A ti, pequeño empresario: La importancia de la experiencia (1/3)

A ti, pequeño empresario: La importancia de la experiencia (1/3)

Nada como la experiencia. Para aquellos que piensan iniciar un nuevo negocio, o que acaban de hacerlo, recibir el consejo de quien ha visto a muchos otros emprendedores iniciar, sobrevivir, crecer o fracasar, puede ser una vivencia valiosa.

Banco ADEMI, “el banco que da la mano”, recientemente cumplió sus 30 años trabajando con cientos de miles de micro y pequeños empresarios de nuestro país.

Coincidí en un lugar con el presidente ejecutivo de la institución y le dije que me interesaba sentarme con sus más experimentados oficiales de crédito para entrevistarlos y determinar de qué forma extraía de ellos como expertos sus consejos para los emprendedores dominicanos.

Así fue como terminé pasándome toda una tarde con 15 de sus directores, gerentes y oficiales de crédito que, en total, acumulaban 222 años de experiencia de campo. “Yo me siento doctor”, me dijo uno de ellos, queriendo reiterarme la relación de consejero con la que asume su rol de oficial de crédito. “Si no asesoramos bien, es una familia que se cae”, comentó.

Esta fue mi pregunta inicial: ¿Qué caracteriza a un emprendedor exitoso? De inmediato expuse las otras: ¿Tienen algo en común aquellos que fracasan? ¿Cuál es la mejor forma para financiar un nuevo proyecto? ¿Cuáles son las principales trabas para que los microempresarios puedan acceder al crédito?

Elementos fundamentales del emprendedor

 

Primero: Conoce acerca del negocio

Lo más importante es el conocimiento de la actividad, de los clientes y del mercado al cual el pequeño empresario se va a dedicar. Y no solamente conocer, sino desarrollar empatía hasta el punto de que no se distinga el dueño del negocio del cliente y el emprendedor se integra por completo al mercado. La atracción es mutua.

Segundo: Ama lo que hace en el negocio

Un elemento fundamental del emprendedor será su pasión y entrega a lo que hace. “Le gusta lo que hace”, y lo hace con disciplina y responsabilidad. Casi siempre arranca con su capital propio y luego buscaron “el impulso” (financiamiento externo) para crecer.

A estos “parteros de empresas” les caracteriza su optimismo. “Sí, es verdad, la cosa está mala… ¡Pero siempre ha estado mala! Es necesario determinar cómo cambiarla.”

Tercero: Involucra la familia en el negocio

¿Es buena idea involucrar o dar participación en el negocio a los diferentes integrantes de la familia? La respuesta inmediata obtenida de los oficiales de ADEMI fue ¡sí!

En la medida que se integre a la familia al nuevo negocio, la pareja e hijos valorarán más lo que tienen. “Les duele a ellos, y lo valoran más.” Algunos de los integrantes pueden ir haciendo “carrera” dentro de la empresa, tiempo que aprovechan para conocerla mejor, incluyendo las adversidades y riesgos que enfrenta.

“No hay peor situación que la de un “one-man show’”. Por eso para mis entrevistados resultaba ventajoso integrar familiares desde temprano, que pueden relevarse y sustituirse, asegurando la continuidad del negocio.

Mis interlocutores llegaron a esta conclusión: “Convertir una micro en una empresa requiere de un gran sacrificio, y por eso la importancia de que la familia lo sepa y se involucre.”

Con la familia presente piensan los banqueros que habrá mejor seguimiento y control del uso de los fondos de la empresa y del banco. Por eso, uno de nuestros oficiales siempre formula preguntas especiales al emprendedor ¿Qué opina tu pareja de este préstamo? ¿Qué uso le dará al dinero prestado?

Se integre o no la familia al negocio, es fundamental “aprender a separar los bolsillos de la empresa de los bolsillos personales”, para poder distinguir una realidad de la otra.

Valores del emprendedor

Austeridad. Frugalidad. Ahorro. Y, curiosamente, hasta cierto “sentimentalismo”.

El emprendedor exitoso “siempre inicia con una historia de ese tío, hermano o amigo que lo ayudaron con el primer capital que necesitó para iniciar el negocio”.

Este valor sentimental, intangible y difícil de medir, es crítico para dar ese sentido del por qué al proyecto. “Un emprendedor -recordó mi oficial de crédito favorito –  usó el valor de su primera venta para nombrar a su negocio: “RD$15.63” y ha logrado mantenerse, años después, aunque vendiendo millones”.

Por más humilde que sea el microempresario, éste siempre tiene una “visión y proyección a largo plazo”. Para explicarla, muchas veces hará una narrativa de cómo ven que evolucionará el negocio. Aunque dominado por el día a día, el emprendedor exitoso pensará en su evolución futura, como en el caso del colmadero que le explicó a su banquero: “Cuando termine de pagar este crédito, usaré otro préstamo para ampliar y luego llegaré a un mini-market”.

El emprendedor exitoso proyecta sus ventas diarias, semanales, las del mes que viene y hasta las que desea en un año.

¿Quieres saber si tienes esa buena dirección estratégica? Responde esta pregunta que el buen banquero te hará: “¿Cómo se ve usted en cinco años?”

Decisiones empresariales 

Sea cual sea su tamaño o nivel de complejidad, el emprendedor se caracterizará por no temer a las decisiones que deberá tomar con mucha frecuencia. El emprendedor exitoso se distingue del que fracasa, pues el primero pensará bastante más que el segundo antes de decidirse por una u otra vía.

Una de las características propias del emprendedor exitoso es que busca opiniones, consejos y se deja asesorar.

Casi siempre se toma su tiempo. “El que se las juega, tiende a fracasar. Las oportunidades son para el que puede asumirlas y muchas veces, cuando surgen inesperadamente, no son productivas, pero vienen con un financiamiento fácil que aumenta la tentación de aprovecharlas”.

El pequeño empresario exitoso prefiere el crecimiento orgánico. Es decir, crecer a lo interno, hacia arriba, pero poco a poco. Uno de los banqueros reflexionó: “El empresario va creciendo con el negocio”.

En el escenario de la reunión con los oficiales de ADEMI Pregunté: ¿Cuáles son algunas de las habilidades que dominan mejor nuestros exitosos micro y pequeños empresarios?

Mis banqueros citaron aquellas que consideran las cuatro principales: principios de gestión, de contabilidad, de control interno y de adaptación.

Una habilidad fundamental es la “adaptación”, por lo riesgoso del ambiente en el que se desenvuelve el micro empresario. No saber adaptarse es típico del emprendedor fracasado.


 “La mejor forma de predecir el futuro es creándolo”

Peter Drucker, abogado y tratadista austríaco.


Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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