El crédito alternativo 2.0

El crédito alternativo 2.0

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Somos un país de prestamistas. Todos tenemos un primo, un hermano, una tía o un amigo dedicado al negocio de colocar recursos de forma ágil, informal y rápida. Más que competencia al negocio bancario, los proveedores de crédito alternativos son un complemento, pues prestan donde las entidades formales no llegan.

Incluso en el nuevo mundo de “fintech”, uno de los modelos de negocios más desarrollados ha sido el de prestar desde plataformas digitales. En su buscador favorito busque “préstamos rápidos república dominicana” y verá empresas como panacredito.do, monily.do, solicitacredito.net, prestamosenlinea.com.do, credirapido.com.do, fd.do y credy.do, todas dedicadas al mismo negocio.

En el pasado, Vivus.com.do, un prestamista extranjero en esa misma línea de negocios tuvo un cierto momento de fama, al entrar en contradicción con la Dirección General de Protección al Consumidor (ProConsumidor), entre otros aspectos por las tasas de interés que pretendían cobrar (1% diario, equivalente a más del 360% anual, o seis veces el costo de las tarjetas de crédito).

Citamos ocho buenas prácticas que las empresas que se dedican al negocio de prestar fuera del sector financiero regulado deberían implementar, pero no lo hacen. Aquí está el reto. Clic para tuitear

Aunque Vivus al final se retiró del país, el modelo de negocios, sea desde el espacio “fintech” o el más tradicional, no dejará de existir. Todo lo contrario, seguirá creciendo, sobre todo en la medida que la banca se ponga más exigente en sus políticas de otorgamiento de crédito y su apetito de riesgo en general.

Además del alto costo del financiamiento, que algunos considerarían de usura, mi principal problema con el recurrir a prestamistas informales es que estos típicamente no hacen ningún tipo de análisis de crédito (“¡No importa tu historial de crédito!»), pues se basan básicamente en las garantías que estarán asegurando a su favor y a la alta rentabilidad de sus clientes.

Dejando lo anterior a un lado, y dado de que son y serán una realidad importante en el mercado financiero dominicano, proponemos ocho buenas prácticas que idealmente uno quisiera ver que asumieran las empresas que se dedican al negocio de prestar fuera del sector financiero regulado.

Planteamos las ocho condiciones y, al final, una “zanahoria” que esperamos motive la implementación de estas buenas prácticas mínimas dentro de la informalidad y falta de supervisión del sector.

Primero, los proveedores de crédito alternativo deben publicar las tasas de interés de sus facilidades crediticias de forma transparente en sus páginas web, al igual que cualquier otra comisión o cargo que fueran a cobrar por el otorgamiento del préstamo a la persona.

Segundo, esas tasas de interés deben publicarse de forma anualizada, de tal forma que la engañosa práctica de hablar del 1% “diario” (un 360% anual), o el “módico 20% quincenal” (en efecto un 480% anual) sea cosa del pasado. La tasa es la tasa y para que se interprete correctamente, debe expresarse de forma comparable a como los usuarios manejan sus otros asuntos financieros.

Tercero, al igual que en las entidades financieras reguladas, es buena práctica que los proveedores alternativos coloquen en sus páginas web sus contratos de adhesión, de tal forma que los usuarios de esos créditos conozcan, en detalle, las obligaciones que están asumiendo al firmar los pagarés.

Cuarto, esos contratos de adhesión deben ser previamente conocidos y avalados o autorizados por la Dirección General de Protección al Consumidor, de tal forma que por lo menos alguna instancia pública haya tenido la posibilidad de identificar cualquier cláusula abusiva o lesiva a los intereses de los usuarios, muchos de los cuales en efecto no tienen la capacidad de interpretar la redacción legal de lo que firman.

Quinto, en la página web de los proveedores de crédito, debería identificarse quiénes son los representantes legales de la empresa que presta, al igual que la dirección permanente o física desde donde opera el prestamista informal.

Sexto, los intereses a pagar deben calcularse sobre saldos insolutos, dejando atrás la perversa práctica de poner a firmar a un usuario pagarés por RD$300,000, cuando lo que está buscando es un financiamiento de solo RD$100,000. ¿Cuál es esa diferencia de RD$200,000? Los intereses que tendrá que pagar por la vida del préstamo.

Conozco de casos insólitos, de personas que han firmado ese tipo de contratos, a quienes solamente se les desembolsó RD$100,000, pero que al poco tiempo optan por cancelar las obligaciones y se ven en la necesidad de cancelar los RD$300,000 en total, como si hubiesen debido los fondos por el plazo completo del contrato.

Séptimo, los proveedores de crédito informal deben comprometerse a registrar las facilidades que otorguen en uno de los dos burós de crédito que operan en nuestro país, y también mantener esos saldos adeudados y su comportamiento actualizados tal como mandan los contratos de DataCredito o TransUnion.

De esta forma, se logrará transparentar la real situación de endeudamiento de las personas, para que no vayan a caer en un aún peor nivel de sobreendeudamiento al igual que se les reconocerá el esfuerzo que hacen para mantener sus compromisos al día, de tal forma que, si pagan bien, habrán logrado mejorar su puntaje de crédito para todos los acreedores.

Octavo y finalmente, en las páginas web de los proveedores alternativos deben incluirse políticas de uso y privacidad de las informaciones de los usuarios, acorde a las mejores prácticas, para asegurar que la información de los deudores sea respetada y tratada de la manera previamente establecida.

Si las empresas que se dedican a este mercado nos dan evidencia de que están en cumplimiento con estos lineamientos, serán certificados como “Proveedores de crédito alternativo” que cumplen con las buenas prácticas establecidas por Argentarium y podrán participar en nuestro comparador financiero Rexi.do, además de que las primeras diez serán reconocidas en futuras publicaciones de esta columna a través de Diario Libre.

¿Quién se anima? El reto está ahí.

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.


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