Ideas versus promesas

Ideas versus promesas

Los avances logrados por la economía, como ciencia social, son importantes pero difíciles de incorporar en planes concretos para mejorar el bienestar de la sociedad. El problema envuelve la interacción entre economistas (con ideas derivadas de la investigación teórica y empírica) y políticos (con promesas formuladas en las campañas electorales). La dificultad de alcanzar un objetivo específico, por ejemplo, mejorar la distribución del ingreso, es evidente en la anécdota del presidente que solicita un economista con una mano para eliminar la disyuntiva causada por la expresión “en una mano tenemos que…, y en la otra…”.

¿Qué podemos aprender de la experiencia reciente respecto a la relación entre economistas y políticos? Alan Blinder, profesor de economía en la Universidad de Princeton, discute elementos que complican la relación entre los grupos. Las causas incluyen diferentes horizontes temporales, notablemente la miopía -sesgo hacia resultados de corto plazo- de los políticos. Además, la diferencia entre los incentivos, unos profesionales y otros marcados por objetivos electorales. Y, crucialmente, los fundamentos de las diferentes perspectivas analíticas que complican las discusiones sobre cuestiones ‘positivas’ y ‘normativas’.

¿Qué podemos aprender de la experiencia reciente respecto a la relación entre economistas y políticos? El economista José Sánchez Fung se refiere al tema en este artículo. Clic para tuitear

¿Qué sugiere Blinder para mejorar los resultados de la colaboración entre economistas y políticos? El principal consejo es delegar tecnócratas para conducir las políticas económicas. La independencia con la cual opera la Reserva Federal de los Estados Unidos alecciona sobre la delegación de la política monetaria. Y otros bancos centrales, como el Banco (central) de Inglaterra y el Banco Central Europeo, también son dirigidos por tecnócratas, con prácticamente ninguna intervención por parte de los políticos.

La delegación es importante, aunque también es necesario que la profesión sea competente y organizada. Pero esas características son difíciles de lograr, particularmente en países menos desarrollados. Sin embargo, las discusiones y sugerencias de Jean Tirole, ganador del Premio Nobel de Economía, y sus coautores, reflejan la magnitud del reto para los economistas, incluso en países avanzados como Francia.

Esa realidad sirve de referencia para sopesar el caso de la República Dominicana. Por ejemplo, los cambios en la política fiscal son fuente de controversias en vista de la cantidad y frecuencia de las reformas implementadas. Las deficiencias en las reformas fiscales reflejan (1) las sugerencias de los economistas, (2) las decisiones de los políticos al momento de aprobar las reformas, o, razonablemente, una mezcla de (1) y (2).  Esos puntos también aplican en el análisis de otros problemas de interés público, incluyendo la regulación de los servicios de salud.

La relación entre economistas y políticos es complicada alrededor del mundo, incluyendo en la República Dominicana. Pero la colaboración es indispensable para mejorar el bienestar de la sociedad. Aunque no existe una receta para resolver el problema la literatura económica plantea ideas y analiza casos concretos que pueden servir de referencia.


Nota: Artículo basado en el artículo del autor publicado en la revista Ciencia, Economía y Negocios (INTEC, Santo Domingo).

José R. Sánchez-Fung

José R. Sánchez-Fung

José R. Sánchez-Fung es profesor de economía en la Universidad de Nottingham en China. Anteriormente, durante más de una década, impartió docencia en Kingston University (Londres). Es PhD y magíster en economía por la Universidad de Kent en Inglaterra, y licenciado en economía por la PUCMM (Santo Domingo).


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