El precio del dinero plástico

El precio del dinero plástico

¿Cuándo entra en vigencia el nuevo reglamento de tarjetas de crédito? Una pregunta muy frecuente en estos días, que siempre respondo con otra: ¿Por qué preguntas? «Para saber si bajarán la tasa de interés de las tarjetas de crédito para que sean igual a la que cobran en los préstamos de consumo.» (La respuesta es que no pasará así, pero siga leyendo y me entenderá…)

Una verdadera Torre de Babel es la que tan famoso, esperado e importante reglamento construye en medio de más de dos millones de tarjetahabientes.

El nivel de confusión y contradicción que se ha generado, producto de los pronunciamientos, tanto de las autoridades monetarias y financieras, como de comunicadores, así como de algunos economistas y nuestra propia ignorancia colectiva sobre el tema le ha agregado más pisos a la Torre de Babel.

El reglamento fue aprobado el pasado 7 de febrero, cuando la tasa de interés promedio de las tarjetas de crédito promediaba 75.8%. ¿Qué ha pasado desde entonces? La tasa aumentó, aunque muy poco, hasta 76.5%, es decir, 0.7%, en momentos cuando el costo del dinero se ha reducido un 2.0%.

En la primera gráfica podemos ver los más recientes datos, a mayo de 2013, de tasas de interés por entidad, según consolida la Superintendencia de Bancos.

Se observará que las tasas siguen básicamente iguales a como estaban antes, aunque en un caso puntual la Asociación Cibao de A&P, que se destacaba por ofrecer la tarjeta con la tasa de interés más baja, aumentó el costo de su oferta de un 48% a un 63%.

Vemos también que algunos de los más importantes emisores de tarjetas, como son el Banco de Reservas, el Banco Popular y el Scotiabank, todavía mantienen la misma tasa de interés para una tarjeta «Clásica» con un límite de RD$5,000, que en sus plásticos «Platino» o «Black» con límites de RD$500,000 y hasta de RD$1,000,000.

Estos son los datos, la realidad, a pesar de titulares y espacios pagados que aseguran que las tasas de interés bajarán, algunas veces «no mucho» y otras veces de forma «significativa».

La pregunta es: ¿por qué ha sido así?

En primer lugar, porque aunque el reglamento fue aprobado en febrero, se establece que la Superintendencia de Bancos lo haría operacional por vía de un instructivo, aprobado hace apenas un mes. En ese documento ya las autoridades dan un plazo máximo (para adecuación de plataformas operativas y tecnológicas) hasta el 30 de septiembre de 2013, fecha en la cual entrará en pleno vigor la nueva normativa.

El documento establece que ahora la «tasa de interés es la resultante de la sumatoria del margen que cobra la entidad emisora de tarjetas de crédito, más la tasa de interés de referencia». Este concepto es uno de los elementos más babelísticos del nuevo reglamento.

A mayo de 2013, esa tasa de referencia es un 19%, por lo cual a partir de septiembre, una entidad tendrá que decir que la tasa de su tarjeta de crédito es la suma de la referencia más un margen. Es decir, 19% más, por ejemplo, 60%. Es decir, un total de 79%.

¿Qué busca la norma, al establecer una tasa de referencia para las tarjetas?

Algunos ilusamente (y me perdonan) entienden que la tasa de las tarjetas bajaría de un 79% a un 19%. Eso es un absurdo. Como vemos en la última gráfica, esa tasa de un 19% es para préstamos de consumo, todos los cuales tienen contratos de préstamos, pagarés notariales, planes de desembolso y repago establecido y, en el 35% de los casos, garantías reales y tangibles.

Las tarjetas de crédito, estemos claros, no tienen ninguna de estas bondades. Ninguna. Más bien, a las tarjetas se le adicionan costos adicionales, como son gastos de programas de fidelidad y lealtad y también más riesgos, tanto crediticios como operativos, por temas de delitos tecnológicos y clonaciones.

¿Qué se busca con la incorporación de la tasa de referencia en las tarjetas? Entiendo que, al igual que en México, la tasa del dinero plástico debe reflejar también los movimientos en el costo del dinero. Por ejemplo: no es lógico que cuando los depósitos a plazos fijos bajen 400 puntos, que las tarjetas aumenten sus tasas más de 200 puntos.

En la actualidad, como vemos en la gráfica, no es así, a diferencia de lo que ocurre con los otros tipos de préstamos. Ahora, con la nueva tasa de referencia, deberán mostrar una mayor coherencia. Eso sí, así como podrían bajar las tasas… ¡También podrían subir, cuando el costo del dinero aumente!

¿Qué falta? Que más bancos diferencien sus tasas de interés por niveles de riesgo. A menor riesgo, menor debería ser el «margen» sobre la tasa de referencia. Cuando eso ocurra, y sólo entonces, veremos reales y sostenibles bajas en el costo del dinero plástico.


«El cambio en la tasa de interés de los llamados créditos viejos, acontecerá en la fecha en que así este estipulado en el contrato de préstamos que se suscribió. Cuando llegue esa fecha, la tasa variará y será la que esté vigente en ese momento…»

Asociación de Bancos niega existan carteles en los bancos.

 

 

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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