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El último de los mohicanos

El último de los mohicanos

La primera crisis financiera que recuerdo fue la de mediados de los ochenta. Entre tantos desajustes de aquella época, el de las «burbujas» de las financieras, que llegaron a ser más de 500, resalta en mi infantil memoria bancaria. El «boom» que representaron fue igual de espectacular, y ruidoso, que la quiebra masiva que les caracterizó poco tiempo después. Hoy no pasan de 30 las registradas en la Superintencia de Bancos, por lo que me vino esta pregunta a la mente: ¿Y qué de las financieras?

Fondo sobre la forma

Ya no son financieras, sino corporaciones de crédito. Parecería que, por los nefastos recuerdos de su pasado, era necesario remozarles, o más bien cambiarles, el nombre.

Al igual que antes, su enfoque son los préstamos de tasas relativamente altas (promedian un 31%, el doble que en la banca), orientadas a créditos de consumos y al comercio. Su base de fondeo son exclusivamente los certificados de depósitos, o valores financieros, y no tienen acceso ni a las cuentas de ahorro ni a las corrientes. Una novedad, bajo la Ley Monetaria y Financiera de 2002 (que derogó la de «sociedades financieras») es que tienen la facultad, poco utilizada dicho sea de paso, de comprar y vender divisas.

La gráfica de al lado muestra cómo, poco a poco, las financieras han venido disminuyendo su incidencia en el quehacer bancario de la República Dominicana. Como los feroces mohicanos, lamentablemente, es una tendencia que apunta hacia una eventual desaparición, en el peor de los casos, o evolución a la banca de ahorro y crédito.

En relación con los activos de la banca múltiple, las financieras no representan siquiera el 1% de ese mercado. Con un total de activos de RD$2,500 millones a diciembre 2007, el tamaño del subsector como un conjunto no alcanza la dimensión del «Benjamín» de la banca múltiple, el Banco López de Haro.

¿Por qué el ocaso?

Son muchas las razones detrás de este camino a la extinción. El marco legal, en cierta forma, conduce a esto. Con todo y los grandes beneficios que la reforma bancaria ha traído al sector financiero del país, lo cierto es que las exigencias, en términos de gastos e inversiones necesarias para adoptarla han sido extremadamente onerosas, incluso para la banca múltiple. (Claro, más costosa sería otra crisis sistémica como la del 2003, pero esa es otra historia.)

Nuestra ley bancaria discrimina los derechos con que cuentan las corporaciones de crédito, pero es igual de exigente (en teoría) en cuanto al cumplimiento regulatorio, sin importar el tipo, el tamaño o el nivel de riesgo, de la entidad. Un error, posiblemente, pero igualmente una realidad. El tema empeora con la propuesta reforma a la Ley Monetaria y Financiera, que exigiría un capital mínimo (aunque en el transcurso del tiempo) de RD$20 millones, elemento que solo cumplen en la actualidad 7 entidades.

Más allá de la forma, está el fondo. Antes, cuando un banco comercial pensaba en una persona física, era para captar sus ahorros y luego prestárselos a una gran empresa. Hoy, a quien quieren prestarle es a la misma persona (y a su mamá, papá y hasta hijos). Si a esto le agregamos que el mismo Banco Central compite con el único producto pasivo de las financieras (los certificados), la conclusión es obvia: como los mohicanos, tienen sus días contados.


 EL LADO POSITIVO

Las mejores

Toca reconocer que las financieras, incluso las de décadas atrás, jugaron un rol fundamental en el desarrollo del crédito personal en el país y que atendieron las necesidades de financiamiento de las personas físicas cuando la banca múltiple, y hasta las asociaciones de A&P, las ignoraban. Todavía se mantienen algunas entidades en este subsector que muestran una buena oportunidad para colocar parte (ojo: parte) de sus ahorros, ¡y a una buena tasa! La lista podría ser más larga, pero con base en su calidad de activos, utilidad, solvencia y liquidez, el lector podría considerar invertir en: Fihogar, Rona, Coni, Oficorp, A Las Órdenes, Oriental y Reidcorp. Llámelos y pregunte cuándo serán banco de ahorro y crédito.


 11.9%

Es la tasa pasiva de las financieras en promedio durante el 2008, según el Banco Central. Esta tasa, 500 puntos básicos superior a la de la banca múltiple (o 72% más) es un buen reflejo del mayor nivel de riesgo relativo que presentan este tipo de entidades versus la banca comercial. ¿La tasa activa? 32%, o el doble cobrada por la banca.

 

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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