De amores y dinero

by Alejandro Fernández W. | Feb 13, 2020 6:56 am

A ella, la de los ojos y la sonrisa que me obligaban a conocerla.

Fue en la tardecita de un día de semana cuando, sentado en la terraza de la cafetería que frecuento, vi entrar a la parejita de novios agarrados de manos, alegres y con la mirada de complicidad de quienes saben que pronto darán, juntos, el paso más grande de sus vidas.

Por coincidencia, se sentaron en la mesa justo a mi lado. Yo, que mataba el tiempo en lo que daba la hora de salir hacia mi programa de radio, me entretenía en las redes sociales, los periódicos ya viejos de la mañana y viendo a la gente entrar y salir del sitio, mientras se enfriaba mi último café del día.

A mí, que no me gusta el chisme, pero me entretiene, no dejaba de generarme curiosidad la conversación que con intensidad iniciaron el par de tórtolos. Como el tema por lo visto era financiero, mayor fueron mi mala educación y nivel de intromisión, que me obligaban a afinar el oído para escuchar mejor el diálogo.

“Hay algo que tengo pendiente de decirte hace tiempo y esta es la fecha que todavía no tengo el suficiente coraje para compartirte”, le admitió él, con algo de vergüenza, pero decidido en sus palabras, pues no era poco el peso que se quitaría de los hombros.

“Cuéntame, amor”, casi le susurraba ella, amorosa, temerosa, pero con la ilusión intacta.

La cita financiera

A continuación, el joven, más que abrirse el corazón, se abrió el bolsillo. Con certeza procedió a explicarle a su novia acerca de unos malos pasos que dio cuando inició su vida económica, mientras era estudiante universitario.

Las tarjetas de crédito que aceptó sin saber cómo utilizar, la presión social, el dejarse llevar, el mal ejemplo de sus padres con el dinero plástico. “En fin, mi amor, que hemos durado estos casi dos años de noviazgo y no es sino hasta ahora que finalmente me siento con la confianza de compartirte esa parte de mi pasado que hasta la fecha de hoy me llena de vergüenza y, sobre todo, de inseguridades frente a ti, por el temor de qué pensarás de mí.”

“Mi historial de crédito tiene cualquier cantidad de heridas y fallas crediticias que para mi son como manchas, de las que no he logrado superarme todavía”, admitió el joven, voz temblorosa, mirada sincera y directa a los ojos de su interlocutora.

Escuché, con indiscreción, la conversación de la parejita sentada junto a mi mesa. Tomé apuntes en el mantel de papel, de tal forma que logré sacar estas siete lecciones que comparto ahora, a propósito del Día de San Valentín. Clic para tuitear

Ella no dejó de escucharle con paciencia y generosidad durante aquel desahogo financiero, en el cual su novio, ya más maduro que en su época de francachela y vida alegre con dinero plástico, compartía cómo se había decidido enderezarse crediticiamente.

“A partir de que te conocí, es más, desde que te vi junto a tus amigas por primera vez en esta misma terraza, supe que era contigo que yo quería casarme y construir mi vida, mi hogar y mi familia de la mano tuya…”

Primeros pasos juntos

Lo que escuché aquella tarde fue una cátedra de finanzas personales en el contexto de las parejas, específicamente de los novios que ya visualizan una vida juntos, compartida.

Escribidor al fin, tomé apuntes en el mantel de papel de mi mesa, de tal forma que logré sacar estas siete lecciones dedicadas a mis lectores el día previo al 14 de febrero.

Primero. Ya cuando la cosa va en serio, y se piensa en un futuro juntos, es obligatorio que ella y él conversen acerca de su situación financiera. No solo la crediticia o de sus niveles de ingresos, gastos o compromisos con la familia (¡que toca hacerlo, sin duda!), sino también sobre la cultura financiera que ambos conocieron en sus respectivos hogares.

Segundo. Paradójicamente es más fácil para nuestra juventud hablar de sexo que de dinero o de finanzas personales. El tabú, la vergüenza, la inseguridad, el miedo, la duda, por lo visto es mayor. ¿Cómo superar esta barrera? Proponiéndose, como hizo aquella parejita a mi lado, una “cita financiera” para tratar estos temas. Ojalá que esta columna (no por casualidad escrita para esta fecha) les sirva a algunos como empujoncito o motivación.

Tercero. Todo, tarde o temprano, se sabrá. En sentido general, mantener secretos, ocultar verdades, incluyendo las económicas, destruye matrimonios. Tan seguro estoy de ello que pienso que, en un escenario así, mejor es que ni siquiera se produzca la unión, pues las estadísticas no mienten: después de la infidelidad, los problemas o situaciones financieras especiales son los principales detonantes de la destrucción de matrimonios y familias.

Cuarto, cada uno de los dos aportará una realidad, una cultura, un historial financiero al matrimonio. Difícilmente todo brillará como el oro. Nada es perfecto. De lo que estoy seguro es de que, si lo trabajan juntos, ambos apoyándose y complementándose donde sea posible, podrán madurar, enfrentar y superar cualquier obstáculo.

Quinto. Es posible que la pareja tenga que buscar ayuda de un tercero, profesional en la materia, como un terapeuta familiar, un psicólogo o un asesor financiero calificado. Sea para facilitar el diálogo, que fácil no es, o bien sea para ayudarles a organizarse financieramente con pautas que podrán procurar de un experto.

[En este sentido, recomendamos a Joaquin Disla, psicólogo, terapeuta y economista, que tiene 30 años trabajando con individuos, parejas y familias aspectos de salud financiera y salud mental. Su contacto es joaquin_disla@yahoo.com y el (809) 249-9646.]

Sexto. Todo se puede trabajar, superar y mejorar. ¡Absolutamente todo! Precisamente el mejor momento para hacerlo es durante el noviazgo, antes de que se asuman los compromisos y los gastos de una boda o matrimonio, de un hogar propio y aún más, de la responsabilidad que acarreará, por ejemplo, el nacimiento de los hijos.

¿Un buen primer paso? Compartirse los historiales de crédito. Hablar sobre el cómo se manejaban las finanzas en los respectivos hogares de la pareja. Plantearse metas en común, que impliquen necesariamente un plan de ahorro o inversión, para incorporarlas en su proyecto de vida, durante el noviazgo y definitivamente que durante el matrimonio. Desahogarse en torno a los errores financieros que pudieron haber cometido en el pasado y, si aún no han sido remediados, trabajar en pareja para superarlos antes del matrimonio.

La lección más importante

Salvo alguna que otra pregunta de aclaración, ella se limitaba a escuchar al novio, de forma comprensiva, paciente y solidaria. Su lenguaje corporal era claro: “Estoy aquí para escucharte, no para juzgarte. Siéntete en la libertad de decirme todo lo que me tengas que decir, que para eso nos planteamos esta cita y por algo estoy a tu lado.”

“¿Ya terminaste?”, le preguntó cuando el novio concluyó su desahogo, visiblemente aliviado y como más tranquilo. “Sí”, suspiró él. “Pues mira: Si me compartes todo esto como para desanimarme en nuestro propósito de casarnos, ¡te equivocaste! Ni tú, ni yo, somos perfectos, pero, juntos, estoy convencida de que podemos hacer algo espectacular. Así es que tranquilo, que juntos podemos trabajar para mejorar eso”.

Esa fue la séptima y última lección de aquella conversación que escuché de indiscreto. En la unión está la fuerza.

Source URL: https://www.argentarium.com/argentarium/51657-de-amores-y-dinero/


Dos décadas de banca dominicana

by Alejandro Fernández W. | Feb 6, 2020 7:10 am

Sobrevivimos el susto del 31 de diciembre de 1999, el último viernes de del siglo pasado, cuando me senté a pensar en cómo sería el sistema bancario dominicano en dos décadas, al llegar el 2020.

Difícilmente me habría imaginado mucho de lo que terminó ocurriendo en el mercado, incluidas las nefastas crisis bancarias del 2003-2004 localmente y la del 2007-2009 en el plano internacional.

El ejercicio de retrospección, además del valor melancólico que puede tener para aquellos que hemos participado en el mercado desde aquel entonces, sirve también para que pensemos, con una visión quizás un poco más calibrada, en cómo será la banca dominicana cuando lleguemos a 2040.

En el año 2000, nunca me hubiese imaginado que, 20 años después, todavía no habríamos logrado una mejor penetración del crédito privado en la economía dominicana. Como vemos en la primera gráfica, esa relación era de 29% en el 2000 y ahora de hecho ha retrocedido al 27% del producto interno bruto.

¡Así de costoso fue el retroceso que experimentamos durante nuestra debacle financiera de hace 17 años!

Aunque ya en el 2000 se pensaba en la dolarización de la economía, lo que terminó ocurriendo fue que buena parte de nuestro ahorro y del crédito privado se dolarizó, esta última relación pasó del 11% de la cartera total al 26% denominada en moneda extranjera.

En 2000 nunca me hubiese imaginado que, 20 años después, todavía no habríamos logrado una mejor penetración del crédito privado, que en lugar de avanzar retrocedió. Clic para tuitear

Positiva resultó la evolución del costo del dinero en nuestro país. En el año 2000, la tasa activa, o el costo del dinero cuando tomamos un préstamo, era de 18% en términos reales y ahora se logró reducir a 8%. Una mejora más que substancial, que también devino en una reducción en el margen de intermediación (o la diferencia entre la activa y la pasiva) que pasó de 7% a 5% al cierre del 2019.

De los préstamos

Sin duda que una de las mayores transformaciones en el activo bancario ha sido el mayor rol de la banca personal, incluidos los préstamos de consumo, hipotecarios y las tarjetas de crédito.

Al entrar el 2000, solo el 24% del crédito bancario se dirigía a personas. El grueso, o más del 68% del total, era a empresas. ¿Qué terminó pasando? Pues que la ponderación de las personas casi se duplicó, hasta el 42% de la cartera privada.

Si nos enfocamos en la evolución de los préstamos a las empresas, entre 2000 y 2020, el gran ganador fue el sector turismo, cuya incidencia en esa cartera pasó de 2% a 8%, como también recibieron mayor apoyo bancario los sectores pyme (0% a 4% del total), inmobiliario (1% al 4%) y el eléctrico del 2% al 7%.

¿Los perdedores, en términos relativos, de estas dos décadas? Sin duda que fueron los sectores productivos más tradicionales, como la industria, la agricultura y la construcción, que ahora tienen menor incidencia, en términos proporcionales, en el negocio bancario.

Incluso los préstamos al sector comercio pasaron de 39% a 28% de la cartera empresarial. ¿Por qué? Especulo que mucho del crédito canalizado a ese sector ahora se hace de forma indirecta, a través del financiamiento a los clientes finales de los grandes comercios del país que ahora financian sus compras y consumo a través del dinero plástico y los préstamos personales.

De regreso al futuro

Pocos habríamos imaginado la concentrada estructura y la reducción tan marcada de los jugadores del mercado.

En el año 2000, había más de 155 entidades autorizadas para operar por la Superintendencia de Bancos. Al cierre del 2019 eran 52. Dicho esto, ahora hay más bancos comerciales que al empezar el siglo, al pasar de 15 a 18 franquicias.

En términos de activos, como vemos en la tercera gráfica, la banca múltiple ahora controla el 87% del total, ha aumentado su “share” 11%, es el único subsector que aumentó, pues los demás perdieron espacio, sobre todo las asociaciones A&P.

Al inicio del siglo, el gran “cuco” para muchos era una eventual “extranjerización” de la banca criolla, una leyenda urbana que no se materializó. Aunque las entidades de capital foráneo ahora controlan 8.9% de los activos bancarios (5.6% en el 2000), dista mucho de una toma de control de los proveedores locales.

Choca, en términos estructurales, la mayor concentración de la banca. Las primeras entidades concentran bajo sus sombrillas hoy mucho más que antes.

A pesar de la consolidación, las sucursales crecieron 85%, los cajeros 240% y los empleados 153% (o 25,000 personas) más que antes. ¿Y los clientes digitales? En 2000, ¡ni existían! Hoy superan el millón. ¿En el 2040? Esa es otra columna.

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Llueva, truene o ventee

by Alejandro Fernández W. | Ene 23, 2020 9:08 am

El chiste, aunque malo, para muchos tiene algo de verdad: El banquero es la persona que te presta una sombrilla cuando no la necesitas y pretende quitártela cuando comienza a llover. ¿Será cierto?

Con lo ocurrido el año pasado en el sector hotelero, o de turismo más ampliamente, tenemos un buen caso de estudio para entender mejor la relación entre la banca, los sectores reales (o de servicios, en el caso del turismo) y la profundidad de la crisis hotelera en el país.

Recordemos que a partir de julio del año pasado, se llegó a registrar una caída importante en la llegada de turistas desde América del Norte, nuestro mercado más importante, a raíz de una serie de trabajos en medios internacionales acerca de la muerte de algunos visitantes.

En los primeros meses de la crisis, el turismo estadounidense registró un desplome superior al 25% y, aunque los expertos proyectaban una mejora sustancial pasada esta temporada invernal, la preocupación fue grande. ¿Podrían los hoteleros seguir siendo el sector “mimado” de la banca dominicana?

Aunque los expertos proyectaban una mejora sustancial pasada esta temporada invernal, la preocupación fue grande. ¿Podrían los hoteleros seguir siendo el sector “mimado” de la banca dominicana? Clic para tuitear

Un sector resiliente 

Ahora que se está celebrando la Feria Internacional de Turismo (Fitur), en Madrid, leemos a muchos banqueros que destacan su continuo apoyo al sector hotelero, tanto criollo como extranjero, que trabaja desde nuestras playas.

Vemos, en la primera gráfica, que el apoyo es real y, aunque más modesto que en años anteriores, pienso que el respaldo ha sido contundente dada la coyuntura y la percepción de riesgo sectorial.

Según cifras del Banco Central, al comparar las cifras del crédito canalizado al sector turismo al cierre de 2018 con el de 2019, se aprecia un incremento de US$37 millones (o RD$1,950 millones) en el transcurso del año más difícil para el sector durante toda la pasada década.

En otras palabras, el apoyo y el interés de la banca en respaldar los proyectos de los empresarios turísticos se mantuvo.

No es la primera vez que, durante periodos de crisis, la banca se mantiene como un fiel aliado de los hoteleros. Por ejemplo, en dos ciclos de crisis anteriores (2001, por el 11 de septiembre y 2007-2009, cuando el desplome financiero internacional), el crédito también creció.

El lector cuestionará por qué se contrajo en US$16 millones el financiamiento bancario a la industria sin chimenea durante el 2014, cuando se estaba en pleno apogeo del “boom” de la pasada década.

La respuesta, más que ver con la salud de nuestras industrias, tiene que ver con la recuperación del sector financiero español que, luego de la crisis que lo azotó, comenzó a recuperarse y a comprar cartera de crédito local como parte del saneamiento de sus balances generales.

En cuanto a los bancos más activos que trabajan con los hoteles, a noviembre de 2019 se mantiene, según la Superintendencia de Bancos, el liderazgo de los bancos Popular (US$500 millones en cartera turística total), Reservas (US$315 millones) y el BHD León (US$185 millones).

En términos absolutos, el banco BHD León fue el que más aumentó su cartera durante los primeros once meses de 2019 (US$44 millones), seguido por el coloso azul (US$23 millones) y el público (US$12 millones).

Doce de los 15 bancos con una mayor exposición al sector turismo de hecho aumentaron su apoyo crediticio en 2019. Es decir, el respaldo fue generalizado.

Riesgo y retorno 

A mayor riesgo, mayor el rendimiento esperado en una operación financiera. En el caso de los préstamos a los hoteleros, a juzgar tanto por el riesgo evidenciado como el interés que la banca le extrae, las expectativas son positivas.

A noviembre de 2019, últimas cifras disponibles, mientras el interés promedio al cual la banca prestaba en US$ era de 7.6%, al sector hotelero le prestaba a solo 5.0%, es decir, la segunda más baja de todos los renglones de nuestra economía, como vemos en la tercera gráfica.

Tanta belleza tiene su fundamento en los riesgos: Vemos, en la última gráfica, que la morosidad de la cartera turística en los libros de la banca es de solo 0.38%, una fracción de la mora general de 1.9%.

De hecho, esa morosidad de 0.38% a noviembre 2019 es incluso hasta inferior al 0.41% de mora que revelaron los préstamos a los hoteleros al cierre de 2018. ¿La conclusión? Estamos ante un sector hotelero resiliente, cuya propuesta de valor sigue siendo de clase mundial. Concluyo, también, que los hoteleros cuentan con un fiel y contundente respaldo de la banca, aún en tiempos de lluvias.

Source URL: https://www.argentarium.com/argentarium/51231-llueva-truene-o-ventee/


Paralelismo de 2018 y 2019

by Alejandro Fernández W. | Ene 16, 2020 9:32 am

Cerró 2019, y aunque todavía tenemos pendientes las cifras oficiales bancarias y fiscales, contamos con importantes estadísticas monetarias para saber sobre qué base construiremos el año 2020.

Por lo menos a este escribidor le sorprende tremendamente el gran parecido en algunos de los indicadores económicos al comparar los de 2018 y 2019.

Las similitudes sorprenden, sobre todo porque en términos macroeconómicos se dieron sus grandes diferencias en los últimos dos años. Por ejemplo, aunque en ambos periodos la economía creció, no es lo mismo el 7.0% que aumentó el PIB en 2018, que el más moderado 5% registrado en 2019.

En 2019, cuatro sectores sensiblemente importantes para el desarrollo nacional fueron de los que tuvieron menor crecimiento en el financiamiento recibido: el comercio, el turismo, las pymes y el agropecuario. Clic para tuitear

De igual forma, aunque la inflación acumulada para los 12 meses de ambos años fue relativamente baja y dentro de la meta del ente emisor, lo cierto es que en  2019 los precios aumentaron 3.6%, es decir, el triple del 1.2% del 2018.

Vamos, como Jack, por partes, para comparar el crecimiento en el crédito privado, en términos consolidados y sectoriales, con las tasas de interés (de préstamos y depósitos), el crédito bancario público y, por supuesto, la tasa de cambio.

Sigue el boom crediticio que se inició en 2013

Los hogares y las empresas del país recibieron en el 2019 alrededor de 11.7% más financiamientos bancarios que en 2018. Curiosamente, en 2018 el mismo renglón del crédito aumentó 11.4%, es decir, casi igual que el año pasado.

Claro, siempre en términos nominales, pues como la inflación fue 240 puntos básicos mayor en 2019, en términos netos el dinamismo crediticio del periodo recién concluido fue más modesto (10.2% real en 2018 versus 8.1% real 2019).

Durante los últimos dos años, eso sí, todos los sectores económicos privados han recibido un mayor flujo de crédito.

De forma reiterativo en ambos años, y tal como vemos en la primera gráfica, toda la economía dominicana se benefició de este “boom” en préstamos.

 

Durante 2019, el sector de mayor dinamismo fue el de transporte, que recibió 43.7% más crédito que el año anterior (13% en 2018), seguido por el inmobiliario (28.5% versus 20%), construcción (16.5%, o casi tres veces más que el 6% del año anterior).

El sector minorista, es decir, el de las personas y lo hogares, tuvo desempeños muy favorables en ambos años. Los préstamos personales se dispararon 14.6% en 2019, los hipotecarios 13.4% y hasta las tarjetas de crédito crecieron 9.5%.

No cabe la menor duda que todos estos sectores punteros deben parte importante de su pujanza a las medidas de flexibilización bancentraliana, específicamente los Valdesianos o liberación de encaje.

Cuatro sectores sensiblemente importantes para el desarrollo nacional fueron los de desempeño menos halagador. Por ejemplo, los sectores comercio y turismo solo aumentaron 3.7% y 1.7% en 2019. En términos reales (netos de inflación), estamos frente a crecimientos básicamente negativos.

Aunque la decepción del turismo era de esperar, choca lo ocurrido con la dinámica comercial. Sobre el financiamiento turístico, recordemos que en el año 2018 estos recibieron 16% más que en 2017, por lo que el magro 3.7% del 2019 confirma el duro impacto de la crisis mediática que enfrentó.

Otros agentes económicos a quienes uno les desearía, por su impacto en la dinámica social, una mayor canalización de crédito son las pymes y el agropecuario, que crecieron un solo dígito en 2019.

Finalmente en cuanto al crédito público, toca reconocer y aplaudir que, como mostramos en la segunda gráfica, el Gobierno Central parece depender menos del crédito bancario que en ciclos anteriores, coincidentes con el cambio de las autoridades en el Banco de Reservas y el Ministerio de Hacienda en el 2016.

 

Observe cómo en el 2012 y el 2015, el Banreservas prestó 98% y 64% más, en términos interanuales y correspondientes a ambos periodos. ¿Desde el 2016? El coloso público le está prestando 15% menos (o RD$12 mil millones menoo).

El costo del dinero y del US$

A pesar de la flexibilización monetaria del año pasado, en términos nominales las tasas de interés activas y pasivas fueron básicamente idénticas en 2018 y 2019. A saber: la promedio ponderada de préstamos 12.4% el año pasado, versus 12.5% en 2018. La de depósitos: 6.1% en 2019 versus el 6.0% del 2018.

 

La tasa de cambio, que tanto preocupó, sobre todo a finales del año pasado, marcó una devaluación interanual de 5.4% el último día de 2019. Aunque la segunda más alta de la década (luego del 6% de 2013) se mantuvo, la Regla HVA.

 

Source URL: https://www.argentarium.com/argentarium/51129-paralelismo-de-2018-y-2019/


¿Nos estamos dolarizando?

by Alejandro Fernández W. | Ene 9, 2020 8:06 am

El dólar, la “prima” o la divisa están, como ocurre cada cierto tiempo en nuestra ciclotomía económica, de moda nuevamente. Era de esperarse, sobre todo a inicios de año, que el tipo de cambio llegue a portadas.

Una de las preguntas que más frecuentemente he recibido en meses recientes es si conviene o no “dolarizar” nuestros ahorros y si está ocurriendo un proceso de dolarización de las finanzas del hogar y las empresas criollas.

Para ir al grano, y para tratar de aliviar cualquier preocupación o ansiedad en la mente del lector, la respuesta es que, por lo menos conforme a las cifras oficiales, no se registra tal incremento en la dolarización del ahorro dominicano.

Como veremos, el índice de dolarización que se reflejó, en promedio, durante el año 2019, y también en días recientes, va en línea con la tendencia de esa relación durante años anteriores.

Una de las preguntas que más frecuentemente he recibido en meses recientes es si conviene o no “dolarizar” nuestros ahorros y si está ocurriendo un proceso de dolarización de las finanzas del hogar y las empresas criollas. Este… Clic para tuitear

¿Por qué dolarizarse?

Al rendimiento de un activo en RD$, como son nuestras inversiones en esa moneda, toca restarle el grado de devaluación de la moneda criolla, para saber si fue más conveniente haberlo hecho en pesos o en dólares estadounidenses.

Por ejemplo, asumamos que en diciembre de 2018 hizo una inversión a un año en un depósito a plazo fijo en RD$, que le pagaría una tasa de interés de 7.4%.

Al concluir el año, a ese rendimiento nominal, en RD$, tocaría restarle la devaluación de 5.4% que, según las cifras oficiales del Banco Central al 31 de diciembre, se acumuló en todo el año.

En otras palabras, su rendimiento en términos de dólares fue de 2.0% (7.4% menos la devaluación de 5.4%), por lo que usted se podría sentir satisfecho con los resultados de su inversión.

Como a partir de septiembre del año pasado el ritmo de devaluación del RD$ se aceleró (siempre en términos relativos), pareciera que muchos agentes optaron por sopesar si mantenían sus posiciones en RD$ o en US$.

¿Cuán dolarizados estamos ahora?

En la primera gráfica observará que, de todo el ahorro del sector privado (hogares y empresas) en la banca dominicana al cierre de diciembre de 2019, por cada 100 depositados, el 27% estaba en moneda extranjera, principalmente en dólares estadounidenses y algo en euros.

Como se ve en la misma gráfica, un año atrás ese índice de dolarización era de 27% también. En los últimos 10 años, el promedio fue 26% y el pico fue el 29% que se registró a finales del año 2013.

Utilizando cifras a noviembre de 2019 de la Superintendencia de Bancos, donde podemos ver el detalle por tipo de cliente en cuanto a la moneda en que están sus ahorros, confirmamos la conclusión anterior, a la que llegamos utilizando cifras del Banco Central a diciembre.

Es interesante ver en qué moneda los distintos sectores mantienen sus ahorros. Se verá que las empresas mantienen alrededor del 36% de sus depósitos en US$ (34% en 2018), mientras que los hogares solo 28% (27% en 2018).

Aunque hogares y empresas explican el 90% del total de depósitos privados, sorprende que las cooperativas solo tengan 2% de sus depósitos bancarios en moneda extranjera, las AFP (como administradoras en sí, no los fondos que ellas administran) tenían 16% a noviembre y las aseguradoras solo 14%.

Ahora bien, los agentes económicos más alertas, informados y proactivos en materia cambiaria son los bancos. Ellos, ¿qué están haciendo?

Atentos a los banqueros

La posición de cambio neta de un banco es la diferencia entre sus activos y sus pasivos en moneda extranjera.

Una institución bancaria que espera una devaluación importante, tendería a acumular más activos en US$ que pasivos en esa moneda, pues al momento de expresar sus balances en RD$ se beneficiaría en términos cambiarios.

 

Durante la crisis del 2003-2004, los bancos mantuvieron posiciones de cambio “largas” (más activos que pasivos en dólares). Fue tanto, que superó más del 100% del patrimonio del sector bancario.

Sin embargo, desde 2007, esa relación bajó a 16% y, como vemos en la última gráfica, durante la última década promedió apenas 1.8% del capital de la banca. ¿Cuán larga fue la posición de cambio de los bancos a noviembre de 2019, fecha más reciente para la que tenemos datos? 1.9%, es decir, nada nuevo bajo el sol.

No apostaría a una aceleración de la dolarización para este 2020. Dicho eso, nuestra recomendación es la misma de siempre, y no porque la “prima” esté otra vez de moda: no ponga todos sus huevos en una sola canasta. O en una sola moneda. Diversifíquese. ¡Es de sabios!

Source URL: https://www.argentarium.com/argentarium/51031-nos-estamos-dolarizando-2/


Lo mejor del año 2019

by Alejandro Fernández W. | Dic 26, 2019 10:04 am

Hubo mucho de positivo a nivel de la banca, las finanzas y la economía en la República Dominicana en el transcurso de 2019.

Aunque es de humanos ver el vaso medio vacío, hace bien enfocarnos también en lo mucho (o poco) que subió el nivel de agua y que nos acerca a ver el mismo vaso medio lleno.

La banca al cierre de año

Parece que cerraremos el año con dos entidades bancarias menos que en 2018. Específicamente, el sector de las corporaciones de crédito se contrajo, al ver a la minúscula corporación Preindesa ser absorbida por Alaver y a la también pequeña corporación Finanzar salir del mercado por liquidación.

De las 48 entidades de intermediación bancaria que nos restan, los resultados obtenidos para todo el año se ven muy positivos para el sector bancario formal.

Además de mantener un fuerte ritmo de crecimiento comercial, sobre todo a nivel de su cartera de crédito privada, la rentabilidad para los accionistas a noviembre (19.7%), es idéntica a la de 2018, como también se mantiene muy fuerte la solvencia bancaria (17.2%).

A pesar de muchos años de “boom” crediticio, la calidad de los préstamos bancarios sigue siendo espectacular. A noviembre, solo 1.6% de la cartera total mostraba alguna morosidad, un índice mejor incluso que el 1.7% de 2018.

La banca también resulta, en promedio, menos costosa en cuanto al margen de intermediación que cobra, pues ese índice se redujo de 8.6% de activos productivos en 2018 a 8.3% en 2019.

Los Valdesianos 2019

La masiva liberación de recursos del encaje legal autorizada por el Banco Central en mayo, y flexibilizada e impulsada en reiteradas ocasiones durante todo el año, fue fundamental para dinamizar la actividad bancaria que logró un aumento de RD$127,000 millones en nuevos préstamos a personas, hogares y empresas del sector privado.

Al 18 de diciembre, todavía sin terminar el año, el crédito privado estaba creciendo a un ritmo interanual de 12%, superior incluso al 10.8% que registró el año pasado, a pesar de que durante aquel periodo la economía crecía a un ritmo mucho más vigoroso que el actual.

Gracias a la postura de política monetaria más flexible, vimos las tasas de interés mantenerse estables durante el año y algunas, muy pocas, caer para el deudor dominicano.

Gracias a los Valdesianos, y a la postura de política monetaria más flexible, vimos las tasas de interés mantenerse estables durante el año y algunas, muy pocas, caer para el deudor dominicano.

Por ejemplo, los préstamos hipotecarios, en promedio, costaron 50 puntos básicos menos que en el año 2018, mientras que la tasa promedio ponderada se redujo siete puntos básicos.

Mejoras y avances sectoriales

En varios de los índices de competitividad e infraestructura financiera, logramos también importantes avances a nivel de todo el sector financiero.

Se destaca, por ejemplo, el subir 15 escalones en el ranking del Microscopio Global de Inclusión Financiera del año 2019, elaborado por la revista The Economist.

En la última década, todo el tema de la inclusión, democratización y mayor acceso a los servicios financieros ha sido un elemento importante en la banca.

Por ejemplo, las transacciones con sub-agentes bancarios, que en definitiva lo que hacen es abaratar y masificar los servicios financieros, crecieron a un ritmo de más del 50% en el transcurso del año.

El Foro Económico Mundial, en su Índice de Competitividad Global de 2019, estableció que el sistema financiero se ubica en la posición 65 del ranking global, sobresale su estabilidad, al posicionarse en el número 25 del mundo.

La fortaleza patrimonial de la banca dominicana es fundamental para la sostenibilidad macroeconómica del país y, ciertamente, es un importante logro, no solamente para el sector, sino para toda la población dominicana.

La fortaleza patrimonial de la banca dominicana es fundamental para la sostenibilidad macroeconómica del país y, ciertamente, es un importante logro, no solamente para el sector, sino para toda la población dominicana. Clic para tuitear

En otros ámbitos de las finanzas, fue también una gran realización institucional, luego de la nueva Ley de Prevención de Lavado de Activos y el superar las pruebas del GAFILAT, el que el país haya sido readmitido en el Grupo Egmont, una red de intercambio de información e inteligencia financiera a nivel global.

Pienso que tanto los logros con GAFILAT como con Egmont, a nivel institucional y estructural, marcan un antes y un después para el mercado bancario dominicano en un contexto global de acceso a los sistemas de pago y de crédito cada vez más competitivo y difícil.

No puedo dejar de mencionar la estabilización institucional y financiera lograda por la nueva gestión del Bandex, el Banco Nacional de la Exportaciones (anterior BNVFP), que durante la presente gestión ha logrado capitalizarse y fortalecerse a lo interno, aunque mantengo la opinión de que debería, al final de cuentas, integrarse al coloso público Reservas.

Uno quisiera, finalmente, celebrar el memorandum firmado entre el Banco Central y el Ministerio de Hacienda en lo concerniente a la “ coordinación interinstitucional para la nueva Ley de Recapitalización”. Sin embargo, cierra el año y todavía no ha sido conocido el marco de la nueva ley, recordemos que la anterior hace ya dos años que caducó, con resultados decepcionantes.

Una banca más humana

Fascina ver los esfuerzos de responsabilidad social corporativa de nuestra banca. Entre ellos, los esfuerzos de instituciones como la APAP, el Banreservas y otros, para adecuar su red de cajeros automáticos para que las personas con discapacidad puedan hacer transacciones.

El Banco Popular Dominicano se enfocó en aunar todos sus esfuerzos de responsabilidad social corporativa bajo la sombrilla de los “Principios de Banca Responsable de la ONU”, mientras que el BHD León fortaleció su campaña social “Los valores nos mueven adelante” además de su ya modelo política de género.

Mercado de Valores 2.0

Con la disciplina y la constancia de las hormigas, los participantes del mercado de valores y su Superintendencia  avanzaron también durante el año 2019 de forma extraordinaria. Solamente la cantidad de reglamentos y normas, propias a la nueva Ley del Mercado de Valores de 2018, que han sido elaboradas, consensuadas y promulgadas habla bien de ese trabajo.

No podemos, por supuesto, dejar de mencionar también la emisión de valores del fideicomiso accionario de la Pasteurizadora Rica, que marca un antes y un después en el mercado, en cuanto a la captación, aunque sea de forma indirecta por vía del fideicomiso, de recursos patrimoniales por empresas industriales.

Luego de un arduo esfuerzo, también de años, el equipo de la Titularizadora Dominicana (Tidom) logró las aprobaciones de lugar de las calificadoras, las superintendencias y la DGII para una primera oferta de valores titularizados, también un hito histórico en el país.

Del Fondo, energía y alegría

La puesta en marcha de Punta Catalina, de flotillas de vehículos eléctricos, la subasta de exploración de hidrocarburos en nuestras costas y la inauguración del gasoducto del Este y la eventual conversión de las plantas de ese entorno a gas son, también, buenas noticias del 2019.

Apostamos, eso sí, a un 2020 de cambios y renovaciones y de aun mejores noticias para todos los dominicanos.

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Sombras del 2019

by Alejandro Fernández W. | Dic 19, 2019 6:44 am

No fue el mejor de los años, pero tampoco fue el peor. Las ráfagas que podíamos esperar para 2019, al final de cuentas no se dieron, aunque surgieron otras, del exterior, que igual nos impactaron.

Finalizando el año, podemos celebrar que la Reserva Federal de los Estados Unidos en vez de endurecer su política monetaria, como todos esperábamos para 2019, la flexibilizó.

Celebrar también que el barril del petróleo, que algunos proyectaron a US$100, nunca superó la barrera de US$63 y promedió apenas US$56.70, inferior a la presupuestada por el Gobierno para todo el año.

Precisamente por estas dos potenciales amenazas, ambas provenientes del exterior, era que esperábamos a nivel local un mayor nivel de inflación en la economía criolla y un “apriete” de la política monetaria Valdesiana.

Nada de lo anterior ocurrió. ¡Y que bueno que fue así! Sin embargo, igual enfrentamos algunos embates, desde adentro y desde afuera, que mantuvieron al país en la sombra, algo estancado comparado con el potencial que nos enriquece.

No fue el mejor de los años, pero tampoco fue el peor. Las ráfagas que podíamos esperar para 2019, al final de cuentas no se dieron, aunque surgieron otras, del exterior, que igual nos impactaron. Clic para tuitear

La caída del turismo y Big Papi

Habría que retroceder a los ataques del 11 de septiembre o a la gran crisis financiera internacional del 2008-2009, para tener una idea de lo costoso que fue para el país el mal manejo de los ataques mediáticos que enfrentó el sector turismo a partir de junio de este año.

Una industria tan neurálgica para toda la población dominicana, cuya actividad impacta de forma transversal nuestra economía, no se merecía un manejo tan ligero, ineficaz e inepto como el dado a los reportajes de algunos medios.

La combinación de los incidentes en el sector turístico, su mal manejo y, ¡para colmo!, el atentado a la vida del “Big Papi” encendieron una tormenta perfecta que, por lo menos desde junio de este año y probablemente hasta inicios del año 2020, tumbó la llegada de turistas a costas dominicanas, cual si se tratara de un huracán categoría cinco.

La “ralentización” económica

Luego de un año tan espectacular como 2018, cuando la economía creció muy por encima de su potencial, superando el 7.2%, quizás era de esperar, como en todo ciclo económico, que el periodo siguiente no fuese tan positivo.

En efecto, ahora sabemos que el índice mensual de actividad económica llegó a desplomarse en el entorno de 2.6% a mediados de año, una caída tan abrupta y sustancial que motivó a que el Banco Central sacara sus herramientas de más alto calibre, para evitar que la situación llegara a extenderse o profundizarse.

Tuvieron los muchachos del Banco Central que destapar una nueva cosecha Valdesiana de más de RD$30,000 millones (una suma históricamente alta) y flexibilizar reiteradas veces su tasa de política monetaria para lograr que la “ralentización” de mediados de año fuera superada con un crecimiento del PIB, en torno al 5.2%, más aceptable.

La incertidumbre política

No puede subestimarse lo costosa que fue para el país la incertidumbre que produjo la falta de definición del presidente Medina en cuanto a la posible modificación de la Constitución para permitir una eventual reelección suya.

De la mano del costoso, turbulento y, para algunos, traumático proceso de primarias internas, no fueron pocos los planes de inversión que se postergaron o pospusieron, a raíz de la disminución en los índices de confianza de muchas empresas y hogares.

Tuvo el Banco Central que inyectar esteroides a la economía, por vía de su política monetaria más flexible, para no permitir que el estancamiento se prolongara más allá de ese ciclo electoral.

Catalina, ni satanizada ni santa

Aunque encendió la primera de sus dos unidades, el tan crítico proyecto eléctrico sigue, al cierre de 2019, a medias y en cierto limbo institucional; en lo que se termina de llevar a su potencial de generación y se define su situación legal frente al proceso de arbitraje que lleva el Estado con el consorcio constructor de la obra e incluso su eventual venta accionaria a inversionistas privados.

Las expectativas creadas sobre la planta de Peravia fueron quizás excesivas, motivadas por la cuantiosa inversión publicitaria que la convirtió, por lo menos ante los ojos de muchos, en santa.

Cuando arde la barba del vecino…

Toca poner la nuestra en remojo, sobre todo por la situación económica, política y social que ha, literalmente, destruido a las hermanas naciones de Haití y Venezuela, tan estratégicas para nosotros.

Para colmo, no se proyecta una luz al final del túnel que nos daría alguna esperanza, aunque sea mínima, de que esos socios comerciales y de inversión de la República Dominicana lograrán aunque sea estabilizarse en el mediano plazo.

Si vemos el contexto en la región de forma más amplia, de forma indirecta las protestas en Chile, Bolivia, Ecuador y en algunos países de América Central, deben ser motivo de preocupación entre las élites empresariales y gubernamentales criollas en cuanto a una posible ebullición social o “destape” en el país.

China, nuestro nuevo aliado en el contexto internacional, realmente no ha jugado un rol importante en cuanto a inversión, financiamiento o comercio, como se pudo esperar al anunciarse el año pasado el establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

El dólar y “la otra tasa de cambio”

El año culmina con una devaluación que se acerca al 6%, su nivel más alto de los útimos años. Aunque todavía dentro de lo esperado según la “Regla HVA”, fueron más de uno los “sustos” y malestares cambiarios que se produjeron en el transcurso del 2019, sobre todo a finales.

Las mismas autoridades han tenido que reconocer la existencia de un cierto “mercado cambiario paralelo”, a tal punto que las inyecciones de reservas internacionales en el mercado de divisas que realizaron en el mes de septiembre, más que estabilizar la tasa de cambio “oficial”, lo que hicieron fue reducir la brecha entre esa tasa y la otra tasa de cambio.

Es preocupante, y no es la primera vez que escribimos esto en Argentarium, la persistencia y recurrencia de periodos de baja disponibilidad de divisas, llegando al punto de que se produzcan “listas de espera” y hasta restricciones cuantitativas para la compra, incluso algunas de ellas para montos de US$ relativamente bajos.

Nuestro sistema monetario, de pagos y financiero, se ha robustecido demasiado para que a pocos días de iniciarse la tercera década del siglo XXI, se mantengan situaciones de falta de liquidez en un activo tan fundamental como el dólar.

Otro año desperdiciado

Ya en la recta final de su segundo gobierno, y concluyendo su último año completo, el presidente Medina no logró aprovechar su poder político hasta hace poco monolítico y avasallador, para concluir con una agenda de reformas estructurales tan importantes para el mediano y largo plazo del país. La adecuación y reforma del Código Laboral, de la Seguridad Social, el Pacto Eléctrico, el Pacto Fiscal, el fortalecimiento legal e institucional del sector cooperativo y otras tantas iniciativas; por lo visto no estarán entre los logros que Medina habría podido incluir dentro de sus ocho años de gestión presidencial.

Una lástima, pues es posible que pasen muchos años hasta que se vuelva a repetir una coincidencia partidaria tan amplia entre el Poder Legislativo y Ejecutivo que caracterizaron al actual Gobierno.

Dicho todo lo anterior, recordemos algo: por calles más oscuras nos hemos perdido en la noche. 2019, estoy convencido de ello, aunque no fue el mejor de nuestros años, tuvo también muchas luces, aciertos y logros.

En nuestra entrega final para el año, que publicaremos después de Navidad, prometemos mucho más optimismo y esperanza, cuando compartamos las luces y logros del 2019. Fueron muchos

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¿Prendieron los Valdesianos 2019?

Ansiedades cambiarias (2019)

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¿Qué hacer con el doble sueldo? (2019)

by Alejandro Fernández W. | Dic 12, 2019 12:29 am

Al escribir esto, voy a pensar que no todo el mundo que estará recibiendo el doble sueldo en los próximos días lo tiene comprometido para el pago de tarjetas de crédito o algún “rédito” con prestamista. De ser así, surge la pregunta: ¿en qué invertirlo?

Antes de responderla, debo destacar que es de sabios, efectivamente, abonarle y, ¡ojalá!, cancelar deudas tóxicas, como son saldos financiados con tarjetas de crédito o prestamistas.

No conozco un activo en el mercado que pague 60% o 240% anual, por lo que, si se está en esa situación, indudablemente que es una buena idea saldar esas deudas, de modo que el dinero que antes destinaba para esos fines a partir de ahora lo pueda ahorrar e invertir de una forma más sana o sostenible.

¿Dónde colocar estos recursos? La banca sigue siendo un buen receptor, pero la invitación final que les hago es a abrir sus horizontes y considerar, por ejemplo, los fondos de inversión. Clic para tuitear

Ahora bien, igual de importante es entender el por qué se acumularon esos compromisos tan costosos en primer lugar y que, cual si fuera un tropiezo financiero que le puede ocurrir a cualquiera, aprendamos y nos planifiquemos para que en el 2020 no volvamos a caer en el mismo hoyo dos veces.

¿Para qué inviertes?

En cuanto a dónde colocar tus recursos, asumiendo que estás libre de las deudas antes citadas, la respuesta es sencilla: depende. Dependerá del para qué estás ahorrando o invirtiendo. Dependerá también de tu nivel de conocimiento o sofisticación financiera, como por igual dependerá, por supuesto, del horizonte de tiempo al que te planificas.

Hay, sin embargo, algunas previsiones que son recomendables tomar en consideración, incluso antes de pensar en grandes proyectos o planes de inversión, como podrían ser, por ejemplo, tu propia vivienda, algún vehículo e incluso un eventual retiro o jubilación.

¿A qué me refiero? Pienso en metas de ahorro más puntuales, de corto plazo, pero que son igualmente importantes para fines de asegurar la tan deseada salud financiera. Específicamente, pienso en tres planes financieros.

En primer lugar, está el ya famoso fondo de emergencia o “clavito” para cualquier imprevisto que perfectamente pueden surgir en el transcurso de nuestras vidas. Como punto de partida, identifique cuáles son sus gastos fijos mensuales y propóngase tener una reserva equivalente a dos o tres meses de esos gastos. Esta es, sin lugar a duda, la mejor inversión que puedo recomendarle a cualquiera.

Si ya se tiene el “clavito”, sugiero en segundo lugar un fondo para gastos fijos no recurrentes. Estas son salidas financieras que sabemos que ocurrirán en el próximo año, pero sin la recurrencia mensual de otros gastos fijos como los alquileres o el supermercado.

Ejemplos hay muchos: el doble sueldo de la empleada doméstica, el pago del impuesto a la propiedad inmobiliaria, las primas de planes de seguro, los útiles escolares, etc. ¿Cuál es la idea? Sume la totalidad de estos gastos y propóngase construir un fondo desde donde los pagará cuando toque, sin tener que impactar su flujo de caja mensual. Abone una parte importante de su doble sueldo a este fondo y el faltante vaya construyéndolo de forma gradual, mes a mes, en el transcurso del año que viene. Contar con esa planificación, y con esos recursos ahorrados, es como un regalo que se está haciendo a sí mismo.

Finalmente, piense en algún gasto extraordinario e importante que usted sabe que tendrá que solventar en el año que viene. Puede ser, quizás, unas vacaciones con su familia en el exterior. De ser así, ¿por qué no tenerla financiada desde ahora mismo? Si es un viaje, ¿qué tal si adquiere con su doble sueldo los dólares para estos fines, los ahorra desde ya en esa moneda y, así, se regala también la tranquilidad cambiara para el 2020?

¿Dónde colocar estos recursos? La banca sigue siendo un buen receptor, pero la invitación final que les hago es a que abran sus horizontes de inversión y consideren, por ejemplo, fondos de inversión abiertos, sean en RD$ o US$, para acomodar estos planes de ahorro puntuales.

Su bolsillo se lo agradecerá y, si todavía no sabe como funcionan las administradoras de fondos de inversión (AFI), será una buena excusa para incursionar en este fascinante mundo. En Rexi.do, nuestro comparador financiero, encontrará todas las informaciones de lugar sobre fondos, sus rendimientos actualizados y cómo invertir en ellos.

 

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Una reflexión necesaria: si ni siquiera sabemos caminar, ¿cómo vamos a correr un maratón?

by Alejandro Fernández W. | Dic 5, 2019 8:26 am

La pregunta, yo pensaba, era bastante clara: “Si le tomas prestado RD$100,000 a un prestamista al módico 20% bimensual y solo le pagas el rédito, al cabo de un año ¿cuánto le habrás pagado en intereses?

Para facilitar la interacción, mostré las siguiente cuatro opciones y le aseguré a mis lectores en las redes sociales que la respuesta correcta era una de estas:

1) RD$20,000

2) RD$120,000

3) RD$240,000

4) RD$480,000

Aproveche y tome un minuto para usted mismo elegir la respuesta que es correcta, como lo hicieron 4,300 contactos que participaron en la encuesta.

Vale decir que el perfil de los usuarios de mis redes sociales, por la naturaleza de los contenidos que publico y la red que utilizo (Twitter), tienen una demográfica económica y educativa superior al dominicano de a pie promedio.

Respuestas decepcionantes

Lamentablemente, 81% de los participantes, unos 3,440 seguidores, se equivocó en su respuesta al sondeo.

La gran mayoría, el 52%, afirmó que el total de interés a pagarle al usurero durante el año sería de solo RD$120,000 (opción 2). La segunda respuesta equivocada más común, con un 23% del total, fue la de RD$240,000 (opción 3).

¿Cuál era, en definitiva, la respuesta correcta? Veamos.

Si el 20% de RD$100,000 es RD$20,000 y se pagaría ese monto de forma bimensual (o dos veces al mes), entonces el interés mensual sería RD$40,000.

Cualquiera aplaude el que estemos queriendo enseñar robótica, programación o hasta mandarín en nuestros centros escolares, pero ¿de qué sirve tanta belleza si solo el 3% de nuestros estudiantes controlan las matemáticas básicas? Clic para tuitear

Como queríamos saber el gasto total en un año, y especificamos que no hay abono al capital, el monto habría que multiplicarlo por doce meses, de tal forma que los RD$40,000 mensual equivalen a unos RD$480,000 anualmente.

En otras palabras, a una tasa de interés anual en torno al 480%. Algunos lectores nos preguntaban de que si era posible un costo tan alto, sorprendidos e incrédulos.

Sí, existe el “módico” 20% bimensual (480% anual), e incluso algunos seguidores nos indicaron que conocen de usureros que prestan hasta al 20% semanal, es decir, a la friolera tasa de 1,040% anual.

¿Dónde estuvo el error del 80%?

El ejercicio resultó interesante porque integra por un lado simple aritmética (comprensión de los porcentajes y de una muy elemental regla de tres para extrapolar el costo de bimensual a anual), además de que la pregunta plantea ciertos retos de lectura comprensiva, o por lo menos cuidadosa, y de lo fácil que optamos por la respuesta más “obvia”.

Dejando la matemática básica a un lado, la gran mayoría de quienes respondieron equivocadamente no supieron diferenciar entre bimensual y bimestral.

Bimensual implica que repite dos veces al mes, mientras que bimestral que ocurre cada dos meses. Bimestral es prima de trimestral (ocurre cada tres meses) y cuatrimestral (cada cuatro), mientras que bimensual es hermana de quincenal.

Sobre todo por esta confusión fue que más de la mitad de los concursantes concluyó que el pago del 20% (o RD$20,000) era cada dos meses, o seis veces al año, para totalizar RD$120,000.

¿Y usted, pasaría las pruebas nacionales de matemáticas? 

Desconozco el cómo 23% arribó a que el gasto total era de RD$240,000 al año, porque de ser así se estaría aplican el 20% de forma mensual y no bimensual.

Por cierto, invito a los interesados a leer las explicaciones que muchos de nuestros seguidores aportaron para sustentar sus respuestas. El “tuit” con la pregunta encabeza nuestra cuenta @Argentarium.

La relevancia de la encuesta

En estos días el país conoció los resultados de la evaluación PISA del desempeño académico dominicano de una muestra nacional de nuestros jóvenes de 15 años.

Como ya todos debemos saber, los resultados fueron sumamente decepcionantes. En el dominio de las matemáticas y las ciencias, República Dominicana marcó de último de casi 80 países que se sometieron a la prueba, mientras que en lectura quedamos de penúltimo.

Fuera de que, como contribuyentes, nos debe llamar a la reflexión el por qué tan lamentables resultados luego de invertir en educación RD$900,000,000,000 en estos últimos seis años, los resultados de PISA 2018, y de nuestra sencilla y para nada representativa encuesta, tienen implicaciones sobre las iniciativas de educación e inclusión financiera que se están ejecutando en el país.

Completa el test y prueba qué tanto sabes de tu tarjeta de crédito

Concretamente, de muy poco sirve el que queramos educar en torno al uso adecuado de la tarjeta de crédito, o el que insistamos en seguir popularizando ese instrumento de crédito, y lo digo solo como un ejemplo, si los usuarios que las utilizan no logran comprender o dominar, aunque sea mínimamente, un concepto tan elemental como la tasa de interés o el costo del dinero.

De forma más amplia, claro que cualquiera aplaude el que estemos queriendo enseñar robótica, programación o hasta mandarín en nuestros centros escolares pero… ¿de qué sirve tanta belleza si solo el 3% de nuestros estudiantes controlan las matemáticas básicas?

El mensaje que queremos compartir es que debemos aspirar a conocimientos mucho más elementales, como la aritmética y la lectura comprensiva, por ejemplo, para poder dar paso a más complejidad.

Si ni siquiera sabemos caminar, ¿de verdad pensamos correr un maratón?

Piénsenlo.

Source URL: https://www.argentarium.com/argentarium/50594-una-reflexion-necesaria/


Tablero bancario a septiembre 2019

by Alejandro Fernández W. | Nov 20, 2019 11:43 pm

Proyectamos que dos de los colosos bancarios de nuestro país cerrarán el año 2019 reportando utilidades netas cercanas a los RD$10,000 millones, una cifra extraordinaria cuando se pone en contexto histórico y en términos relativos al capital invertido.

En efecto, de mantenerse la tendencia acumulada a septiembre de 2019, nuestra expectativa es que el Banco Popular Dominicano y el Banco de Reservas cierren, a nivel de banco (no de grupo, que de seguro será mayor), con resultados de once cifras, tal como mostramos en la primera gráfica.

Visto de forma histórica, estos resultados incluso serán superiores a la rentabilidad neta que toda la banca múltiple reportó como sector hace a penas 10 años, allá en 2009.

En términos relativos a su patrimonio, el retorno esperado para los accionistas (ROE) del Reservas, que estimamos superará el 25% en 2019, es significativamente mayor al 21% que registró el año pasado y bastante por encima del 17-18% que promedia este indicador de rentabilidad en el sector financiero.

Como también vemos en la primera gráfica, tenemos la expectativa de que todas las entidades financieras que pertenecen a la élite del sector, incluidas en el “Top 20” de Argentarium por su tamaño, reportarán en azul para el cierre de este año.

En la segunda gráfica se observa la dinámica de cambio entre las utilidades acumuladas a septiembre tanto del año 2018 como de 2019. En términos generales, a la fecha más reciente lo que observamos es que las utilidades del sector han crecido un 9%, en línea con el crecimiento económico nominal en lo que va de año.

Destacan, por su excelente crecimiento neto, los bancos Scotia (que casi duplica lo logrado para igual periodo de 2018, con un aumento del 85%) y, de tamaño mediano, Alaver, López de Haro y Promerica, que han logrado aumentar sus resultados por encima del 40%.

Obsérvese, eso sí, que nueve entidades del “Top 20” no han logrado, al corte de septiembre, superar sus utilidades del año pasado, por lo que, aunque el sector como tal marca con crecimiento positivo, por lo menos hasta septiembre estas entidades tienen por delante el reto de cerrar 2019 mejor que el año anterior.

¿Cómo lo lograron?

Esquematizamos el cambio en el estado de resultados de las primeras 20 entidades en la tercera gráfica. En términos absolutos, las utilidades del sector aumentaran RD$2.2 mil millones o el 9% indicado anteriormente. Varios renglones llaman la atención. El primero tiene que ver con el renglón de provisiones por pérdidas crediticias, que en el 2019 es ligeramente inferior (RD$0.2 mil millones) a igual gasto registrado en el 2018, indicativo de que la calidad de la cartera de este año, y las reservas acumuladas de periodos anteriores, impulsaron la rentabilidad actual.

En cuanto a los ingresos financieros, que aumentaron RD$10 mil millones al compararlo con el periodo anterior, este es un crecimiento de 8.1%, cónsono con la dinámica de crecimiento que veremos registra la cartera de créditos también en 2019.

Ciertamente los gastos operativos del Top 20 aumentaron unos RD$7.2 mil millones, o 9.6%, pero no obstante este incremento la eficiencia operativa (costos/ingresos) mejoró ligeramente al 68%, comparada con el 69% del cierre de 2018.

En cuanto a eficiencia, el coloso emergente BHD León se destaca, pues el aumento en sus gastos operativos en lo que va de año a penas ha sido de 2.0%, por lo que logra un impresionante índice de eficiencia de 58%, el mejor de todo el sector financiero local.

En términos generales, las utilidades del sector han crecido un 9%, en línea con el crecimiento económico nominal en lo que va de año. Clic para tuitear

Finalmente, también llama la atención que, a nivel de rentabilidad operacional, es decir, antes de ingresos extraordinarios, a septiembre de 2019 se registró una ligera caída de RD$0.1 mil millones (0.5% menos que en 2018) aunque, y vale la pena destacarlo, 18 miembros del Top 20 cerraron en “azul” en este renglón.

Si se logró ese resultado neto superior en 9% a nivel sectorial este año, se debe fundamentalmente al incremento de RD$1.3 mil millones y RD$0.9 mil millones que registraron el Scotia y el Banreservas, respectivamente, en el renglón de “Otros ingresos”. Esto explica, también, el por qué el canadiense casi duplicó sus utilidades en el año.

Dinámica crediticia

El crédito privado siguió creciendo a buen ritmo en 2019, en torno al 7%, según los datos en términos acumulados a septiembre. 17 de las primeras 20 entidades muestran una cartera de crédito a hogares y empresas privadas mayor ahora que al inicio del año.

Sigue destacándose, tal como habíamos visto en un análisis anterior, el coloso azul, que con su incremento de RD$24.8 mil millones explica el 40% de la dinámica de crecimiento registrada por todo el sector en lo que va de año.

Mientras, el BHD León se espabiló significativamente entre julio y septiembre, creciendo su cartera RD$5.5 mil millones, un ritmo de crecimiento relativo en ese periodo de 3.3%, el doble del logrado por los muchachos de Popular (1.7%) y Reservas (1.8%). De hecho, en tan solo esos 2 meses, el BHD duplicó el aumento en préstamos que había logrado durante los primeros 7 meses del año.

En definitiva, 2019 será un muy buen año para los del Top 20 de Argentarium. ¡Enhorabuena!

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