Desafiando la gravedad

Desafiando la gravedad

En la banca, como en el amor, todo es asunto de tiempo y de decisiones. Ya lo escribió la poeta: “No dejes para mañana lo que puedes amar hoy.” Solamente con el transcurrir del tiempo es que podemos validar, y entender, las decisiones que en un pasado no tan distante se hacían difíciles de tomar. Cerrado el 2008 creo que, en lo que respecta al sector financiero, podemos estar no solamente satisfechos con los resultados, sino que orgullosos de los mismos.

Así como el corazón de una economía es su banca, la cartera de préstamos es el corazón de un banco. La debacle hipotecaria en los países del Norte nos recuerdan de ello, al igual que los préstamos a vinculados y en moneda extranjera que en el 2003 causaron tantos dolores de cabeza.

Hoy día, gracias a una serie de decisiones que implicaron sacrificios para todos (sí, todos), es que me permito ratif icar aquello de que nuestro sector financiero está blindado.

Como muestra la primera gráfica, y aunque usted no lo crea, a noviembre de 2008 la banca presentaba uno de los mejores perfiles crediticios en los últimos siete años.

Lluvias, truenos o vientos huracanados, a noviembre de 2008 la banca múltiple privada (excluyendo al Banco del Progreso, todavía en proceso de reestructuración) a penas mostraba una morosidad en su cartera de 2.8%. La cifra sorprende pues es la misma que al cierre de 2007, con la diferencia de que en el 2008 las tasas de interés en el mercado eran el doble y la crisis económica acababa con el capitalismo mundial.

La sanidad de la cartera no se mide solamente por cuan afectada esté su morosidad, sino que también debemos tomar en cuenta el nivel de cobertura para posibles pérdidas crediticias para la cual la banca debería tomar previsiones en la forma de reservas.

Aquí, nuevamente, brillamos. Aunque algo menor a años anteriores, todavía llegamos a cubrir 140% de los préstamos morosos sin tener que afectar la rentabilidad, o la solvencia, de nuestra muestra de bancos privados.

Ambos resultados contrastan, impresionantemente, con los de cinco años atrás, cuando la morosidad (6.4%) era dos veces y alguito mayor a la actual y las reservas para préstamos “malos” (72%) era la mitad de la que hoy disfrutamos. La pregunta, obvia para todos, es: ¿cómo lo lograron?

A pesar de pataleos bastante violentos (créanme, los sufrí personalmente), el fortalecimiento iniciado en el 2003 del marco regulador, del organismo supervisor y de la gestión de riesgos propia de la banca rindió frutos.

Un dato basta: del 2003 a la fecha, la banca ha asumido como gasto, en sus estados de resultados, RD$35 mil millones en provisiones crediticias, monto tres veces mayor a los RD$10 mil millones que, a diciembre 2002, había acumulado en el total de su patrimonio en toda su historia.

Esa previsión no puede, ni debe, subestimarse. Para ponerla en contexto, la segunda gráfica resume la inversión realizado en aquellos años. Entre 2003 y 2005, las provisiones que se constituyeron, en detrimento a la rentabilidad bancaria de entonces, promediaron más del 100% de las utilidades netas que durante esos años lograron reportarse.

Para algunos cínicos (me incluyo), los datos son difíciles de creer. De más de una persona he oído: “Los bancos se están llenando de bienes adjudicados, de vehículos y propiedades ejecutadas”. La tercera gráfica, con la evolución de esa cuenta de bienes recibidos en recuperación de créditos durante los últimos doce meses, muestra todo lo contrario: Los adjudicados disminuyeron de RD$1,255 millones a RD$1,044 millones y sólo representan el 0.2% de los activos.

“¡Ya sé!”, dice mi otro apóstol, Tomás el gemelo que dudaba: “La banca, en vez de dejar que un préstamo se venza y caiga moroso, está reestructurándolo”. Cual si estuviéramos poniendo los dedos en la llaga, los números muestran lo contrario: la cartera reestruc- turada, como por ciento del total, de hecho ha disminuido del 0.8% hace un año a 0.5%.

Esperen, que esta novela se pone mejor. Todos, por lo menos nosotros los deudores, hemos sufrido el aumento de más del 100% en el costo de préstamos, registrados a partir de junio de 2008, como muestra la línea en la última gráfica. Esto, necesariamente, terminaría deteriorando la capacidad de pago de los clientes bancarios, y por tanto la cartera de los bancos.

Que va. Para el 97% de la banca privada, la calidad de la cartera entre noviembre 2007 y 2008 ha… ¡mejorado!

Así mismito. Hace un año, el 3.7% de la cartera bruta estaba atrasada. Para la misma fecha en el 2008, la relación era 2.8%, o 25% mejor.

Claramente, cual si fuéramos brujas montadas en nuestras escobas, estamos desafiando la gravedad. La crisis hipotecaria en los Estados Unidos, por ejemplo, se desató con un aumento en el costo del dinero en ese país bastante menor al que los deudores bancarios han enfrentado en este terruño de isla.

El mensaje que hoy transmito, para tranquilidad de todos los que apostamos a nuestra corazón económico es, obviamente, positivo. Es uno de decisiones previsoras y prudentes tomadas en el momento correcto. Pero, pero, pero… mejor será que no llevemos este cuento de hadas a su límite.

El deudor dominicano, buena paga hasta la fecha, ya aguantó lo que puede aguantar. Los intereses tienen que bajar. No dejemos esa decisión para mañana, que ya será tarde.

De lo contrario, y esto se los aseguro, en menos tiempo de lo que las autoridades piensan, la historia será otra. La gravedad, como el amor, existe.


150 por ciento

Es el aumento en el nivel de castigos que estimamos se registró al comparar junio de 2007 con junio de 2008. Estos descargos contra provisiones, de más de RD$2 mil millones, es un mecanismo válido que la banca utilizó para sanear la calidad de su cartera durante el 2008. Esto implicó una reducción en la morosidad pero también en las reservas. Es un número, dicho sea de paso, preocupante. Ojo.


«El memorándum describe las políticas que se implementan en el marco de un programa de monitores del staff. El programa es un instrumento informal y flexible para el diálogo entre el staff delFMI y el país miembro. No es apoyado con recursos financieros del FMI y no esta sujeto a la aprobación del directorio FMI»

Carta de Intención de la República Dominicana ante el FMI, publicado por el FMI como un servicio a los usuarios de su página web.

 

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



Volver Arriba