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Un impuesto necio: El 0.15%

Un impuesto necio: El 0.15%

Rafael Camino, actual Superintendente de Bancos, en mas de una ocasión ha dicho que un sistema financiero sano es reflejo de unos fundamentos económicos sanos. En ese sentido, la banca es el mecanismo transmisor de toda la dinámica económica de una nación y funge como el aparato circulatorio, o como una red de vasos comunicantes, a través del cual circula la riqueza generada por el corazón de la economía. Por ello la importancia de fomentar mayores niveles de intermediación financiera en la Republica Dominicana y enfrentar todos aquellos impedimentos al sano desarrollo de la banca.

Uno de estos impedimentos son los impuestos a las transacciones financieras (ITFs), básicamente sobre los cheques y transferencias, que existe en la RD desde finales del 2004.

Desde su introducción, el impuesto ha generado unos RD$5,300 millones (a mayo de 2006), cifra que no puede menospreciarse tomando en cuenta las necesidades presupuestarias y las debilidades que todavía caracterizan al sistema de fiscalización en el país. No obstante, como porcentaje del total de recaudaciones de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), el 0.15% ha promediado solo un 3.9%.

Aunque está contemplado su desmonte paulatino en los próximos años, el ITF desde su nacimiento resultó ser un impuesto (octubre 2004 a mayo 2005), con la serie más reciente por igual periodo (a mayo 2006), nos damos cuenta que recaudación por el ITF de a penas aumentó un 3% o unos RD$58 millones. Todas las demás herramientas de fiscalización a la disposición de Juan Hernández, actual Director General de Impuestos Internos, en cambio, aumentaron 30% o RD$14 mil millones.

Curiosamente, la oposición o criticas al ITF es uno de los pocos ejemplos de conciencia, casi total en la literatura económica. En el «Research Bulletin» de junio 2006 del Fondo Monetario Internacional, Andrei Kirilenko resume la evidencia empírica señalando que los ITFs «distorsionan y contribuyen significativamente a la desintermediación financiera y no son una fuente confiable de ingresos fiscales al mediano plazo.» La economista Liliana Rojas-Suarez, por su lado, concluyo en diciembre 2005, que el ITF es «una regulación que genera distorsiones importantes en los sistemas bancarios de la América Latina.» Como ejemplo de esto basta con revisar el disturbio que se genera hasta en el mercado cambiario, en la medida que los agentes de cambio autorizados enfrentan un impuesto que otros intermediarios, por su acceso directo a los mecanismos de compensación, no tienen.

¿Tiene algo de positivo el 0.15%? Además de ser una herramienta de recaudación relativamente fácil de implementar (y difícil de evadir), jugó un rol importante en su momento pues su «mordida» fue inmediata y facilitó al fisco, en el corto plazo, una nueva fuente de ingresos. No obstante, es obvio que los males son mayores que los beneficios obtenidos, incluso en el mediano plazo, razón por la cual se debe mantener su desmonte y evitar una «extensión del plazo» a futuro. De lo contrario, y volviendo a aquello del sistema circulante de la economía, estaríamos obstruyendo con un «marcapasos» no solamente el corazón generador de la riqueza, sino las propias arterias y venas por la que fluye.

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 25 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.




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