Japón y sus continuos experimentos con la política macroeconómica

Japón y sus continuos experimentos con la política macroeconómica

El producto interno bruto real de Japón creció por encima de 8% anual entre la Segunda Guerra Mundial y el final de los 70. Pero el éxito terminó con el aumento insostenible de los precios en el mercado de valores y los bienes raíces. La gráfica 1 refleja el colapso a finales de los 80: las cifras registradas durante ese período no han sido sobrepasadas luego de casi tres décadas.

¿Cuál fue la raíz del desplome de la economía japonesa? El incremento en el volumen del crédito es un factor primordial para entender el problema. Además, durante el período en cuestión el crecimiento monetario sobrepasó lo programado por el Banco (central) de Japón. Por lo tanto, la política monetaria acomodó la expansión del crédito e indirectamente afectó la capitalización bursátil y el mercado de bienes raíces, y de esa manera exacerbó el problema.

La alta propensión al ahorro de los consumidores japoneses mitiga el efecto potencial de los intentos del gobierno para estimular el crecimiento. Clic para tuitear

Las subsecuentes complicaciones en Japón ilustran la aplicabilidad de fundamentos teóricos sobre la política macroeconómica de estabilización –combinando elementos fiscales y monetarios. Por ejemplo, la ‘trampa de la liquidez’ y la consecuente inefectividad de la política monetaria; y la magnitud del multiplicador de la política fiscal y los posibles ‘efectos Ricardianos’.

En 2012 el primer ministro Shinzo Abe adoptó el conjunto de medidas denominado Abenomics con el objetivo de contrarrestar el continuo estancamiento de la economía. Inicialmente, la política macroeconómica expansiva afectó el valor del yen y el índice Nikkei, entre otros indicadores. Pero no obstante la postura expansiva de la política monetaria la inflación fue menos de 0.5% al final de 2018 y, como muestra la gráfica 2, el indicador de actividad económica Tankan –basado en la opinión de alrededor de 10,000 empresas del sector privado- registra valores negativos desde 2013. Añadiendo al problema, encuestas del Banco de Japón muestran que solamente uno de cada tres japoneses reporta conocer sobre la meta de inflación de 2% anual.

En adición a la política monetaria expansiva, la política fiscal es clave en los esfuerzos de las autoridades japonesas. Pero las complejidades de la economía son un obstáculo.  La alta propensión al ahorro de los consumidores mitiga el efecto potencial de los intentos del gobierno para estimular el consumo interno. Al mismo tiempo la elevada proporción de la población en proceso de envejecimiento crea problemas intergeneracionales mediante la creciente carga financiera sobre los jóvenes y los servicios sociales.

Sorprendentemente, después de casi tres décadas con un desenvolvimiento económico relativamente precario, Japón es la tercera economía más grande del mundo, siguiendo a los Estados Unidos y a China. Y los bonos del gobierno de Japón son considerados una inversión tan segura como los emitidos por los Estados Unidos. Los tomadores de decisiones en otros países pueden aprender lecciones de las décadas de estancamiento de la economía real y baja inflación en Japón, y de los continuos experimentos con la política macroeconómica.

 

José R. Sánchez-Fung

José R. Sánchez-Fung

José R. Sánchez-Fung es profesor de economía en la Universidad de Nottingham en China. Anteriormente, durante más de una década, impartió docencia en Kingston University (Londres). Es PhD y magíster en economía por la Universidad de Kent en Inglaterra, y licenciado en economía por la PUCMM (Santo Domingo).


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