado no se obtiene de la noche a la mañana. En ambos sectores, muchos de los mejores llegaron a la cima gracias a la constancia de su crecimiento “orgánico”, logrado a lo largo de décadas. Pretender lo mismo por la vía rápida, además de efímero, es iluso. Me consta.


«Señor -dice el anónimo- un hombre no esta obligado a conocer el futuro, pero busque en el pasado la causa de tanta infelicidad.»

Andrés L. Mateo, » El violín de la adúltera»(2007)

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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