De las AFP en tiempos de pandemia

De las AFP en tiempos de pandemia

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La pandemia sacará lo mejor y lo peor de nosotros. Aquello que pensábamos imposible, ahora es más que probable. Formas de manejarnos u organizarnos que antes nos parecían ideales inalcanzables, ahora son necesidades urgentes.

En materia financiera, con la destrucción de valor para empresas y hogares engendrada por la cuarentena y nuestra desvinculación temporal con el resto del mundo (y los millones de turistas que nos visitaban), se ha hecho más que evidente la necesidad de fuentes de ahorro y liquidez para enfrentar el descalabro económico.

No, lo de “hay que guardan pan para mayo y harina para abril” no era un simple proverbio de los campesinos de antes o un eslogan de quienes nos dedicamos a la educación financiera y a motivar el ahorro para épocas de vacas flacas.

Llegó abril y dentro de poco llegará mayo y no, no estábamos preparados para esto. Fuimos a buscar el chancho, el prodigioso “clavito” o fondo de emergencia y estaba vacío.

El fenómeno no es nuevo. Desde 2014, cuando el Banco Central de la República Dominicana realizó la primera Encuesta General de Cultura Económica y Financiera (aplicada a más de 2,300 hogares dominicanos), el bajísimo nivel de ahorro del hogar dominicano está bien documentado.

Según la encuesta, el 51% de los hogares de más bajo ingreso solo podría durar una semana sin ingresos, atendiendo sus gastos fijos, antes de recurrir al endeudamiento. Pero no solo los hogares de más bajo ingreso. Hasta en los hogares de ingreso mediano, el 45% apenas podría subsistir por un mes sin tener que “enliarse” para resolver.

Como no estábamos preparados para esto, una solución propuesta ha sido la de extraer el 30% de los fondos de pensiones para repartir entre los cotizantes, con el argumento de que  para qué pensar en el futuro si en lo inmediato no se puede resolver el hoy.

La iniciativa ha prendido en las redes sociales cual si fuera pólvora. Ha generado un interés desenfrenado, y el afán de sus promotores es comparable al  de los fanáticos de un esquema multinivel que promete hacerlos rico sin salir de casa, o al de los miembros de una familia local que compraron el cuento de la antigua y millonaria herencia secuestrada por las autoridades.

Compartiré mi opinión, que es solo una más, aunque por alguna razón cientos de mis lectores la han exigido cual si fuera una obligación. Va dirigida a los tres actores fundamentales: los cotizantes de los fondos de pensiones que aspiran a “resolver” la pandemia con su ahorro previsional, las administradoras que gestionan esos recursos y las autoridades llamadas a fiscalizar y proteger nuestro sistema de seguridad social.

Querido trabajador:

Iré al grano: no, no estoy de acuerdo con que descuarticemos de forma indiscriminada el sistema de capitalización individual en que se basa nuestra seguridad social para solventar tus gastos durante estos meses de pandemia.

Podría entrar en una discusión técnica del por qué esta no es la vía para atender tus más que justificadas necesidades en estos momentos, pero sería redundante luego de las opiniones vertidas por economistas de la capacidad técnica y ética profesional de Gustavo Volmar, Eduardo García Michel e Isidoro Santana sobre el tema.

Aún entrando en el detalle y la minucia, sé que de todas formas no le harías caso a mis argumentos, o me confrontarías con ataques ad hominem, porque en definitiva ya te has convencido que el sistema de las AFP es una estafa y “tus cuartos lo quieres ahora”.

Una de las propuestas que ha surgido para enfrentar la crisis que genera la pandemia ha sido extraer el 30% de los fondos de pensiones para repartir entre los cotizantes. Sería una decisión lamentable. Aquí explico por qué. Clic para tuitear

Quisiera, eso sí, responderte la inquietud que tan insistentemente me has hecho en las redes sociales con una sola pregunta: si durante todos estos años que, ahora, en retrospectiva, lucen de “vacas gordas” no lograste ahorrar siquiera un pequeño fondo para atender dos o tres meses de gastos fijos para una emergencia como la actual, ¿cómo crees que vas a solventar, aunque sea un 30% o 40% de tus necesidades durante los 120, 180 o quizás hasta 240 meses que potencialmente durará tu retiro?

Puedo responderte. No lo harás. De no ser por la forma forzosa en la que acumulaste tu capital gestionado por la AFP, te puedo asegurar, poniendo mano en el fuego, que llegarás a tu edad de retiro igual a como llegaste a esta crisis: con nada ahorrado.

Así como te arrepientes de no haber sacando aunque sea una porción de tus ingresos del pasado para acumular un pequeño clavito que ahora aprovecharías, te puedo asegurar que de la misma forma te sentirás en el año 2030 o 2040, cuando te arrepientas de haber sacrificado el capital acumulado en tu cuenta de capitalización individual para atender la pandemia de 2020.

Queridas AFP: 

Se lo dije. En 2012, cuando escribí la serie Yo aspiro a una pensión digna, cuestioné el mecanismo bajo el cual se les estaba compensando por la gestión de los fondos. Volví a reiterarlo en 2016, viendo las movilizaciones sociales en Chile, cuando escribí De “No+AFP” al complejo del avestruz, que fue una crítica constructiva al sistema de pensiones actual.

El modelo, aunque lejos de ser perfecto, se podía mejorar. ¡Y mucho! Había cualquier cantidad de medidas que ustedes pudieron impulsar durante este tiempo para que su credibilidad como gestores de los fondos previsionales contrarrestara la pobre opinión que de ustedes tiene, probablemente, la mayoría de sus afiliados. Cito algunos ejemplos:

-Un mayor esfuerzo para devolverles los recursos a los sucesores de cotizantes ya fallecidos. Ver de qué manera integraban a los independientes o a quienes dejaban de ser empleados, para que sus fondos se siguieran acumulando bajo su gestión.

-Mayor interés en identificar y devolverle los recursos a quienes, por temas de edad, no iban a poder beneficiarse de una pensión mínima y calificaban para recibir sus fondos de forma íntegra.

-Impulsar programas para estimular el ahorro voluntario, incluso para ampliar los beneficios de quienes perdiesen sus empleos, promover la cultura del ahorro, los instrumentos para automatizar la creación de los fondos de emergencia con la misma obligatoriedad con que se construyen los fondos previsionales.

-Identificar, en general, de qué manera podían llevarle un mayor valor agregado a sus afiliados, así sea por programas de educación u orientación financiera, iniciativas de responsabilidad social mucho más ambiciosas o quizás construyendo una mejor y más fluida y colaborativa comunicación con la opinión pública para explicar mejor por qué valía la pena ahorrar para mayo de 2030 o 2040.

Las rentabilidades que ustedes generaron más que justificaban el que buscaran un mejor equilibrio en cuanto a su rol como administradores y las necesidades y expectativas de sus clientes, los afiliados y cotizantes de la seguridad social. Se durmieron, y perdonen que se los diga, en sus laureles, pensando en que el titular de mañana mataría el titular de ayer, que todo pasa y al final podían seguir aceptando las imperfecciones del sistema que de todas formas les era tan rentable a ustedes.

Ojalá que actuar ahora ya no sea demasiado tarde, pero de que existe el riesgo de que nuestro aparato de capitalización individual sucumba bajo la pandemia, existe. ¡Despierten! Las mismas tácticas del pasado difícilmente les servirán. Y no hablo de ahora, sino de dentro de uno o dos meses más, cuando se mantenga la cuarentena y la actual parálisis económica.

Queridas autoridades:

Y ustedes, carajo, ¿dónde es que están? La seguridad social se supone que la regentea el Ministerio de Trabajo. El sistema previsional cuenta con su propia Superintendencia de Pensiones. ¿Como es posible que a esta altura del juego ustedes se mantengan en silencio, en un escenario donde el clamor público ha crecido a tal punto que lo que se quiere es decapitar y destruir un modelo que tantas bondades le ha representado a la economía nacional, y especialmente a las finanzas públicas del régimen de los últimos 16 años? En mi opinión insólito y cobarde.

¿O será que, a sabiendas de que pronto entregarán el poder, ya no les importa que el ahorro previsional se siga acumulando para beneficio de todo el país? ¿En serio?

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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