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Yo aspiro a una pensión digna (2 de 3)

Yo aspiro a una pensión digna (2 de 3)

Santo Domingo. Enmanuel, el hijo de Eugenia del «Lado Oscuro del Ahorro», trabaja como auxiliar en una cadena de supermercados del país. A sus 23 años, gana al mes RD$17,000 (promedio de quienes aportan al sistema previsional) y, conjuntamente con su empleador, ya trabaja para su retiro

¿Cómo lo hace?

En la primera gráfica, vemos que de su sueldo base, cada mes se destina el 9.97% como aporte previsional. El 30% de esa deducción la pone Enmanuel directamente, y el resto lo aporta su empleador según establece la ley.

En el caso del joven auxiliar, el aporte mensual por este concepto equivale a RD$1,695. De este monto, RD$1,360 (o el 80%) va directo a su cuenta de capitalización individual.

La CCI, como también se llama, es una cuenta de inversión que se alimenta de los aportes mensuales y que, administrada diligentemente por una AFP, aumenta también con una de las fuerzas más poderosas del mundo financiero: la del interés compuesto.

El restante 20% de su deducción, según vemos en la primera gráfica, se distribuye a diferentes rubros que permiten la gestión de ese 20% y fortalecen la calidad de la eventual pensión.

Tal es el caso del seguro de discapacidad y sobrevivencia del afiliado, equivalente al 1% de su salario cotizable, en este caso RD$160 mensualmente.

Enmanuel, aunque viene de un origen humilde, con sus aportes (y de su empleador) también se hace solidario con aquellos menos aventajados que él. Por eso, al igual que todos, solidariamente aporta RD$64 o un 0.40% de su salario para contribuir al Fondo de Seguridad Social que asegurará, teóricamente, una pensión mínima a los mayores de 65 años de ingresos bajos.

La Superintendencia de Pensiones, que es la entidad que regula y supervisa el sistema previsional, también debe ser financiada, ya que no está en el presupuesto general del gobierno.

Por ejemplo, en 2011, el 82% de los RD$196 millones en gastos operativos de la SIPEN fue con nuestros aportes. Enmanuel, probablemente sin saberlo, también pagó, todos los meses, RD$11 (o el 0.07%) de su salario cotizable, para sostener al supervisor de AFPs.

Falta, por supuesto, el cómo pagarle a la AFP que es la que pone el ahorro previsional de Enmanuel a producir.

¿Cómo compensar a las AFPs?

La ley de Seguridad Social contempla dos mecanismos para hacer de las AFPs gestores capaces, solventes y rentables, comprometidos con el buen riesgo/rendimiento del ahorro de Enmanuel.

El primero es una «comisión administrativa», que equivale al 0.50% del salario cotizable del hijo de Eugenia. En su caso, hablamos de RD$80 mensuales.

En un mundo donde cualquier banco cobra RD$100 en «comisiones por servicio» mensualmente, RD$80 cada mes luciría algo bastante razonable.

Sobre todo si la AFP es capaz de producirle a Enmanuel un rendimiento de 13.5% (a septiembre de 2012). Si el joven hubiese invertido por su cuenta, y con suerte, solo obtendría un retorno de 5.0% en un plazo fijo bancario. ¡Bien!

¿Es «mucho» un 0.50% de comisión administrativa? Internacionalmente, parece que no, según vemos en la segunda gráfica. Conjuntamente, las comisiones fijas pagadas a la AFP y la SIPEN, como por ciento del aporte mensual que ingresa a la CCI, están entre las más bajas de América Latina, por lo menos a 2010 según la AIOS.

Eso está muy bien. ¿Verdad que si?

Falta, eso sí, otra comisión: la complementaria que puede ser «de HASTA un 30% de la rentabilidad obtenida por encima de la tasa de interés de los certificados de depósitos.» (Las mayúsculas son de su escribidor.)

Es decir, Enmanuel debe reconocer (y compensar) que su AFP le obtuvo un rendimiento de, por ejemplo, 13.5% o 170% superior a un plazo fijo de 5.0%.

El valor por la gestión de las AFPs se paga con la comisión complementaria.

En la tercera gráfica vemos que, con dos excepciones, la mayoría de las AFPs llegan al límite (establecido por la ley, en minúscula) de HASTA el 30% del rendimiento «en exceso».

Digo la mayoría pues básicamente son cuatro que dominan el 99% de los fondos de pensiones. Dos de origen bancario privado local, una extranjera bancaria y Reservas, de origen público.

Independientemente de su naturaleza accionaria, todas coinciden, ¡oh sorpresa!, en cobrar «hasta un 30%».

¿Cuáles son las dos excepciones?

Una es la AFP que Central Romana organizó fundamentalmente para sus empleados, que cobra solo un 20%.

La otra, AFP Reservas, administra (gracias a un monopolio otorgado por la ley) el Fondo de Seguridad Social. Hasta hace poco, esa AFP de hecho cobró una complementaria de 30% en ese fondo, a pesar de su naturaleza social, solidaria y que está bajo su administración por mandato generoso del legislador, no por «el valor de la eficiencia en un mercado competitivo.»

Afortunadamente, y gracias a una resolución de la SIPEN de 2011, que pienso yo demasiado tardó en producirse, la AFP Reservas se comprometió a reducir la complementaria hasta que sea solo un 5% en 2015, no el 30% que por años unilateralmente cobró.

Despedida sin grandilocuencia

Ya Enmanuel entiende cómo funciona el sistema. Solo me falta explicarle por qué un 30% de comisión complementaria es excesiva. En mi opinión, claro.


Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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