La tarjeta ideal

La tarjeta ideal

Como retándome, el banquero me pregunta: «¿Estarías dispuesto a diseñar para nosotros la tarjeta de crédito ideal?». Tocó reírme. «¿Es en serio?», le pregunté. Cara seria, GR (llamémosle así) me respondió afirmativamente. Me despedí diciéndole: «La diseñaré. Si haces realidad ese sueño, la promocionaré personalmente.»

La tarjeta de crédito ideal vendrá con un llano, atractivo y comprensible manual de instrucciones de cómo usarla.

El contrato de adhesión que me tocará firmar, será en letra bien grande, y la redacción comprensible para alguien mínimamente alfabetizado. Si los abogados no pueden escribir así, entonces incluirán la explicación en el manual de instrucción adjunto al contrato.

Al momento de la entrega, vía un mensaje electrónico a mi teléfono o correo, el banco me hará llegar un vídeo de YouTube donde me explicará, en detalle, lo mismo que está en el manual. Pero aún más llana y gráficamente.

¿Cuáles son algunos de los mensajes claves a transmitirse? Por ejemplo, que se entienda que la tarjeta de crédito es un préstamo. Que un límite de RD$10,000 no implica que tengo ese monto en una cuenta del banco. Quiere decir que me puedo endeudar con el banco hasta esa magnitud. Que si opto por hacer el pago mínimo, me cobrarán intereses a una tasa de interés X, y que esa X puede ser hasta 3 o 4 veces lo que me cobrarían en un préstamo de consumo, en el mismo banco. Más allá de la tasa de interés, también me explicarán, uno por uno, los cargos y comisiones que me cobrarán en el plástico.

Luego, cuando vaya a activar la tarjeta llamando al banco, la primera pregunta que me harán es si ya leí y comprendí los recursos de cómo utilizar la tarjeta. «¿Tiene alguna pregunta adicional?», me preguntará la bien entrenada persona del otro lado del teléfono.

Quizás se quiera aprovechar la llamada para preguntarme si quiero un código de seguridad para poder retirar efectivo utilizando el plástico. En ese momento me explicarán (aunque se repitan), que me cobrarán hasta un 6.5% cada vez que yo haga un retiro. También pedirán autorización expresa para cualquier otro tipo de seguro o servicio accesorio a mi tarjeta de crédito.

La tarjeta tendrá un programa de fidelidad atractivo, fácil de comprender. Competitivo ante los demás programas. Los «puntos», «millas», «estrellas», «soles» o lo que sea no expirarán. Nunca.

El límite de crédito asignado a mi tarjeta de crédito será cónsono con mis ingresos. Me ayudarán a entender mi capacidad de endeudamiento, y me facilitarán copia de mi historial de crédito al momento de aprobar mi solicitud.

Si deciden cambiarme el límite, hacia arriba (o hacia abajo), previamente me lo indicarán y buscarán, como bien manda la ley, mi aceptación explícita.

¿La tasa de interés? Esa tendrá tres características fundamentales.

En primer lugar, reflejará mi nivel de riesgo. Si yo nunca me he atrasado y tengo un buen perfil (objetivamente determinado), tendré mejores condiciones que María La Morosa. En la medida que yo vaya construyendo historial, mi banco me irá mejorando la tasa.

Segundo: la tasa de interés reflejará el costo del dinero en el tiempo. Si las tasas pasivas bajan de un 10% a un 3%, como ha ocurrido, mi tasa plástica bajará también 7%. Ojo: lógicamente, yo reconozco que si sube, también subirá.

Finalmente, la tasa que se me cobre será la mejor dentro de mi segmento. En la gráfica vemos que las tres tarjetas más costosas promedian 102%, mientras las más económicas cobran 69%. En este último grupo estará la mía.

Necesariamente el estado de cuenta de mi plástico ideal me indicará que si sólo hago el pago mínimo, pagaré XXX intereses por XXX tiempo. Me sugerirá un pago algo mayor, que me disminuirá a una tercera parte los intereses y el tiempo que duraré pagando.

Si el banco observa que yo estoy, por seis meses seguidos, copando y financiando el 100% de mi límite asignado, me mandará un mensaje indicándome una línea 200 de asesoría crediticia gratuita, que me ayudará a diagnosticar si tengo un problema de crédito, y me ofrecerá alternativas, sin perjudicar mi historial. Igual me asesorarán si me atraso en el pago mínimo recurrentemente, antes de enviar el caso a «legal».

El banco no desperdiciará la oportunidad para educarme y compartir conmigo las mejores prácticas de finanzas personales. Por ejemplo, por vía de insertos en mis estados de cuenta mensuales conforme a mi perfil de riesgo.

En total, son sólo 20 mis aspiraciones. Más, claro está, el cumplimiento 100% del nuevo «Reglamento de Tarjetas de Crédito» de la Junta Monetaria. Esperaré por GR. ¿Qué me responderá?


 «El futuro pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños.»

Eleanor Roosevelt

 

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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