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Examen para Deber Argentarium (2/2)

Examen para Deber Argentarium (2/2)

«Saber no es suficiente, debemos aplicar. Desear no es suficiente, debemos hacer.”

                    Johann W. Von Goethe


Luego de una semana aplicando el Examen para Deber Argentarium (EDA), place compartir las respuestas correctas y un primer análisis de quiénes acertaron, y quiénes fallaron en la prueba para saber si se está, o no, certificado para endeudarse.

La nota de los 1,090 examinados decepcionó: Promedió un 67%. Sólo 33 personas (3% del total) lograron acertar en todas las preguntas. Mientras 20% sacó una “nota” superior al 80%, 36% se “quemó” con notas de 60% o menos.

Sorprende lo anterior, por una razón bien elemental: ¡Todas las preguntas al EDA que publicamos en la primera parte de esta serie tenían la misma respuesta! Es decir, la opción correcta o más acertada (la “b”) era la contraria a lo afirmado en cada pregunta.

Por ejemplo, 75% de los encuestados afirmaba que decidía “dónde tomar el préstamo por la tasa de interés que me ofrezcan. A mejor tasa, mejor será el préstamo”. ¿Realmente es así?

Lo cierto es que… ¡No! He conocido personas con préstamos al 23% que quisieron sustituir su deuda por una con una tasa de 18%. Estos deudores, pecando de ingenuos y víctimas de ciertas prácticas poco transparentes, no se dan cuenta que el nuevo préstamo, luego de cargos y comisiones asociados, en vez de costarle 18%, costará… ¡25%!

¿La moraleja? Hasta tanto las autoridades exijan que lasa tasas de interés publicada sean tasas efectivas (y no nominales, como en la actualidad), el posible deudor debe sopesar estos costos asociados antes de tomar un préstamo.

Una mayoría (64%) piensa que “No importa donde tomes el préstamo. Banco es banco, asociación de A&P es asociación A&P. Al final es lo mismo.”

Esa respuesta es incorrecta. Dependiendo de las políticas, los estilos de negocio y las fortalezas relativas de las diferentes entidades financieras, será más o menos conveniente tomar un préstamo en banco X, asociación Y que en banco Z o la asociación W.

Por ejemplo, será más conveniente tomar una deuda hipotecaria en una AA&P, con una política de tasas de interés estables por contar con fondos baratos de cuentas de ahorro, que en un banco de ahorro y crédito que depende totalmente de dinero costoso y volátil.

“Si puedes, es mejor poner en garantía un depósito a plazo fijo, para conseguir una mejor tasa de interés.” Es decir, la clásica mala práctica que describimos en “El secuestro del ahorro”.

Sólo 37% afirmó lo contrario: Que sería mejor simplemente utilizar los fondos del depósito a plazo fijo para hacer el gasto planificado, y luego reponerlo como un ahorro programado, pagándose a ellos mismos… Y evitando pagarle a los bancos hasta 8% por “permitirle” utilizar… ¡Sus propios ahorros!

Increíblemente, una clara mayoría (55%) piensa que “Para los bancos, es malo que yo esté en “CICLA” o en DataCredito, pues significa que estoy de alguna forma ‘fichado’ negativamente.”

No, estar en un buró de crédito no es negativo, ni implica estar “fichado”. Pensar así ignora que los burós recogen todo nuestro historial de pago, y que si es positivo, es una herramienta fundamental para acceder a nuevos créditos en las mejores condiciones posibles.

La importancia de la EDA

Aunque el “examen” es sujeto a muchas mejoras, su importancia no fue puesto en duda por los 1,090 participantes de nuestras redes sociales que lo tomaron.

Para el 91%, el EDA es “muy valioso”, y afirmaron que “ojalá todos lo tomaran antes de tomar un préstamo”, para así poder tomar decisiones más acertadas.

Segmentando los resultados por diferentes variables, también queda claro que los más pobres son quienes más necesitan el examen para identificar las áreas de conocimiento a mejorar.

Aquellos con ingresos inferiores a los RD$15 mil sólo respondieron correctamente 56% de las preguntas, comparado 74% de los más adinerados en el estudio.

En otras palabras, quienes más necesitan estas preguntas financieras, antes de endeudarse, son quienes más verían perjudicados sus ya magros ingresos.

Finalmente, algo de esperanza: Mientras más exposición a estos contenidos de educación financiera, mayor el puntaje en el EDA y, pensamos, mejor el conocimiento del posible deudor para asumir compromisos con responsabilidad.

Aquellos que “no se pierden la columna o redes sociales de Argentarium” promediaron 72% en el EDA, versus 62% de quienes leen la columna por primera vez.

¿La moraleja del EDA? Pienso que la educación financiera, mientras más práctica y cercana al momento de la toma de decisión, mayor efectividad tendrá. Estoy seguro de ello. Algo como el EDA debe convertirse en herramienta obligatoria para que futuros deudores bancarios saquen, con tiempo, su licencia para deber.

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Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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