La revolución de 1857 y sus implicaciones económicas (1 de 5)

La revolución de 1857 y sus implicaciones económicas (1 de 5)

La revolución de 1857 fue un movimiento armado iniciado por comerciantes cibaeños y luego asumido por el general Pedro Santana contra el segundo gobierno de Buenaventura Báez.

El significado de este acontecimiento ha sido aquilatado por varios autores. Manuel Arturo Peña Batlle afirma que esa revolución fue “un momento excepcional dentro de la vida política y económica de la República”, al tiempo que Antonio Lluberes la califica como “la primera lucha armada interna de nuestra historia”, con “más características de revolución social que de guerra civil”, en tanto que Julio Genaro Campillo Pérez la erige como “la primera revolución de principios que ocurre en nuestro país”. Revolución con “profundas motivaciones económicas y regionalistas, como ninguna otra en el siglo XIX en Santo Domingo”, en palabras de Wenceslao Vega, resultó, como explica Roberto Cassá, “una reivindicación de carácter regionalista cuyas bases estaban dadas en las formas de articulación de los sectores económicos del país, en las formas de constitución de la clase dominante y en los mecanismos de dominio estatal”.

Consecuentemente, fue una expresión del grupo político cibaeño representado en ella y un antecedente fundamental de la guerra restauradora, que devino en su prolongación, “al materializar duraderamente nuevas opciones en torno a la conformación del poder del Estado y de los conflictos socio políticos”. Finalmente, Michiel Baud la conceptualiza como “una lucha de los intereses tabacaleros del Cibao contra los hateros del Sur”, que comprobó “la importancia que tenía para la economía regional la inyección financiera anual que producía el tabaco y también el desastre económico que podría ocasionar cualquier obstáculo en la comercialización del tabaco”.

En esta serie esbozaremos una visión general de la política económica del gobierno de Báez frente al Cibao y el enfrentamiento que esta produjo con los comerciantes de esa región. Clic para tuitear

La instalación del gobierno en Santiago y la promulgación de la Constitución de Moca, en tanto hechos consecuentes de la misma, resultaron, en palabras de Cassá, “la primera manifestación de independencia de sectores políticos influyentes en relación al monopolio que ejercían sobre las opciones políticas los anexionistas conservadores tanto santanistas como baecistas”.

Contrario a la corriente historiográfica de la que son exponentes los autores antes citados, José Báez Guerrero plantea que se trata de un mito el que “los productores de tabaco del Cibao fueron llevados a la quiebra mediante maniobras de agio realizadas por agentes del gobierno” de Báez y que “la interpretación de que la revuelta de 1857 fue ocasionada por un supuesto repudio generalizado de los campesinos del Cibao contra Báez ha tomado tal carta de ciudadanía que forma de la sabiduría convencional de muchos reputados historiadores dominicanos”, al punto de que la califica como “la gran mentira de 1857”.

En esta serie esbozaremos una visión general (I) de la política económica del gobierno de Báez frente al Cibao y (II) el enfrentamiento que esta produjo con los comerciantes de esa región, caracterizado en esta revolución, que fue, en palabras de José Gabriel García, la “más popular que registran las páginas de la historia dominicana”, pero que para Báez Guerrero fue “una simple reacción de comerciantes afectados por una justa medida gubernamental a favor de las masas mayoritarias”, “un golpe de estado motivado por espurios intereses mercantiles”.


En la foto principal: Pedro Santana y Buenaventura Báez.

Edwin Espinal Hernández

Edwin Espinal Hernández

El autor es abogado e historiador. Twitter: @edwinespinal09


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