IMPORTANTE: Conoce las medidas tomadas por las entidades bancarias por COVID-19

¿Tapar el sol con un dedo?

¿Tapar el sol con un dedo?

iStock | AlekZotoff

Pienso que todos estamos ante un proceso de negación colectiva de la realidad, tanto sanitaria como económica, que implica la presencia del COVID-19 en nuestras vidas. Pienso que es un fenómeno natural, esta negación, parte del duelo que implica perder la relativa certidumbre con que vivíamos antes de la oscuridad de la cuarentena.

Preocupa, sin embargo, que nuestras autoridades también caigan en la trampa de pensar que todo está bien, que las medidas tomadas son más que suficientes y que el “palo”, al final del día, no será tan duro.

El mejor ejemplo de esto, por lo menos en mi opinión, es el anuncio de que según “los últimos informes económicos de diferentes organismos internacionales, entre ellos el Banco Mundial, nos dicen que nuestro país será el único que no caerá en recesión en el continente”. La información no solo llegó en vivo y en directo mediante el discurso presidencial del pasado viernes, pues también se han asegurado de repetirla una y otra vez.

Así vimos posteriormente a la secretaria ejecutiva de la Cepal destacar, al igual que el Banco Mundial, que entramos a esta crisis con una posición fuerte, por el crecimiento histórico de los últimos años, y que por lo tanto sus expectativas para este 2020 apuntan a un estancamiento del crecimiento económico, mas no a una contracción.

En primer lugar, toca destacar que de hecho sí habrá una economía en la región que crecerá en este 2020: se trata de la pequeña Guyana (PIB de US$4 mil millones) en el norte de América del Sur, y que logrará aumentar su economía en más de 50% en este año, básicamente por el desarrollo de su nueva industria petrolera.

En segundo lugar, y aunque ciertamente tanto el Banco Mundial como la Cepal son organismos financieros con mucha credibilidad y capacidad técnica, no dejan de ser burocracias cuasi-gubernamentales que se nutren de las estadísticas y las proyecciones de sus contrapartes en los gobiernos locales que, en momentos electorales como los actuales, tienen todos los incentivos para empequeñecer el shock económico que sufriremos.

Quizá todos estamos ante un proceso de negación del significado de la presencia del Covid-19 en nuestras vidas. Preocupa, sin embargo, que las autoridades también caigan en la trampa de pensar que todo está bien. Clic para tuitear

Vale destacar que los organismos públicos no están solos en su optimismo covidiano. A mí en lo particular me sorprendió que, tan cerca como el 27 de marzo pasado, en su informe regional analizando el impacto de la pandemia, para República Dominicana el banco estadounidense Citi proyectó que el país de hecho crecería… ¡Un 2.4% del PIB en 2020!

A diferencia de estas informaciones, poco se ha reseñado la estimación del Fondo Monetario Internacional en torno a que este año nuestra economía se contraerá un 1%.

Otros actores fuera del plano local también estiman una contracción. Entre ellos el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), que calculó para el país, en un excelente estudio de impacto económico regional, una contracción del 2.4% en su escenario más optimista y hasta 4.8% según sus peores supuestos.

La prestigiosa calificadora Standard & Poor’s a su vez proyecta una contracción del 2.0%, mientras que The Economist Intelligence Unit, que por muchos años le ha dado cercano seguimiento a la economía dominicana, nos ve contrayéndonos hasta un 3.0% en 2020.

Para no pecar del complejo de Guacanagarix, que tanto he criticado, también es válido conocer las estimaciones que nuestros propios centros de análisis económico tienen en cuanto a la magnitud del efecto de la crisis covidiana.

En un extremo tenemos a Towers Capital Group, que estima una caída del Producto Interno Bruto de 1.5% en el 2020. La firma Analytica, a su vez, es bastante más ácida en su análisis y proyecta una contracción del doble de esa magnitud, en torno al 3.7% para este año.

Los muchachos de CREES, que yo me arriesgaría a contagiarme por verlos tomándose un café con los del Banco Mundial y la Cepal, están en el otro extremo: visualizan para este año la real recesión, sin lugar a dudas que una propia de una economía de guerra, como veremos más abajo, pues su proyección es de una caída en el producto del orden del 10% al 14%.

Todo en perspectiva

Como se verá, desde un crecimiento del 2.4% hasta una depresión en una magnitud del 14%, los economistas enfrentan la misma dificultad que nosotros para proyectar el futuro en sus bolas de cristal: una incertidumbre enorme. El principal factor desconocido es por cuánto tiempo estaremos en la situación de cuarentena actual.

Tendremos que esperar al 2021 (¡no tardes, por favor!), pero a ojo de buen cubero, o mejor de escribidor financiero, yo apuntaría a una recesión de alrededor de un 1% a 3% del PIB. De ser así, y tal como vemos en las últimas dos gráficas, este será un año histórico. Lejos de llegar a la contracción del 12.5% de la la Guerra Civil de 1965, estaríamos repitiendo escenarios parecidos a los vividos por nuestros padres y abuelos (como la crisis política de 1961 de negativo 2.3% del PIB), de la década pérdida de los ochenta (negativo 2.1% en 1985) o la contracción que siguió a la crisis bancaria de 2003 (1.3%).

 

La otra dimensión que no debemos olvidar, y que pienso es importante, es la del tiempo. Si retomamos la segunda gráfica, se observa que no solamente compartimos las proyecciones del 2020, sino también les pedimos a nuestros brujos (y brujas) económicos sus estimaciones de crecimiento del PIB para el año 2021.

Concluyo, con esta perspectiva mucho más optimista. Verá que, sin excepción, para los analistas que osaron proyectar la economía dominicana pos-COVID-19, las expectativas para el 2021 son halagüeñas, con el mismísimo FMI proyectando una reactivación del 4.0%, Standard & Poor’s un 6.0% y The Economist Intelligence Unit 2.8%.

Pienso que toca, pues, no pretender tapar el sol con un dedo. Este será un año devastador, en términos económicos y sobre todo en lo humano y sanitario. El enfoque ahora debe ser cómo lo sobrevivimos, y en sentar las bases para que la recuperación, que sin lugar a dudas vendrá en 2021, sea lo más fuerte y abarcadora posible. Amén.

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.


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