Sombras del 2019

Sombras del 2019

Fuente: iStock / Fokusiert

No fue el mejor de los años, pero tampoco fue el peor. Las ráfagas que podíamos esperar para 2019, al final de cuentas no se dieron, aunque surgieron otras, del exterior, que igual nos impactaron.

Finalizando el año, podemos celebrar que la Reserva Federal de los Estados Unidos en vez de endurecer su política monetaria, como todos esperábamos para 2019, la flexibilizó.

Celebrar también que el barril del petróleo, que algunos proyectaron a US$100, nunca superó la barrera de US$63 y promedió apenas US$56.70, inferior a la presupuestada por el Gobierno para todo el año.

Precisamente por estas dos potenciales amenazas, ambas provenientes del exterior, era que esperábamos a nivel local un mayor nivel de inflación en la economía criolla y un “apriete” de la política monetaria Valdesiana.

Nada de lo anterior ocurrió. ¡Y que bueno que fue así! Sin embargo, igual enfrentamos algunos embates, desde adentro y desde afuera, que mantuvieron al país en la sombra, algo estancado comparado con el potencial que nos enriquece.

No fue el mejor de los años, pero tampoco fue el peor. Las ráfagas que podíamos esperar para 2019, al final de cuentas no se dieron, aunque surgieron otras, del exterior, que igual nos impactaron. Clic para tuitear

La caída del turismo y Big Papi

Habría que retroceder a los ataques del 11 de septiembre o a la gran crisis financiera internacional del 2008-2009, para tener una idea de lo costoso que fue para el país el mal manejo de los ataques mediáticos que enfrentó el sector turismo a partir de junio de este año.

Una industria tan neurálgica para toda la población dominicana, cuya actividad impacta de forma transversal nuestra economía, no se merecía un manejo tan ligero, ineficaz e inepto como el dado a los reportajes de algunos medios.

La combinación de los incidentes en el sector turístico, su mal manejo y, ¡para colmo!, el atentado a la vida del “Big Papi” encendieron una tormenta perfecta que, por lo menos desde junio de este año y probablemente hasta inicios del año 2020, tumbó la llegada de turistas a costas dominicanas, cual si se tratara de un huracán categoría cinco.

La “ralentización” económica

Luego de un año tan espectacular como 2018, cuando la economía creció muy por encima de su potencial, superando el 7.2%, quizás era de esperar, como en todo ciclo económico, que el periodo siguiente no fuese tan positivo.

En efecto, ahora sabemos que el índice mensual de actividad económica llegó a desplomarse en el entorno de 2.6% a mediados de año, una caída tan abrupta y sustancial que motivó a que el Banco Central sacara sus herramientas de más alto calibre, para evitar que la situación llegara a extenderse o profundizarse.

Tuvieron los muchachos del Banco Central que destapar una nueva cosecha Valdesiana de más de RD$30,000 millones (una suma históricamente alta) y flexibilizar reiteradas veces su tasa de política monetaria para lograr que la “ralentización” de mediados de año fuera superada con un crecimiento del PIB, en torno al 5.2%, más aceptable.

La incertidumbre política

No puede subestimarse lo costosa que fue para el país la incertidumbre que produjo la falta de definición del presidente Medina en cuanto a la posible modificación de la Constitución para permitir una eventual reelección suya.

De la mano del costoso, turbulento y, para algunos, traumático proceso de primarias internas, no fueron pocos los planes de inversión que se postergaron o pospusieron, a raíz de la disminución en los índices de confianza de muchas empresas y hogares.

Tuvo el Banco Central que inyectar esteroides a la economía, por vía de su política monetaria más flexible, para no permitir que el estancamiento se prolongara más allá de ese ciclo electoral.

Catalina, ni satanizada ni santa

Aunque encendió la primera de sus dos unidades, el tan crítico proyecto eléctrico sigue, al cierre de 2019, a medias y en cierto limbo institucional; en lo que se termina de llevar a su potencial de generación y se define su situación legal frente al proceso de arbitraje que lleva el Estado con el consorcio constructor de la obra e incluso su eventual venta accionaria a inversionistas privados.

Las expectativas creadas sobre la planta de Peravia fueron quizás excesivas, motivadas por la cuantiosa inversión publicitaria que la convirtió, por lo menos ante los ojos de muchos, en santa.

Cuando arde la barba del vecino…

Toca poner la nuestra en remojo, sobre todo por la situación económica, política y social que ha, literalmente, destruido a las hermanas naciones de Haití y Venezuela, tan estratégicas para nosotros.

Para colmo, no se proyecta una luz al final del túnel que nos daría alguna esperanza, aunque sea mínima, de que esos socios comerciales y de inversión de la República Dominicana lograrán aunque sea estabilizarse en el mediano plazo.

Si vemos el contexto en la región de forma más amplia, de forma indirecta las protestas en Chile, Bolivia, Ecuador y en algunos países de América Central, deben ser motivo de preocupación entre las élites empresariales y gubernamentales criollas en cuanto a una posible ebullición social o “destape” en el país.

China, nuestro nuevo aliado en el contexto internacional, realmente no ha jugado un rol importante en cuanto a inversión, financiamiento o comercio, como se pudo esperar al anunciarse el año pasado el establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

El dólar y “la otra tasa de cambio”

El año culmina con una devaluación que se acerca al 6%, su nivel más alto de los útimos años. Aunque todavía dentro de lo esperado según la “Regla HVA”, fueron más de uno los “sustos” y malestares cambiarios que se produjeron en el transcurso del 2019, sobre todo a finales.

Las mismas autoridades han tenido que reconocer la existencia de un cierto “mercado cambiario paralelo”, a tal punto que las inyecciones de reservas internacionales en el mercado de divisas que realizaron en el mes de septiembre, más que estabilizar la tasa de cambio “oficial”, lo que hicieron fue reducir la brecha entre esa tasa y la otra tasa de cambio.

Es preocupante, y no es la primera vez que escribimos esto en Argentarium, la persistencia y recurrencia de periodos de baja disponibilidad de divisas, llegando al punto de que se produzcan “listas de espera” y hasta restricciones cuantitativas para la compra, incluso algunas de ellas para montos de US$ relativamente bajos.

Nuestro sistema monetario, de pagos y financiero, se ha robustecido demasiado para que a pocos días de iniciarse la tercera década del siglo XXI, se mantengan situaciones de falta de liquidez en un activo tan fundamental como el dólar.

Otro año desperdiciado

Ya en la recta final de su segundo gobierno, y concluyendo su último año completo, el presidente Medina no logró aprovechar su poder político hasta hace poco monolítico y avasallador, para concluir con una agenda de reformas estructurales tan importantes para el mediano y largo plazo del país. La adecuación y reforma del Código Laboral, de la Seguridad Social, el Pacto Eléctrico, el Pacto Fiscal, el fortalecimiento legal e institucional del sector cooperativo y otras tantas iniciativas; por lo visto no estarán entre los logros que Medina habría podido incluir dentro de sus ocho años de gestión presidencial.

Una lástima, pues es posible que pasen muchos años hasta que se vuelva a repetir una coincidencia partidaria tan amplia entre el Poder Legislativo y Ejecutivo que caracterizaron al actual Gobierno.

Dicho todo lo anterior, recordemos algo: por calles más oscuras nos hemos perdido en la noche. 2019, estoy convencido de ello, aunque no fue el mejor de nuestros años, tuvo también muchas luces, aciertos y logros.

En nuestra entrega final para el año, que publicaremos después de Navidad, prometemos mucho más optimismo y esperanza, cuando compartamos las luces y logros del 2019. Fueron muchos

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.


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