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Futuro mutualista

Futuro mutualista

Antes eran 18. Las mismas de siempre. Ahora quedan 14. Y contando. Cinco años atrás controlaban el 15% del mercado bancario del país. Ahora echan el pleito por el 13%. Con dificultad. ¿Cuál será, pues, el futuro de las asociaciones de ahorros y préstamos (AA&P) del país?

No me queda la menor duda: el “aburrido” sub-sector de las asociaciones A&P ha experimentado uno de los períodos de mayores cambios desde su nacimiento en 1962.

En los últimos tres años, una (la menor) fue sigilosamente liquidada por la Superintendencia de Bancos (la Central de Santo Domingo) y tres (la Norteña de Puerto Plata, Noroestana en Mao y la macorisana Higuamo) fueron absorbidas por La Nacional, que aspira a hacer realidad su nombre fuera de la capital.

Estos años también han visto a varias de las principales asociaciones, como las líderes Popular, Cibao y Nacional, junto a algunas más pequeñas como La Vega Real y Bonao, embarcarse en ambiciosos proyectos de expansión y modernización que, mínimo, habían postergado por unos veinte años (o más).

Con esencialmente las mismas herramientas con las que fueron dotadas en la ley del Consejo de Estado encabezado por don Fello Bonelly, las asociaciones echan su pleito.

Como vemos en las gráficas, la mayoría de los actores en este sector ha logrado capar la actual crisis económica con buenas calificaciones.

Cerrando abril de 2009, últimas cifras disponibles en la Superintendencia de Bancos, el sector muestra una morosidad promedio de 4.1%, mejor que el 4.4% sufrido por la banca múltiple a igual período.

A diferencia de la banca, eso sí, las AA&Ps tienen solamente el 84% de su cartera vencida cubierta por reservas ya constituidas. Los bancos, en cambio, lucen ser algo más previsores (¿o pesimistas?) con una cobertura de 114%.

En cualquier caso, la solidez del sector, por lo menos a nivel financiero, es incuestionable: mientras en la banca los índices de solvencia típicamente rondan el 12%, en las asociaciones promedian el 30% (y más). Por ahí no van los retos.

Comercialmente, estos últimos meses han sido menos difíciles para las asociaciones que para la banca: han logrado crecer sus

carteras 16% (más del doble de la banca) y sus utilidades netas, sorprendentemente, son a abril 2009 casi 40% superiores a las registradas en 2008.

Las asociaciones A&P empujan, como siempre, a que se les permita ampliar su oferta de productos, de tal forma que puedan ofrecer cuentas corrientes y en moneda extranjera.

La verdad es que van cuesta arriba. Su producto “mimado”, el de los préstamos hipotecarios, ya fue capturado agresivamente por la banca múltiple y todavía están pensando, como el ratón, “¿quién se robo mi queso?”

Las más recientes medidas de política monetaria, aunque les benefician, alejan el queso aún más. Mientras al coloso Popular le liberan más de RD$1,500 millones precisamente para colocar en el producto hipotecario, La Popular, estimo no contará con una tercera parte de ese monto. Así se hace difícil el liderazgo.

Algunas, soñando con modelos vividos en otros países (y vergonzosamente ensayados aquí), aspiran a transformarse a compañías por acciones. La ley así, famosamente, lo contempla. El reglamento correspondiente, curiosamente, tiene ya casi siete años “pendiente”.

Mientras tanto, en España, el modelo con el que otras sueñan, el de las cajas de ahorro, pasa por la mayor debacle de su historia, afectado por el virus de la burbuja inmobiliaria.

Algo me queda claro: vendrán más cambios. En el corto plazo. Por demasiado tiempo las AA&Ps vivieron un proceso de negación, soñando con una burbuja geográfica y normativa que les aislaría de la realidad.

No más. Muchas han despertado y enfrentan el reto, diría yo, hasta con cierta hidalguía. Otras persisten en hacerse el avestruz. Un consejo: ¡despierten!


Las cifras

75

por ciento de los activos de las asociaciones A&P están en las manos de los colosos Popular, Cibao y La Nacional. El nivel de concentración es parecido al de la banca múltiple.

Las ocho asociaciones más pequeñas, en cambio, juntas no alcanzan al 10% de participación de mercado. ¿A qué apunta eso? A más consolidación, sea este a nivel regional o nacional. Ojalá que sea regional.


 «Doy garantía que la empresa distribuidora EdeEste no será politizada, ni la nomina abultada y que seguirá la misma cantidad de personas y que cualquier cambio que se haga será con personal del sector eléctrico.»

Ing. Radhames Segura, vicepresidente Ejecutivo de la CDEEE

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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