Cambio Climático: Más que un problema ambiental, un gran reto económico (3/3)

Cambio Climático: Más que un problema ambiental, un gran reto económico (3/3)

Las políticas públicas pueden contribuir a poner los incentivos necesarios para que la economía se mueva hacia un modo de producción con emisiones de carbono cercanas a cero. Pueden, igualmente, motivar al sector privado a invertir en energía limpia y en transitar hacia el uso de fuentes renovables de energía. Hay muchas oportunidades de negocios que pueden beneficiar a las empresas, los hogares y los gobiernos.

La política económica (monetaria y fiscal) puede contribuir al compromiso nacional ante el cambio climático

¿Cómo podría contribuir la política monetaria a sortear los impactos del cambio climático en economías como la dominicana? Para tener una idea de esta potencial contribución es importante aclarar que la política monetaria es el componente de la política económica de un gobierno que se encarga de administrar la cantidad de dinero en la economía, procurando que el equilibrio entre la oferta y la demanda de dinero permita un nivel deseado de inflación y un funcionamiento adecuado de los sistemas financiero y de pagos. La institución a cargo de implementar la política monetaria es el Banco Central, el cual puede influir en las tasas de interés que la banca paga por los ahorros y cobra por los préstamos aumentado o disminuyendo la cantidad de dinero en la economía, dado que es la única entidad que puede emitir dinero a nivel nacional.

La política monetaria puede motivar al sistema financiero a canalizar recursos hacia el sector privado para transformación productiva que reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) mediante distintos mecanismos, incluyendo lineamientos de banca verde, reducción de tasas o cambios en las regulaciones en beneficio de actividades económicas carbono-neutral o limpias.

Por otro lado, la política fiscal, otro componente de la política económica a cargo del Ministerio de Hacienda, que se encarga de recaudar ingresos y ejecutar el gasto público, puede contribuir a la lucha contra el cambio climático rebalanceando la carga tributaria en beneficio del uso prácticas deseadas para reducir las emisiones de carbono, y orientando el gasto público a favor de inversiones públicas tendentes a reducir la contaminación ambiental y las emisiones de carbono. En ese sentido, puede poner impuestos a actividades económicas contaminantes e incentivar con menores impuestos a actividades más limpias.

Las alianzas público-privadas son fundamentales en el proceso de descarbonización de una economía, bajo el entendido de que el grueso de la economía depende de la producción del sector privado, mientras el gobierno mantiene su rol regulador en adición a su responsabilidad de producir servicios públicos esenciales.

Se podría combatir el cambio climático de manera productiva con inversiones privadas

En diciembre de 2015 centenares de países pactaron el Acuerdo de París sobre cambio climático. Bajo este tratado, nos comprometimos a mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 grados Celsius respecto a la época preindustrial, lo que implica elevar flujos financieros, la capacidad de gestión y las tecnologías para la transición hacia una economía baja en emisiones de GEI. El Acuerdo de París sobre cambio climático recoge los compromisos asumidos por los distintos países para contribuir a reducir sus emisiones de GEI en porcentajes de entre 20% y 35% para 2030 y así impedir que la temperatura se eleve más de 2 grados centígrados (preferiblemente en no más de 1.5 grados) con respecto a la era preindustrial en los próximos 84 años.

República Dominicana se comprometió a reducir sus emisiones de GEI en 25% de las emisiones per cápita para el 2030.

En el caso de la República Dominicana, luego de la ratificación del Acuerdo, el país se comprometió a reducir sus emisiones de GEI en 25% de las emisiones per cápita para el 2030, según lo establecido en la Estrategia Nacional de Desarrollo, condicionado a la disponibilidad de recursos financieros. Dicho compromiso requiere, entre otras cosas, de mucha voluntad política, capacidad técnica y, sobre todo, financiamiento.

En efecto, reducir en 25% las emisiones que implicaría un costo anual de transición estimado en el año 2013 en casi 2% del Producto Interno Bruto dominicano[1] razón por la cual el compromiso dominicano está sujeto a la disponibilidad de recursos provenientes de distintas fuentes, principalmente de la cooperación internacional.

No obstante, luego de alcanzado el Acuerdo de París, una de las mayores dificultades del proceso de negociación sobre la implementación de dicho tratado ha sido precisamente el financiamiento, en vista de que los países desarrollados presentan condiciones relativamente difíciles para facilitar fondos a los países en desarrollo para reducir sus emisiones, adaptarse al cambio climático y solventar los daños y pérdidas producidos por los fenómenos relacionados con las alteraciones del clima.

En ese sentido, países como la República Dominicana deben buscar movilizar ahorro interno de manera productiva a fin de que el sector privado invierta en proyectos redituables que contribuyan al objetivo de reducir las emisiones de GEI.

De acuerdo con el Inventario Nacional de emisiones de GEI, las principales fuentes emisión en RD son energía (incluyendo generación eléctrica y transporte), agricultura y uso de suelos, residuos y procesos industriales. De este modo, las actividades económicas vinculadas a los sectores energético, transporte, reciclaje y manejo de residuos, agricultura, construcción, entre otros, deberían ser foco de inversión privada.

La masa de ahorro de los fondos de pensiones y del ahorro privado en general en RD pueden ser canalizados utilizando algunos de los vehículos financieros y de inversión prescritos en las regulaciones financieras y del mercados de valores: fondos de inversión, fideicomisos, entre otros. También es posible implementando modalidades como Angel Investors, Crowd Funding y otras ideas innovadoras que sirvan para movilizar fondos privados para las inversiones climáticas redituables.

Definitivamente, el sector privado puede ganar dinero mientras contribuye con la lucha contra el cambio climático. Del mismo modo, el gobierno podría aumentar sus recaudaciones a partir del crecimiento de una nueva economía limpia mientras los hogares disfrutarían de un mejor ambiente y mayor calidad de vida.


[1] Shultz y Aguilar Garza (2013): Venciendo las barreras a las finanzas del clima – Logros y próximos pasos en la República Dominicana. PNUMA/USAID.

Odalis F. Marte

Odalis F. Marte

Odalis F. Marte es economista. Está en Twitter: @ofmarte.


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