Después de la gracia, ¿qué? (2 de 2)

by Alejandro Fernández W. | Jun 25, 2020 12:01 am

Ahora que nos reintegramos a las actividades “normales”, ¡no bajes la guardia! No lo hagas desde el punto de vista económico y financiero ni desde el punto de vista del cuidado de tu salud y la de tus los tuyos.

En materia financiera, pienso que es importante que, hasta que no tengamos una mejor definida la eventual conclusión de la pandemia, mantengas los planes de austeridad que, espero, has estado ejecutando durante los pasados meses.

Esa austeridad, llamémosla “dieta económica”, no implica que te generes a ti mismo un alto nivel de ansiedad. Razones para preocuparnos ya tenemos de más, de lo que se trata es que le asignes la prioridad debida al uso de tus ingresos y de tus ahorros. Todo extremo es negativo: no es que no gastes en diversión, pero, y sé que me repito, insisto en que lo mantengas en su mínima expresión, por lo menos hasta nuevo aviso.

Sobre tus ingresos

Muchos hogares verán que algunos de sus generadores de ingresos perderán sus empleos o verán su nivel de ingreso reducido de forma extrema. El hecho es tan innegable como lamentable. Ante esta realidad, ¿qué hacer?

En primer lugar, es importante que sea cual sea el ingreso que llegues a generar, te asegures de que quede debidamente documentado. Me refiero a registrado, por ejemplo, en una cuenta de ahorro donde deposites todos los recursos que vayas generando.

¿Por qué? La idea es que esto te sirva como aval, posteriormente, frente a una entidad financiera, al momento de que ella vaya a evaluar tu capacidad de pago.  Si estás haciendo algunas ventas u ofreciendo servicios de forma informal, te ayudará mucho poder dar testimonio fiel de que, aunque no seas empleado, sigues generando ingresos.

Sigo pensando que estos no son tiempos para inventar demasiado, mucho menos para asumir riesgos significativos nuevos. Hago el comentario para aquellos que están pensando entregarse a un nuevo emprendimiento, en un sector o en un tipo de actividad que, aunque quizás parezca atractiva inicialmente, no es materia de su dominio.

Especular, recuerda, no es emprender y si emprender es riesgoso, especular lo es aún más.

Piensa, por favor, en aquellos “emprendedores” que pensaron que se harían millonarios vendiendo guantes o mascarillas al inicio de la crisis generada por Covid-19. Si vas a emprender, que sea algo de relativa baja inversión, en lo que tengas un buen dominio y buenas relaciones comerciales y, sobre todo, donde verdaderamente entiendas que le generas valor a alguien. Especular, recuerda, no es emprender y si emprender es riesgoso, especular lo es aún más.

Para quienes están considerando algún tipo de inversión más significativa, quizás en el mercado inmobiliario o en el empresarial, recomiendo posponer esta decisión por lo menos por un trimestre más, tiempo durante el cual se puede analizar y planificar la iniciativa con el mayor cuidado posible.

Ay, tu clavito 

Guardaste pan para mayo y harina para abril… ¡y tremendo mes de abril y aún peor mes de mayo! Siendo así, no es de sorprender que hayas recurrido a tu “clavito” o tu fondo de emergencia. Si lo gastaste en necesidades básicas, bien hecho. Para eso están. Reitero que el hacerlo no es algo que debe generarte preocupación indebida.

Evidentemente, el reto ahora es reconstruir tu fondo, cuya importancia para asegurar la tranquilidad del hogar ahora tienes bien clara. Proponte hacerlo, pues las emergencias volverán, quien sabe si una segunda ola del coronavirus, por lo cual, en mi opinión, tu mejor inversión en estos momentos es canalizar la mayor cantidad de tus ingresos al ahorro.

En el escenario actual, no lograrás esto de la noche a la mañana, pero hoy es el mejor momento para que des ese primer paso para retomar la real independencia financiera en tu vida.

Aquí algunos criterios que debemos aplicar al hacerle frente a la realidad económica actual y consejos puntuales para quienes perdieron sus ingresos, están endeudados o consideran emprender. Clic para tuitear

Tu crédito

Revisa tu historial de crédito. Ten claro cuál es tu exposición real frente al sistema financiero y las condiciones en las que están tus créditos. Me preocupa la posibilidad de que algunas personas hayan pensado que disfrutaban del periodo de gracia de los bancos sin que haya sido así, y vean su historial de deudas afectado.

Conversar con tu banquero debe ser una tarea obligada para todos los usuarios financieros en esta etapa de la pandemia. No hay una metodología única para la aplicación (y el pronto fin) de los “periodos de gracia”, por lo que urge que entiendas muy bien cuáles son las obligaciones que estarás enfrentando en el muy corto plazo.

Algunos lectores nos preguntan que si se generalizará una extensión del “periodo de gracia”, dado que muchas personas siguen con sus empleos suspendidos y que el estado de emergencia se mantiene en curso. No lo sé y si a apostar fuera, apostaría a que no, por lo menos para que te obligues a preparar distintos escenarios para enfrentar esos compromisos.

¿Y si no puedo pagar?

Nota que me referí a una “generalización” del periodo de gracia, es decir, que se brinde esa alternativa a todos los deudores de manera universal como se hizo en marzo y en abril. Ahora, si estás entre las personas que han perdido su empleo o que siguen suspendidas, y ya sin ahorros para hacerle frente a las deudas, tendrás que conversar con tu banco.

En mi libro, tener la voluntad de pago es tan importante como tener la capacidad de pago. Dado lo que todos estamos viviendo, aun teniendo esa voluntad, es posible que no tengas los medios para hacer el pago ordinario.

En mi libro, tener la voluntad de pago es tan importante como tener la capacidad de pago.

Da la cara. Documenta y expón tu situación actual, las medidas que has tomado y los sacrificios que has asumido. Conversa con tu banquero en cuanto a la posibilidad de negociar un periodo de gracia extendido, quizás no de principal e interés, pero al menos sí de principal, de modo te mantengas al día pagando el interés solamente.

Otras alternativas para reestructurar tus deudas incluyen el extender el plazo de tu préstamo para hacer tu cuota más llevadera, proponerte hacer abonos de deuda extraordinarios con ingresos futuros o firmar un acuerdo de pago para llevar saldos de las costosas tarjetas de crédito a préstamos a cuota, a una tasa de interés más reducida.

¿Declaro la quiebra?

Para personas físicas, a quien dirijo estos apuntes, realmente no es posible declarar un estado de quiebra o insolvencia. Si aún luego de conversar con tu banquero sigues en una situación extraordinaria de incapacidad de pago, podrías considerar dos vías alternativas.

En primer lugar, la venta de activos si es que cuentas con ellos, sean estos vehículos, otros bienes muebles o propiedades inmobiliarias. La otra alternativa es buscar la solidaridad de familiares y amigos que quizás te puedan apoyar durante estos tiempos.

En un momento de crisis en mi vida, recurrí a un amigo, hoy compadre, a quien siempre le agradeceré el haberme extendido esa mano que hoy reconozco, con humildad y sin ninguna vergüenza, fue invaluable para mi relanzamiento personal y profesional.

De todas maneras, recuerda que nadie está obligado a lo imposible. Así como soy el primero en valorar la importancia de ser buena paga, de honrar nuestros compromisos de deuda y cumplir con quien confió en nosotros, también reconozco que el techo, la alimentación y la salud de la familia están antes que todo.

Ojalá tengas el discernimiento y la fortaleza para enfrentar esta situación. Ojalá que lo hagas con el apoyo de tu familia inmediata, comunicando de forma abierta y transparente lo que estás enfrentando en materia económica, para que en esa unidad encuentres el respaldo y la comprensión que tantas personas están y estarán necesitando.

Recuerda que esto pasará. No serás el primero que verás tus sueños rotos, que perderás lo material que tanto valoraste o aquel proyecto al que apostaste. También recuerda que, de enfocarte, priorizarte y organizarte de forma adecuada, serás capaz de volver a retomar la construcción de lo que anhelas.

Ahora, enfócate en sobrevivir. Hazlo con dignidad, humildad y discernimiento. Hazlo revalorando lo que tienes y no quedándote estancado en lo que has perdido o puedes perder. Vendrán tiempos mejores, te lo aseguro.

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Después de la gracia, ¿qué? (1 de 2)

by Alejandro Fernández W. | Jun 18, 2020 12:05 am

Sobrevivimos. Hace exactamente tres meses, pasadas las elecciones municipales que finalmente logramos celebrar, el país, todo el país, entró en estado de emergencia. Toque de queda. Cuarentena. Distanciamiento físico.

Casi de la noche a la mañana, nos acuartelamos en nuestros hogares y nos preparamos para el choque de un inesperado huracán llamado Covid-19. Su impacto sobre la economía, la macro y la de lo de nuestros hogares, y en nuestra salud, era impredecible.

Tres meses después, podemos afirmar que sobrevivimos, así trágicamente hayamos perdido, al momento de escribir estas líneas, la vida de más de 633 dominicanos que no podremos reemplazar.

La economía nacional enfrentó una de las contracciones económicas más fuertes de su historia, solamente comparable con lo vivido durante la gran recesión de la economía de guerra de 1965. El turismo se esfumó. Las remesas dejaron de llegar. Fundamentalmente por estas dos razones, el peso dominicano experimentó su mayor devaluación interanual desde la crisis bancaria del periodo 2003-2004.

La actividad económica colapsó y cientos de miles de dominicanos vieron sus contratos laborales puestos en suspenso o simplemente rescindidos. Muchos analistas nos preguntamos, aunque quizás no públicamente, que si nos encaminábamos a repetir la Gran Depresión de 1929.

Nos proponemos presentar una guía de las finanzas para los hogares dominicanos, muchos de los cuales tendrán que reasumir, posiblemente en menos de un mes, el pago de sus compromisos bancarios. Clic para tuitear

A pesar del escenario descrito anteriormente, sobrevivimos. A tres meses de la detección del virus, no hemos llegado al 100% de la capacidad sanitaria instalada en el país para atender casos extremos; la devaluación, dentro de tanta incertidumbre, fue relativamente controlada y los sistemas de pagos y bancario fluyeron con extraordinaria resiliencia, a tal punto que el crédito aumentó casi RD$60 mil millones en los últimos tres meses.

Una de las medidas de alivio más importantes fue el periodo de “gracia” o de diferimiento o posposición de pago de las cuotas de préstamos que la gran mayoría de las entidades bancarias ofrecieron a sus clientes para que, por lo menos durante estos primeros 90 días de la pandemia, pudiesen manejarse con mayor liquidez y algo de holgura, así sea temporal, para priorizar los pagos y compromisos fijos del hogar.

A partir del próximo mes de julio, esa “gracia” habrá terminado. Como ha venido haciendo toda la economía en los últimos días, toca despertarnos. Salir de nuestras casas cual oso de su hibernación, y reintegrarnos a nuestras faenas para enfrentar una nueva realidad, caracterizada por la continuidad del coronavirus entre nosotros.

La permanencia del Covid-19 implica, también, la continuidad de la incertidumbre que nos ha arropado, cual espada de Damocles, en torno a la pregunta de hasta dónde llegará esto, ausente todavía un tratamiento efectivo o una vacuna, que son, en definitiva, los únicos elementos que nos permitirán superar la pandemia.

Nos proponemos presentar una guía, en dos partes, de las finanzas para los hogares, muchos de los cuales tendrán que reasumir, posiblemente en menos de un mes, el pago de sus compromisos bancarios.

Mis expectativas

Antes de presentar nuestro plan de acción, quisiera resumir algunas de las expectativas sobre lo que pudimos haber aprendido y/o hecho durante el último trimestre. Sobre la base de estas ideas es que estaremos construyendo nuestro plan post estado de emergencia, que estimo estarás implementando en el transcurso de este mes.

Espero, en primer lugar, que te hayas acogido a la “gracia” que ofrecieron los bancos. Que lo hayas hecho con inteligencia y prudencia, básicamente para fortalecer tus finanzas y tus niveles de liquidez durante la etapa inicial del Covid.

Ojalá que hayas utilizado la liquidez que te permitió la facilidad para establecer o fortalecer tu fondo de emergencia; o que solo hayas utilizado esos recursos para el pago de necesidades esenciales, fundamentales, en caso tu ingreso se haya visto reducido.

Soy más ambicioso: ¡Ojalá que no hayas hecho uso de ese ahorro financiero y que todavía dispongas de él de forma íntegra! De ser así, en la próxima entrega te plantearé cuál pienso que es el uso ideal de esos recursos.

Ahora bien, si tuviste que utilizarlo, tranquilo. Para eso está el ahorro, ese o el que tenías acumulado anteriormente en tu “clavito” o fondo de emergencia. No dejes que el hacer uso de esos recursos te genere ansiedad o preocupación. Si los usaste de forma responsable, en gastos necesarios, agradece haber contado ellos. Luego veremos cómo reconstruir ese ahorro.

Deseo también que hayas aprovechado estos tiempos para planificarte mejor. Para construir quizás tu primer presupuesto de gastos y evaluar qué tan bien manejas tus recursos y de qué forma podrías mejorar. Ese instrumento, que espero construiste para los primeros 90 días, lo estarás actualizando y necesitando aún más en el futuro.

Hablamos antes de la necesidad de implementar una “dieta” económica. Un plan de austeridad para tiempos de pandemia. ¿Lo lograste? Espero que sí y que con ese logro también hayas podido valorar las cosas que son verdaderamente importantes en tu vida y por tanto identificar todos aquellos gastos superfluos e innecesarios que, en definitiva, realmente no aportaban tanto a tu bienestar personal y el de tu hogar.

Parte de la “dieta” incluía una simplificación de tu estructura de costos. La cancelación de compromisos fijos que antes solventabas y quizás ya no son necesarios. En mi caso, a nivel profesional, cancelé dos contratos de alquiler de espacios y oficinas como parte de la forzada reinvención de mis proyectos empresariales que, mal que bien, han logrado sobrevivir y subsistir en su esencia, incluyendo el empleo de cada uno de los integrantes del equipo Argentarium.

Reinvención. Reingeniería. “Resetear”. Reconstruir. De eso se trata, a sabiendas de que, por lo menos hasta finales de año, y quien sabe si hasta mediadas del 2021, seguiremos conviviendo con la incertidumbre y las limitaciones impuestas por la pandemia.

En otro frente, existe una alta probabilidad de que, tarde o temprano, nos infectemos del coronavirus. Ojalá que no, pero es una posibilidad. Dado eso, ¿qué estás haciendo para blindarte lo más posible y poder enfrentar el virus con mayor fortaleza?

Ojalá que, además de cumplir con las recomendaciones de prevención, también hayas logrado robustecer tu salud, la física y la emocional. Ojalá que hayas aprovechado para salir de esta experiencia fortalecido, con una mejor alimentación, algo de ejercicio diario, mucha hidratación y un reposo nocturno estable y de calidad. Si no lo has hecho, es un buen momento para dejar de postergarlo. Después de todo, el Covid-19 es un enemigo con varias ofensivas y nuestra defensa debe ser integral, inteligente y completa, si queremos darle una buena batalla.

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Líderes públicos en las redes sociales

by Alejandro Fernández W. | Jun 11, 2020 12:01 am

El auge de las redes sociales es innegable. Para bien o para mal, juegan un rol fundamental en el proceso de informar, concientizar y educar a los ciudadanos, los contribuyentes y los participantes de un mercado.

No es de sorprender, sobre todo entre los más jóvenes, que el principal canal utilizado para informarse sea una red social. Estas herramientas han ido más allá del simple proceso de integrar grupos de relacionados, o de entretener, para convertirse en verdaderas plataformas informativas.

Las entidades públicas, sobre todo aquellas cuyo rol es interactuar con el ciudadano en materia de regulación, fiscalización u orientación e información, deberían aprovechar también estas plataformas para cumplir con su razón de ser.

Las entidades deben revisar sus estrategias de comunicación para acercarse a los ciudadanos. Las redes sociales permiten lograrlo con mayor efectividad, pues son, en definitiva, plataformas gratuitas con audiencias cautivas. Clic para tuitear

Por lo anterior, presentamos un breve “ranking” de la presencia de los organismos de control y vigilancia de los principales mercados en nuestro país, para determinar cuál ha sido más efectivo, o por lo menos más activo, apalancando las redes para acercarse a la ciudadanía.

Líderes en redes            

La Dirección General de Impuestos Internos, a pesar de no estar entre las primeras entidades con presencia histórica en las redes sociales, es líder en cuanto a la cantidad de seguidores que mantiene en, interesantemente, todas las redes sociales, totalizando los 494 mil seguidores.

El liderazgo llama la atención, pues incluso supera a quien en su momento fue la entidad más activa en la “tuitósfera”: ProConsumidor. Ahora se posiciona en segundo lugar, con más de 100,000 seguidores de diferencia y todavía sin presencia en LinkedIn y YouTube.

Banco Central sobresale con sus 224,000 seguidores en total, por sí solo supera (¡en más de 100 mil seguidores!) a la suma de todos los seguidores de las redes de las superintendencias de Bancos (55 mil), del Mercado de Valores (16 mil), la DIDA (15 mil), la de Pensiones (12 mil) y de Seguros que, vergonzosamente, ni llega a los 3 mil seguidores.

Si analizamos según la cantidad de publicaciones que realizan, aquí sí ProConsumidor mantiene su liderazgo, pues en las redes de Twitter, Instagram y YouTube (para las cuales tenemos estadísticas de publicaciones realizadas), llega a las 78 mil, más que duplicando a sus más cercanos generadores de contenidos, que son la DGII y el Indotel.

Luego de Indotel, que se estableció en Twitter en 2009 (hace 11.4 años, ver la tercera gráfica), las cuentas de Twitter más antiguas son de la DIDA (10.2 años), la DGII (hace 10 años, aunque comenzó a publicar posteriormente), la Superintendencia de Electricidad (9.1 años) y ProConsumidor (9.0 años).

Hay, evidentemente, algunas instituciones mucho más activas que otras en la generación de contenidos para redes. Como vimos, ProConsumidor alcanzó su preeminencia publicando has 22 tuits por día, en promedio, desde que se estableció en Twitter, liderando por mucho en este renglón.

Ausencias y vacíos

No logro entender cómo en mercados donde existen cientos de miles de usuarios, sus autoridades no mantengan una presencia adecuada en las redes sociales para fines de informar, educar y concientizar a esos participantes.

El caso más grosero es la Superintendencia de Seguros, como ya vimos, que no llega ni a los 3,000 seguidores cuando aquí existen cientos de miles de tenedores de pólizas de seguro.

Igualmente, patético es la ausencia de la Superintendencia de Pensiones, y peor aún, de la Dirección General de Información y Defensa de los Afiliados (ojo ahí: “Información”), sobre todo ante tantísima falta de conocimiento que existe en el país en cuanto al sistema previsional, como bien ha salido a relucir con los problemas de los fondos de afiliados fallecidos o con el movimiento que exige la devolución del 30% de los fondos de pensiones.

En la última gráfica mostramos que, durante todo el mes de mayo, la Sipen y la DIDA apenas publicaron 18 tuits, de los cuales solo 3 eran de carácter informativo o educativo (los demás eran mensajes institucionales y conmemorativos de poco valor agregado).

La misma Superintendencia de Bancos, increíblemente, a penas publicó 3 tuits, del mismo corte institucional… ¡Durante todo un mes en el que los más de 3,000,000 de usuarios financieros estaban confinados a sus hogares deseosos de entender mejor la situación de sus productos financieros y la evolución de las medidas covidianas tomadas en ese sector!

Las entidades deben revisar sus estrategias de comunicación para acercarse a los ciudadanos, con enfoques más atractivos y con contenidos que realmente aporten. Las redes sociales les ayudarán a lograrlo con mayor efectividad, pues son, en definitiva, plataformas gratuitas con audiencias cautivas. Enfóquense muchachos, ¡enfóquense!

Source URL: https://www.argentarium.com/veedor/54747-lideres-publicos-en-las-redes-sociales/


El reto por delante

by Alejandro Fernández W. | Jun 4, 2020 12:01 am

En el Banco Central están de brinquitos y risitas. Cerró mayo, y a pesar de que todo el mundo está pasando por una crisis económica solo superada por la Gran Depresión del siglo pasado, el caudal de crédito al sector privado fluyó de forma impresionante.

No exagero. Verá en la primera gráfica que el crédito a las empresas y los hogares (más sobre esto luego) aumentó RD$44.1 mil millones entre el cierre de febrero y el de mayo.

En otras palabras, durante estos tres meses pandémicos, el crédito privado creció a un ritmo promedio mensual de RD$14.7 mil millones, tres veces el crecimiento registrado, por ejemplo, en el último mes pre-Covid-19 (febrero: RD$5.9 mil millones).

¡Nada mal, sin lugar a dudas! La masiva inyección de liquidez, dirán mis genios favoritos en las alturas bancentralianas, está llegando a donde tiene que llegar.

Vamos por parte

Para ser más exacto, el crédito está llegando a las empresas y de forma más concreta a dos sectores específicos: el comercio (RD$11.3 mil millones) y la industria (RD$10.2 mil millones) explican casi el 70% del caudal recibido por todo el sector privado.

Para estimar esta cifra, debo aclarar que excluí del aumento total de RD$44.1 mil millones, el incremento de RD$12.0 mil millones a “Resto de otras actividades”, que fue el renglón de mayor crecimiento y que, presumo, representa los intereses devengados más no cobrados durante el periodo de gracia otorgado por el sistema bancario.

Lo ocurrido en este último trimestre es chocante. Por primera vez desde el año 2005, el crédito privado a los hogares dominicanos se contrajo. Lograr su repunte, o por lo menos que se estabilice, es un gran reto para el sector. Clic para tuitear

La otra acotación es que, de nuevo excluyendo a ese apartado, solo el crédito a las empresas fue el que aumentó (RD$38.6 mil millones), puesto que, durante estos tres meses, el financiamiento a los hogares y las personas, o los préstamos minoristas, de hecho se desplomaron RD$6.5 mil millones.

Desplome quizás parezca una palabra muy dura, pero cuando lo ponemos en contexto, se justifica.Tratamos de hacer ese contraste histórico en la segunda gráfica, donde volvemos al pasado e identificamos el comportamiento histórico del crédito a los hogares, desde el 2005 hasta la fecha, durante los meses de marzo, abril y mayo de cada año. Mostramos la cifra en US$, como una forma sencilla de mostrar alguna equivalencia del valor del dinero durante este largo período de 15 años.

Lo ocurrido en este último trimestre, ciertamente es chocante. Por primera vez desde el año 2005, el crédito privado a los hogares dominicanos (por vía de tarjetas de crédito, préstamos hipotecarios, de vehículos y otros personales) se contrajo.

Como vemos, mientras en el trimestre febrero – mayo del año pasado el crédito minorista aumentó US$334 millones (su cifra más alta en esta serie), este año durante ese mismo periodo cayó US$94 millones netos.

Nunca había ocurrido un fenómeno como este. Incluso en 2009, en el pico de la crisis financiera global de entonces, el crédito minorista creció US$22 millones, como también ocurrió iniciando el 2013 luego del “desguañangue” económico del 2012.

Reconquistar al consumidor

En la tercera gráfica verá la debacle del crédito al consumidor de otra forma. Comparamos el crecimiento interanual del crédito privado total, del crédito minorista y, de forma específica, de los saldos de tarjetas de crédito.

Verdaderamente que por lo menos este escribidor se sorprende al constatar que, luego de una expansión crediticia tan larga como la que habíamos disfrutado antes de la pandemia, se logró extender el crecimiento del crédito privado y marcar un aumento interanual en torno al 14.6%. ¡Impresionante!

Observe, sin embargo, la divergencia entre el crédito privado total y el minorista. Mientras el primero aumenta doble digito, el segundo se ralentiza a un ritmo interanual de 8.9%, principalmente por la primera contracción registrada en el financiamiento plástico en mucho tiempo, pues este cayó 5.3% al comparar los saldos adeudados a mayo de 2020 con igual mes de 2019.

Considerando que el consumo ha sido tradicionalmente uno de los principales motores del crecimiento económico del país, lograr que el crédito al consumo repunte o, por lo menos, se estabilice de forma sostenible, es un gran reto para las autoridades y el sector financiero.

Vale la pena también destacar la prudencia y la racionalidad del deudor dominicano que, frente a tanta incertidumbre tanto en cuanto a la salud física como financiera del hogar, optó por reducir sus niveles de gasto y limitar significativamente su disposición a endeudarse, tanto para adquirir activos (como viviendas o vehículos) como para solventar sus gastos corrientes en estos tiempos.

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A la clase de 2020

by Alejandro Fernández W. | May 27, 2020 7:55 pm

Querido graduando de la clase de 2020,

En primer lugar, ¡felicidades! Este peldaño que ahora alcanzas, de culminar tu vida en el bachillerato y prepararte para tu formación profesional, es extraordinariamente importante, pues representa el fruto de todos tus esfuerzos y simboliza tu entrada al mundo adulto.

Que no lo puedas celebrar como ha sido costumbre o tradición, no le resta absolutamente nada a lo maravilloso de tu logro. Tampoco le quita valor a los sacrificios que tanto tú como tus padres y profesores hicieron para que te conviertas en el bachiller que hoy eres.

En 2013 escribí una columna muy parecida a esta, dedicada a los graduandos de aquel año. La mayoría de aquellos jóvenes, entonces de 18 años, hoy día ya son profesionales acercándose a sus 25, y probablemente con diplomas de licenciados y magísteres y varios años de experiencia laboral en su haber.

Recuerdo lo anterior, un poco para dejarte saber que el tiempo vuela. Literalmente, ¡vuela! Y que durante estos días de pandemia y estado de emergencia, cuando los domingos se confunden con los martes e incluso hasta llegamos perder el sentido del día y la noche en algunos casos, ese sentimiento de lo efímero se acrecienta aún más.

Identifiqué estas seis ideas con las que quisiera que te quedaras, para que reflexiones en torno a ellas durante estos días. Ojalá que, luego de tomar y dejar, por lo menos una recomendación te motive a tomar acción. Clic para tuitear

Durante los últimos días he estado reflexionando en qué te diría a ti, y a tus compañeros del bachillerato, en el hipotético caso de que me invitaran a ser el orador la noche de su graduación.

También pensé en mi escrito del 2013 (¡ojalá que lo leas, de algo podría servirte!), pues me puse a pensar en cómo sería diferente lo que te dijera a ti ahora, en medio de esta pandemia, en comparación a lo que le escribí a los muchachos de entonces.

Identifiqué estas seis ideas con las que quisiera que te quedaras, para que reflexiones en torno a ellas durante estos días. Ojalá que, luego de tomar y dejar, por lo menos una recomendación te motive a tomar acción, en la medida de tus posibilidades. 

Cuídate mucho

Que eventualmente superemos este estado de emergencia, o que se levante la cuarentena, no quiere decir que todo volvió a la “normalidad” de antes. Aquella vida solamente volverá cuando los científicos descubran un tratamiento efectivo o una vacuna para el Covid.

Hasta entonces, está en tus manos cuidarte, no solo por tu bien, sino sobre todo por el de tus padres y tus abuelos, que tanto necesitarán de ti en los meses por venir.

Más que simplemente cuidarte y protegerte, te invito a que te fortalezcas y cuides tu salud ahora como nunca antes lo habías hecho. En otras palabras, que una de las cosas que puedes sacar de esta desgracia colectiva es un condicionamiento y un nivel de bienestar físico con el que antes solo soñabas.

Paradójicamente, ahora que estás comiendo solo en casa, que las “juntaderas” están más limitadas y distantes, los malos hábitos también lo estarán. Como es posible que tengas ahora más tiempo libre, ojalá que lo aproveches para ejercitarte, para aprender a meditar y a dormir mejor.

Tempus fugit

El tiempo vuela, no lo desperdicies. Créeme, el tiempo es como arena cayéndose de una mano abierta. Si no te propones tomar control de él, probablemente con tus dos manos y con todo tu empeño y sentido de propósito, él se encargará de escurrirse de tu vida y al final te quedarás solo con un sentimiento de vacío y futilidad. ¡No caigas en esa trampa!

En lo que se define el inicio de tu vida universitaria, que bien podría ser a partir de pocos meses o quien sabe si te tomas una “brecha” entre el bachillerato y tus estudios superiores, hay mucho que puedes ir construyendo si así te interesara y te lo propusieras.

Específicamente, te motivaría a que desarrolles los buenos hábitos de la lectura, del estudio continuo e independiente y de fortalecer ahora aquellas debilidades con las que sientes que saliste del colegio.

Créeme, el tiempo es como arena cayéndose de una mano abierta. Si no te propones tomar control de él,  se encargará de escurrirse de tu vida.

Si lo tuyo no eran las matemáticas, pues proponte que lo sean a partir de ahora. Si no dominas el inglés, no desperdicies tu tiempo en el internet viendo memes y videos que no entiendes. Apúntate a una clase de ese idioma, así sea virtual o a distancia.

Hay cualquier cantidad de plataformas virtuales, para todos los intereses y áreas del saber a las que te puedes suscribir y a las que, con dedicarles quizás dos o tres horas todos los días, le podrás sacar, con solo la inversión de tu tiempo y tu disciplina, un gran rendimiento. ¡Aprovéchalas!

Tus padres

Mamá y papá te necesitan. Si ellos no te lo han dicho, yo lo haré por ellos. Son tiempos de gran incertidumbre, de muchos cambios y, probablemente, de más sacrificios y limitaciones que los que has conocido en tu vida hasta este momento.

Lamentablemente, me temo que las cosas empeorarán antes de que volvamos a ver la luz al final del túnel y retomemos el camino, y la rutina de nuestras vidas, con mayor optimismo y esperanza que en la actualidad.

Siendo así, te invito a que apoyes a tus padres de todas las formas que puedas, así sea con los oficios de la casa, ayudando a mantener los costos bajo control o, de ser posible, apoyándoles de alguna forma en la generación de los ingresos del hogar. Te cuento que así sea poco, cualquier apoyo que brindes valdrá una millonada para ellos en estos tiempos. 

Valora lo que tienes

No te enfoques en lo que has perdido. Sí, sé que extrañas a tus amigos, la experiencia de tu cena, fiesta o acto de graduación, el despedirte del lugar y de quienes te vieron convertirte en adulto durante estos últimos años, entre muchos otros hitos que no podrás vivir ahora.

Enfócate mejor en lo que sí tienes. Esto, casi te lo puedo asegurar bajo juramento, es mucho más importante que cualquier otra cosa: tu hogar junto a tus padres, tu educación, tu salud y la de ellos y el futuro que tienes por delante.

Estos tres meses que han pasado de pandemia, e incluso los próximos seis, nueve o doce meses más que bien podría seguir impactándonos, son a penas el prólogo del libro de tu vida adulta, que a partir de hoy comienzas a escribir.

Si no lo has hecho, identifica cuáles son esos cinco o siete activos en tu vida que más valoras y tómales una foto, así sea algo simbólico, y luego imprímelas para que sea lo primero que veas al levantarte de tu cama cada mañana. Serán tu propósito, tu razón de ser y tu guía en las calles algo oscuras que todavía tenemos que recorrer.

Oración de la serenidad

Si no conoces esta plegaria*, hay distintas versiones, pero mi favorita es la atribuida al teólogo Reinhold Niebuhr, te invito a que la busques, la imprimas y, creyente o no, sea materia de tu reflexión diaria, al iniciar o terminar el día.

Toca ser muy humilde en esta vida, reconocer nuestras limitaciones, saber cuándo simplemente debemos aprender a fluir y dejar pasar, pero sobre todo enfocándonos en aquellas cosas que sí están en nuestras manos y sobre las cuales podemos obrar y construir.

Debes entender que no todo está bajo tu control, ni del de tus padres, ni del de las autoridades, sean las criollas o las mundiales. En otras palabras, toca ser muy humilde en esta vida, reconociendo nuestras limitaciones, saber cuándo simplemente debemos aprender a fluir y dejar pasar, pero sobre todo enfocándonos en aquellas cosas que sí están en nuestras manos y sobre las cuales podemos obrar y construir.

Lamento que te haya tocado aprender esta lección de forma tan devastadora como es vivir la primera pandemia en más de un siglo, pero si sales de ella con esa sabiduría y con humildad, te aseguro que desde ya eres mejor ser humano que muchos de nosotros a tu edad.

Liderazgo y servicio

Te reto a que, en los próximos meses, te propongas asumir una posición de liderazgo. Si la tienes que crear, ¡pues emprende y créala tu mismo! Podría ser quizás alguna iniciativa comercial, para que vayas dando tus primeros pasos en el mundo de los negocios, así sea de forma sencilla y limitada, pues aprender a vender, a negociar y servir son, sin lugar a dudas, valiosísimas herramientas que te serán de utilidad sea lo que sea que hagas con tu vida.

Ahora bien, y con esto me despido, querido bachiller, ojalá que lo que construyas sea una obra de servicio social. Junto a un equipo de tus compañeros, identifica quiénes podrían acompañarte en este emprendimiento social y vayan por ello. ¡Sirvan!

Si de estos meses tú y los tuyos salen más sensibles a la realidad de nuestro pueblo, a sus necesidades, y se comprometen con un esfuerzo de servicio y solidaridad, todo habrá valido la pena. Serás mejor ser humano y mejor dominicano, pero por encima de todo, con tu propósito hecho acción habrás ayudado a construir una sociedad más justo y un mejor país.

Muchas felicidades.


“Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia”. Plegaria de la Serenidad

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Carta de un joven (1/2)

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¿El inicio del fin o el fin del principio de la crisis?

by Alejandro Fernández W. | May 20, 2020 10:36 pm

Cumplidos los primeros dos meses de estado de emergencia, e inmersos en una de las crisis económicas más intensas de la historia moderna, es un buen momento para analizar el comportamiento del crédito bancario, cual si fuera un termómetro del nivel de actividad económica en el país.

La pandemia motivó, aquí y en el resto del mundo, una impresionante flexibilización de la política monetaria de los bancos centrales. En el plano local, eso explica que, a pesar de una parálisis casi absoluta de los sectores reales, el crédito privado haya aumentado más de RD$23.5 mil millones desde el cierre de febrero 2020 hasta la primera quincena de mayo.

El ajuste todavía está por sentirse en materia crediticia y si a apostar fuera, sería a que ocurrirá más fuertemente a partir de julio y agosto, cuando llegue el fin de la gracia bancaria. Clic para tuitear

Vemos en la primera gráfica que, de hecho, 2020 venía con cierta ralentización, pues durante el primer trimestre del año, mes a mes, se evidenció una menor actividad crediticia. En efecto, mientras en el último trimestre de 2019 el crédito crecía, en promedio mensual, unos RD$17.7 mil millones, inició este año creciendo solo RD$4.6 mil millones.

Fuente: Elaboración propia con datos del BCRD.

Luego del shock inicial de marzo, donde el crédito privado aumentó RD$3.1 mil millones, lo experimentado en abril (¡aumento de RD$17.1 mil millones!) e incluso durante las primeras dos semanas de mayo (RD$9.5 mil millones) sorprende, por un lado, pero también es indicativo de la resiliencia de algunos sectores, incluyendo la misma banca.

Es interesante observar que, durante todos estos meses de pandemia y de cierto nivel de pánico cambiario, el aumento en el crédito privado está denominado tanto en RD$ como en US$, evidencia de que no todos los agentes esperan que se produzca un proceso devaluatorio descontrolado. De tener ese mal augurio, evitarían el financiamiento en moneda extranjera y eso, por lo menos, no es lo que indican las cifras.

¿Quiénes crecen?

Desde el cierre de febrero hasta la fecha, todos los sectores empresariales han sido receptores netos de más crédito bancario. La excepción, como vemos en la segunda gráfica, son las facilidades a personas.

En cuanto a los sectores productivos, industria (RD$8.6 mil millones), comercio (RD$7.2 mil millones) y el inmobiliario (RD$2.6 mil millones) encabezan el “ranking” de colocaciones de crédito en tiempos de pandemia.

Dos sectores, críticos para el buen desenvolvimiento de la economía, aunque crecen, lo hacen a un ritmo paupérrimo: la construcción (a penas RD$558 millones en estas 10 semanas) y las mipymes (RD$240 millones en igual tiempo). Dado este pobre desempeño, es prioritario que las autoridades, ahora que están diseñando el nuevo fondo de garantía para estimular el crédito privado, tomen en consideración estos rubros.

Fuente: Elaboración propia con datos del BCRD.

¿Cuál es el sector “Otros”? Aunque no tenemos los detalles específicos, en ese rubro se incluyen “Instituciones sin Fines de Lucro que sirven a Hogares (ISFLSH), otros préstamos no clasificados e intereses devengados”.

Pienso que esa magnitud tan importante (RD$9.3 mil millones), el rubro de mayor crecimiento desde febrero, corresponde a los intereses generados durante este periodo pero que no han sido cobrados por los bancos dado el periodo de “gracia” que han otorgado.

El declive minorista

Era de esperarse la contracción en el crédito minorista. Son RD$6.2 mil millones menos a ese sector, empujado a la baja sobre todo por el desplome del dinero plástico (RD$6.5 mil millones menos) y el pobre desempeño de los préstamos personales e hipotecarios.

Puesto en perspectiva, aunque sigue creciendo en términos interanuales (8.8% nominal), ese ritmo es el más bajo de la última década y con tendencia a empeorar en las próximas semanas dada la caída en el consumo y la confianza, tanto de los consumidores como de los bancos que antes le prestaban tan generosamente.

Fuente: Elaboración propia con datos del BCRD.

A diferencia de la crisis financiera de 2008, cuando las tasas de interés de consumo se dispararon de 18.5% a 29.1% en pocos meses, tumbando la curva del crédito minorista de un 29.1% a solo 2.9%, en la actualidad las tasas se mantienen estables y esto, sin duda, ha servido como amortiguador para enfrentar la pandemia.

Por lo anterior, y a pesar de que se inicie el proceso de reactivación, es importante que sepamos que este no es el principio del fin, sino el fin del principio de la crisis. El ajuste todavía está por sentirse en materia crediticia y si a apostar fuera, sería a que ocurrirá más fuertemente a partir de julio y agosto, cuando llegue el fin de la gracia bancaria.

Fuente: Elaboración propia con datos del BCRD.

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Sobre cómo la pandemia transformará la banca dominicana

by Alejandro Fernández W. | May 13, 2020 9:02 pm

Cada vez pienso más en cómo será nuestra vida después del estado de emergencia por Covid-19, en cómo conviviremos con los cambios que la pandemia ha plantado y que tal vez persistan indefinidamente. Ausente un tratamiento o una vacuna, el reinventarnos en torno a esta realidad es fundamental para sobrevivir 2020 y relanzarnos en 2021.

Durante estos días he reflexionado sobre el impacto que tendrá el virus en la economía y, de manera particular, en los retos y las oportunidades que presenta para la banca dominicana. Comparto algunos apuntes con respecto a cómo creo que se transformará el sector bancario a partir de esta experiencia.

Lo hago con humildad, a sabiendas de que es poco de lo que podemos estar seguros ahora y con todo el deseo de equivocarme en algunas de estas especulaciones, aunque pienso que, al final del día, contaremos con una banca más eficiente, consolidada y, ojalá, más humana.

Más digital

Si antes la transformación digital era un lujo que solo algunos podían darse, mientras también mantenían su tradicional infraestructura física de sucursales y cajeros, ahora sabemos que lo digital es esencial para la supervivencia.

Cotizar un préstamo, abrir una cuenta de ahorro o negociar un depósito a plazo fijo son gestiones que tendrán que hacerse de forma digital y remota en el muy corto plazo.

Esto requerirá de cambios profundos, tanto en materia regulatoria y legal, como en la forma en que se organizan las entidades, pero es realizable. Lo que antes era un sueño, ahora es un requisito esencial y sin lugar a dudas, un paso en la dirección correcta.

He reflexionado sobre el impacto que tendrá el virus en la economía dominicana y, de manera particular, en la banca. Comparto algunos apuntes con respecto a cómo se transformará el sector a partir de esta experiencia. Clic para tuitear

Más cauta

Creo que el gran “boom” crediticio de los últimos siete años finalizará dentro de los próximos meses. Hasta tanto no se reactiven importantes rubros de la economía, algunos de los cuales no están bajo nuestro control (turismo, remesas), en adición a la incertidumbre que permea los mercados, es difícil pensar que la banca retomará con el mismo entusiasmo de antes su rol de financista.

Su aversión al riesgo es mayor. Con esto no digo que no se prestará, solo que se hará con mayores exigencias de garantía y a los segmentos empresariales y poblacionales menos impactados por la contracción económica.

La cautela no será solamente en cuanto a quién se le presta, sino también con respecto a qué plazo (menos largo plazo) y en qué moneda, pues ya hemos olvidado la lección del 2003 de no financiar en dólares a quienes no son generadores de divisas.

Más público-privado

Veremos mayor integración e involucramiento del sector oficial en las actividades de intermediación, sea a través del estatal Banco de Reservas o de nuevos mecanismos, como los fondos de garantía (ojalá que de carácter mixto o público-privado), para asegurar un adecuado flujo crediticio para la eventual reactivación de la economía. 

Menos algorítmica

Prepárese para recibir más llamadas personales de su banquero. Sobre todo para indagar cómo le va durante la pandemia y si mantiene su empleo.

Los modelos de aprobación de crédito existentes se fundamentan en complejos algoritmos, modelos probabilísticos y masivas bases de dato de historiales de pago que generan puntajes de riesgo automatizados. Pero resulta que, en esta época de periodos de “gracia” y flexibilización en el pago de las cuotas, muchos de estos modelos no serán de gran utilidad, más aún cuando una parte tan importante de la población está desempleada.

Más equilibrada

La banca trabaja bajo un marco de regulación y supervisión que, por necesidad pandémica, tendrá que ser mucho más flexible, equilibrado y condescendiente de lo que ha sido en los últimos años. Como esta es una tarea de todos, veremos nuevas y necesarias gradualidades en la implementación de normas existentes o por venir, pues de nada servirá una regulación perfecta si matamos al paciente que, por causas ajenas, está bajo cuidados intensivos, como espejo que es la banca del resto de la economía.

Nunca como ahora hemos visto tanta tensión entre los mecanismos para asegurar la estabilidad financiera, por un lado, y la necesidad de servir como mecanismo de rescate para mantener a flote hogares y empresas. El equilibrio predominará.

Menos rentable

Sale costoso adecuar de forma acelerada las plataformas tecnológicas para los retos del presente. A esto agréguele las inversiones necesarias en materia sanitaria, de bioseguridad y de logística que debe hacer todo el sector.

En adición, las reservas para préstamos de dudoso cobro que los bancos tendrán que constituir, dada la quiebra de empresas y pérdida de empleo, impactará la rentabilidad del sector. Por fortuna, gran parte de él se encontraba tan preparado como se podía estar, en cuanto a solvencia, para amortiguar el golpe de nuestra primera recesión en 15 años.

Más consolidada

Cuando el mar está estable, todos los barcos navegan bien. Pero cuando arrecia una tormenta, solo las embarcaciones más fuertes no naufragan ante la embestida de las olas y los vientos.

Las crisis tienden a acelerar los procesos de consolidación de entidades, algunas de las cuales determinarán que por sí solas no cuentan con la suficiente capacidad para encarar los nuevos requerimientos de capital, inversiones en tecnología y de provisiones por deterioro crediticio que demandan los tiempos, aún con la mayor flexibilidad normativa.

En la unión encontrarán la fuerza, sobre todo algunos de los proveedores más pequeños del sector. También por esto será importante, cuando superemos la pandemia, establecer nuevas reglas del juego para asegurar la competencia y efectiva dinámica de mercado.

Mejor comunicadora

Tantos cambios en el diseño de productos y el marco regulatorio con que opera obligará a la banca a comunicarse mejor con sus clientes, para mitigar los riesgos que generan expectativas erradas o exageradas. ¿Un ejemplo concreto? El reto de explicar qué es un “periodo de gracia” a cientos de miles de deudores que se han acogido a esta facilidad, sobre todo cuando su vigencia concluya.

Más universal

A raíz de la necesidad de universalizar programas sociales como #QuédateEnCasa y el #FASE, hemos visto que cada dominicano debe tener una cuenta bancaria desde la cual interactuar digitalmente, no solo con el Estado, sino con todo el mercado. Ya vemos, a partir de esta pandemia, que la “ciudadanía financiera” puede ser tan importante y necesaria como la cédula de identidad.

 Más humana

Así como las autoridades tendrán que ser flexibles con las entidades, ellas tendrán que serlo con sus clientes. Todos estamos en el mismo bote, y la tormenta está iniciando. Será necesaria una mejor comunicación y mayor comprensión en la relación banca-deudor. De nada servirá atropellar o humillar a quien, aún queriendo, no puede honrar sus compromisos.

Cada actor tendrá que ceder. Ojalá que, producto de ese obligatorio proceso de diálogo, salgamos todos, no solo la banca y sus clientes, sino toda la sociedad, reafirmando nuestros valores de humanidad y solidaridad.

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Decisiones inmobiliarias en el contexto de crisis por Covid-19

by Alejandro Fernández W. | May 6, 2020 7:46 pm

Melissa firmó el contrato de adquisición de vivienda con el promotor inmobiliario el viernes antes de las elecciones. Fue a través de una fiduciaria, de tal forma que se sentía más tranquila de entregar aquel primer aporte para el inicial de su vivienda. Luego vino el estado de emergencia, y con esa realidad, ansiedad e incertidumbre sobre su decisión.

Elizabeth está pensando en “meterse en un lío”, aprovechando estos tiempos de pandemia, para adquirir un apartamento que le están vendiendo en condiciones covidianas, es decir, con un excelente descuento. Ella tiene poca liquidez, pero acaricia la idea de pegar un “home run” en su primera incursión inmobiliaria.

Tanto para Melissa como para Elizabeth también genera inquietud el tema del riesgo cambiario. Es decir, ambos contratos de compra fijan el precio final en dólares estadounidenses y, con todo lo que ha estado pasando últimamente, ellas tienen la duda de si no será demasiado grande el riesgo que estarían asumiendo en estos momentos.

Abundan las inquietudes sobre la decisión de adquirir una vivienda en este contexto. Lo cierto es que no hay una receta para uso general, pero considerar estos 7 principios puede ayudar a esbozar una respuesta. Clic para tuitear

Manuel está más avanzado que Melissa y Elizabeth en el proceso. Ya la obra estaba casi para ser entregada a los adquirientes, pero lamentablemente no pudo hacerse el contrato hipotecario necesario para terminar de pagarle al promotor del proyecto.

Manuel, además de estar preocupado por el tema cambiario, tiene dudas sobre si podrá acceder o no al financiamiento bancario en estos tiempos de crisis y, de igual forma, bajo cuáles condiciones en cuanto a tasas de interés y si sería buena idea fijar la tasa por más tiempo o procurar una tasa más baja, pero variable.

Principios fundamentales

Evidentemente, la respuesta para las inquietudes que tienen Melissa, Elizabeth y Manuel es, en mi opinión, la misma: ¡Depende! La realidad de cada uno de ellos es distinta, en cuanto a su perfil financiero actual y futuro y el rol e importancia que tiene la adquisición de la vivienda en tiempos de Covid-19.

Como en muchos otros aspectos de las finanzas personales, no hay una receta universal. Son muchas zonas grises, será necesario el discernimiento para tomar la decisión más acertada. No obstante, creo que podemos partir de siete principios para esbozar una respuesta que ayude a los tres.

La incertidumbre

En general, por los niveles de incertidumbre que ya estamos viviendo, no es prudente tomar decisiones de gran magnitud o que comprometan nuestra liquidez, ingresos o capacidad de endeudamiento en estos momentos.

Tan sencillo como eso. Bajo este principio, la recomendación será que cualquier decisión que implique una cifra superior a tres sueldos de la persona sea analizada con mucho detenimiento. Idealmente, se podría posponer la decisión por lo menos durante los próximos 60 o 90 días, dilatarla.

No sabemos cuándo o cómo terminará el estado que ahora vivimos. Y aún si terminara ahora, no sabemos si retornará a mortificarnos más adelante, en caso de que repunte la famosa curva de infectados. Por esta simple razón, si la decisión se puede barajar, que se baraje.

La liquidez actual

“No debes comprar acciones a menos que tengas la expectativa, en mi opinión, de mantenerlas por un tiempo muy extendido y estés preparado, financiera y psicológicamente, para sostenerlo.” Warren Buffet. Reunión anual del fondo Berkshire Hathaway (2020)

¿Con cuántos recursos líquidos contamos? ¿A cuántos meses de los gastos fijos del hogar equivalen ese “clavito”? ¿Qué tanto durará al integrar el compromiso de pagar una cuota de préstamo mensual? ¿Existe un fondo aparte para facilitar la mudanza y los ajustes iniciales que toda propiedad nueva requiere?

El principio es que de nada sirve vivir en una jaula de oro, o de ladrillo en este caso, si la persona que reside en ella no tiene algún nivel de seguridad para cubrir sus gastos fijos ordinarios, para lo cual necesitará tanto de un bolsón de liquidez como de una muy buena, segura y estable fuente de generación de ingresos.

¿Ingresos buenos, seguros y estables?

No estoy seguro que existen muchos empleos, sin importar el sector de que se trate, en la actualidad, que cumplan con las condiciones de ser buenos, seguros y estables. Ahora mismo todo está en el aire, por definirse o en proceso de cambio total e incierto.

El desempleo ya alcanzó niveles récord en los Estados Unidos (solo superado por la Gran Depresión del 1929) y pasará aquí en los próximos meses. Frente a esta lamentable situación, de duración indefinida, no creo que sea prudente dar como algo “seguro” el empleo que nosotros o nuestras parejas tenemos en la actualidad.

¿Cuánto lo quieres?

Mejor dicho: ¿cuánto te has preparado para la decisión que estás asumiendo? Si ya tienes tiempo en el proyecto, que quizás adquiriste cuando todavía estaba “en plano” y pudiste aprovechar el tiempo para planificarte para los compromisos que asumirás.

Ahora bien, si lo tuyo es algo especulativo, repentistas, queriendo aprovechar “el timing” del mercado porque entiendes que este es el mejor momento para conseguir mejores oportunidades, te invito a que seas algo más humilde en cuanto a la seguridad que tienes de asumir riesgos mientras el resto del mundo se está derritiendo.

Dime de la propiedad

No es lo mismo un proyecto que está a pocos meses de culminar la construcción para fines de ser entregado que uno cuyo primer picazo fue pocas semanas antes del estado de emergencia. El primero implica niveles de riesgos más bajos que el segundo, que todavía habría que ver si será capaz de reunir a otros inversionistas como tú para que puedan justificar la continuación de la obra.

Debes saber que si el plan original era que el proyecto te lo entregarían en doce meses, más bien podría ser en quince o más, porque si antes había variables no controladas, esos factores se han elevado con la situación actual.

En adición, un proyecto gestionado por un constructor experimentado, idealmente bajo la estructura de un fideicomiso gestionado por una fiduciaria independiente, presenta bondades para el inversionista muy superiores a las que ofrece un constructor independiente que está levantando su primer edificio, por ejemplo.

Tu perfil de riesgo

El apetito de riesgo que Melissa, Elizabeth o Manuel tienen variará. No es el mismo, a pesar de que tengan la misma edad o perfil socioeconómico. Quizás Manuel no sufrirá de ansiedad por tener que pagar US$50,000 a una tasa de cambio de RD$55 por dólar versus una conversión a RD$60 por dólar; pero Melissa y Elizabeth, sí. Por tanto, si el riesgo no es aceptable para ellas, no tienen por qué asumirlo, sobre todo en estos momentos en que, si existe algo seguro, es la inseguridad, la incertidumbre.

Si tienes la alternativa de fijar, ahora, el costo de tu financiamiento, ¿de verdad vas a inventar con una tasa variable? ¿Por qué agregarle otro factor de riesgo? Algunos se atreverán, otros, como yo, lo pensarán dos veces. Clic para tuitear

En cualquier caso, hay formas de mitigar ese riesgo cambiario. Por ejemplo, si el promotor esté dispuesto a fijar el precio definitivo en RD$, a una tasa de cambio más elevada que la actual, pero que le brinde suficiente tranquilidad a Melissa y Elizabeth.

Quizás ellas tienen otros activos, actualmente en RD$, que puedan convertir a US$ en estos momentos, de tal forma que estarían “calzando” el riesgo en dólares que asumen en su pasivo, con activos algo proporcionales en magnitud en esa moneda.

Lo mismo ocurre con la tasa de interés. Si tienes la alternativa de fijar, ahora, el costo de tu financiamiento, ¿de verdad vas a inventar con una variable? ¿Por qué agregar otro factor de riesgo en tu vida? Algunos se atreverán, otros, como yo, lo pensarán dos veces.

Mente fría

Volvamos a Melissa, Elizabeth y Manuel. Con la mente fría, tomando en consideración estos apuntes, ¿cómo le respondería? Reitero, con un pensamiento detenido, reflexivo y consultando ampliamente. No dejándose llevar por compromisos del pasado, presiones del momento (“¡es de oportunidad que lo podrás adquirir!”) o sueños de un futuro tan incierto. Piensa en frío. ¡Mucha suerte!

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Apuesta a Duarte

by Alejandro Fernández W. | Abr 29, 2020 8:57 pm

El niño, si mal no recuerdo de unos diez años, sacó de sus bolsillos un puñado de billetes estrujados y se lo mostró a su padre, que estaba sentado en la cabecera de la mesa, orgulloso del pequeño capital acumulado. “Mira, papá, ya tengo ahorrados nueve pesos…”

Nueve pesos cuando cada peso todavía era una papeleta y rendía para varios viajes al colmado por refrescos, platanitos y paquitos Archie, Memín o Kalimán. Era en aquella época toda una fortuna, pues estamos hablando del año 1982.

¡Pobre del niño! En vez de recibir palabras de estímulo del padre, se ganó su boche. “El papel moneda no debe tenerse así, todo estrujado y embollado. Representa los símbolos patrios, así es que cuídalo mejor y nunca lo maltrates”.

El peso está bajo ataque. En abril la depreciación superó el 7.3%. En este contexto, lo mejor que podemos hacer es mantener la confianza en nuestras autoridades actuales, en nuestra moneda y nuestro sistema financiero. Clic para tuitear

En esa historia el niño era yo y mi padre, en ese momento, el recién renunciante gobernador del Banco Central, que me enseñaba ese aspecto del papel moneda a muy temprana edad.

Recuerdo la anécdota en un contexto en que el actual gobernador del Banco Central enfrenta uno de los momentos más delicados en la historia de la moneda dominicana, bajo amenazas de magnitud extraordinaria, con el riesgo de verse tan maltratada por la pandemia de 2020 como aquellos pesitos envueltos en el puño que los abollaba y estrujaba en el año 1982.

La Regla HVA bajo ataque

El peso está bajo ataque. Por segunda vez en una década, la devaluación interanual tradicional que establece la “Regla HVA” (es decir, un piso de 2% y un techo de 6%) se ha roto.

Como vemos en la primera gráfica, la depreciación en los meses de marzo y abril se disparó más allá del “techo invisible” de variación interanual de 6%, superando la depreciación de abril el 7.3%.

“Poco me lo jayo”, diríamos en el Cibao, tomando en consideración el desplome de la economía global y las embestidas que han sufrido sectores críticos para la generación de divisas del país, como el turismo, las remesas y las propias zonas francas.

Un ejemplo quizás baste: ya en marzo, las remesas recibidas cayeron un 21.8% al compararlas con igual periodo de 2019, su mayor desplome en la última década.

La pérdida de US$1,400 millones en divisas (o RD$72,000 millones de ingresos para el hogar dominicano) por una caída proyectada del 20% de remesas en este año nos impactará duramente.

Ni hablar del sector hotelero, que se encuentra paralizado y conectado a un respirador, con la esperanza de que en los próximos 6, 12 o 18 meses, se logre identificar algún tipo de tratamiento o vacuna para la desgracia que nos arropa.

Una posición ingrata

Frente a una situación como la actual, de importante pérdida de fuentes de divisas, para evitar o controlar una posible fuga de capitales, un banco central en tiempos ordinarios aumentaría las tasas de interés, para resguardar el valor de la moneda criolla.

Sin embargo, las autoridades del Banco Central están entre la espada y la pared, puesto que precisamente para mantener a flote la economía, y tal cual como está haciendo el mundo entero, han tenido que abrir la llave de liquidez para asegurar la estabilidad del sistema financiero y de pagos.

Un aumento de las tasas a nivel local sería impensable en el corto plazo, salvo que se aspirara a decapitar  definitivamente cualquier posibilidad de supervivencia de nuestros hogares y tejido empresarial.

¿Qué hacer?

A diferencia del pasado, cuando era común escuchar críticas sobre la acción de las autoridades en el manejo de su política cambiaria, en esta ocasión todas mis conversaciones con banqueros y banqueras concluyen en lo mismo: “El hombre está haciendo lo que tiene que hacer… No hay de otra… Yo sí que no quisiera verme en la posición en que él está ahora”.

El deslizamiento gradual, aunque todavía controlado y de gota a gota, de la tasa de cambio, combinado con un uso paulatino de las reservas internacionales, resulta odioso, pero desgraciadamente necesario en estos momentos.

La apuesta, imagino yo, es a que se podrá mantener una franja de devaluación controlada, probablemente del doble del techo anterior (10%-12%), hasta que se logre afianzar de manera más sustentada el valor del peso.

Todo indica que hay que esperar esta segunda etapa para después del 5 de julio, cuando se haya elegido un nuevo presidente. Entonces las nuevas autoridades tendrán que conformar un equipo económico que logre reafirmar la confianza de los inversionistas y encaminar al país hacia una reactivación económica sostenible.

Señaladas esas autoridades, las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, los demás organismos internacionales y otros actores, serán las llaves para abrir las puertas de la estabilidad y la reactivación.

Hasta entonces, solo nos queda apostar a la supervivencia. Mantengamos la confianza en nuestras autoridades actuales, en nuestra moneda y nuestro sistema financiero, pues apostar a la desconfianza, la inestabilidad o el pánico, es atentar en contra de toda la nación de Duarte.

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¿Tapar el sol con un dedo?

by Alejandro Fernández W. | Abr 22, 2020 9:58 pm

Pienso que todos estamos ante un proceso de negación colectiva de la realidad, tanto sanitaria como económica, que implica la presencia del COVID-19 en nuestras vidas. Pienso que es un fenómeno natural, esta negación, parte del duelo que implica perder la relativa certidumbre con que vivíamos antes de la oscuridad de la cuarentena.

Preocupa, sin embargo, que nuestras autoridades también caigan en la trampa de pensar que todo está bien, que las medidas tomadas son más que suficientes y que el “palo”, al final del día, no será tan duro.

El mejor ejemplo de esto, por lo menos en mi opinión, es el anuncio de que según “los últimos informes económicos de diferentes organismos internacionales, entre ellos el Banco Mundial, nos dicen que nuestro país será el único que no caerá en recesión en el continente”. La información no solo llegó en vivo y en directo mediante el discurso presidencial del pasado viernes, pues también se han asegurado de repetirla una y otra vez.

Así vimos posteriormente a la secretaria ejecutiva de la Cepal destacar, al igual que el Banco Mundial, que entramos a esta crisis con una posición fuerte, por el crecimiento histórico de los últimos años, y que por lo tanto sus expectativas para este 2020 apuntan a un estancamiento del crecimiento económico, mas no a una contracción.

En primer lugar, toca destacar que de hecho sí habrá una economía en la región que crecerá en este 2020: se trata de la pequeña Guyana (PIB de US$4 mil millones) en el norte de América del Sur, y que logrará aumentar su economía en más de 50% en este año, básicamente por el desarrollo de su nueva industria petrolera.

En segundo lugar, y aunque ciertamente tanto el Banco Mundial como la Cepal son organismos financieros con mucha credibilidad y capacidad técnica, no dejan de ser burocracias cuasi-gubernamentales que se nutren de las estadísticas y las proyecciones de sus contrapartes en los gobiernos locales que, en momentos electorales como los actuales, tienen todos los incentivos para empequeñecer el shock económico que sufriremos.

Quizá todos estamos ante un proceso de negación del significado de la presencia del Covid-19 en nuestras vidas. Preocupa, sin embargo, que las autoridades también caigan en la trampa de pensar que todo está bien. Clic para tuitear

Vale destacar que los organismos públicos no están solos en su optimismo covidiano. A mí en lo particular me sorprendió que, tan cerca como el 27 de marzo pasado, en su informe regional analizando el impacto de la pandemia, para República Dominicana el banco estadounidense Citi proyectó que el país de hecho crecería… ¡Un 2.4% del PIB en 2020!

A diferencia de estas informaciones, poco se ha reseñado la estimación del Fondo Monetario Internacional en torno a que este año nuestra economía se contraerá un 1%.

Otros actores fuera del plano local también estiman una contracción. Entre ellos el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), que calculó para el país, en un excelente estudio de impacto económico regional, una contracción del 2.4% en su escenario más optimista y hasta 4.8% según sus peores supuestos.

La prestigiosa calificadora Standard & Poor’s a su vez proyecta una contracción del 2.0%, mientras que The Economist Intelligence Unit, que por muchos años le ha dado cercano seguimiento a la economía dominicana, nos ve contrayéndonos hasta un 3.0% en 2020.

Para no pecar del complejo de Guacanagarix, que tanto he criticado, también es válido conocer las estimaciones que nuestros propios centros de análisis económico tienen en cuanto a la magnitud del efecto de la crisis covidiana.

En un extremo tenemos a Towers Capital Group, que estima una caída del Producto Interno Bruto de 1.5% en el 2020. La firma Analytica, a su vez, es bastante más ácida en su análisis y proyecta una contracción del doble de esa magnitud, en torno al 3.7% para este año.

Los muchachos de CREES, que yo me arriesgaría a contagiarme por verlos tomándose un café con los del Banco Mundial y la Cepal, están en el otro extremo: visualizan para este año la real recesión, sin lugar a dudas que una propia de una economía de guerra, como veremos más abajo, pues su proyección es de una caída en el producto del orden del 10% al 14%.

Todo en perspectiva

Como se verá, desde un crecimiento del 2.4% hasta una depresión en una magnitud del 14%, los economistas enfrentan la misma dificultad que nosotros para proyectar el futuro en sus bolas de cristal: una incertidumbre enorme. El principal factor desconocido es por cuánto tiempo estaremos en la situación de cuarentena actual.

Tendremos que esperar al 2021 (¡no tardes, por favor!), pero a ojo de buen cubero, o mejor de escribidor financiero, yo apuntaría a una recesión de alrededor de un 1% a 3% del PIB. De ser así, y tal como vemos en las últimas dos gráficas, este será un año histórico. Lejos de llegar a la contracción del 12.5% de la la Guerra Civil de 1965, estaríamos repitiendo escenarios parecidos a los vividos por nuestros padres y abuelos (como la crisis política de 1961 de negativo 2.3% del PIB), de la década pérdida de los ochenta (negativo 2.1% en 1985) o la contracción que siguió a la crisis bancaria de 2003 (1.3%).

 

La otra dimensión que no debemos olvidar, y que pienso es importante, es la del tiempo. Si retomamos la segunda gráfica, se observa que no solamente compartimos las proyecciones del 2020, sino también les pedimos a nuestros brujos (y brujas) económicos sus estimaciones de crecimiento del PIB para el año 2021.

Concluyo, con esta perspectiva mucho más optimista. Verá que, sin excepción, para los analistas que osaron proyectar la economía dominicana pos-COVID-19, las expectativas para el 2021 son halagüeñas, con el mismísimo FMI proyectando una reactivación del 4.0%, Standard & Poor’s un 6.0% y The Economist Intelligence Unit 2.8%.

Pienso que toca, pues, no pretender tapar el sol con un dedo. Este será un año devastador, en términos económicos y sobre todo en lo humano y sanitario. El enfoque ahora debe ser cómo lo sobrevivimos, y en sentar las bases para que la recuperación, que sin lugar a dudas vendrá en 2021, sea lo más fuerte y abarcadora posible. Amén.

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