De sapos, carteles y seguros

De sapos, carteles y seguros

“El vivo vive del bobo” dicen los colombianos. Yo no soy bobo, y sí, en este caso es personal.

La reciente medida de don Euclides, motivada por el cartel de los seguros en el país, que absurdamente se desnudó en público por voluntad propia (“Explicación no pedida, acusación manifiesta”) me costará, en lo personal, RD$15 mil pesos más al año.

Ese aumento de 25% para mí, podría impactar igualmente a las más de 63 mil almas con un préstamo hipotecario.

Sobre una cartera de préstamos hipotecarios de RD$80 mil millones como la que existe en el país, el simpático aumento en la prima del seguro a la propiedad pudiese reflejar un gasto adicional, sólo por este concepto, de más de RD$160 millones o RD$2,600 por vivienda. ¡Todos los años!

Ni hablar de los empresarios, algunos de los cuales disfrutan de primas tan bajas como 0.45%, que ahora enfrentarán aumentos de 66% al enfrentar el 0.75% exigido por un cartel que a los que considera “sapos” expulsa como ratas.

En Colombia dicen que “si no llueve le gotea.” A los dominicanos no es lluvia que nos toca, sino inundaciones (como esas mismas de las que supuestamente nos protegen los seguros saperos).

“Seguimos como Tarzán, de palo en palo.” Que las fuerzas del mercado internacional nos dé por la maceta con el aumento en los alimentos, lo entiendo. Que nos apalee con el aumento de los combustibles, lo entiendo. Entiendo hasta el tan cacareado sacudión del 8% en la tarifa eléctrica y el “paquetico”.

Pero en el caso de la tasa mínima del 0.75% para el seguro de incendio y líneas aliadas, no son las fuerzas del mercado que ahora nos maltratan.

“Sólo cuando se enojan las comadres es que se dicen las verdades” dicen los caleños y sólo así es que los dominicanos nos enteramos, cual infelices víctimas sin discernimiento, de la realidad.

“Frente a grandes males, grandes remedios” parece que piensa la Superintendencia de Seguros, al bien intencionadamente ajustarnos una medicina a quienes solo ahora, al recibir el pinche de la jeringuilla de 7.5 cc es que caemos en cuenta que… ¡estábamos enfermos!

En el mismo espacio pagado donde don Euclides “resaltó el buen desempeño del sector de seguros privados”, el cartel tiene la cachaza y el cinismo de decir que siempre seguirán a su lado “para apoyar todas las iniciativas que beneficien el sector, como la resolución que establece la tasa mínima.”

Mismo cartel que, en otro espacio pagado se destapa con una cantidad de bellezas que deja mal parada a la mismísima “Miss Medellín”.

Pareciera ser, y esto no lo digo yo sino ellos, que esos padrinos extranjeros imprescindibles para la solidez del sector (los reaseguradores) “han mostrado desinterés por nuestro mercado”.

Así nos desayunamos que el sector está en riesgo de perder su “equilibrio financiero” y “sus reservas” (de “descapitalizarse”) sin una medida anti-mercado como la fijación de un precio mínimo en detrimento, y perdónenme, al propio mercado que se pretende servir.

¡Peor todavía! Las fuerzas del mercado están en peligro por la aparición de un sicario extranjero al que “toca prenderle a balazos” para que no les dañe la fiesta.

¿Que cuál fiesta? La de “los negocios que por muchos años habían estado asegurados con ellos”. Nuestro territorio es nuestro territorio y cuidado si usted cual buen “Antioqueño que se respete pide rebaja”. ¡Ni se le ocurra “ir por lana que terminará trasquilado”!

Las bellezas son tan absurdas que uno no sabría por dónde desnudarlas.

Como buena investigadora, la calificadora de riesgos Fitch, citada por el mismo cartel, podría ayudarnos “a conocer al bacalao aunque venga disfrazado”.

Cuatro de las grandes aseguradoras que califica (con el 70% del mercado) reciben una nota promedio de “A” (una calificación de solidez financiera “Fuerte”).

Del sector en pleno nos resalta su “rentabilidad”, sus “adecuados programas de protección establecidos con un pool de reaseguradores de primera línea”, sus “crecientes indicadores de liquidez”, su “adecuada base de capital”, su “futuro bastante promisorio” y concluye que “las calificaciones de fortaleza financiera del sector se mantendrían… estables”.

Vuelvo al préstamo hipotecario del hogar de mis hijos financiado por una asociación de ahorros y préstamos amiga.

Allí me dicen que antes me cobraban el 0.60% aunque, como ellos y el corredor comisionan, asumo que el costo es 0.50%. Ahora la aumentarán 50% al 7.5%.

Pregunté quiénes eran los aseguradores de la AA&P para ver si allí había depredador foráneo entre el macuto. Efectivamente, ¡allí estaba!: con el 10% del pastel.

El otro 90% lo tenían dos aseguradoras criollas, de esas que se cantan y se lloran ellas mismas. La verdad, y lo dijo Fresita, “que Dios los hace y el diablo los junta.”


“Se puede engañar todo el tiempo a una parte del pueblo y a todo el pueblo una parte del tiempo. Pero no se puede engañar todo el tiempo a todo el pueblo.”

Fresita, de “El Cartel de los Sapos”, parafraseando la conocida frase de Abraham Lincoln.

Andrés López López (2008)

 

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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