¿Qué significa tener el control de nuestras finanzas?

¿Qué significa tener el control de nuestras finanzas?

Cuando uno estudia finanzas le enseñan que hay cuatro funciones esenciales en la administración de una empresa: el análisis, la toma de decisiones, la planeación y el control. ¿Qué pasaría si aplicáramos esas mismas funciones a nuestras finanzas personales?

Curiosamente, tres de esas cuatro las aplicamos a diario de alguna forma. Sin embargo, hay una a la que no le ponemos mucha atención, que es fundamental, y sin la cual el proceso de manejar nuestro dinero no puede producir los resultados que esperamos cada mes.

Parece que todos tenemos cierto grado de habilidad para analizar nuestra situación financiera y dar un diagnóstico sobre la misma. Claro, hay formas para mejorar este análisis (ej. con indicadores o evaluaciones cualitativas), pero en el fondo la mayoría está en capacidad de expresar qué tan bien o mal se siente sobre sus finanzas y qué está pasando con las mismas.

La planeación también es algo que hacemos permanentemente; incluso, hemos visto que es una habilidad natural de todo ser humano, como parte de lo que los psicólogos llaman la función ejecutiva del cerebro. En otras palabras, todos, bien o mal, estamos pensando en qué vamos a hacer en los próximos días, semanas o meses, o cómo vamos a distribuir el dinero de nuestro sueldo cuando llega.

Control no es creer que podemos influir sobre todo lo que nos pasa; no se trata de creer que todo debe salir siempre bien. Se trata de darnos cuenta de que siempre terminaremos haciendo aunque sea un poquito mal las cosas.

A la hora de tomar decisiones es cierto que fallamos más de lo que quisiéramos, pero también es un hecho que es imposible escapar a elegir: todos los días tomamos decisiones, consciente o inconscientemente, de consumo, ahorro, endeudamiento, administración de riesgos, etc. También es cierto que podemos entrenarnos y mejorar en la forma en la que elegimos, pero podríamos decir que dentro de las funciones de la administración financiera es otra a las que permanentemente estamos expuestos.

Desafortunadamente existe un eslabón perdido: el control. Es algo que no estamos acostumbrados a llevar, generalmente tampoco sabemos cómo hacerlo, y del que pocas veces nos hablan. Control significa tener la capacidad y las herramientas para asegurarnos de que nuestros planes se realicen de la mejor forma posible; es ser conscientes del progreso que hacemos y que podamos identificar cualquier desviación sobre nuestro plan para ajustar lo que estamos haciendo o, incluso, modificar lo que queremos lograr.

Control no es creer que podemos influir sobre todo lo que nos pasa; no se trata de creer que todo debe salir siempre bien. Se trata de darnos cuenta de que siempre terminaremos haciendo aunque sea un poquito mal las cosas: gastaremos en algo que no teníamos planeado, el contrato que era seguro se tardará más de lo previsto, tendremos más hijos de los que planeábamos, en fin. Cuando podemos darnos cuenta de estas cosas, podemos hacer ajustes de forma rápida y sin dolor.

El control en nuestras finanzas personales tiene que ver con ser conscientes de qué es lo que realmente queremos, de forma que no nos dejemos distraer por la última versión del celular que sale cada año o los zapatos que vimos en el centro comercial que “solo por hoy” tienen el 5% de descuento.

Ejercicios que podemos hacer

Hay varias cosas que podemos hacer para trabajar sobre el control a diario. El ejercicio básico es llevar un registro de nuestros gastos e ingresos: no es la solución a nuestros problemas financieros, pero es un ejercicio revelador; el solo hecho de ser conscientes de que -por ejemplo- al tercer día fallamos y analizar el por qué dejamos de hacerlo ya puede darnos información sobre cómo gastamos y cómo nos sentimos al respecto. El objetivo con este ejercicio es lograr hacerlo todos los días al menos por dos meses y revisarlo; así podremos entender si el análisis que hacemos de nuestras finanzas personales es o no acertado y dónde puede estar el problema. Incluso si el ejercicio muestra que vamos bien, podemos planear cómo hacerlo mejor.

Otro ejercicio consiste en utilizar lo que Marshall Goldsmith llama preguntas activas: en una hoja escribiremos las cosas que queremos lograr y al final de cada día nos preguntaremos ¿hice hoy lo mejor que pude hacer para _______?; en lugar de contestar con sí o no, escribiremos una calificación de 1 a 10, sin más explicaciones. Al cabo de unas semanas podemos revisar nuestras puntuaciones y darnos cuenta de cuáles ajustes debemos empezar a hacer para lograrlo. Es posible, también, que si después de tres semanas de hacer el ejercicio seguimos puntuando 2 en una meta nos demos cuenta de que no nos motiva lo suficiente y de que es algo que debemos soltar para concentrarnos en lo verdaderamente importante.

Un tercer ejercicio es crear espacios de conversación con un amigo cercano o un familiar para hablar de las cosas que queremos lograr y cómo hacerlo. Cuando somos perezosos haciendo las cosas solos, es una muy buena alternativa buscar apoyo en alguien más. En internet existen herramientas como STICKK, desarrollada por la universidad de Yale, en la que podemos escribir nuestra meta, apostar dinero por el cumplimiento de la misma, nombrar un árbitro que nos ayuda a monitorear nuestro progreso y añadir a amigos para que nos den ánimo y nos apoyen en su cumplimiento.

En resumen, podemos analizar, planear y tomar decisiones todos los días en nuestras finanzas, pero si no contamos con información que nos muestre si estamos progresando o no, es muy difícil avanzar en nuestro bienestar financiero. Sin retroalimentación no puede haber aprendizaje. Si no contamos con algo que nos muestre cómo estamos haciendo las cosas sería una locura creer que solo por ir a cursos y leer artículos vamos a cambiar lo que no nos gusta de nuestras finanzas, y ya decía Rita Mae Brown que locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes. Para romper este círculo vicioso tomemos desde hoy el control de nuestras finanzas personales.

Juan Camilo González Trujillo

Juan Camilo González Trujillo

Juan Camilo González Trujillo es asesor financiero, investigador y especialista en diseño y evaluación de proyectos de educación financiera. Ha sido asesor de la Estrategia de Educación Financiera de la Banca en Colombia, del Centro de Investigaciones para el Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia y de la Organización Internacional para las Migraciones.


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