La última milla

by Alejandro Fernández W. | Abr 1, 2020 7:48 pm

Conozco a Ale desde que tengo recuerdo de mis caminatas los fines de semana en el Parque Mirador. Su presencia ahí, en el Kilometro 0, nunca falla. Es un punto de referencia, de servicio y hasta de confianza para cientos de caminantes como yo.

Además de vender botellitas de agua y otras bebidas, tiene un surtido de papitas, galleticas y nueces (para los más saludables). Las bebidas las tiene frías y temperatura ambiente, pues conoce los gustos de sus clientes, aunque nos vea solamente los fines de semana.

Su rol va más allá de mero proveedor de comestibles. Ale es también custodio de preciados bienes, como celulares y llaves de vehículos, para aquellos que salimos a nuestro encuentro, ahora distante en la imaginación, con la salud, la naturaleza y otros amantes de las caminatas, el “jogging” o la bicicleta.

Tal es la confianza que se genera a través de los años, que Ale también nos fía, a los de barriguitas cerveceras que a veces olvidamos el efectivo en la casa. “No te preocupes, ya nos conocemos. Tú me pagas eso después. Llévate lo que quieras”.

Lo vi por última vez un par de semanas atrás. Porque sabía lo que ocurría en otros países en cuanto a medidas de cuarentena y distanciamiento social a raíz del Covid-19, y supuse que esa sería la última vez que intercambiaría con Ale en mucho tiempo.

Luego de pagarle (esta vez nada de “fiao”) y darle su propina, le pedí el número de su teléfono celular. En principio, él simplemente me entregó su móvil, pues pensó que yo lo necesitaba para hacer una llamada. “No, Ale. Es tu número que necesito”.

Nuestros microempresarios

Como Ale hay cientos de miles de microempresarios en nuestro país. Gente que se levanta todos los días a caminar, a brindar sus servicios, muchas veces a clientes en la calle, recurrentes y regulares. No tienen sofisticación y, por lo pequeño de sus negocios, las limitaciones de recursos y el alto costo de la formalidad, operan desconectados de las redes de apoyo social que brinda el Estado.

Pienso por ejemplo en Dayra. Una manicurista de primera que le “arregla las uñas” a mi esposa, a veces aquí en la casa, otras veces en el salón que frecuenta. Años de servicio, atendiendo a su clientela, con todo el profesionalismo, la calidad y confianza del mundo.

Cientos de miles de microempresarios en nuestro país operan desconectados de las redes de apoyo social que brinda el Estado. En esta coyuntura, las medidas monetarias que se han tomado distan mucho de sus realidades. Clic para tuitear

Muchos conocemos también a Orlando – Palito de Coco – Zapata. Fijo en la Gustavo Mejía Ricart con Lincoln, suple, también con excelencia y decencia, a los cientos -quizás miles- de transeúntes y choferes que, antes del Covid-19, rumbo a nuestros hogares o lugares de trabajo, decidíamos degustar sus palitos o excelentes coconetes como postre.

Ale, Dayra y Orlando. Los tres, además de ser vendedores o proveedores de servicios ambulantes e informales y de sostener a sus hogares con el sudor de su trabajo, tienen algo en común: con suerte, les quedan muy pocas semanas, días quizás, de solvencia económica, dada su incapacidad de producir el “diario” en las calles por las medidas de sanidad que obligó imponer el nuevo Coranavirus.

Ale, Dayra y Orlando también tienen otra cosa en común. No están solos, dependiendo de la medición que usted prefiera, hablamos de cientos de miles de microempresarios que ahora mismo no están produciendo, cuentan con muy pocos ahorros y ni hablar de acceso a crédito bajo las condiciones actuales.

Las medidas monetarias

La reducción de la Tasa de Política Monetaria. Facilidades de expansión de liquidez. Repos. Depósitos remunerados. Flexibilización del encaje legal. Ventanilla de provisión de liquidez a los bancos. Cientos de millones de dólares “inyectados” al mercado cambiario. Relajamiento regulatorio o normativo.

Todas esas medidas, anunciadas hace ya dos semanas, procuran (teóricamente) fortalecer nuestro sistema financiero y de pagos, facilitar la provisión de liquidez a las empresas y los hogares y mantener la estabilidad macroeconómica.

Pocos serán, en toda la población dominicana, los que entenderán la naturaleza o el alcance de estas políticas. “Alejandro”, me imagino a Ale preguntándome, “¿y eso en qué me ayuda a mí, que estoy encerrado aquí en la casa y que no puedo vender, que tengo compromisos fijos, con pocos ahorros y sin alguien que me preste?”

Para Ale, Dayra y Orlando, que están en “la última milla”, como le llamara Agustin Carstens, actual director del Banco Internacional de Pagos en Basilea, Suiza y exgobernador del Banco de México (y amigo de nuestras actuales autoridades monetarias), las medidas, además de lejanas a su realidad, son francamente incomprensibles.

¿Cómo lograr que esas decenas de miles de millones de pesos en liquidez no se acumule en el sistema bancario, sino que fluya, de alguna forma, hasta que por lo menos gotas lleguen a los cientos de miles de microempresarios que la están necesitando en la actualidad?

Una propuesta

¿Quiénes conocen, personal y empresarialmente, a Ale, Dayra y Orlando? ¿Sus teléfonos? ¿Dónde viven? ¿A qué se dedican? ¿Qué tan buenos son en sus negocios? ¿Quiénes son sus clientes, quiénes sus proveedores? ¿Qué tan bien cumplen con sus compromisos? ¿Quiénes darían la cara por ellos, en caso de necesitarse una garantía?

No es la Tesorería de la Seguridad Social. Tampoco la Dirección General de Impuestos Internos. Posiblemente ni la misma Dirección Nacional de Inteligencia.

El Estado debe establecer un fondo de garantía para viabilizar que la liquidez de decenas de miles de millones de las que habla el gobernador Valdez Albizu llegue a los microempresarios informales. Clic para tuitear

Sin embargo, es altamente probable que los banqueros de esos microempresarios, muchos de los cuales tienen ya vínculos establecidos con entidades que se dedican a las microfinanzas, como los bancos Ademi, Adopem o Fondesa, y hasta la misma Banca Solidaria del Estado, sabrían responder cada una de esas preguntas, quizás no para la totalidad, pero si para un número importante, que estimo en más de medio millón. Solamente el Adopem trabaja con más de 390,000 emprendedores en situación de vulnerabilidad.

Para lograr canalizar el crédito hacia estos microempresarios, no basta con las medidas de liquidez anunciadas por el Banco Central o la flexibilización de las normas prudenciales. El Gobierno, si de verdad quisiera apoyar a este segmento poblacional, debe compartir parte de los riesgos con los proveedores microfinancieros.

Estaba ya en el tintero una ley de Garantías Recíprocas, además de la recién promulgada ley de Garantías Mobiliarias. Entiendo que, además de las medidas monetarias y financieras, el Estado debe establecer un fondo de garantía, quizás avalado por futuros pagos de impuestos o por asignaciones presupuestarias extraordinarias, para viabilizar que la liquidez de decenas de miles de millones de las que habla el gobernador Valdez Albizu llegue a “la última milla”.

Sin esas garantías estatales, que se han utilizado ampliamente en otras jurisdicciones para situaciones y poblaciones vulnerables como esta, difícilmente un banquero prudente y experimentado se atreverá a sacar dinero fresco de los ahorros de sus depositantes para colocarlos en la calle bajo las condiciones actuales.

Ciertamente, una parte de esos recursos, bajo el esquema que visualizamos, no se recobrará en el futuro. De esta tan crítica y lamentable situación que estamos viviendo y sufriendo todos, quizás uno de nuestros tres microempresarios no logrará reponerse.

A través de un mecanismo como este, sin embargo, por lo menos habremos apoyado a los otros dos, de una forma lo más racional posible, basada en condiciones y conocimiento del mercado que tienen los micro financistas, pero sobre todo generosa y solidaria posible.

La alternativa es tirar dinero al aire, sin criterio y sin enfoque, apoyando a vividores y oportunistas, posiblemente bajo líneas demagógicas, populistas y partidarias, a costa de los microempresarios de buen carácter y experiencia, con voluntad de pago pero que enfrentan ahora duras condiciones que ponen en peligro su capacidad de pago.

Hasta el más encumbrado y colosal “gobernador de los gobernadores de Bancos Centrales”, como el ex fondomonetarista Agustin Carstens, desde Suiza, valora a Ale, Dayra y Orlando, como piezas fundamentales de la economía mundial en los momentos actuales.

Ojalá que nosotros hagamos lo mismo.

PD: A Ale le pedí su teléfono para luego solicitarle su número de cuenta bancaria y hacerle llegar una donación. Con Dayra y Orlando hicimos, en nuestro hogar, lo mismo. Ojalá que el gentil lector tenga la misma consideración, en la medida de sus posibilidades, con sus proveedores y servidores de siempre, que ahora necesitan de nuestra solidaridad.

Source URL: https://www.argentarium.com/argentarium/52836-la-ultima-milla/


El banquero y la sombrilla

by Alejandro Fernández W. | Mar 25, 2020 11:04 pm

Aunque muchas veces se lo atribuimos a Mark Twain, aquello de que un banquero es quien te presta una sombrilla cuando no la necesitas y te la quita cuando comienza a llover es, de hecho, de fuente anónima, publicado por primera vez en el 1905 en Londres.

Como toda crisis, esta no será diferente. Tiene su inicio y tendrá su fin. Tendrá también su solución, ¡no duden de ello!, aunque tardemos más de lo que quisiéramos en dar con ella. También tendrá más de una lección para todos aquellos que la vivimos, y que la sobreviviremos, en las próximas semanas.

Una de las primeras lecciones que he sacado del Covid-19 es que no todos nuestros banqueros son tan patéticamente indolentes o insensibles como los que supuestamente describía Twain.

En tiempo récord, luego de recibir las herramientas de diferimiento normativo y de política monetaria por parte de las autoridades, los principales bancos anunciaron importantes iniciativas para aliviar y facilitar, en la medida de lo posible, la difícil situación que sus clientes, y especialmente sus deudores, enfrentan durante esta pandemia.

En la última semana las entidades han ampliado y mejorado las medidas temporales en beneficio del cliente. Como usuarios, ¿cómo debemos interactuar con estas facilidades? Clic para tuitear

Las medidas adoptadas por las entidades difieren entre ellas. En apenas una semana han ido generalizándose, se han ampliado y mejorado para beneficio del cliente. Sepan que son medidas mejores que las ofertadas en mercados más desarrollados que el nuestro, como los Estados Unidos, Colombia, Chile y México que, para mí, son referenciales en la región. Ahora bien, como usuarios, ¿cómo debemos interactuar con estas facilidades?

¿Qué es lo primero que debo hacer?

Visita las redes y la web de tus proveedores financieros, donde encontrarás los avisos y comunicados que muchos de ellos (sobre todo bancos múltiples y algunas asociaciones de ahorros y préstamos) han publicado para especificar las facilidades que están brindando.

¿Y lo segundo?

Trata de contactar a tu oficial de servicios o a tu gerente de banco. Aquí es donde podrás medir la calidad y el profesionalismo de tu banquero y de tu banco. Llámalo luego de haber revisado tu situación financiera de manera general y solamente con las preguntas bien concretas, pero también las preocupaciones que puedas tener en este momento. Ellos deben orientarte de la mejor manera posible. Recuerda, son humanos igual que tú y comparten contigo las mismas ansiedades y preocupaciones que tenemos todos.

¿Debo ir a mi sucursal bancaria?

¡No! Por tu salud, la de otros clientes, la de tu banquero y sus colegas y la de los relacionados de todos, lo ideal es que te manejes de forma digital. El contacto puede ser un correo electrónico, una llamada o un mensaje por WhatsApp, eso dependerá de cómo haya sido tu relación con tu oficial hasta el momento.

¿Qué más puedo hacer para cuidarme?

Si necesitas efectivo, utiliza los cajeros electrónicos de tu entidad u otros. Si no lo has hecho hasta ahora, aprovecha para conocer el portal web de tu banco para poder realizar transferencias y pagos, en algunos casos libres de todo costo, por la vía digital.

Nuestros viejos

Las personas mayores son quienes más riesgo corren en estos tiempos. Lamentablemente, muchas de ellas (por ejemplo, muchos pensionados) no manejan los canales digitales o sienten que deben hacer todo de forma presencial. Trata de ser solidario y generoso, ayúdales a aprender acerca de los canales digitales y si ellos no lo pueden hacer, que se acerquen a un oficial que les oriente en la sucursal (recordando que los horarios, por razones de seguridad y sanidad, ahora se han reducido a cuatro horas, entre las 8:30am y 12:30pm).

El odioso 0.15%

Si bien es cierto que algunos bancos exoneren los cargos por transferencias electrónicos, todavía están obligados a cobrar el 0.15%, pues es un impuesto que el Código Tributario les mandó a retener a favor del Estado dominicano. De ese cargo no nos salva nadie, por lo menos hasta el momento, aunque hemos propuesto la suspensión temporal.

Los “cashbacks”

Como muchas de las compras que estaremos haciendo en estas semanas serán del supermercado y farmacias, se agradece que varias entidades ofrezcan descuentos y “cashbacks” al utilizar sus tarjetas para comprar en esos establecimientos. Ten cuidado, eso sí, de realizar consumos innecesarios, pues el horno, como sabemos, no está para galleticas.

Los “cash advance”

Una forma de acceder al crédito, en caso de que no tengas nada de efectivo, es realizar retiros de efectivo con tu plástico. Aunque lo puedes considerar, y sobre todo aprovechar, pues varias entidades han llevado a 0% el cargo por este tipo de retiros, recuerda que dineros que recibas ahora, son dineros que eventualmente tendrás que pagar.

También toma nota de que, si bien es cierto que algunas, aunque muy pocas entidades, redujeron algo el costo del dinero plástico, sigue siendo una fuente de financiamiento muy costosa que deberías tratar de evitar lo más posible. Ojalá que otras entidades se animen con ofertas de financiamiento plástico mucho más asequibles que las actuales.

Al retirar el dinero en efectivo, o al no hacer el pago total en tu tarjeta de crédito, se seguirá aplicando una tasa de interés por los montos que vayas a financiar. Si bien es cierto que en muchas entidades los odiosos cargos por mora se han reducido o eliminado, el interés te lo cobrarán por igual. Evita, en la medida de lo posible, financiarte con dinero plástico.

¿Pago mi préstamo?

¡Si! Piénsalo: Si todos dejamos de pagar nuestros préstamos, ¿cómo podemos esperar que luego los bancos, simples intermediarios financieros, puedan devolvernos nuestros ahorros o depósitos? Eso sí, paga tus préstamos siempre en la medida de lo posible, y aprovecha algunas de las facilidades que está brindando la banca en estos momentos.

La gracia de 90 días

Aplaudo que muchas entidades han decidido prorrogar el pago de la próxima cuota de préstamos personales y hasta hipotecarios (en pocos casos) por 60 y hasta 90 días. En otras palabras, si antes el plazo de tu préstamo era de 12 meses, ahora lo será de 14 o 15 meses. Observa que, por tanto, al endeudarte por más tiempo, también pagarás más en interés por financiamiento. Como los meses más críticos de esta crisis son los próximos dos o tres, sin embargo, es positivo este alivio, así sea puntual y temporal, en nuestros flujos de caja.

Dadas las condiciones actuales, es prudente maximizar la mayor cantidad de efectivo que puedas, por lo que bien podrías aprovechar esta modalidad, si te la ofrecen. Recuerda siempre, eso sí, que a finales de junio tendrás que retomar el pago de tu préstamo, por lo que cuida y respeta esa liquidez, si es que te llega a sobrar, que antes le pagarías a tu banco, para poder seguir construyendo tu historial de pago cuando esta pesadilla pase.

¿Y si dejo de pagar?

Si no te ofrecen de forma automática ese periodo de gracia, contáctales para explicarles tu caso. Nadie está obligado a lo imposible y las situaciones actuales, sobre todo para los independientes o los recién desempleados, son extremas. Da la cara. Explícales que es un tema de capacidad, no de voluntad de pago, y solicítales un refinanciamiento, quizás pagando solo interés o procurando una gracia más prolongada.

¿Me endeudo más?

Hazlo solo si no tienes otras fuentes de financiamiento alternas (por ejemplo, de familiares o amigos), o si no tienes algún tipo de “clavito” o colchón de liquidez para cubrir tus próximos 60 o 90 días. En ese caso, podría ser buena idea aprovechar un crédito, si es que puedes acceder a él, presumo que por la vía de avances de efectivo. Recuerda que tendrá un costo, por lo menos del interés que tendrás que pagar, y para el cual debes planificarte.

Consejo para los empresarios

Según el tipo de empresa que operes, las negociaciones serán bastante más complejas que las resumidas aquí, aunque los principios generales son los mismos. Debes obligatoriamente conversar con tu gerente de banca PYME y empresarial, para evaluar tus alternativas de periodos de gracia, pagos solo de interés o extensión de plazos. Si puedes ofertarle alguna garantía a tu entidad, te irá mucho mejor.

En general, estos no son momentos para inventar mucho. Mejor dicho, para inventar nada. Seamos prudentes y cautos, sí. Sobre todas las cosas, seamos generosos y solidarios con quienes podrían tener muchas más necesidades. Cuida y comparte tu sombrilla. Y, recuerda, esto pasará. Hoy ya estamos un día más cerca del fin de la crisis.

También le interesará leer:

La última milla

Source URL: https://www.argentarium.com/argentarium/52613-el-banquero-y-la-sombrilla/


Finanzas pymes en tiempos de coronavirus (2 de 2)

by Alejandro Fernández W. | Mar 19, 2020 6:23 am

Al igual que muchos que leerán esta columna, soy un pequeño empresario. En pocos días he visto cómo uno de mis proyectos, que en momentos ordinarios tendría muy buena facturación y rentabilidad, ha empezado a debilitarse, a punto de desfallecer en un abrir y cerrar de ojos.

Más que como Argentarium, hoy escribo como dominicano y como un aprendiz de empresario más. Ante la incertidumbre, desinformación y volatilidad, de magnitudes históricas que hoy enfrentamos, deseo compartir la forma en que estamos trabajando nuestras finanzas en tiempos del Covid-19.

Escribo con mucha humildad, para no decir temor, pues quizás las recomendaciones que ahora pueda hacerles estén basadas en una percepción muy optimista o muy pesimista del cambiante contexto económico, tanto a nivel internacional como doméstico. Si de algo sirve, sepan que de esta forma es como estoy manejando mis “ventorillos”.

Parto de una idea: esta crisis pasará. Quizás más tarde, quizás más temprano de lo anticipado, pero pasará. Estoy convencido de ello. La gran pregunta que nos tenemos que hacer es la siguiente: ¿cómo puedes, primero, asegurar la supervivencia y, segundo, posicionar tu negocio desde ahora, para cuando llegue el momento de la recuperación?

La gran pregunta que nos tenemos que hacer es la siguiente: ¿cómo puedes, primero, asegurar la supervivencia y, segundo, posicionar tu negocio para cuando llegue el momento de la recuperación? Clic para tuitear

No hay claridad entre los más sofisticados analistas sobre cuánto durará la crisis del coronavirus en su forma más destructiva en los mercados financieros y empresariales, ni hablar del daño a nuestros sistemas de salud pública.

Quiero pensar, y afirmo esto quizás con demasiado optimismo y fe, que transcurrido los próximos tres a seis meses, habremos pasado lo peor de la batalla y llegará el momento para recuperarnos y recomenzar. Volveremos a nuestro trajín del día a día que, hasta hace poco era, en términos relativos a lo actual, extraordinariamente ordinario y hasta aburrido.

Podría equivocarme, pero ese es mi horizonte actual. ¿Qué podemos hacer ahora?

Primero la gente 

Desde hace más de una semana, mis colaboradores están trabajando por la vía remota. El último sacrificio que haré será el de recortar su seguro de salud o su compensación fija, aunque evidentemente que la variable se multiplicará por cero. Prioricemos todas las medidas de sanidad y bienestar de nuestra gente. Ellos no lo olvidarán.

¿Dónde estás parado? 

Rápidamente haz un levantamiento de dónde está la empresa a nivel de liquidez, tipo y magnitud de inventario con el que cuentas, recursos que estén “en la calle” y los distintos compromisos con terceros a los que hacer frente en la medida de lo posible.

Proyecta tus 90 días 

Como mínimo, trabaja una proyección realista de tus ingresos y el flujo de caja que generan, con base en lo ya facturado y lo que, de forma extraordinariamente conservadora (¡no te auto-engañes!), puedas proyectar que te entrará de aquí al 30 de junio.

Habla con tus socios 

Sobre todo con los más importantes clientes, contáctales y reitera lo fundamentales que son para ti. Recuérdales el valor que les estás creando, la relación que han construido y diles que cuentas con ellos en momentos difíciles de la misma forma en que ellos cuentan contigo.

Reingeniería de costos 

Revisa todos y cada uno de tus costos. Al dedillo. De la A la Z. Aquellos que sean menos fundamentales para tu empresa, habla con tu proveedor para por lo menos entrar en un periodo de “gracia” por 90 días. Si no logras esa negociación, de ser necesario, recorta el gasto. Este es el momento en el que encontrarás la más mínima “grasa” en tus finanzas para extirparlas. Al salir de esto, saldrás mucho más ágil, fortalecido y enfocado en el aspecto empresarial.

Cash is King 

El efectivo es rey. En tus proyecciones, enfócate más que en el devengo, en tu caja. En tu flujo de efectivo. Todo aquello que razonablemente puedas convertir en efectivo, ¡hazlo efectivo! Más te convendría descontarle un 10% a tus cuentas por cobrar para recuperar esa liquidez ahora, en vez de tener que recurrir al prestamista al 240% después.

Duras decisiones 

Recuerda algo: nadie está obligado a lo imposible. Lo más probable es que entre tu liquidez actual y la proyectada, te quedarás corto para hacerle frente a todos tus compromisos. Tendrás que priorizar. Da la cara. Conversa. Negocia. Muestra buena fe. Cómo te manejes en esta crisis dirá mucho de cómo te irá después, por la reputación que construirás ahora.

Sobre tus empleados 

Ojalá que, como intentamos nosotros, tengas como objetivo mantener tu plantilla de empleados contigo. Si todos cancelamos personal, todos nos quedaremos sin clientes. Existen alternativas, entre ellas la suspensión temporal. Explóralas con un abogado laboralista si entiendes que si no sacrificas a algunos, tendrás que sacrificarlo todo.

Sobre tus préstamos 

Mantente al día con tus compromisos financieros. Si evitas la mora ahora, te será más fácil lograr una negociación más efectiva y consensuada con tu banco. Con las facilidades anunciadas por las autoridades, la banca cuenta con mayor flexibilidad para reestructurar tus préstamos, si así fuera necesario, en cuanto a algún período de gracia de capital, extensiones de plazos, mejoras en tasas de interés y otras.

Dale la cara a tu banco y explícale que tienes toda la voluntad de pagar, como lo has demostrado en el pasado, aunque tu capacidad ahora está limitada por el coronavirus. Comparte con tu banquero algunas de las decisiones y sacrificios que has tomado por tu parte y que deberían quedar reflejadas en tus proyecciones financieras.

Tu banco, si es un banco bueno e inteligente, debe apoyarte, pero procura que los nuevos términos que pactes ahora sean razonables y realistas. Asegúrate de cumplirlos, ¡de la misma forma que la banca tiene que mantenerse honrando sus obligaciones con depositantes y ahorristas!

La almohada 

No, estos no son momentos para tomar grandes decisiones, sobre todo en cuanto a nuevos financiamientos o la ejecución de algún plan de inversión o adquisición importante. Posterga esto para más adelante, que bien podría ser en pocos meses. La prudencia obliga. Muchas veces, no hay mejor consejera que tu almohada. Consúltala con frecuencia.

Reflexión final 

Conversando con la madre de mis hijos, que al igual que este escribidor es también pequeña empresaria, y escuchando mi consejo de que trabajara de forma remota, se despedía por teléfono diciéndome: “Está bien, voy a cerrar la oficina”.

“Cerrar”. Ojalá evitemos utilizar esa palabra. Mejor pensemos en cómo nos vamos a reinventar. En cómo vamos a innovar, utilizando nuevos medios digitales que siempre hemos querido explorar y que ahora, por aquello de que la necesidad es la madre de toda invención, tendremos la oportunidad y la obligación de hacerlo.

El valor que creamos va más allá de un simple espacio físico. El valor está en nosotros, en nuestra creatividad, nuestras relaciones y, sobre todas las cosas, en nuestra gente. Desde donde sea que nos encontremos, no perdamos la esperanza y sepamos, como demasiadas veces he tenido que recordar esta semana, que por calles más oscuras nos hemos perdido en la noche… Y hemos sobrevivido.

¡Ánimo, dominicanos! Dios nos guarde a todos.

Source URL: https://www.argentarium.com/argentarium/52372-finanzas-pyme-en-tiempos-de-coronavirus-2-de-2/


Nuestras finanzas en los tiempos del coronavirus (1 de 2)

by Alejandro Fernández W. | Mar 12, 2020 6:38 am

El horno no está para galletitas. Para la mayoría de los dominicanos, esa es una realidad perpetua. Por estos días es una frase que asumimos todos, pues dada la amenaza que representa el coronavirus para el país y el resto del mundo, es casi obligatoria una reflexión en torno a nuestras finanzas.

Sin deseos de alarmar, la incertidumbre, ansiedad y perplejidad que arropa a muchos dominicanos ante lo que está ocurriendo es, me arriesgo a afirmar, la punta del iceberg.

En otras palabras, antes de enfriarse, el horno arderá bastante más, en los próximos días, semanas y quién sabe si hasta meses en lo que “normalizamos”, como está en la esencia resiliente del ser humano, esta pandemia.

Asumo el riesgo de afirmar lo anterior al constatar lo que está ocurriendo en otros países, con muchos más recursos y fortaleza institucional que el nuestro, en cuanto a la velocidad de propagación (más no así la mortalidad) del COVID-19.

Ante su crecimiento exponencial, quedan las preguntas: ¿Qué podemos esperar? ¿Cómo nos podemos preparar?

El horno arderá bastante más en los próximos días, semanas y quién sabe si hasta meses, en lo que “normalizamos” esta pandemia. Clic para tuitear

En esta entrega compartiré once sugerencias que todos los dominicanos podemos aplicar para “blindar” (¿recuerdan la expresión?) nuestras finanzas personales y las de nuestros hogares.

La semana que viene, haremos un ejercicio parecido, pero desde la perspectiva del profesional independiente, la pequeña y la mediana empresa.

Presupuesta a 90 días

Sentarnos a revisar nuestros ingresos y gastos proyectados para los siguientes tres meses es siempre una buena práctica. Lo es aun más en estos momentos, cuando las informaciones confusas y la incertidumbre ante cómo reaccionaremos, como sociedad y como mercados, a nivel local y a nivel internacional, empeora nuestro grado de incertidumbre.

Partiendo de lo que tienes ahora en banco, estima, por día, las entradas que recibirás y también las salidas que tendrás que solventar. ¿Tendrás algún déficit durante este tiempo? ¿Cómo puedes cubrirlo, con alguna fuente de ahorro?

Leer Pymes: finanzas en tiempos de coronavirus (2 de 2)

Si tienes excedentes, ¿que harás con ellos? ¿Ampliar tus reservas o “clavitos” de ahorro? ¿Abonarlo a préstamos? ¿Alguna inversión? Mi recomendación, siempre de forma genérica pues dependerá de la realidad de cada quien, es que utilices cualquier ahorro que puedas generar para fortalecer tus reservas.

Afina esa proyección de ingresos

No te engañes a ti mismo. Si una parte de tus ingresos es variable, trata de ser conversador en tus proyecciones de lo que estarás recibiendo. Entiendo que aquellos cuyo oficio es con el trato de personas de forma masiva (como un conferencista) o de contacto humano muy cercano (el que trabaja en un restaurante o un visitador a médico), es razonable que esperes una disminución en tus ingresos. Por igual puede ocurrir si tu actividad, a nivel geográfico, está cercana a centros turísticos, que serán los más afectados en la economía criolla.

Sensibiliza tus flujos. Algunos negocios se te darán, otros no. Prepara ambos escenarios.

Piensa, también, en cómo puedes reponer los ingresos que pierdas. Por ejemplo, perdí una conferencia que iba a dar en un congreso. ¿Mi respuesta? ¿Qué tal hacer una presentación “virtual”, por medio de un “live” en las redes sociales? ¡Toca ser creativos!

Asume una dieta económica

Lleva los gastos discrecionales, o “chulerías”, como también les llamo, a su mínima expresión. Esta situación puede ser que pase en tres semanas, o tres meses. Como no sabemos cuánto durará, lo prudente es que tomes por los cuernos aquellas variables que están bajo tu control.

Para muchos, será más fácil disminuir las salidas a comer fuera o las compras discrecionales, que aumentar o diversificar las fuentes de ingreso. Recuerda, hay un momento para todo bajo el sol. Como podrían venir las vacas flacas, ahorra.

Valora tu “clavito”

Ojalá que ya hayas constituido el fondo que, precisamente, es ideal tener para… ¡Emergencias! Si en tus proyecciones visualizas una situación de déficit temporal, que no te tiemble el pulso para hacer uso de tu “colchón” financiero.

Si a estas alturas aún no cuentas con tan necesaria reserva, prioriza desde que leas esto conformar un ahorro equivalente a, por lo menos, tres meses de tus gastos fijos. Si no lo tienes, hoy mismo es el mejor momento para ir acumulándolo.

Pon en pausa decisiones grandes

¿Unas vacaciones costosas con tu familia? ¿La compra de un vehículo? ¿De una vivienda? ¿O pensabas adquirir un negocio o propiedad inmobiliaria?

Si puedes poner en pausa esas decisiones, por lo menos durante las siguientes semanas, hazlo. Salvo, claro está, que ya te habías planificado y preparado para tomar esta decisión, que entiendo solo podrías afirmar luego de completar tu presupuesto y tu fondo de emergencia.

Cautela al firmar un nuevo pagaré

¿Pensabas tomar un financiamiento para cualquiera de las decisiones anteriores? Mayor debe ser tu prudencia y tu cautela en estos momentos. En cualquier caso, si decidieras seguir hacia adelante con el préstamo, recomiendo lo obtengas con la tasa fija por el mayor plazo posible, pues esa es otra de las pocas variables que, en estos momentos, están bajo tu control.

Revisa tu cartera de inversiones

Ante tanta incertidumbre, nadie sabe qué ocurrirá en los mercados de capitales, sea internacional o localmente. Lo que sí sabemos es que los riesgos aumentarán. Recomiendo que converses con tu corredor de valores y otros amigos, para entender el qué está ocurriendo con tus títulos. No creo que sea el mejor momento para liquidar tus posiciones y ojalá hayas invertido a plazos conforme a tus planes. Si buscas maximizar tus ahorros, por lo menos durante el próximo trimestre, apostaría a títulos o fondos de inversión de alta liquidez y muy corto plazo.

Diversifica por moneda

Quienes siguen Argentarium, habrán escuchado esto muchas veces. No pongas todos tus huevos en una misma canasta. Ni todos tus ahorros en una sola moneda. Diversifica, colocando por lo menos 30% de tus ahorros en dólares (US$).

Actualiza tu cobertura de seguro

Asegúrate de contar con la mejor cobertura posible de tu ARS. No solamente para ti, sino también para tus seres queridos. Si puedes ampliar tu póliza, así sea pagando más, pienso es una buena idea.

Abastecimientos necesarios

La crisis podría impactar las cadenas de suministro del comercio internacional o local de forma temporal. Dado ese riesgo, si requieres de medicamentos u otros bienes básicos, para ti o los tuyos, pues sería buena idea abastecerte de forma ordenada, es decir, no dejes lo importante para el último momento. Con calma.

Utiliza la tecnología para evitar desplazamientos innecesarios

Por último, quiero llamar la atención sobre la importancia de evitar salidas que no sean estrictamente imprescindibles, como ir a la sucursal del banco o desplazarse hasta las oficinas de los prestadores de servicios para hacer pagos de manera presencial. Es mucho lo que ganamos utilizando la banca por internet. Quienes no lo hacen hasta el momento, pueden aprovechar esta coyuntura para empezar. Seamos inteligentes y proactivos en cuanto a esto.

Una reflexión final

Todo pasa. Hasta las nubes que pronto tronarán. Serán puntuales y pasajeras, lo aseguro. Enfoquémonos en la prevención y en fortalecer, no solamente nuestras familias, sino también los hogares de quienes trabajan para nosotros. Sobre todo las cosas, seamos generosos con los más necesitados. Ahora más que nunca.

Source URL: https://www.argentarium.com/veedor/52188-nuestras-finanzas-en-los-tiempos-del-coronavirus-1-de-2/


Del Distrito a Pedernales

by Alejandro Fernández W. | Mar 5, 2020 6:13 am

No es solamente el tamaño del pastel, sino también cómo lo distribuimos. Es aplicable a la riqueza, el ahorro y el crédito. La pregunta obligatoria es, pues: ¿en qué medida podemos democratizar los servicios financieros para que sus bondades lleguen a todo el país?

En términos per cápita, la concentración del negocio bancario, específicamente el de la banca minorista, es decir, personas y hogares, en los grandes centros urbanos del país es impresionante. Por ejemplo, y tal como vemos en la primera gráfica, el usuario promedio en el Distrito Nacional (población 965,000) tiene RD$355 mil en depósitos bancarios y alrededor de RD$241 mil en créditos bancarios.

Vamos al extremo de la misma imagen, y verá que el usuario promedio de Pedernales (población 32,000) apenas ahorra RD$9 mil en la banca formal y recibe un paupérrimo RD$8 mil en financiamientos de ese sector.

Las cifras son relevantes, pues recordemos que el crédito bancario, así sea el odioso financiamiento de las tarjetas de crédito es exponencialmente más atractivo para cualquier usuario comparado con la alternativa de recurrir a la usura de los prestamistas.

De igual forma, el colocar el ahorro en instrumentos regulados y formales tenderá, en el mediano a largo plazo, a ser mejor apuesta que invertirlos en esquemas informales de captación de recursos que no son sostenibles en el tiempo.

Ahora bien, llama la atención la distancia entre el nivel de actividad bancaria en el Distrito Nacional al compararla con Santiago, la segunda plaza de mayor importancia en el país. Verá, siempre según las estadísticas que publica la Superintendencia de Bancos, que el ahorro promedio de los santiagueros es una tercera parte del de sus pares capitaleños. Peor aun, en la metrópolis del Cibao el usuario financiero promedio obtiene solamente RD$55 mil en créditos bancarios, una quinta parte del promedio del Distrito Nacional.

En la segunda gráfica podemos apreciar cuáles son las entidades bancarias que trabajan el negocio minorista (es decir, el de banca personal) con mayor alcance en la República Dominicana. Sobresalen Banreservas, APAP, Ademi, BHD León y la ACAP, se destacan las primeras dos entidades por ser las únicas que captan depósitos y colocan préstamos en cada una de las 31 provincias y el Distrito Nacional.

Con la propagación de los subagentes bancarios y de la banca por internet, es cada vez menos necesario que las entidades financieras tengan una presencia física, vía sucursal, en todo el territorio nacional. Por ello podemos ver entidades como el Banco Caribe, que aunque solamente capta recursos (por encima de RD$1MM) en seis provincias, está activo crediticiamente en las 32 jurisdicciones territoriales del país.

Con la propagación de los subagentes bancarios y de la banca por internet, es cada vez menos necesario que las entidades financieras tengan una presencia física, vía sucursal, en todo el territorio nacional. Clic para tuitear

Finalmente, en la tabla se apreciará en detalle el estado de la bancarización personal a nivel territorial. Hay un inmenso trecho por recorrer. Si volvemos a Pedernales, allí cada uno de sus habitantes apenas promedia 0.2 instrumentos de depósito y 0.1 instrumentos de crédito bancario. Compárese con el Distrito Nacional, donde los capitaleños promedian 2.8 productos de ahorro y 1.5 productos de crédito.

De hecho, nuevamente en términos per cápita y conforme las estadísticas territoriales que publica el organismo supervisor local, de las 32 jurisdicciones, solamente en 4 provincias hay por lo menos un instrumento de ahorro por cada habitante y en el caso de los instrumentos de productos crediticios, solamente en el Distrito Nacional hay más de uno por habitante.

Visto en términos de volumen de negocio, en la capital y en la provincia Santo Domingo se captan alrededor de RD$473 mil millones en depósitos de personas y hogares (minoristas), ahorro superior al captado en el resto de las 30 provincias del país. Si el mismo análisis se hiciera en cuanto al crédito minorista, los niveles de concentración serían peores.

El trecho, pues, es largo. Las lecciones son muchas, tanto para los banqueros como para las autoridades. Toca ser creativo e imaginativo para alcanzar esa gran demanda insatisfecha, aunque de menor escala, en los rincones más remotos y pobres del país, como quizás sería bueno mayor prudencia, sobre todo al momento de colocar créditos, en las poblaciones con un nivel de bancarización más desarrollado.

En cuanto a las autoridades, sin lugar a dudas que toda política pública conducente a la digitalización de los servicios financieros más formales será un gran aporte para aquellas regiones donde las bancas de apuestas pululan como hongos venenosos, mientras que a las entidades financieras se les hace muy difícil, costoso y, por ende, poco atractivo, montar una sucursal bancaria.

Source URL: https://www.argentarium.com/veedor/52008-del-distrito-a-pedernales/


Los desbancarizados

by Alejandro Fernández W. | Feb 27, 2020 8:25 am

Las prácticas financieras del dominicano son fascinantes. Muchas de ellas sorprenderían, porque reflejan un nivel de sofisticación y formalidad más profundo de lo que, de entrada, pensaríamos es la realidad.

Según el “Global Findex”, un estudio comparativo que periódicamente organiza el Banco Mundial en más de cien países, el nivel de bancarización del dominicano de a pie es, de hecho, bueno.

Vemos en la primera gráfica que el 56% de los dominicanos mayores de 15 años posee una cuenta bancaria en una entidad financiera formal del país.

Contar con ese instrumento financiero básico equivale a contar con un pasaporte necesario para acceder al sistema económico formal, requerido para una simple oportunidad de empleo (para la que se requiere una cuenta de nómina), para recibir remesas en las mejores condiciones posibles o para contar con un préstamo bancario al 20% (anual) en vez de uno de usurero al 20% mensual (o 240% anual).

Curiosamente, aunque 56% dice poseer una cuenta bancaria, solo 32% cuenta con una tarjeta de débito para acceder a ella y apenas el 18% afirmó recibir su nómina por la vía bancaria.

En la segunda gráfica relacionamos la tenencia de una cuenta bancaria con la población que afirma tener un documento de identidad nacional o cédula, en el caso de la República Dominicana.

Solo tres países en la región marcan mejor que el país, según Global Findex, a nivel de esta medición básica de bancarización: Venezuela (73% de la población), Brasil (70%) y Costa Rica (68%).

El caso venezolano es interesante. Pienso que tan alto nivel de inclusión financiera está vinculado a los aún más altos niveles de inflación (200,000%) en la república bolivariana, donde el manejarse con billetes o monedas es imposible.

Brasil se destaca por igual, en parte también por los periodos de alta inflación que enfrentó en el pasado, pero también por la red de corresponsales bancarios que desarrolló desde hace años.

Siete de cada 10 dominicanos que no tienen cuentas bancarias explican esa situación por su falta de ingresos. La segunda razón más mencionada tiene que ver con el costo de los servicios bancarios. Clic para tuitear

En nuestro mercado, el 64% de quienes dijeron tener una cédula tienen una cuenta bancaria, lo que nos coloca en el cuarto mejor desempeño regional.

Al medir la bancarización de ese forma, vemos que marcamos significativamente mejor que países vecinos, como El Salvador (solo 34% de los cedulados), Nicaragua (34%) o el mismo México (41%).

¿Quienes faltan por bancarizarse?

El desempleado. El joven. El pobre. Esos tres segmentos poblaciones, quizás como era de esperar, son los que actualmente están más excluidos del sistema bancario y, por tanto, de la economía formal.

Mientras el 56% de los dominicanos en general tiene cuenta bancaria, solo el 38% de los desempleados cuentan con ella.

Si pensamos en los “ninis”, o esa masa de jóvenes que no tienen estudios, ni empleos ni por tanto un mínimo nivel de ingresos o ahorros, tendremos la idea perfecta de quiénes no están bancarizados.

Una efectiva estrategia de inclusión debería enfocarse precisamente en este nicho social, suministrándoles esta herramienta fundamental para su desarrollo.

Observen el otro extremo: el segmento poblacional más educado, más rico y con mejor nivel de ocupación, cuenta con un nivel de bancarización hasta 50% mayor respecto al dominicano promedio.

¿Por qué no tienen sus cuentas?

Siete de cada 10 dominicanos que no tienen cuentas bancarias explican esa situación por su falta de fondos o ingresos.

La segunda razón más mencionada, según el Banco Mundial, tiene que ver con el costo de los servicios bancarios: 38% de los “desbancarizados” así lo explican.

Aunque para el Fondo Monetario Internacional y muchos en el país (incluido este escribidor) los cargos o comisiones bancarios son tan altos y preocupantes que resulta interesante que solo el 38% de los encuestados se queje de esto.

En otros mercados de América Latina, el costo bancario es de hecho la razón más común detrás de la exclusión bancaria. Por ejemplo, tanto en Perú como en Colombia, el 59% de la población resaltó el costo de la bancarización, mientras que el promedio regional ronda el 50%.

Todas estas cifras son de 2017… En una próxima entrega del “Findex”, auguro mejores resultados para nuestro país.

Source URL: https://www.argentarium.com/veedor/51910-los-desbancarizados/


Banca y competitividad

by Alejandro Fernández W. | Feb 20, 2020 7:33 am

La economía global es una competencia entre naciones. Más que tamaño o recursos naturales, que ciertamente son importantes, hay factores que están en nuestras manos e inciden en la competitividad.

Cada año, el Foro Económico Mundial (FEM), desde el frío de Suiza, realiza un “ranking” o tabla comparativa con la que mide doce pilares multidimensionales que, en opinión de ellos, determinan la competitividad global de los países.

De más de 140 países, en la última entrega del Foro, fuimos el país 78 de mayor competitividad. Es decir, un resultado promedio, para no decir mediocre. ¿Por qué no logramos un mejor lugar?

Primero, entendamos, por la metodología. Son 12 pilares, como visualizamos en la primera gráfica. El marco de análisis es ciertamente integral: Instituciones, infraestructura, tecnologías de información, estabilidad macroeconómica, salud, habilidades, mercado de productos, mercado de trabajo, sistema financiero, dimensión del mercado, dinámica empresarial y capacidad de innovación.

¿Cómo evalúa Davos el desempeño de nuestro sistema financiero? Veamos.

Finanzas y competitividad

Mientras en general el país marca 78 de 141, el componente Sistema financiero (el Pilar 9) se colocó como el 65 más competitivo a escala mundial. Es, aunque no por mucho, la segunda dimensión de mejor desempeño en los resultados de República Dominicana.

Aun con ese logro, al comparar nuestro pilar financiero con los sectores homólogos de la región, como hacemos en la segunda gráfica, estamos nuevamente básicamente en el justo medio.

Destacamos en verde a nuestros vecinos miembros del DR-CAFTA, por lo que se apreciará que Panamá (#46 en el pilar financiero) y El Salvador (#62) lograron posicionarse mejor que la plaza criolla.

El modelo, como en muchos otros pilares, es Chile, que según Davos cuenta con el sistema financiero #21 más competitivo. Argentina, Haití y Venezuela están, por razones que todos conocemos, en el otro extremo de la medición financiera.

A pesar de nuestro relativamente buen ranking (superamos, por ejemplo, a Costa Rica, Honduras Guatemala y Nicaragua), debemos ser más ambiciosos y preguntarnos: ¿qué nos falta por alcanzar a Panamá, Colombia o Brasil?

Estabilidad y profundidad

El Pilar 9 está compuesto por dos sub-dimensiones: la estabilidad y la profundidad.

En materia de estabilidad, el resultado es ciertamente de clase mundial: De 141 países, marcamos #21 en Fortaleza bancaria y tenemos la calidad crediticia #30 mejor colocado globalmente.

A pesar del relativamente buen ranking de nuestro sector financiero en competitividad, debemos ser más ambiciosos y preguntarnos: ¿qué nos falta por alcanzar a Panamá, Colombia o Brasil? Clic para tuitear

“En su país, ¿cómo evaluaría la solidez de la banca?”, donde 1 indicaría una “fortaleza extremadamente baja que requeriría re-capitalización” y 7 una “extremadamente alta fortaleza con balances generales muy saludables”.

En promedio, los analistas sondeados por Davos concluyeron que la banca local marca 5.9 de 7, nada mal comparando que las notas más altas que obtienen Finlandia (6.7), Singapur (6.5) y Chile (6.4).

Igualmente extraordinario es lo buena paga que es el dominicano, al ser nuestra morosidad (1.9% según Davos) la 30 más baja del mundo.

La brecha crediticia dominicana

El mayor reto lo enfrenta el país en cuanto a la magnitud y la dinámica del crédito bancario, por razones contradictorias.

En cuanto a magnitud, la profundidad crediticia medida como crédito privado como porcentaje de la economía es muy bajo: 27.9% del PIB. En Chile, Panamá y Brasil, por ejemplo, es el 110%, 86% y 63% del PIB, respectivamente. ¡Falta mucho!

He aquí la paradoja: Brecha crediticia, con el lugar #119, es precisamente precisamente donde peor marcamos pese a que en los últimos años, como vemos en la cuarta gráfica, se ha ido cerrando la distancia (o la diferencia entre la profundidad actual con el promedio histórico), por el largo ciclo de expansión crediticia registrado desde 2013 a la fecha.

Sigamos, pues, creciendo… con calidad.

Source URL: https://www.argentarium.com/veedor/51805-banca-y-competitividad/


De amores y dinero

by Alejandro Fernández W. | Feb 13, 2020 6:56 am

A ella, la de los ojos y la sonrisa que me obligaban a conocerla.

Fue en la tardecita de un día de semana cuando, sentado en la terraza de la cafetería que frecuento, vi entrar a la parejita de novios agarrados de manos, alegres y con la mirada de complicidad de quienes saben que pronto darán, juntos, el paso más grande de sus vidas.

Por coincidencia, se sentaron en la mesa justo a mi lado. Yo, que mataba el tiempo en lo que daba la hora de salir hacia mi programa de radio, me entretenía en las redes sociales, los periódicos ya viejos de la mañana y viendo a la gente entrar y salir del sitio, mientras se enfriaba mi último café del día.

A mí, que no me gusta el chisme, pero me entretiene, no dejaba de generarme curiosidad la conversación que con intensidad iniciaron el par de tórtolos. Como el tema por lo visto era financiero, mayor fueron mi mala educación y nivel de intromisión, que me obligaban a afinar el oído para escuchar mejor el diálogo.

“Hay algo que tengo pendiente de decirte hace tiempo y esta es la fecha que todavía no tengo el suficiente coraje para compartirte”, le admitió él, con algo de vergüenza, pero decidido en sus palabras, pues no era poco el peso que se quitaría de los hombros.

“Cuéntame, amor”, casi le susurraba ella, amorosa, temerosa, pero con la ilusión intacta.

La cita financiera

A continuación, el joven, más que abrirse el corazón, se abrió el bolsillo. Con certeza procedió a explicarle a su novia acerca de unos malos pasos que dio cuando inició su vida económica, mientras era estudiante universitario.

Las tarjetas de crédito que aceptó sin saber cómo utilizar, la presión social, el dejarse llevar, el mal ejemplo de sus padres con el dinero plástico. “En fin, mi amor, que hemos durado estos casi dos años de noviazgo y no es sino hasta ahora que finalmente me siento con la confianza de compartirte esa parte de mi pasado que hasta la fecha de hoy me llena de vergüenza y, sobre todo, de inseguridades frente a ti, por el temor de qué pensarás de mí.”

“Mi historial de crédito tiene cualquier cantidad de heridas y fallas crediticias que para mi son como manchas, de las que no he logrado superarme todavía”, admitió el joven, voz temblorosa, mirada sincera y directa a los ojos de su interlocutora.

Escuché, con indiscreción, la conversación de la parejita sentada junto a mi mesa. Tomé apuntes en el mantel de papel, de tal forma que logré sacar estas siete lecciones que comparto ahora, a propósito del Día de San Valentín. Clic para tuitear

Ella no dejó de escucharle con paciencia y generosidad durante aquel desahogo financiero, en el cual su novio, ya más maduro que en su época de francachela y vida alegre con dinero plástico, compartía cómo se había decidido enderezarse crediticiamente.

“A partir de que te conocí, es más, desde que te vi junto a tus amigas por primera vez en esta misma terraza, supe que era contigo que yo quería casarme y construir mi vida, mi hogar y mi familia de la mano tuya…”

Primeros pasos juntos

Lo que escuché aquella tarde fue una cátedra de finanzas personales en el contexto de las parejas, específicamente de los novios que ya visualizan una vida juntos, compartida.

Escribidor al fin, tomé apuntes en el mantel de papel de mi mesa, de tal forma que logré sacar estas siete lecciones dedicadas a mis lectores el día previo al 14 de febrero.

Primero. Ya cuando la cosa va en serio, y se piensa en un futuro juntos, es obligatorio que ella y él conversen acerca de su situación financiera. No solo la crediticia o de sus niveles de ingresos, gastos o compromisos con la familia (¡que toca hacerlo, sin duda!), sino también sobre la cultura financiera que ambos conocieron en sus respectivos hogares.

Segundo. Paradójicamente es más fácil para nuestra juventud hablar de sexo que de dinero o de finanzas personales. El tabú, la vergüenza, la inseguridad, el miedo, la duda, por lo visto es mayor. ¿Cómo superar esta barrera? Proponiéndose, como hizo aquella parejita a mi lado, una “cita financiera” para tratar estos temas. Ojalá que esta columna (no por casualidad escrita para esta fecha) les sirva a algunos como empujoncito o motivación.

Tercero. Todo, tarde o temprano, se sabrá. En sentido general, mantener secretos, ocultar verdades, incluyendo las económicas, destruye matrimonios. Tan seguro estoy de ello que pienso que, en un escenario así, mejor es que ni siquiera se produzca la unión, pues las estadísticas no mienten: después de la infidelidad, los problemas o situaciones financieras especiales son los principales detonantes de la destrucción de matrimonios y familias.

Cuarto, cada uno de los dos aportará una realidad, una cultura, un historial financiero al matrimonio. Difícilmente todo brillará como el oro. Nada es perfecto. De lo que estoy seguro es de que, si lo trabajan juntos, ambos apoyándose y complementándose donde sea posible, podrán madurar, enfrentar y superar cualquier obstáculo.

Quinto. Es posible que la pareja tenga que buscar ayuda de un tercero, profesional en la materia, como un terapeuta familiar, un psicólogo o un asesor financiero calificado. Sea para facilitar el diálogo, que fácil no es, o bien sea para ayudarles a organizarse financieramente con pautas que podrán procurar de un experto.

[En este sentido, recomendamos a Joaquin Disla, psicólogo, terapeuta y economista, que tiene 30 años trabajando con individuos, parejas y familias aspectos de salud financiera y salud mental. Su contacto es joaquin_disla@yahoo.com y el (809) 249-9646.]

Sexto. Todo se puede trabajar, superar y mejorar. ¡Absolutamente todo! Precisamente el mejor momento para hacerlo es durante el noviazgo, antes de que se asuman los compromisos y los gastos de una boda o matrimonio, de un hogar propio y aún más, de la responsabilidad que acarreará, por ejemplo, el nacimiento de los hijos.

¿Un buen primer paso? Compartirse los historiales de crédito. Hablar sobre el cómo se manejaban las finanzas en los respectivos hogares de la pareja. Plantearse metas en común, que impliquen necesariamente un plan de ahorro o inversión, para incorporarlas en su proyecto de vida, durante el noviazgo y definitivamente que durante el matrimonio. Desahogarse en torno a los errores financieros que pudieron haber cometido en el pasado y, si aún no han sido remediados, trabajar en pareja para superarlos antes del matrimonio.

La lección más importante

Salvo alguna que otra pregunta de aclaración, ella se limitaba a escuchar al novio, de forma comprensiva, paciente y solidaria. Su lenguaje corporal era claro: “Estoy aquí para escucharte, no para juzgarte. Siéntete en la libertad de decirme todo lo que me tengas que decir, que para eso nos planteamos esta cita y por algo estoy a tu lado.”

“¿Ya terminaste?”, le preguntó cuando el novio concluyó su desahogo, visiblemente aliviado y como más tranquilo. “Sí”, suspiró él. “Pues mira: Si me compartes todo esto como para desanimarme en nuestro propósito de casarnos, ¡te equivocaste! Ni tú, ni yo, somos perfectos, pero, juntos, estoy convencida de que podemos hacer algo espectacular. Así es que tranquilo, que juntos podemos trabajar para mejorar eso”.

Esa fue la séptima y última lección de aquella conversación que escuché de indiscreto. En la unión está la fuerza.

Source URL: https://www.argentarium.com/argentarium/51657-de-amores-y-dinero/


Dos décadas de banca dominicana

by Alejandro Fernández W. | Feb 6, 2020 7:10 am

Sobrevivimos el susto del 31 de diciembre de 1999, el último viernes de del siglo pasado, cuando me senté a pensar en cómo sería el sistema bancario dominicano en dos décadas, al llegar el 2020.

Difícilmente me habría imaginado mucho de lo que terminó ocurriendo en el mercado, incluidas las nefastas crisis bancarias del 2003-2004 localmente y la del 2007-2009 en el plano internacional.

El ejercicio de retrospección, además del valor melancólico que puede tener para aquellos que hemos participado en el mercado desde aquel entonces, sirve también para que pensemos, con una visión quizás un poco más calibrada, en cómo será la banca dominicana cuando lleguemos a 2040.

En el año 2000, nunca me hubiese imaginado que, 20 años después, todavía no habríamos logrado una mejor penetración del crédito privado en la economía dominicana. Como vemos en la primera gráfica, esa relación era de 29% en el 2000 y ahora de hecho ha retrocedido al 27% del producto interno bruto.

¡Así de costoso fue el retroceso que experimentamos durante nuestra debacle financiera de hace 17 años!

Aunque ya en el 2000 se pensaba en la dolarización de la economía, lo que terminó ocurriendo fue que buena parte de nuestro ahorro y del crédito privado se dolarizó, esta última relación pasó del 11% de la cartera total al 26% denominada en moneda extranjera.

En 2000 nunca me hubiese imaginado que, 20 años después, todavía no habríamos logrado una mejor penetración del crédito privado, que en lugar de avanzar retrocedió. Clic para tuitear

Positiva resultó la evolución del costo del dinero en nuestro país. En el año 2000, la tasa activa, o el costo del dinero cuando tomamos un préstamo, era de 18% en términos reales y ahora se logró reducir a 8%. Una mejora más que substancial, que también devino en una reducción en el margen de intermediación (o la diferencia entre la activa y la pasiva) que pasó de 7% a 5% al cierre del 2019.

De los préstamos

Sin duda que una de las mayores transformaciones en el activo bancario ha sido el mayor rol de la banca personal, incluidos los préstamos de consumo, hipotecarios y las tarjetas de crédito.

Al entrar el 2000, solo el 24% del crédito bancario se dirigía a personas. El grueso, o más del 68% del total, era a empresas. ¿Qué terminó pasando? Pues que la ponderación de las personas casi se duplicó, hasta el 42% de la cartera privada.

Si nos enfocamos en la evolución de los préstamos a las empresas, entre 2000 y 2020, el gran ganador fue el sector turismo, cuya incidencia en esa cartera pasó de 2% a 8%, como también recibieron mayor apoyo bancario los sectores pyme (0% a 4% del total), inmobiliario (1% al 4%) y el eléctrico del 2% al 7%.

¿Los perdedores, en términos relativos, de estas dos décadas? Sin duda que fueron los sectores productivos más tradicionales, como la industria, la agricultura y la construcción, que ahora tienen menor incidencia, en términos proporcionales, en el negocio bancario.

Incluso los préstamos al sector comercio pasaron de 39% a 28% de la cartera empresarial. ¿Por qué? Especulo que mucho del crédito canalizado a ese sector ahora se hace de forma indirecta, a través del financiamiento a los clientes finales de los grandes comercios del país que ahora financian sus compras y consumo a través del dinero plástico y los préstamos personales.

De regreso al futuro

Pocos habríamos imaginado la concentrada estructura y la reducción tan marcada de los jugadores del mercado.

En el año 2000, había más de 155 entidades autorizadas para operar por la Superintendencia de Bancos. Al cierre del 2019 eran 52. Dicho esto, ahora hay más bancos comerciales que al empezar el siglo, al pasar de 15 a 18 franquicias.

En términos de activos, como vemos en la tercera gráfica, la banca múltiple ahora controla el 87% del total, ha aumentado su “share” 11%, es el único subsector que aumentó, pues los demás perdieron espacio, sobre todo las asociaciones A&P.

Al inicio del siglo, el gran “cuco” para muchos era una eventual “extranjerización” de la banca criolla, una leyenda urbana que no se materializó. Aunque las entidades de capital foráneo ahora controlan 8.9% de los activos bancarios (5.6% en el 2000), dista mucho de una toma de control de los proveedores locales.

Choca, en términos estructurales, la mayor concentración de la banca. Las primeras entidades concentran bajo sus sombrillas hoy mucho más que antes.

A pesar de la consolidación, las sucursales crecieron 85%, los cajeros 240% y los empleados 153% (o 25,000 personas) más que antes. ¿Y los clientes digitales? En 2000, ¡ni existían! Hoy superan el millón. ¿En el 2040? Esa es otra columna.

Source URL: https://www.argentarium.com/argentarium/51509-dos-decadas-de-banca-dominicana/


Llueva, truene o ventee

by Alejandro Fernández W. | Ene 23, 2020 9:08 am

El chiste, aunque malo, para muchos tiene algo de verdad: El banquero es la persona que te presta una sombrilla cuando no la necesitas y pretende quitártela cuando comienza a llover. ¿Será cierto?

Con lo ocurrido el año pasado en el sector hotelero, o de turismo más ampliamente, tenemos un buen caso de estudio para entender mejor la relación entre la banca, los sectores reales (o de servicios, en el caso del turismo) y la profundidad de la crisis hotelera en el país.

Recordemos que a partir de julio del año pasado, se llegó a registrar una caída importante en la llegada de turistas desde América del Norte, nuestro mercado más importante, a raíz de una serie de trabajos en medios internacionales acerca de la muerte de algunos visitantes.

En los primeros meses de la crisis, el turismo estadounidense registró un desplome superior al 25% y, aunque los expertos proyectaban una mejora sustancial pasada esta temporada invernal, la preocupación fue grande. ¿Podrían los hoteleros seguir siendo el sector “mimado” de la banca dominicana?

Aunque los expertos proyectaban una mejora sustancial pasada esta temporada invernal, la preocupación fue grande. ¿Podrían los hoteleros seguir siendo el sector “mimado” de la banca dominicana? Clic para tuitear

Un sector resiliente 

Ahora que se está celebrando la Feria Internacional de Turismo (Fitur), en Madrid, leemos a muchos banqueros que destacan su continuo apoyo al sector hotelero, tanto criollo como extranjero, que trabaja desde nuestras playas.

Vemos, en la primera gráfica, que el apoyo es real y, aunque más modesto que en años anteriores, pienso que el respaldo ha sido contundente dada la coyuntura y la percepción de riesgo sectorial.

Según cifras del Banco Central, al comparar las cifras del crédito canalizado al sector turismo al cierre de 2018 con el de 2019, se aprecia un incremento de US$37 millones (o RD$1,950 millones) en el transcurso del año más difícil para el sector durante toda la pasada década.

En otras palabras, el apoyo y el interés de la banca en respaldar los proyectos de los empresarios turísticos se mantuvo.

No es la primera vez que, durante periodos de crisis, la banca se mantiene como un fiel aliado de los hoteleros. Por ejemplo, en dos ciclos de crisis anteriores (2001, por el 11 de septiembre y 2007-2009, cuando el desplome financiero internacional), el crédito también creció.

El lector cuestionará por qué se contrajo en US$16 millones el financiamiento bancario a la industria sin chimenea durante el 2014, cuando se estaba en pleno apogeo del “boom” de la pasada década.

La respuesta, más que ver con la salud de nuestras industrias, tiene que ver con la recuperación del sector financiero español que, luego de la crisis que lo azotó, comenzó a recuperarse y a comprar cartera de crédito local como parte del saneamiento de sus balances generales.

En cuanto a los bancos más activos que trabajan con los hoteles, a noviembre de 2019 se mantiene, según la Superintendencia de Bancos, el liderazgo de los bancos Popular (US$500 millones en cartera turística total), Reservas (US$315 millones) y el BHD León (US$185 millones).

En términos absolutos, el banco BHD León fue el que más aumentó su cartera durante los primeros once meses de 2019 (US$44 millones), seguido por el coloso azul (US$23 millones) y el público (US$12 millones).

Doce de los 15 bancos con una mayor exposición al sector turismo de hecho aumentaron su apoyo crediticio en 2019. Es decir, el respaldo fue generalizado.

Riesgo y retorno 

A mayor riesgo, mayor el rendimiento esperado en una operación financiera. En el caso de los préstamos a los hoteleros, a juzgar tanto por el riesgo evidenciado como el interés que la banca le extrae, las expectativas son positivas.

A noviembre de 2019, últimas cifras disponibles, mientras el interés promedio al cual la banca prestaba en US$ era de 7.6%, al sector hotelero le prestaba a solo 5.0%, es decir, la segunda más baja de todos los renglones de nuestra economía, como vemos en la tercera gráfica.

Tanta belleza tiene su fundamento en los riesgos: Vemos, en la última gráfica, que la morosidad de la cartera turística en los libros de la banca es de solo 0.38%, una fracción de la mora general de 1.9%.

De hecho, esa morosidad de 0.38% a noviembre 2019 es incluso hasta inferior al 0.41% de mora que revelaron los préstamos a los hoteleros al cierre de 2018. ¿La conclusión? Estamos ante un sector hotelero resiliente, cuya propuesta de valor sigue siendo de clase mundial. Concluyo, también, que los hoteleros cuentan con un fiel y contundente respaldo de la banca, aún en tiempos de lluvias.

Source URL: https://www.argentarium.com/argentarium/51231-llueva-truene-o-ventee/