Dinero plástico: Las tarjetas de crédito

Dinero plástico: Las tarjetas de crédito

Las tarjetas de crédito son como el vino. Así como nos recomiendan que una (¿o dos?) copitas hacen bien a la salud, así manejarse inteligentemente en el uso de las tarjetas de crédito es bueno para el bolsillo. Claro, siempre y cuando lo haga de manera mesurada y prudente, como el vino.

El problema es que para muchos de nosotros, una vez llegamos a la segunda copita, la tercera, y la cuarta, y así sucesivamente se hacen cada vez más deseadas, pues defensas abajo se nos hace más fácil perder el control. Lo mismo pasa con las tarjetas de crédito.

Nada mejor que una chequera o una tarjeta de débito para mantener un presupuesto familiar o personal disciplinado. Como dice el abuelo materno de mis hijos, ahí sí toca arroparse hasta donde alcanza la sábana. Ni más ni menos.

Con las tarjetas de crédito, aquellas que nos hacen pagar solamente un pago “mínimo” y postergar el 90% ó 95% de lo consumido hasta quién sabe qué fecha, perdemos ese control y la gente queda “enlíada” por años y años. Conozco de amigos, y amigas, que están constantemente endeudados en sus tarjetas de crédito y que sólo alcanzan a “limpiarlas” una vez al año con el doble de Navidad.

Si usted es una de esas personas (y toca admitirlo: casi todos lo hemos sido por lo menos en algún momento de nuestras vidas), esa conducta se asemeja al alcohólico que no sabe controlar el trago y la solución es bien sencilla: destruir sus tarjetas de crédito. Por el alto costo del dinero plástico, aquella camisa que usted se compró por RD$800, si en efecto la paga y financia con la tarjeta de crédito al año le terminará costando más del doble. ¿Se imagina que sea una televisión de RD$10,000? Es paradójico que nos entusiasmemos al comprar algo por un descuento en la tienda de 10% para después pagarle al banco fácilmente más del 100% por financiarlo con la tarjeta de crédito.

El truco de las tarjetas de crédito

El tema de cómo los bancos calculan las tasas de interés, particularmente aquí en el país, casi que requiere un doctorado en matemáticas. Ahora bien, vale la pena el esfuerzo de entender, pues esto le permitirá ser un usuario “inteligente” y sabrá sacarle el mayor provecho a las tarjetas de crédito.

El truco es el siguiente: Asumamos que su tarjeta de crédito corta el día 20 de cada mes. Digamos agosto. Eso quiere decir que a partir de esa fecha lo consumido desde el 20 del mes anterior (julio) lo tendrá que pagar o en su totalidad o en una proporción mínima, probablemente para el 10 del mes siguiente. Ahora bien: fíjese que si usted consumió algo el 21 de julio, en efecto lo vendrá a pagar el 10 de septiembre. Más de 40 días de crédito a cero costo. No está mal el negocio.

Siempre y cuando, claro está, usted pague la totalidad de lo consumido con la tarjeta de crédito. En ese caso no aplicarán ni los cargos “bonificables” (el costo del dinero al banco durante los días entre las fechas de corte) ni el financiamiento generado por el monto que dejó de pagar.

Parece ser que en algunos bancos existe la práctica de cobrar por la totalidad del financiamiento hecho con la tarjeta de crédito. Por ejemplo, asumamos que su balance a pagar era RD$1,000. Usted paga RD$999 pero dejó de pagar (por error, digamos) RD$1.00. En este caso el banco le seguirá cobrando las comisiones “bonificables” pero, pero, pero… el financiamiento debería ser sobre RD$1 y no sobre los RD$1,000. No todas las entidades entran en esta práctica, pero revise a ver si la suya lo hace.

Algunos amigos tienen la gran fortuna de tener el tiempo para “jugar” con las fechas de cortes utilizando diferentes tarjetas de crédito (con fechas de corte diferentes) y así posponer el pago del grueso de sus consumos (que a veces llega a ser mucho dinero). Hacerlo requiere tiempo y disciplina y al final es como sacar un préstamo por el monto que financia a cero costo durante el transcurso de un año. Si usted quiere ser malabarista jugando con cinco pelotas en el aire a la vez, entreténgase. Eso sí, no deje caer ni una sola de ellas que ahí sí que se lamentará. En la próxima le explicaré por qué.

Alejandro Fernández W.

Alejandro Fernández W.

Analista financiero, con más de 20 años de experiencia trabajando con el sector bancario dominicano.



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