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Las posibles trayectorias de la recuperación económica

Las posibles trayectorias de la recuperación económica

Foto: José Sánchez-Fung

Determinar las raíces y predecir la duración de las fluctuaciones en la actividad económica es importante para el diseño de respuestas oportunas de política económica. Como referencia, en los Estados Unidos el centro de estudios económicos NBER reúne expertos que producen análisis para dictaminar sobre la duración de los ciclos de negocios. El tema es relevante en la coyuntura actual.

Aunque la pandemia derivada del COVID-19 sigue expandiéndose –reciamente en América Latina según reporta la OPS– existen arrestos incipientes promoviendo la recuperación progresiva de la economía. China recientemente reconoció la magnitud del reto y eliminó la práctica de publicar una meta para el crecimiento económico. ¿Cuál es la trayectoria esperada de las economías alrededor del mundo?

En una economía globalizada cualquier recuperación dependerá del grado de sincronización entre las diferentes regiones. Con esa salvedad, el mejor de los casos produce una recuperación en forma de V: caída y rebote a la tendencia de largo plazo de la actividad económica. Ese contexto hipotético asume que la economía de un país responde positivamente a la reapertura luego del control de la pandemia -la destrucción de puestos de trabajo es limitada y la mayor parte de las empresas combate la crisis exitosamente.

¿Cuál es la trayectoria que les espera a las economías alrededor del mundo? Existen varios modelos de curvas que podrían presentarse a mediano plazo, pero ante tanta incertidumbre es imposible predecir cuál tendrá lugar. Clic para tuitear

Un escenario menos satisfactorio implica la evolución de la economía en forma de W. La recuperación inicial es similar a la explicada anteriormente. Pero la economía sufre otra caída y subsecuente expansión hasta lograr su potencial antes de la crisis. El patrón puede surgir como resultado de un segundo brote del virus junto a las consecuentes medidas sanitarias y cierre parcial de la economía.

La posibilidad de que el desplome de la actividad económica se extienda cambia el patrón de la recuperación de V a U. El escenario podría resultar de la prolongación de las medidas de salud pública. El tiempo que la economía permanece en la parte inferior de la U afecta la naturaleza del desempleo (transitorio versus permanente), y la situación de las empresas (enfrentando problemas de liquidez versus solvencia); y repercute sobre los déficits fiscales y la deuda pública generados por las políticas del gobierno para enfrentar la crisis.

La mala noticia es que puede contemplarse un escenario más lúgubre que los anteriores: pérdida de empleos y ruina de empresas generando daños permanentes, y un consiguiente patrón de la economía con forma de L. Nouriel Roubini (Universidad de Nueva York) –apodado Dr. Doom por sus pronósticos pesimistas- contempla ese contexto para la próxima década, la cual podría desaprovecharse para fines de desarrollo como consecuencia del retroceso de la economía. El dúo Nobel Duflo-Banerjee es más optimista.

La realidad es que en el presente es imposible predecir la forma que tendrá la trayectoria de la economía en el mediano plazo. El problema está relacionado con la temática abordada en Radical Uncertainty por los veteranos economistas Mervyn King y John Kay. Esa incertidumbre permea el contexto actual y por lo tanto urge analizar minuciosamente las alternativas para enfrentar la crisis y promover la recuperación -en la República Dominicana y el resto del mundo.


Foto: José Sánchez-Fung

José R. Sánchez-Fung

José R. Sánchez-Fung

José R. Sánchez-Fung es profesor de economía en la Universidad de Nottingham en China. Anteriormente, durante más de una década, impartió docencia en Kingston University (Londres). Es PhD y magíster en economía por la Universidad de Kent en Inglaterra, y licenciado en economía por la PUCMM (Santo Domingo).


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