La fragilidad de la zona del euro y posibles remedios

La fragilidad de la zona del euro y posibles remedios

Los países europeos consolidaron su relación histórica con la adopción formal de una moneda común. El proceso conducente al lanzamiento del euro tiene raíces en el Tratado de Maastricht de 1992. Pero los fundamentos institucionales del proyecto son frágiles y los 19 países que actualmente forman la zona del euro han sufrido las consecuencias durante los años siguientes a la crisis económica que detonó en 2008 y cuyas secuelas negativas persisten.

Como ocurre frecuentemente, la génesis de la continua fragilidad en la zona del euro reside, principalmente, en la discrepancia entre la teoría y la práctica. La teoría económica sobre las zonas monetarias óptimas es la base intelectual de la moneda común europea. Pero las ideas avanzadas originalmente por el economista Robert Mundell (Premio Nobel de Economía) involucran condiciones para que una zona con moneda común sea viable.

Diseñar e implementar una política monetaria común es condición sine qua non, y el Banco Central Europeo (BCE) está encargado del tema. Sin embargo, también es necesaria mayor coordinación, e idealmente una autoridad común, en la parte fiscal. Además, apremia la coordinación sobre aspectos de regulación financiera, lo cual relució en el pico de la crisis en Europa.

El problema de la zona del euro es primordialmente estructural, resultado de una unión monetaria ‘incompleta’. Por eso la lista de opciones para reanimar las economías luce interminable. Y al final incluye un requisito difícil de cumplir: la unión… Clic para tuitear

En vista de las restricciones mencionadas, ¿cuáles son los posibles remedios para el estancamiento económico en Europa? La política monetaria es la principal herramienta, siempre recordando que las diferencias entre los ciclos de negocios de los países miembros complican las tácticas del BCE para reactivar la economía. Desde 2008 la autoridad monetaria implementa políticas de intervención directas e indirectas, incluyendo la extensión de facilidades crediticias y reducciones en las tasas de interés. La gráfica refleja las medidas drásticas del BCE colocando la tasa de interés nominal pagada sobre los depósitos de los bancos comerciales en territorio negativo desde 2014. Igual que en otras economías avanzadas, por ejemplo Japón, las acciones no han sido suficientes.

La literatura examina ideas para estimular las economías rezagadas –principalmente aquellas en la periferia de la zona del euro. Un ejemplo de las políticas sugeridas es la ‘devaluación fiscal’[1]. La idea es formular y ejecutar políticas -negadas a los países miembros de la zona del euro por su incapacidad de controlar directamente el tipo de cambio nominal– con la finalidad de lograr efectos similares a una devaluación de la moneda pero empleando combinaciones de instrumentos fiscales.

El problema de la zona del euro es primordialmente estructural, resultado de una unión monetaria ‘incompleta’ en término de instituciones, como discute el economista Paul De Grauwe en su popular libro de texto sobre la materia. Por esa razón la lista de opciones para reanimar las economías en la zona luce interminable. Y al final de la lista quedará un requisito difícil, si no imposible, de cumplir: la unión política.


* Emmanuel Farhi, Gita Gopinath y Oleg Itskhoki (2014) Fiscal devaluations, Review of Economic Studies.

Foto: Museo de Arte Moderno en Luxemburgo, ciudad sede de varios organismos de la Unión Europea. Por José R. Sánchez-Fung

José R. Sánchez-Fung

José R. Sánchez-Fung

José R. Sánchez-Fung es profesor de economía en la Universidad de Nottingham en China. Anteriormente, durante más de una década, impartió docencia en Kingston University (Londres). Es PhD y magíster en economía por la Universidad de Kent en Inglaterra, y licenciado en economía por la PUCMM (Santo Domingo).


Volver Arriba