Guarden pan para mayo 2044

Guarden pan para mayo 2044

 “La preparación para la vejez debe iniciar antes de terminar la adolescencia. Una vida que transcurra sin propósito hasta los 65 años difícilmente se llenará de sentido cuando la persona se retire.”

Dwight L. Moody, evangelista y editor de los EE.UU. (1837-1899)


Yris es ingeniera química. Comenzó a trabajar en el 2005, justo cuando terminaba sus estudios universitarios. Tuvo la oportunidad de hacer una maestría fuera del país, por lo que volvió a cotizar con su AFP en el 2009. Además de su trabajo, “chiripeaba” como profesora en una universidad, que también le aportaba a la cuenta de capitalización individual (CCI) de su fondo de pensión.

Cuándo le pregunté si había pensado en su retiro y, específicamente, de qué viviría una vez llegara a una edad cuando no podría trabajar, me respondió en tono burlón: “Don Argentarium ¿y quién tiene tiempo para pensar en eso? No lo he hecho para serle sincera. Sólo sé que me quitan una parte de mi sueldo para la AFP, pero usted me dirá si eso sirve para algo”.

A sus 30 años, nuestra joven ingeniera ya estaba ganando RD$42,900. Aunque entre ella y su empleador aportaban RD$4,300 a su CCI todos los meses, no tenía ni idea cuál era la AFP que gestionaba sus recursos. “Pregúntale a tu Departamento de Recursos Humanos, que ellos sabrán decirte”.

Yris suspiró: “Ya, Argentarium. Es AFP X. Yo ni lo sabía porque, total, ¿qué importa? ¿Será verdad que yo voy a ver esos chelitos algún día?” Le dije, con la cara seria: “Regálame RD$100,000, ¿puedes?”. “Tampoco así, escribidor, tampoco así… Yo no tengo esa cantidad de dinero”. Ya sonriendo, le invité a que contactara a su AFP X para que le dijera cuánto había logrado acumular en su cuenta.

¡Tengo RD$306,200 en la cuenta!

Yris casi no se lo creía. Por lo menos me creyó cuando le expliqué que, de mantenerse aportando a su CCI administrada por su AFP año tras año, eventualmente lograría acumular un fondo con la friolera suma de RD$4,468,000 en el 2044, cuando cumpla sus 60 años.

“¿Pero eso será dinero para esa época?” – me interrogó Yris, todavía sin creerse que ella, sin saberlo, ya estaba sembrando la base de su propio retiro en 30 años.

“Depende”, le dije. Asumiendo que sigas trabajando y aportando a la AFP, y que las condiciones macroeconómicas se mantengan relativamente estables en el tiempo (como ha ocurrido en los últimos 10 años), podrías por lo menos tener algo de delantera al momento del retiro. Más, definitivamente, que tus padres.

“Aplatánalo, Argentarium”, me exigió. “Yris: a este ritmo, podrías construir una pensión que equivaldrá al 45% del sueldo que podríamos proyectar que recibirías al término de tu carrera”, le dije.

“¿Sólo 45%? Pero eso sí que no es dinero, mi querido escribidor. Por eso es que digo que mejor es no pensar en eso”, contestó.

Con la paciencia que a veces me caracteriza, le respondí a mi querida ingeniera que por lo menos era un 45%, cuando ella, hasta el momento que le hice la pregunta, pensaba que no había nada.

“Es verdad”, sonrió Yris: “De tonta me pongo a pensar en el vaso medio vacío, pero lo cierto es que está medio lleno”.

Yris tiene mucha compañía 

En la tabla resumo la situación previsional que enfrentan 12 jóvenes. Como se aprecia, la “tasa de reemplazo” (o a cuánto equivaldrá la pensión en relación al último sueldo) promedia sólo 46%. Como muchos, ellos deben aprovechar estos años, no sólo para acrecentar sus saldos con las AFPs, sino que también están conminados ahora (no cuando sea tarde) a ir acumulando un ahorro adicional.

¿Cuánto deben ahorrar? Digamos que lo mismo que están aportando en la actualidad a sus cuentas con las AFPs. ¿Qué hacer con ese ahorro? Invertirlo quizás en bonos corporativos en moneda extranjera, en propiedades inmobiliarias o en alguna otra inversión a largo plazo en moneda dura, que ayude a mitigar los riesgos de inestabilidad macroeconómica que podrían surgir de aquí al 2044.

Lo más fácil, claro, es hacer como el avestruz y no pensar en el futuro. Como todo en la vida, lo bueno no viene de la mano de lo fácil. Si no queremos depender de nuestros hijos o la suerte para el sostén en la vejez, es obligatorio prepararnos desde ahora y no después.

Si no me cree, póngase frente a un espejo e imagínese en el 2044, sin alguna previsión para esa tercera edad, ni el trabajo ni la salud que ahora tiene. Luego abra los ojos y, con firmeza, paciencia y consistencia, comience, desde ya, a guardar pan para mayo de 2044.

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



Audiencias
Envejecientes

Artículos relacionados

Aniversario de las cuentas locales en US$

Desde hace 10 años, a raíz del proceso de reforma que caracterizó al sistema financiero dominicano de mediados de los

¿El ocaso de las asociaciones AyP? (3/3)

Por lo explicado en las primeras dos partes de esta serie, espero haberte transmitido alguna idea sobre la “des-mutualización” de

De sapos, carteles y seguros

“El vivo vive del bobo” dicen los colombianos. Yo no soy bobo, y sí, en este caso es personal. La

Volver Arriba