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¿Qué hacer?

¿Qué hacer?

Platón fue quien dijo: “La Ciudad es lo que es porque los ciudadanos son lo que son”. Por ello motivaba a que los reyes fuesen filósofos y guiaran el pueblo cual si fueran pastores con su rebaño.

En nuestro país parece que esa idea tiene acogida entre algunos de nuestros líderes, quienes a priori dudan de la capacidad de “conceptualización” de sus opositores y, por vía de consecuencia, de la capacidad de los ciudadanos de llegar (o no) a esa misma conclusión.

Triste es, sin embargo, cuando esos mismos líderes (no me importa el partido ni tampoco su capacidad “conceptualizadora”) parece que mantienen la “luz” en sus propias cabezas, pues los programas de gobierno son escasos y aun cuando existen, son descartados poco tiempo después del 16 de agosto.

La nación, entonces, se mantiene a oscuras, como un ciego que no sabe a qué acogerse, pendiente del personalismo presidencialista de turno. La Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE) tiene una década exigiendo un “proyecto de nación de largo plazo”, ilusa idea cuando ni siquiera planes a cuatro años producen (¡O ejecutan!), nuestros filósofos-reyes.

El caso bancario

Desde la crisis de 2003, y no obstante la alternancia de los gobiernos, el sistema financiero sabía, desde un principio, hacia dónde se dirigía. La carta de ruta estaba escrita, así algunos la hayan descrito como un “recetario” más del FMI en Washington.

Estoy convencido de que ese plan original, que dicho sea de paso varió muy poco (o nada) entre una gestión y otra, jugó un rol fundamental en el resurgir de la banca dominicana.

Ausentes las famosas “cartas de intención”, sus acciones previas y otras condicionalidades, ya no queda tan claro hacia dónde irá dirigida la política de supervisión y regulación del sector financiero dominicano, piedra angular de la economía.

Al igual que con el resto de nuestra realidad, ese vacío me preocupa. Si la carta de ruta es clave cuando el mar está tranquilo, más aun lo es en medio de una tormenta (todavía algo distante, eso sí) como la que afecta a los mercados financieros.

Un eje fundamental

Algún progreso se ha dado en cuanto a la defensa de los derechos de los usuarios de servicios financieros. Ahora existe un reglamento sobre el tema, al igual que una pequeña burocracia en el organismo supervisor, con la paternalista aspiración de “proteger” dichos derechos.

Dos años después de su entrada en vigencia, ¿cuál ha sido el impacto? Alguno, si soy generoso. Sí, se ha revisado la redacción de una multitud de contratos modelo que, supuestamente, ahora están en vigencia.

Pero, pero… ¿su banco le indicó cuál es la tasa efectiva de su préstamo “tomando en cuenta la totalidad de los cargos aplicados”? No. ¿Para su tarjeta de crédito? No se ría. ¿Le notificó por escrito si cambió? Lo dudo.

¿Ha publicado la Superintendencia de Bancos el informe (“por lo menos semestral”) sobre la cantidad de reclamaciones que ha recibido de los usuarios? No. ¿Realmente la Superintendencia, o los mismos bancos, han informado a los consumidores financieros sobre sus derechos y obligaciones? Poco.

Voy más lejos

Creo que existe consenso entre los “conceptualizadores” (¿seré uno?) en que el país no progresará con nominillas, puerquitos en el aire o tarjetas futuristas.

Ese paternalismo se asemeja a la “protección” de los usuarios financieros que sostiene la política actual. El ángel de turno en la “Súper”, cual si fuera el Chapulín Colorado, nos defenderá.

No dará abasto. Quien debe defenderse es el propio usuario. Eso requiere transparencia. Publicidad menos engañosa. Educación. A diferencia de Platón, no creo en reyes, ni en filósofos. Tampoco en ángeles, ni en brujas. Apuesto al ciudadano educado, con sus ojos bien abiertos, por aquello de que la ignorancia es la raíz de todo mal.


LA CIFRA

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son las recomendaciones que el FMI hace en su “matriz para el sector financiero”, incluyendo el fortalecimiento del gobierno regulatorio y de las prácticas y disciplinas del mercado, construir la capacidad y la cooperación supervisora, seguir desarrollando el mercado de capitales, evaluar las limitaciones del acceso eficiente a los servicios financieros y conducir ejercicios de “manejo de crisis”.


«El sistema bancario se ha fortalecido significativamente y los riesgos sistémicos se han reducido considerablemente, pero la vigilancia continua es esencial. El principal reto es lograr la supervisión consolidada basada en riesgos.»

Artículo IV con el FMI, Enero 2008

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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