Memo al Presidente: Competitividad e ITBIS

Memo al Presidente: Competitividad e ITBIS

A: Danilo Medina, presidente de la República

De: Héctor Guiliani Cury

Asunto: Competitividad e ITBIS

Aunque la intención declarada de la Ley 392-07 es promover la “competitividad”, la realidad es que el cobro del ITBIS en Aduanas ni el impuesto en sí mismo afectan la competitividad de las empresas. Precisamente, la ventaja de éste con respecto a otros gravámenes al consumo es que no incide en los costos de producción, porque los productores deducen el ITBIS que pagan por insumos cuando venden sus productos.

Los economistas Martin Feldstein y Paul Krugman[1] señalan que el “IVA idealizado no es… favorable a la competencia ni contrario a la competencia: sea cual sea su definición de competitividad, no tiene efecto alguno”.

Sijbren Cnossen va más allá y señala que el ITBIS no afecta el comercio internacional, las inversiones ni supone un costo para los negocios.

Pero en el mundo real no existe un ITBIS o IVA ideal, es decir, uno que se aplique con una tasa uniforme a toda la producción destinada al consumo y a las importaciones, y que contemple el rembolso de la totalidad del ITBIS cargado a los insumos de los productos exportados. Por eso es importante analizar las características del impuesto para determinar si la forma de aplicación impacta en el costo de los productores locales comparados con los extranjeros.

Aunque la Ley 392-07 no define o alude a indicadores de competitividad, en este artículo usaré el Costo Unitario de Producción como indicador para mostrar que el cobro del 50% o el 100% del ITBIS en Aduanas no afecta los costos relativos de los productores locales vis-à-vis los productores en el extranjero. El costo unitario de producción posee la ventaja de que incluye costos variables y fijos, como son el costo de las materias primas y la depreciación de las maquinarias y equipos de capital, respectivamente, ítems que se verían afectados por el cobro del ITBIS en Aduanas, como se hace en todas partes del mundo.

El peso del ITBIS varía dependiendo de si el bien está gravado, exento o con tasa cero, y de si es un insumo o bien de capital, pero en ninguno de los casos impacta al productor del bien en cuestión. Veamos primero el caso de los insumos.

Cuando el bien que produce una empresa industrial es un bien gravado, el productor paga el impuesto al adquirir el insumo localmente o cuando entra al país por Aduanas y recibe un crédito por el impuesto que, finalmente, es pagado por el cliente que adquiere el bien. A modo de ejemplo, suponga que una empresa importa RD$100 millones en insumos y  en Aduanas, por un monto ascendente a RD$180 mil y, subsecuentemente, esa empresa vende un producto procesado con esas materias primas por RD$200 millones. Esa venta implica un cobro de RD$360 mil a los consumidores o empresas que adquirieron este producto. En ese caso, la empresa en cuestión repone los RD$180 mil que había pagado en Aduanas y paga al fisco RD$180 mil de los 360 mil que había recibido. Es decir, el costo que el importador había incurrido al pagar el ITBIS en Aduanas se recupera en su totalidad al momento de la venta, sin impacto alguno sobre el costo unitario de producción.

El cobro del 50% del ITBIS, o aún del 100%, en Aduanas no afecta la competitividad de los productos industriales, estén estos gravados, con tasa cero o exentos.

En el caso de los bienes exportables, se aplica la llamada tasa cero del ITBIS. Tasa cero significa que el exportador recibe un reembolso de la DGII por el ITBIS que paga por los insumos utilizados para fabricar el bien exportable. Al igual que los bienes gravados, el pago del ITBIS no afecta el costo unitario de producción ni, por tanto, la competitividad del bien en relación con productos similares que se venden en el exterior.

El ITBIS solo puede afectar los costos unitarios de producción y, por tanto, la competitividad en el caso de los bienes “exentos”, y solamente bajo ciertas circunstancias. Ocurre debido a que el productor, en el momento de la venta, no puede reclamar un crédito por concepto del ITBIS que paga al comprar los insumos y el ITBIS forma parte del costo de adquisición de la materia prima.

Para evitar confusión los australianos le llaman “impuesto al insumo” (input-taxed), término que deja claro que el productor no puede reclamar un crédito por el pago de ITBIS en insumos utilizados en la producción. Esto significa que el productor le puede pasar ese costo al precio del producto que expende y que, si no aumenta los precios, su margen de beneficio disminuye.

Ahora bien, el ITBIS al insumo afecta negativamente la competitividad del productor local solamente si se importa el mismo producto o un sustituto que no pague ITBIS, en vista de que el impuesto estaría incidiendo en el costo de producción del productor local y no en el del productor extranjero o del importador.

Sin embargo, el impacto sobre la competitividad es nulo si el producto importado que compite con el producto nacional está sujeto al ITBIS en las mismas condiciones, es decir, que habría sido pagado tanto por el productor local como por el importador y ponderado en el precio de venta.

El ITBIS al insumo afecta negativamente la competitividad del productor local solamente si se importa el mismo producto o un sustituto que no pague ITBIS.

¿Cuáles son los productos importados exentos del ITBIS que compiten con productos nacionales que pagan ITBIS por sus insumos y que colocan al productor nacional en desventaja competitiva? Una mirada al artículo 24 de la Ley 253-12 que exceptúa del pago del ITBIS a una serie de productos sugiere que el reclamo del sector industrial es inválido en vista de que tanto los bienes importados como aquellos producidos localmente están exentos del ITBIS.

Además, la mayoría de los productos exentos allí listados son bienes agrícolas, como los animales vivos, carne fresca refrigerada, café, cacao, leche, lácteos, miel, plantas para siembra, legumbres, hortalizas sin procesar de consumo masivo, frutas sin procesar de consumo masivo; o bien, embutidos, cereales, productos de molinería y semilla oleaginosas que usan insumos y bienes de capital que también están exentos del ITBIS, como los combustibles, abono y bienes de capital agropecuarios.

Señor Presidente, en el caso de los bienes de capital, el ITBIS impacta a los bienes en términos de valor presente del dinero debido a que el reembolso por el pago del mismo ocurre gradualmente, en la medida que la empresa realiza ventas por un monto suficiente para reclamar el reembolso del impuesto. En este caso, la solución sería permitir un crédito total e inmediato sobre el ITBIS que se paga sobre los bienes de capital. No obstante, señor Presidente, la práctica del reembolso del ITBIS para bienes de capital en América Latina es la misma que se aplica en el país y, por tanto, su competitividad no se ve afectada por esta medida con relación a otras empresas en el extranjero.

Adicionalmente, la empresa puede reclamar una deducción de los intereses en caso de endeudarse para pagar el ITBIS, la cual puede ser por el monto total de los intereses en el período fiscal en que se realiza la importación, si la misma no se encuentra subcapitalizada, o en periodo no mayor de tres años cuando está subcapitalizada. Esta es la llamada regla de subcapitalización (Thin-capitalization rule).

En otras palabras señor Presidente, el cobro del 50% del ITBIS, o aún del 100%, en Aduanas no afecta la competitividad de los productos industriales, estén estos gravados, con tasa cero o exentos. Así que aplique la disposición sin temor a que la misma afecte la situación económica del sector.


[1] Feldstein, Martin y Paul Krugman, 1990, “International Trade Effects of Value-Added Taxation” http://www.nber.org/chapters/c7211. Martin Feldstein fue el president del Council of Economic Adviser en el gobierno de Ronald Reagan y Paul Krugman es premio nobel de Economía y columnista del periódico New York Times.

 


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