¿Qué esperar del año 2020?

¿Qué esperar del año 2020?

Foto: Istock / Fotohunter

Se acerca el fin de año y, como ya es costumbre cada noviembre, el momento es propicio para pasar revista a nuestras predicciones económicas de un año atrás y apostar a qué ocurrirá en el venidero 2020.

Muchos no lo recordarán, pero hace doce meses las perspectivas económicas globales eran significativamente diferentes a la realidad que terminó materializándose.

Por ejemplo, recuerdo titulares de expectativas de que el precio del barril del petróleo, que había estado subiendo en aquellos días, alcanzaría los US$100.

Todo el mundo apostaba a que la Reserva Federal, el banco central del Norte, aumentaría sus tasas de referencia y la gran interrogante era cuántas veces lo haría.

Se acaba 2019. Pasamos revista a nuestras predicciones económicas de un año atrás y presentamos la expectativa sobre lo que ocurrirá en el venidero 2020. Clic para tuitear

En el contexto local, nadie se imaginaba, luego de más de 10 años de continuo crecimiento “récord”, que el turismo, nuestro principal generador de divisas, se desplomaría como ocurrió a partir de junio.

Solamente esos tres factores, y miren que estoy dejando a un lado todo el espectáculo político que hemos presenciado en 2019, explican mucho de los “huevos” que pusimos en esta columna hace un año.

Aciertos y desaciertos

En la tabla se pueden comparar la proyección de los principales indicadores económicos desde 2014 hasta 2018, nuestro pronóstico base u original para el 2019 y la proyección que tenemos de cómo terminará, efectivamente, cerrando.

Entre muchos analistas, el consenso era que este no sería el mejor de los años, sobre todo a raíz de un 2018 tan extraordinario que llegó a marcar 7.1% en crecimiento.

Efectivamente, la economía de este año apunta a crecer a duras penas un 5.0%, hasta ligeramente por debajo del 5.5% que conservadoramente proyectamos antes.

La inflación también quedó bastante por debajo de lo esperado. Cerró 3.8% en 2018 y pensábamos, sobre todo por los aumentos en los combustibles, que llegaría a 4.0%. ¡Qué va! El barril de petróleo bajó y se mantuvo, afortunadamente para nosotros, por debajo de los US$60 gran parte del año.

Ante las presiones del WTI y en el costo del dinero que proyectábamos llegarían de fuera, apuntábamos a un aumento en las tasas de interés de 12.8% a 14.0% y de 6.0% a 7.3% la activa y pasiva, respectivamente.

Tampoco ocurrió. Sobre todo a partir de mayo de 2019, los tipos de interés tendieron a la baja, por una política monetaria mucho más flexible del Banco Central que incluyó un inesperado descorche de RD$35 mil millones en nuevos “Valdesianos” o liberación de encaje legal.

En gran medida gracias a ese “empujón” monetario, el crédito privado siguió creciendo a doble dígito, cerrando por encima del 11.0%, superior al conservador 8.0% que pensábamos sería el nivel al cual se moderara la dinámica crediticia.

Por cierto, que nos mantengamos financiando los hogares y las empresas a un ritmo de doble dígito impresiona, pues, como se aprecia en la primera gráfica, indica que ya tenemos 83 meses o casi siete años de crecimiento real positivo e ininterrumpido. ¡El doble de ciclos anteriores!

Finalmente, la devaluación del RD$, que casi siempre hemos subestimado, este año sorprendió. Nuestra devaluación supuesta del 5.0% o, una tasa de cambio al cierre fiscal de RD$52.74 por US$, por primera vez resultó optimista. Ahora pronosticamos se devaluará 6.0% hasta RD$53.24.

2020: Un año bipolar

El año que viene será bipolar. El primer semestre será el de “¡Yo gano!” (todo de maravillas) y lo seguirá, cual disco rayado de 2012, una segunda mitad del año de ajuste (desguañangue) fiscal y apretón monetario. Ahí están nuestras predicciones. Será un año de cambio y transiciones. ¡Amén!

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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