Instrumentos para el control financiero de la República Dominicana por los Estados Unidos (1904-1907): el Modus Vivendi (3 de 4)

Instrumentos para el control financiero de la República Dominicana por los Estados Unidos (1904-1907): el Modus Vivendi (3 de 4)

El Laudo Arbitral de 1904 sería trascendido en su ejecución por una convención firmada el 7 de febrero de 1905, en virtud de la cual el gobierno de los Estados Unidos se comprometió hacerse cargo de todas las obligaciones internas y externas del gobierno dominicano a cambio del cobro de las entradas aduaneras y su distribución equitativa entre los diferentes acreedores. Así el presidente Roosevelt se lo había sugerido al presidente Carlos Morales Languasco en diciembre de 1904 ante la no aceptación del laudo, de modo que, de todas formas, la posición de los Estados Unidos se impuso nuevamente.

La Convención contenía dos por cuanto y nueve artículos. La parte motiva reconocía la existencia de deudas que implicaban un peligro inminente y una apremiante amenaza de intervención por parte de los acreedores del país, así como la imposibilidad de hacer frente a los reclamos que se realizaban producto de los disturbios políticos. A fin de acordar con todos sus acreedores un arreglo y lograr la percepción regular de ingresos para su satisfacción, Estados Unidos ofreció su ayuda para arribar a dicho acuerdo, en el entendido de que cualquier agresión contra el país sería una manifestación de enemistad contra los Estados Unidos. 

La Convención fue suscrita el 7 de febrero de 1905. Aunque los poderes legislativos de ambas naciones no la ratificaron, sus bases quedaron en vigor en virtud del Modus Vivendi. Clic para tuitear

De este modo, el soporte estadounidense implicaba estas disposiciones:

1º Se haría cargo de las obligaciones del gobierno dominicano tanto extranjeras como internas y el arreglo de los pagos, determinando la validez y montos de todas las reclamaciones.

2º Para ello tomaría el control de las aduanas a fin de recaudar todas sus entradas.

3º El 45% del total bruto recaudado  sería recibido por el gobierno dominicano en pagos mensuales.

4º El 55% sería aplicado por el gobierno de Estados Unidos al pago de empleomanía, intereses, amortización y vencimiento de la deuda.

5º La Contaduría General del Ministerio de Hacienda recibiría mensualmente los estados de ingresos y egresos correspondientes y un estado general anualmente.

6º Los derechos de aduanas y puertos no podían ser reducidos sin el consentimiento del presidente de Estados Unidos y los derechos de exportación no podían ser aumentados, tampoco la deuda pública, sin la autorización de ese mandatario.

7º El gobierno dominicano recibiría ayuda del gobierno de Estados Unidos en la forma en que este estimara conveniente para conservar el orden, aumentar la eficacia de la administración y promover el adelanto material y el bienestar de la República.

8º El convenio tendrá una duración indefinida, pues regiría hasta amortizar la deuda que el gobierno de Estados Unidos tomaba a su cargo.

9º Sería efectivo a partir de su aprobación por el Senado de Estados Unidos y el Congreso de la República Dominicana.

La Convención fue suscrita el 7 de febrero de 1905 por los secretarios de Relaciones Exteriores y de Hacienda y Comercio, Juan Francisco Sánchez y Federico Velásquez H., y el ministro residente de los Estados Unidos en la ciudad de Santo Domingo, Thomas C. Dawson. No obstante, los poderes legislativos de ambas naciones no la ratificaron  – no hubo tiempo de incluirla  antes de cerrarse la legislatura en el congreso de Estados Unidos y el congreso dominicano tampoco la conoció – , pero sus bases quedaron en vigor en virtud del Modus Vivendi, “una especie de protectorado norteamericano que operaría de manera provisional pero con total injerencia del presidente norteamericano sobre las finanzas dominicanas, incluyendo el control de las aduanas [,] para lo cual fue creada la Receptoría General de Aduanas” (Inoa, 2013). En efecto, el Modus Vivendi, decretado por el presidente Morales Languasco el 31 de marzo de 1905, autorizó al presidente de los Estados Unidos a indicar el nombramiento de una persona encargada de percibir las rentas de las aduanas para ser distribuidas entre el gobierno dominicano (45%), los empleados de las aduanas y los acreedores nacionales y extranjeros (55%). Las sumas destinadas a los acreedores debían ser depositadas en el National City Bank de Nueva York hasta la ratificación o rechazo de la convención de modo de asegurar el pago de las acreencias.

El Modus Vivendi, siendo un acuerdo provisional hasta tanto fuese aprobada la convención de 1905, fue sustituido por la Convención Dominico-Americana del 8 de febrero de 1907, mejor lograda que la anterior, suscrita durante el gobierno de Ramón Cáceres y por la que se convino que el presidente de los Estados Unidos nombraría un receptor general de aduanas y a sus auxiliares para el cobro de los derechos aduaneros, a los que protegería en el cumplimiento de su cometido, y que el país debía contar con la aprobación estadounidense para el aumento de su deuda pública y la modificación de sus aranceles. ¿Qué implicó este nuevo acuerdo para la soberanía nacional? Eso lo sabremos en la próxima entrega.


En la foto: Theodore Roosevelt, presidente de Estados Unidos desde1901 hasta 1908.

Edwin Espinal Hernández

Edwin Espinal Hernández

El autor es abogado e historiador. Twitter: @edwinespinal09


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