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La banca del proletariado

La banca del proletariado

La sensibilidad de Danilo Medina a favor de los más pobres del país es sincera. Es, también, uno de sus rasgos más distintivos y sobre el cual, además de preocuparse, se ha ocupado.

Durante sus seis años de ausencia del escenario público, asumió como suyo, junto a un fiel grupo de colaboradores, un proyecto cooperativo para facilitarle crédito a muchos micro y pequeños empresarios dominicanos. Loable labor esa.

Conociendo esa sensibilidad, y ese interés específico del presidente Medina en facilitar financiamiento a los emprendedores criollos, fue que le dedicamos, el mismo día de su inauguración, la columna: «Los bancos del presidente.»

No sorprendió, por igual, que en su esperanzador discurso, el 100% de las ocho ocasiones en las que habló de la banca o el crédito, se refería de la banca o el crédito para los menos aventajados del país.

De once menciones que realizó sobre el tema «financiero», nueve (82%) fue para hablar sobre las finanzas a favor de las PyMES, la agropecuaria, los recién graduados y los que no tienen vivienda.

Para don Danilo, la empresa es sobre todo la empresa del micro, pequeño y mediano productor, como vemos que fue a ellos que se refirió en siete de las once ocurrencias de esa iniciativa privada.

Si la visión financiera del presidente Fernández ocupaba los mundos de Wall Street, los especuladores y los organismos internacionales, Medina se enfoca, correctamente, en el préstamo de RD$15 mil al motoconchista, el crédito hipotecario a quien no tiene techo propio o la mediana industria sin capital de trabajo.

Lamentablemente, dada esa visión de democratizar el crédito tan acertada y humana, los instrumentos que el nuevo gobierno piensa utilizar para hacerla realidad me parece desatinada e incompleta.

Establecer que el Banco de Reservas, por ejemplo, destinará RD$1,000 millones para financiar las PyMES (eventualmente sería cuatro veces esa cantidad) es, estemos claros, más de lo mismo.

Lo vemos en la primera gráfica. Por lo menos desde el 2004, el coloso público y el «PromiPyME» han canalizado, a través de por lo menos nueve programas de crédito, unos RD$2,191 millones.

El impacto, enfoque, calidad de colocación y de cobranza de esos fondos, incluyendo algunos dados por el FONPER y gobiernos extranjeros, es… incierto.

Del 2004 al 2011, los programas de PromiPYME y Banreservas han aumentado a penas RD$1.4 mil millones, cuando solo dos proyectos financieros privados han aumentado sus carteras RD$8.3 mil millones, es decir 5.9 veces más.

No solamente es la cantidad del crédito, sino la calidad. ¿Con qué herramientas, recursos humanos, directrices operativas y mecanismos de transparencia y rendición de cuentas trabaja PromiPYME? La pregunta no es capciosa.

Además de los RD$4,000 millones de Banreservas, nos hablaron de un «Fondo de Asistencia a las Microfinanzas» en las que el banco y el gobierno, cada uno (¿no son lo mismo?), aportarían RD$300 millones. Ya vamos por RD$4,600 millones.

Agréguele, potencialmente, RD$10,000 millones en cartera que el nuevo Banco Solidario potencialmente podría generar con su capital inicial de RD$1,000 millones, y estamos hablando de que, en pocos años, el Estado habría colocado RD$15,000 millones a este segmento.

Y yo pregunto: si no sabemos cómo y dónde se canalizaron RD$2.3 mil millones ya desembolsados, ¿cómo sabremos qué se hará con siete veces esa cantidad?

Si duda de mi opinión sobre la poco idoneidad del Estado como facilitador de crédito, le invito a visitar las páginas web del Banco Agrícola, del BNV y del PromiPYME (además de nuria.com.do) para que entienda mi preocupación.

Otorgándole el más que bien merecido beneficio de la duda a la iniciativa, a pesar de que los titulares en Banco de Reservas, IDECOOP y BNV son los mismos, resta una pregunta: ¿cómo se financiaran estos nuevos proyectos de crédito?

Observe la última gráfica: en siete años, cuando los distintos proyectos de PromiPYME canalizados vía Banreservas a penas aumentaron RD$1.4 mil millones, el financiamiento que el Leviatán (perdón, el Estado) le requirió para financiar sus desguañangues fiscales aumentó RD$75.5 mil millones… ¿Y entonces?

El año pasado, para ser más concreto, el crédito oficial al sector MiPYME de hecho disminuyó RD$130 millones, cuando el gobierno, sus contratistas y otros favorecidos recibió RD$39,042 millones más. Eso fue en un solo año.

Quizás la señal más contundente que las «nuevas» autoridades económicas pueden enviar es restablecer un verdadero equilibrio en las finanzas públicas, de tal forma que la banca, la iniciativa privada y social no-gubernamental pueda hacer el trabajo que le corresponde.

Si seguimos de parches fiscales en parches fiscales, y con el gobierno compitiendo por el mismo ahorro nacional que las empresas (pequeñas o grandes), difícilmente el motoconchista se motivará a emprender nuevos proyectos.

Recuerde que desde mayo, a pesar de dos señales de flexibilidad monetaria, quien aumenta su deuda es el gobierno, mientras los privados ahorramos más.

El ahorro está. El problema es que está colocado en el sitio equivocado: el mismísimo Estado dominicano. Corrija eso.

La capacidad y la disposición (privada) para colocarlo también. De hecho, es de la mejor del mundo, y no lo digo yo. Crezcamos eso y exijámosle cada vez más.

El gobierno, además de equilibrar sus finanzas, que se aboque, como parece ser que lo hará, en llevar un «4%» (capacitación técnica, logística y administrativa) a nuestros emprendedores criollos.

Más puede el INFOTEP, los politécnicos, las escuelas y las cooperativas que el PromiPYME, el BNV o el Banreservas.

De no hacerlo, repetiremos la historia de siempre. Solo que pasaremos, como dijo el filósofo, de la tragedia a la farsa.


«La forma que adoptó el Estado durante el gobierno de doce años de Balaguer se correspondía con las necesidades del proceso de acumulación capitalista… mediante el enriquecimiento de un buen número de funcionarios vía el tráfico de influencia, el desfalco directo de los fondos públicos o bien por el ejercicio de una competencia desleal, todo ello debido al usufructo del poder político.»

Felucho Jiménez y Gustavo Montalvo, «La Banca y Burguesía Financiera (1966-78)» en Política: Teoría y Acción (1983)

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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