De oportunidades y oportunistas

De oportunidades y oportunistas

Todas las condiciones estaban ahí. El «banco de las oportunidades» tendría, por fin, su oportunidad.

Lo trágico, lamentable e imperdonable es que, una vez más en el Estado, las oportunidades de todos son atropelladas por los intereses de oportunistas.

Érase una vez una institución bancaria pública, cuya institucionalidad, buena reputación y capacidad técnica competía solamente con la del Banco Central.

Una institución como el Banco Nacional de la Vivienda que, cuando fue transformado en el de la Vivienda y Fomento a la Producción (BNVFP) en el 2004, ya había superado los 40 años de tradición.

Al BNVFP se le traspasaron los activos del siempre bien recordado programa del departamento de Financiamiento de Proyectos del Banco Central (DEFINPRO), sucesor de los programas FIDE e INFRATUR que tanto incidieron en el desarrollo industrial y turístico de la república.

Dejando a un lado su rol de supervisor y regulador del antiguo sistema mutualista, el BNVFP se enfocaría básicamente en atender las necesidades de financiamiento de los sectores productivos.

Con un capital de RD$4,500 millones a diciembre de 2003, el BNVFP tenía una solvencia mayor, en todos los sentidos, que la del Banco de Reservas, que en esa época solo había llegado a amasar un patrimonio de RD$4,387 millones.

Únicamente el coloso privado, el Banco Popular, con su patrimonio de RD$7,000 millones a diciembre de 2003, superaba la capitalización absoluta del BNVFP.

A diferencia del coloso público, o el resto de la banca comercial, por cada RD$1.00 de capital propio, el BNV sólo le debía RD$0.42 a depositantes y terceros. ¿Los demás? Por cada peso en patrimonio, debían RD$11.24 (¡30 veces más!).

Es decir, el BNV tenía toda la «oportunidad» para crecer, en base al patrimonio que el Estado, cual Dios entregando un don, le había legado en el tiempo.

Para que se entienda: el BNV, que en el 2003 tenía una cartera de préstamos de no más de RD$1,900 millones, tenía la solvencia, y le sobraba, para aumentar sus créditos a los sectores productivos por encima de los RD$22,500 millones.

Y no, no exagero.

Imagínese: llevar crédito a sectores tan necesarios para la economía como la industria, la construcción, la manufactura, las PyMEs y la agroindustria, de RD$1,900 millones a RD$22,500 millones.

Era sólo un asunto de capacidad, de voluntad, de compromiso, de enfoque y de un mínimo de planificación.

Como si fuera poco, y este realmente que es el colmo, al BNVFP se le había entregado la patente de corso de contar, al igual que el BanReservas y el Banco Central, con la «garantía subsidiaria e ilimitada del Estado Dominicano para con todos sus depósitos y valores emitidos.»

Es decir, el BNV podría obtener la liquidez necesaria, por ejemplo, de las AFPs, para aumentar sus operaciones con fondos baratos y a largo plazo.

Las condiciones, insisto, estaban dadas.

Lo que vino después, y no es la primera vez que escribo esto, da vergüenza e insulta la inteligencia del dominicano.

Somos una nación que se escandalizó con el robo de RD$5 millones que un infeliz mensajero le hizo a sus patrones.

No nos escandalizamos, sin embargo, cuando un banquero extranjero de maletín, aprovechándose de la «ingenuidad» de los administradores dominicanos del BNVFP, nos pegó un palo de… ¡US$5 millones (es decir, RD$193,600,000)!

Nuria entrevistó al adminstrador del momento y el señor, burlesco y patéticamente cómico (aunque ya muy bien pensionado), asegura que podemos estar tranquilos, que ese dinero no se perdió. De ser así, ¿dónde está? ¡Qué descaro!

Otro administrador, de los tres desde agosto de 2004, entró en una operación «mágica» que al año siguiente tuvo, el tercer administrador, que revertir.

Aquella operación «infló» las utilidades en RD$100 millones o el 40% de las utilidades que se reportaron en el 2009.

Ahora, el tercer y último administrador bajo este régimen, registró ingresos por RD$150 millones de una operación igualmente meritoria del trabajo de Nuria o de un Argentarium especial sobre «contabilidad creativa y sus ilusiones».

Dicen los auditores externos del BNVFP, no yo, que «el reconocimiento de los ingresos netos por aproximadamente RD$150,000,000» implican que «los resultados del período y el patrimonio neto están sobreestimados.»

Lo peor es que estos ingresos mágicos de ahora representan, léalo bien, más del 100% de las utilidades netas que, medalaganariamente, registró el BNV en 2011 frente los ojos (¿ciegos, desinteresados o incompetentes?) de la Superintendencia de Bancos y las calificadoras.

Algo sabemos: en el BNVFP están algunos de los más creativos administradores de la contabilidad creativa en el sistema financiero dominicano.

Las utilidades netas reportadas, en los últimos tres años, en vez de ser RD$448 millones que ellos reportan, son RD$199 millones, aunque si terminan de tirar a pérdida el «palo» de US$5 millones, el medió billón de pesos… ¡se evapora!

Y no, no es un asunto solamente de los últimos años. Desde el 2004, aquella capitalización que antes solo superaba el coloso privado, se ha ido reduciendo, en términos reales y anuales, un 9% mientras que el Banco de Reservas, por ejemplo, la aumentó, 22%. Cada año.

¿Todo para qué?

Para que, en el 2011, mientras la banca aumentó el crédito a los sectores productivos en RD$20,820 millones, el BNVFP lo… ¡redujo en RD$106 millones!

Las tasas, por otro lado, son mejores en la banca privada que en el BNV.

Frente a esta triste y, reitero, trágica realidad, el «banco de las oportunidades» se presta a celebrar sus 50 años con una campaña publicitaria, cambio de imagen, publicación de un libro que nadie leerá y un nuevo plan de pensiones que costará RD$236 millones.

Ojalá que los siervos miedosos, malos y perezos recuerden la parábola de los talentos y las oportunidades perdidas.


 «La contracción de la cartera en 2011, la alta carga de gastos administrativos, así como el elevado gasto por provisiones derivado del significativo deterioro en la calidad de la cartera de créditos, resultaron en un bajo nivel de rentabilidad de 0,71% a noviembre de 2011.»

Fitch Dominicana, sobre el BNVFP, en enero de 2012

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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