Leprosos bancarios

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Turbo cobros y el infierno del leproso

Buenas Alejandro:

Te escribo por una llamada que te hizo un oyente de Argentarium Radio el viernes pasado, sobre el trato que las llamadas agencias de cobros subcontratadas de las instituciones financieras dan a los usuarios que por x, y o z razón somos morosos.

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Mis leprosos bancarios

No tengo manera de echar para adelante, por culpa de una mala decisión del pasado muy lejano, aun hoy en día los daños colaterales son realmente muy dolorosos.»

«Enojado. Me sentí atascado en un círculo del cual no podía salir.»; «Como una mierda.»; «Muy, muy mal.»; «Estancado.»; «Una mala ciudadana.»; «Humillada por un pasado que al parecer me seguirá la vida entera.»; «Muy mal por sentir que los problemas financieros imposibilitan la oportunidad de salir del hoyo…»; «Siento que no soy nadie.»; «Atrapada y sin salida.»; «Decepcionado.»; «Atada de las manos pues no me dan opciones, simplemente te descartan.»; «Ridiculizado.»; «Limitada.»; «Muy incómoda.»; «Es una situación muy difícil.»; «Desprotegida.»; «Me sentí denigrada, como una delincuente sin serlo.»; «Desconsiderada.»; «Me sentí impotente y como un delincuente que acaba de salir de cárcel.»; «Frustrado e impotente.»; «Como un vulgar ladrón.»; «Discriminado.»; «Siento que me han cerrado las puertas para progresar y arreglar mi situación… Que aquí dañan la reputación de la gente por centavos.»

«Soy médico.

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El derecho a saber II

Recibido en @Argentarium: «Ahora que puedo ver gratuitamente mi historial de crédito… ¡me da miedo! No he tenido el valor de enfrentarlo. ¿Qué hago?»

A partir de hoy, más de 3,000,000 de dominicanos podrán ejercer, por primera vez, su derecho a acceder gratuitamente a su historial de crédito.

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El derecho a saber I

Primero de una serie sobre los burós.

«La gente tiene que administrar su crédito como administra su salud.» Palabras sabias estas. Lamentablemente, demasiadas personas las olvidan y son pocos quienes se las recuerdan.

Por no administrar su crédito, muchos (¿decenas de miles?), al perder su crédito, pierden también su libertad económica, y hasta ven su dignidad atropellada.

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