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Flores de mayo

Flores de mayo

A LM, a destiempo.

Las olas vienen, las olas van, cantando vienen, cantando irán. Así como con las olas en la “Flor de Mayo” de Amado Nervo, así fluye el crédito en toda economía. Antes cayó, y dramáticamente. Ahora vuelve. Tímidamente. Pero vuelve. ¡Y qué bueno!

Lisandro Macarrulla, como exitoso empresario portuario que es, y sus colegas del CONEP, tienen desde su gremial despacho en la Sarasota, una espectacular vista a las olas del Mar Caribe. A destiempo las vieron irse pero, por alguna razón, no las ven regresar. Me pregunto: ¿Por qué?

Fue su escribidor de los jueves que en agosto del año pasado se alarmó por la creciente dependencia del sector público en el crédito bancario. Un jueves otoñal de septiembre cuestionamos la existencia de “Santi Cló” y su promesa de tasas de interés más bajas para diciembre, pronosticando que ese regalo era para el Día de las Madres.

En febrero de este año fuimos los primeros en destacar la dramática caída en el crédito al sector privado y reclamamos, entonces, ajustes más dramáticos para revertir el gran torniquete monetario de 2008. ¿Recuerdan?

Ahora, y en justicia a la verdad, aprovechando la esperanza que mayo siembra en nuestros corazones, y estadísticas más recientes del Banco Central, he de reconocer una nueva realidad.

Primero: el crédito al sector privado, como una ola más del océano que es el ciclo económico, se está reactivando. La primera gráfica no permite mentir: tras cuatro meses de financiamientos nulos o decrecientes, al 29 de abril de 2009 se evidencia un primer paso en la dirección a la cual todos aspiramos.

Comparando abril con marzo, estimamos un aumento en el crédito privado en moneda local de RD$1,597 millones. Aunque no me cuadra con los RD$2,000 millones a los que el reflexivo

Banco Central hace referencia en su espacio pagado, la tendencia es inequívoca e irrefutable.

Segundo, y esto no se cómo, dadas las caídas de don Juan y don Miguel, y el continuo gasto de todos los turpenes, don Vicente en el mes de abril no firmó más pagarés, sino que saldó RD$383 millones, disminuyendo así, por primera vez en meses, lo adeudado por el gobierno a la banca.

Tercero: las tasas de interés, ¡por fin!, y tal como proyectamos en septiembre pasado, están bajando. Los conepianos saben esto mucho mejor que su escribidor, un simple mortal, pues muchos de ellos ya han firmado pagarés a la envidiable tasa del 12%. Sí, del 12%.

No todos somos tan agraciados, pero como muestro en la tercera gráfica, la tasa de interés, cuyo promedio ponderado alcanzó el 25.2% en enero, bajó 32% a 17.1 la última semana de abril.

Ojo: reconozco que las buenas nuevas son bien nuevas. Como vemos en el último cuadro del comportamiento bancario individual, todavía al cerrar marzo casi todos reducían sus carteras. Desde abril, claramente, la situación mejora.

Ahí están las estadísticas. Éstas, estoy seguro, no me permiten mentir. Don Lisandro las debe conocer mejor que yo, lo que obliga a volver a mi pregunta inicial: ¿por qué las declaraciones de ahora?

Más que por lo monetario, ¿no será por lo fiscal? ¿O será por el fantasma de un nuevo acuerdo fondomonetarista y el espectro de otra reforma tributaria?

Sea como sea, ojalá sea cierto aquel refrán: “Enero helado, febrero trasnochado, marzo airoso y abril lluvioso sacan a mayo florido y hermoso.” Ya veremos. Mientras, van mis f lores a las madres, en este mes de esperanza.


 ¿Qué hicieron las autoridades monetarias y financieras luego de conocer los resultados de dicha evaluación? Elaboraron un documento de respuesta, contradiciendo dicho informe y justificando su accionar. No hicieron absolutamente nada para superar las debilidades detectadas»

Rafael Camilo A., Superintendente de Bancos, en el prólogo al mas reciente libro de Temístocles Montás

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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