Yo aspiro a una pensión digna (1 de 3)

Yo aspiro a una pensión digna (1 de 3)

Yo aspiro a una pensión digna. Fruto de mi trabajo, de décadas de trabajo, en el sector privado o en el público. Donde sea que la sociedad, y mis limitados talentos, me permitan construir y agregar valor.

Yo aspiro a una pensión digna, no sólo para mí, sino para todos los dominicanos. Comenzando, por supuesto, con los obreros de los cañaverales.

Yo aspiro que esa pensión sea conforme a un trabajo y un ahorro acumulado de la totalidad de los dominicanos.

Yo aspiro a que una dominicana no tenga que trabajar más allá de los 65 años para dormir bajo un techo y despertar con la certeza de un desayuno.

Yo estoy dispuesto a contribuir, de mi trabajo, mis impuestos y mis aportes, para que aquellos menos afortunados tengan acceso a esa pensión digna.

Yo creo en nuestro sistema de seguridad social. Con sus imperfecciones y limitaciones propias de la creación humana, prefiero mil veces nuestro actual sistema a la telaraña del pasado.

Yo celebro que los trabajadores dominicanos acumulemos parte de nuestros ahorros en cuentas de capitalización para el retiro. Así es como debe de ser.

Lo celebro. Aplaudo el saber que nuestros ahorros, suman ya más de RD$182,547,150,589 y que representan, vaya usted a ver, el 8.3% del PIB.

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Yo apuesto a la administración privada del ahorro nacional, vía una AFP y aspiro a que en vez de invertir el 70% de los recursos en el gobierno, consideren otros destinos como la industria, la vivienda y las obras de infraestructura verdaderamente necesarias.

Yo aposté a las AFPs. Como ejecutivo de un banco extranjero, conjuntamente con el propietario de este periódico y un destacado banquero criollo, dimos el primer paso para poner la semilla de una AFP… ¡Hace 15 años!

Hoy en día, me alegra saber que esa AFP sirva a más de 500 mil dominicanos y sus RD$31 mil millones que sólo en ella los trabajadores han confiado.

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Una voz en el desierto

Lo que no puedo creer es que, como muestro en la primera gráfica, esas mismas AFPs lleguen a ser, en una década, las empresas más rentables del país.

Me rehúso a creer que el retorno a los accionistas de AFPs sea mayor al que un monopolio cervecero, un banco de microcrédito o «tarjetero» o un puesto de bolsa generan a sus dueños.

Me niego a creer que una empresa sin apalancamiento alguno logre retornos dos veces (y tres veces) superiores a los de un banco con diez veces más deuda en relación a su capital.

Me niego a escribir, aunque eso digan los números, que los accionistas de esas AFPs hayan promediado, en los últimos 5 años, un retorno superior al 56% cuando nuestros fondos, los que ellos administran, promediaron una cuarta parte (11.9%) del de ellos.

Para mi total incredulidad y desconcierto, veo que en 2009, las AFPs lograron utilidades que representaban el 90.4% del capital con que iniciaron ese año, un retorno SEIS veces superior al que rindieron nuestros fondos ese año.

Me pregunto: ¿Cuál negocio en el mundo le retorna a sus capitalistas casi el 100% de su patrimonio? ¿En menos de 12 meses? Y lograr ese retorno… ¿Sin especular ni apalancarse? ¿Bajo una supuestamente estricta regulación?

Yo no logro entender cómo es que las AFPs, que bien hicieron en asumir pérdidas por US$20.9 millones durante sus primeros cuatro años, en los seis años siguientes logran acumular utilidades por US$175.2 millones. ¿8.3 veces las pérdidas de los primeros cuatro años?

No, no es malo ganar. Me alegra que las AFPs sean negoci0s rentables, viables y bien capitalizados. ¿Pero ganar tanto? ¿Ganar más que todas en la región? ¿Cuando el retorno histórico de nuestros fondos es de los más bajos?

Concluyo con un llamado, humilde y esperanzado, que no solamente es de este escribidor, sino de 1,538,815 hombres y 1,117,181 mujeres afiliados al sistema previsional dominicano.

¿Cuántos, por amor a Dios, son los accionistas o ejecutivos de las AFPs y sus bancos controladores beneficiarios de unas utilidades excesivas que una parte errada, incompleta o desfasada de la ley les permite acumular?

¿Son más de los 2,655,998 dominicanos y dominicanas afiliados al sistema previsional? No, no lo son. Llegarán, y exagero, a 25,000 (menos de un 1%).

Adecuen sus comisiones anuales «complementarias» de tal forma que logremos (¡Todos!) cosechar y compartir el fruto de nuestro ahorro con esa pensión digna a la que, por derecho, todos los dominicanos aspiramos.

Como sociedad, nos obsesionamos y escandalizamos con la controversial pensión de un solo funcionario pero, con la de 2,655,998 afiliados, miramos hacia otro lado. ¿Así se hace Patria?

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«Las AFP sólo podrán cobrar o recibir ingresos por… b) Una comisión anual complementaria aplicada al fondo administrativo de hasta un 30% de la rentabilidad obtenida por encima de la tasa de interés de los certificados de depósitos. La Superintendencia de Pensiones definirá la fórmula para colocar dicha rentabilidad.»

Artículo 86.- Comisiones de las AFP, Ley 87-01, que crea el sistema dominicano de Seguridad Social

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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